NACE UN BEBE

Los nobles, aldeanos, libres y esclavos se escondían en sus casas rezando el rosario e invocando a los ángeles. El ambiente se tornó tétrico nadie salía a las calles.

Drácula estaba cabalgando en un corcel negro junto a sus más poderosos vampiros que lo seguían por detrás. Los rastreadores de licántropos iban de lugar en lugar olfateando al miserable de Cyrano.

Drácula gritaba a viva voz:

-¡Maldito Cyrano te voy a encontrar! ¡Me la vas a pagar por tu imperdonable crimen!

Cada vez que Drácula exclamaba truenos caían alrededor. Los rezos de los humanos se seguían escuchando. Muchos decían que era el mismo Satán saliendo del infierno para dirigirse al mundo de los vivos a reclamar las almas de los mortales.

Drácula siguió recorriendo toda Transilvania sin encontrar rastro alguno de Cyrano, sin parar de descansar se dirigió a andar por todo el reino de Hungría.

Cyrano el enterarse de la persecución fue a trasladarse a Inglaterra a un castillo dentro de los límites de Londres. Era la primera vez que se lo veía tembloroso ahora ni siquiera le era suficiente la fuerza bruta que poseía.

La locura de saber que Elizabeth no era para él sino para Drácula lo hizo actuar al asesinar a la inocente Sara, fue la manera de consolarse de alguna manera, sin embargo, no midió las consecuencias nefastas de provocar al príncipe de las tinieblas.

Si hasta los mismísimos Antiguos o el sultán Medmed II aún resucitado como no-muerto, no se atrevieron a tocar un solo cabello a Sara por el respeto que le han tenido como un formidable adversario.

Castillo lord Francis West, Newcastle Inglaterra

-Duque Cyrano la persecución de Drácula es terrible, a la mayoría de sus súbditos los ha enviado por todos los reinos de Europa para dar con su paradero. –Dice el anciano hechicero con los ojos de espanto.

-Lo se anciano pero tengo tu apoyo en las artes oscuras, invoca demonios protectores para defendernos del empalador y sus huestes de maldad. –Cyrano le dijo con energética voz.

-Vamos al fondo del castillo a las mazmorras donde no hay nadie, ahí podremos realizar el ritual pero hay que secuestrar a muchachas para complacerlos. –Le contesta el anciano.

Cyrano dando las órdenes a algunos de los guardias los envió a que trajeran a las mejores muchachas de los pueblos de alrededor, ellos le pidieron a cambio monedas de oro y propiedades en Hungría, él sin otra opción tuvo que ceder a las peticiones de los ambiciosos guardias.

No tardaron mucho tiempo y 5 vírgenes entre 16 y 18 años fueron traídas a la presencia de Cyrano y el anciano hechicero. Ellas fueron llevadas a las profundidades del castillo, sus rostros eran de horror.

Cuando llegaron al lugar, este contenía velas negras, un pentagrama dibujado en el suelo, chivos y gatos negros en jaulas y un altar donde un libro antiguo estaba colocado.

El anciano hechicero subió al altar y abriendo el libro pronunció estas palabras:

-Infernales potestates te invoco in nomine Domini nostri Luciferi, veni ad nostram praesentiam, ut te petam propter magnam gratiam.

Dos presencias malignas se hicieron presente en forma de humo negro, una de ellas le preguntó:

-Quid vis senex?

-Mihi opus est exercitui daemonum occurrere "Impaler" et eius catervae sinistre. –dijo el anciano.

-Valde potens est “Vlad Voivoda”, debes dare nobis magnum sanguinem oblationem, ut milites meos in tuo servitio imponat. –Respondió el espíritu maligno.

El anciano hechicero sacó dos dagas de plata y yendo a donde estaban las doncellas atadas, las sacrificó. Poniendo la sangre en una copa de oro les brindó a los espíritus malignos.

Ellos absorbieron el líquido vital de las vírgenes y alzando las manos llamaron a los guerreros del infierno, estos al instante se hicieron presente con espadas de doble filo, escudos hechos de huesos humanos y su vestimenta era con armaduras de color negro, su presencia provocaba terror el ambiente olía a azufre.

Los espíritus malignos se desaparecieron dejando a los guerreros del infierno bajo la potestad del anciano hechicero y el duque Cyrano.

Cyrano se sintió fuerte ante semejantes poderes del abismo, su sonrisa macabra lo decía todo.

-¡Ahora voy por ti Vlad! Te destruiré y me quedaré con Elizabeth. Ya no me seguiré escondiendo de ti. – Cyrano exclamaba con fuerte rugido.

Cabaña Azul, bosques desconocidos de Transilvania

Elizabeth tenía dolores de parto, apenas pasaron cinco meses y estaba a punto de dar a luz, las ancianas le prestaron toda la ayuda para traer sano y salvo al niño.

-Ahh, ahh, ahh, ahh. –Gritaba Elizabeth con fuertes dolores.

