¡ADIÓS AMOR MÍO!
Drácula al ver el cuerpo decapitado de la marquesa Margarita la levanta para enterrarla cerca del castillo, no tenía que morir así pero por su locura de intentar asesinar a Elizabeth lamentablemente Belmont tuvo que tomar la decisión de eliminarla.
Castillo de Drácula, monte de los Cárpatos
Él la lleva al ataúd y con tristeza la entierra. Fueron varios días de luto por perder a una de sus cuatro concubinas inmortales. Sara le acompañó al sepelio pero sin saber la verdadera causa de su muerte.
La vez anterior Margarita estuvo a punto de atentar en contra de Sara pero por fortuna no pudo hacer nada por quitarle la vida. Las otras tres concubinas se lamentaron al perderla porque con ella realizaron varias veces orgías lésbicas y de sangre.
Elizabeth reposaba en la cabaña del bosque esperando el día del nacimiento de su pequeño hijo. El desarrollo de la criatura en el vientre era rápido, tan solo pasaron dos meses y se le notaba con la barriga crecida.
Ella acariciaba su vientre diciéndole palabras llenas de amor.
“Mi niño bello soy tu mamá, sé que me escuchas. Te amo demasiado mi pequeño Adrián (Es el nombre que le va a poner). Espero con ansias el día de tu nacimiento para hacerte el niño más feliz del mundo. Hay muchas cosas por hacer junto a tu padre que lo amo inmensamente al igual que ti.”
Elizabeth sentía pequeñas patadas en el vientre sabiendo con ciencia cierta que esa era la respuesta de su hijo.
Drácula pronto regresaría a la cabaña pero por el momento estaba amándose con Sara, al tener intimidad con ella evitó votar su simiente en el vientre, temía que al igual que Elizabeth quedara embarazada.
Ciertamente al hacer el amor, Drácula sentía su fluido seminal a punto de salir y sacando su miembro viril terminó afuera de la vagina de Sara.
Ella se asombró al ver el semen de Drácula votando de su miembro, todas las anteriores veces que se amaron nunca votó su simiente, la razón era simple, Elizabeth por un milagro de Dios revivió los tejidos del aparato reproductor de Drácula y se formó el semen.
Belmont por su parte tenía recelo a la criatura que Elizabeth llevaba dentro de sí. Nunca en sus 2.000 años de antigüedad había visto tal raro fenómeno. Aquel niño sería mitad-mortal mitad-inmortal, además llevaría en sus genes codificación genética de vampiro por parte de su padre y de su padre de humana y línea angelical ya que Belmont detectó que Elizabeth antes de encarnar en la Tierra en otras épocas pertenece a un linaje angelical de clase superior.
Ese niño llevará en su sangre la mezcla de tres razas: vampiro, humano y ángel. De esta situación entablaría una conversación seria con Drácula.
-Mi señor quiero hablar con usted de una inquietud que llevo dentro. –Le dice Belmont poniendo el rostro de preocupación.
-Dime mi querido amigo ¿Qué te sucede? ¿Porque está inquieto? ¿Qué te tiene perturbado? -Le pregunta Drácula.
-La criatura que Elizabeth lleva en su vientre, nunca he visto tal rareza. Es imposible que un vampiro engendre con una mortal. –Le dice Belmont en estado de asombro.
-Belmont nunca pensé engendrar un hijo con ninguna mujer pero ella me hizo algo que no logro entender, mi semilla cobró vida y quedó enseguida embarazada. –Le contesta Drácula.
-Hay que esperar que nazca la criatura para ver cómo se va desarrollando, Drácula tu hijo porta en sus genes tres tipos de raza: vampiro, humano y ángel. Será sin duda alguna alguien especial, único en su género. –Le dice Belmont con un gesto de inquietud y a la vez de asombro por esperar el nacimiento de la criatura.
Acabada la conversación Drácula va a la cabaña del bosque para ver a su amada.
Cabaña Azul, bosques desconocidos de Transilvania
-Elizabeta ¿Cómo estás? ¿Está bien nuestro hijo? ¿Me has extrañado tanto por este tiempo de mi ausencia? –Drácula no deja de besar y acariciar la frente de ella.
-Estoy bien mi dulce príncipe, nuestro hijo en se encuentra en perfectas condiciones y te extraño mucho que no quiero que te vuelvas a ir. –Elizabeth le responde mirándole con los ojos del amor.
¡Me siento realmente feliz por ser padre!, eres mi único y verdadero amor Elizabeta. –Le dice Drácula.
-Mi amor ¿quieres sentir como me patea la barriga? -Ella dice.
-Si Elizabeta quiero sentir a nuestro bebé. –Responde.
-Ven tócame. -Le dice.
Ciertamente Drácula sintió las patadas del bebé, ambos se tomaron de las manos y pusieron sobre él. El ambiente se llenó de la energía del amor. Elizabeth derramó una lágrima de alegría y Drácula no dejaba de besar sus delicadas manos.