-Siga señorita Elizabeth no se detenga su hijo pronto nacerá. –Le decía una de las ancianas mientras le pasaba un paño húmedo por la frente.

-¡Me duele! ¡Me duele! Dios mío ayúdame que no aguanto más. –Elizabeth no dejaba de gritar.

-¡Falta poco!, ¡falta poco! No se dé por vencida que el niño está a punto de salir del vientre, empuje con todas las fuerzas. –Le decía la otra anciana sujetando de la mano a Elizabeth.

-Ahh, ahh, ahh. –Elizabeth después de gemir silenció.

La criatura había nacido era un varón sano y salvo, la anciana cortó el cordón umbilical y el niño empezó a llorar. Elizabeth al escuchar a su hijo pidió que se lo entregasen de inmediato, ella lo cogió entre sus brazos y le dijo:

-¡Carne de mi carne!, ¡corazón de mi corazón!, ¡alma de mi alma! -Luego Elizabeth besó en la boca al niño.

Todo en el bebé era normal pero tenía pequeños colmillos, Elizabeth lo notó en el momento que chupó de sus bustos la leche materna, sin embargo, ella se dio modos para amamantarlo sin que le cause heridas.

El bebé por tres ocasiones absorbió la sangre de Elizabeth pero pronto se acostumbró a la leche, la mirada del niño era inocente, sus ojos negros profundos eran iguales a los de su padre.

Elizabeth se sentía feliz teniendo al niño en brazos, lamentablemente Drácula no estaba porque se encontraba buscando a Cyrano para destruirlo, él se enteraría de la buena nueva solamente cuando acabase su misión.

Los primeros días de vida del niño pasaron rápido, su madre preguntaba a las ancianas y gitanos por Drácula, ellos le contestaron que tuvo una sagrada misión por completar pero cuando acabara regresaría lo más pronto posible al bosque.

-¡Mi tesoro, mi niño, mi amor! Eres hermoso igual a tu madre. –Elizabeth le miraba a su hijo con los ojos del supremo amor.

-Pronto regresará papá para estar unidos como familia y vivir tranquilamente en el bosque fuera de todo peligro. –Elizabeth besaba constantemente al bebé.

Las ancianas le servían en todo, lavaban su ropa, la atendían en el desayuno y estaban pendientes del bebé, sin embargo, una de ellas pronunció una profecía acerca del futuro del niño.

-“El niño híbrido desciende de grandes linajes, vida tras vida ha venido a los distintos mundos de la misma forma. Engendrado por la Luz y las Tinieblas, tendrá mucho que sufrir pero al final de su siguiente vida, tú Elizabeth, lo salvarás y solo por ti él será conducido al Reino de la Luz donde mora el Altísimo.”

Elizabeth cogió al niño y lo abrazó intensamente derramando gotas de lágrimas porque sabía que era mitad-mortal y mitad-inmortal. Ella juró delante de Dios protegerlo vida tras vida hasta alcanzar juntos la luz y unirse para siempre en la eternidad.

En verdad Adrían el nombre con que fue bautizado el niño, iba a sufrir demasiado por la sangre maldita que portaba en sus genes por parte de Drácula pero por su madre llevaría la chispa divina. Constantemente estaría en una campaña brutal contra sí mismo entre el bien y el mal. Incluso esta maldición lo seguirá en su próxima vida donde estará encarnado en un país desconocido esperando nuevamente el reencuentro con su madre, Elizabeth.

Por el momento el amor de su madre lo protegía del mal, el cariño, las caricias, las palabras tiernas, los abrazos, los besos y todas las atenciones maternales formaban en el carácter del niño un ser de luz.

Pasaban los días y Drácula no regresaba, Elizabeth no perdía la esperanza de volverlo a ver y presentarle a su hijo.

Newcastle, Inglaterra

Al fin después de tanto tiempo de búsqueda impecable, Drácula encontró la ciudad donde Cyrano se escondía, los vampiros rastreadores dieron plena seguridad que se encontraba en Newcastle, solo faltaba dar exactamente con su paradero y acabar con él.

Por su lado Cyrano esperaba en las afueras del castillo lord Francis West la venida del príncipe de las tinieblas, el anciano hechicero le informó que Drácula estaba cerca junto con poderosos vampiros.

Los guerreros del infierno fueron alistados para el combate, era cuestión de pocos días para que el enfrentamiento se llevara a cabo.

-¡Anciano prepara a los poderes infernales para la batalla!, el Voivoda está acercándose. –Le dice Cyrano.

-Duque Cyrano vamos a sorprender a Drácula, antes de dar un paso más para el castillo lo atacaremos sin previo aviso. –Le contesta el anciano.

-Eso espero anciano debemos ser más astutos que él, no tiene idea con los poderes infernales con quien se va a enfrentar. –Dice Cyrano riéndose siniestramente.

El momento de la batalla final estaba a punto de comenzar, Drácula seguía avanzando mientras Cyrano le tendría una trampa.