-¡Mi señor! ¡Mi señor! -grita uno de los gitanos con desesperación interrumpiendo a la enamorada pareja.
-¿Qué sucede sirviente? No ves que estoy ocupado con mi amada. –Drácula le contesta molesto.
-Tengo que decirle personalmente se trata de alguien a quien aprecia mucho. –Le responde con la voz temblorosa.
Drácula enseguida se imaginó que algo le ocurrió a Sara, quizá una de las otras vampiresas la atacó. -Con incertidumbre salió de la habitación con el gitano.
-¿Se trata de Sara? ¡Contesta! –Drácula pone el rostro de terror.
-Mi amo venga enseguida porque ella fue atacada por un temible licántropo, ella le necesita. –Le responde.
Drácula se afligió al escuchar tal aterrador noticia, dejando a Elizabeth en la habitación fue de inmediato de regreso a los Cárpatos para ver a su otra concubina.
Castillo de Drácula, monte de los Cárpatos
-¡Sara! ¡Sara! ¡Sara! -Drácula gritaba su nombre repetidamente- ¿Qué te pasó mi amor? ¡Estás sangrando!
-Amado mío un ser horripilante me atacó, era una mezcla de hombre y animal parecido a un lobo. –Sara le dice casi agonizando.
Drácula se sentía impotente al no poder ayudarla, había perdido demasiada sangre y ningún vampiro podía acercarse ni siquiera Belmont debido al líquido vital saliendo del cuerpo de Sara.
-¡Sara no te mueras te necesito! ¡Por favor dime que te vas a sanar! –Drácula le tenía entre los brazos.
-Contigo he pasado los mejores momentos de mi vida, a tu lado siempre me sentí amada. ¡ADIÓS AMOR MÍO! –Sara le dice estas palabras con su último aliento.
-¡Sara! ¡Sara! No…no…no…-Se lamentaba Drácula al verla morir entre sus brazos.
Toda la noche se pasó abrazada de ella, no quería que nadie se acercara. Tres días de luto decretó en el castillo y en todo su basto dominio.
Cuatro cirios encendidos hacen guardia a un ataúd
Y en él se encuentra tendido el cadáver de mi amor
Ay, qué velorio tan frío, qué soledad y dolor
Solo están los cuatro cirios
También de luto vestidos igual que mi corazón
Como sombra vagarás y será tu maldición
Que nadie pueda quererte igual que te quise yo
Y tendrás que responder ante el tribunal de Dios
No se mata impunemente y tú mataste mi amor
A través de la montaña voy cargando mi ataúd
Y regaré con mi llanto una tumba y una cruz
Ay, qué cortejo tan frío, qué soledad y dolor
Solo están los cuatro cirios
También de luto vestidos llorando en mi corazón
Drácula juró por su vida encontrar a Cyrano, sabía con certeza que fue el causante de tal macabro acto. Belmont su gran amigo le recomendó buscar lo más pronto posible al licántropo asesino antes que se escondiera en algún desconocido país.
También le hizo acuerdo que estaba esperando un hijo con Elizabeth, que no se debilitara por la lamentable perdida de Sara. Drácula no decía nada y se sentó pensativo en el trono.
Luego de largas horas de meditación, el príncipe de las tinieblas se levantó para ir junto a Belmont y otros vampiros rastreadores de vampiros a buscar a Cyrano.
Drácula se vistió con su armadura roja para la batalla, solamente se ponía cuando su corazón ardía por justicia. En el fondo del castillo abrió un baúl donde estaba la armadura.
Se vistió cogiendo su espada y escudo en forma de dragón, los ojos del príncipe de las tinieblas ardían en fuego, su mirada provocaba terror y un aura negra se encendía a su alrededor.
Hasta el mismísimo Belmont siendo un poderoso guerrero vio con temor a Drácula. Solamente por una ocasión se lo había visto de esa manera fue cuando asesinó al sultán Medmed II por ser el causante principal de la muerte de su querida esposa, la princesa Cnaejna.
-Belmont “SOY VLAD EL EMPALADOR”, mi furia abarca hasta las entrañas del mismísimo infierno. Voy a destruir pedazo a pedazo a ese maldito licántropo. –El tono de Drácula era potente e impecable.
-Estoy con usted mi señor, todo está listo para emprender la búsqueda para encontrar y aniquilar al infame licántropo. –Contestó Belmont con firmeza.
Drácula puesta su armadura de batalla fue a la caza del duque Cyrano, una nube negra y un vasto grupo de murciélagos lo rodeaban, rayos, truenos y vientos fuertes soplaban por todo el lugar, parecía ser el fin del mundo toda Transilvania temblaba al ver tal fenómeno atmosférico.
Los árboles se caían a pedazos por el estruendo de los rayos, la luna estaba en todo su esplendor y los demonios temblaban al ver la ira del príncipe de las tinieblas.