CAPITULO 38

(***)

Con Mateo y mi sobrina condujimos hacia la clínica, Mateo llamo desde el auto a su padre y a Miguel Ángel informándole la situación, ambos estábamos muy angustiados, no puedo imaginar a mi hermana, cuando llegamos vimos patrullas policiales a la entrada de la clínica y todo estaba acordonado, nos bajamos del auto y nos acercamos.

No nos querían dejar entrar pero informamos que somos familiares y vimos al sargento encargado de mi caso al cual llamé y nos permitió la entrada, me acerqué a él y le pregunté qué había pasado y nos comentó que se habían llevado al niño y estaban investigando, entre y vi a mi hermana sentada echar un mar de lágrimas al verme con Sabrina en brazos me la quitó y aferro a ella con fuerza, gire la cabeza y vi que la policía interrogaba a la jefa de Sarah

- ¿Papá que fue lo que pasó? –Dije angustiada-

- Nadie sabe hija, llegamos fuimos al cunero a buscar mi nieto y no estaba, pensamos que lo habían ido a llevar a bañar pero cuando Sarah fue a buscarlo no había nadie, preguntamos y nadie sabía, una enfermera había informado que después que el pediatra lo examinó, lo dejaron en el cunero como a los otros niños, ni siquiera se habían dado cuenta y no se sabe cuánto tiempo paso

- Esto es increíble que irresponsabilidad de esta clínica –Alce la voz y llame la atención de la dueña-

Alcance a escuchar al sargento preguntarle a la doctora donde estaba su esposo y ella respondió enojada que no sabía, observo que se acerca a nosotros

- Sarah ¿Por qué la policía me está preguntando por mi esposo? ¿Cómo puedes creer que fue él?

- Señora –Le respondo enfrentándola- Su esposo es un delincuente, pregúnteselo a la policía, ande pregunte de que es sospechoso su esposo

- ¿Qué eres una de las busconas que intentó acostarse con él?

- -Me ríe fuertemente- Por mi propia voluntad nunca me fijaría en un hombre como ese su esposo me da asco, pudo haber abusado de mí, pero fíjese tuvo que drogarme para estar conmigo –Abre los ojos como platos-

- ¿De que estas hablando?

- -Observo al sargento- Señora su esposo es sospechoso del ataque a la señorita Valencia y no solo eso también es sospechoso del asesinato de su amante la señorita Rowena Valencia

- -La mujer da dos pasos hacia atrás negando con su cabeza- ¡No! Eso no puede ser, ustedes están injuriando a mi esposo, él sería incapaz de hacer algo así ¡ESO ES MENTIRA!

- Señora cálmese por favor, necesitamos que nos diga ¿En dónde está su esposo? O si no la culparemos de cómplice y usted también irá a la cárcel

- -Reaccionó al escuchar las palabras del sargento- En verdad no lo sé –Dice llorando- Él nunca me da explicaciones, solo nos vemos en la noche en nuestra casa y a veces ni lo veo de lo tarde que llega

- Si llega a comunicarse con usted, deberá decirnos, usted no podrá salir de aquí sin policías

- Cerraremos todas las salidas de la ciudad daremos aviso al aeropuerto y a las vías para que lo busquen

- ¡Por favor! Encuentren a mi hijo se los suplico –Dice Sarah llorando-

Mi celular comienza a sonar y me alejo para atender la llamada, al ver el número noto que no lo tengo registrado, dudo en responder, pero lo hago

- ¿Diga?

- Sí, quieres volver a ver a tu sobrino con vida, ven conmigo y entrégate a mi

- Alexander

- Asi es preciosa, tu eres mía, huiremos juntos

- No podemos llevar a mi sobrino está enfermo

- Cuando realmente estemos fuera de aquí, tu sobrino volverá con su madre

- Te enviaré una dirección y más vale que vengas sola, porque si no mataré a tu sobrino y no me temblara el pulso, no es la primera vez que mato a un niño

- ¡Está bien! Envíame la dirección solo no le hagas nada

- Eso depende de ti lindura, debes complacerme en todo, como aquella noche pero esta vez quiero oírte disfrutar mi compañía

Colgó de inmediato y mis manos comenzaron a temblar, no sabía qué hacer, debo salir de aquí y poner a mi sobrino a salvo, recibí el mensaje con la dirección. Disimuladamente me aleje de todos y salí por la cafetería, llegue a mi auto y conduje hasta la dirección, era un sitio bastante alejado de la ciudad, era desolado y solo había una casa vieja, no puedo creer que tenga a mi sobrino aquí.

Abrí la puerta y entre, escuché el llanto del bebe y corrí hasta llegar a él, estaba en una cuna solo

- Hola, hola mi amor estas bien, vas a estar bien y estarás con tu mami, te lo prometo

Cuando estaba a punto de cargarlo sentí unas manos frías sobre mi cintura

- No lo toques

Alexander me susurraba, mientras que me manoseaba todo mi cuerpo, sentí mucho asco, pero tenía que soportarlo por Andrés.

- Ya me tienes aquí Alex, por favor entrega al niño –Digo aguantando las ganas de vomitar-

- Con calma hermosura, viniste en tu camioneta y sé que eres ingeniera ¿Cómo sé que no me traicionaste y le enviaste a alguien tu ubicación con alguno de tus inventos?

- Llegue lo más rápido que pude, solo pensé en mi sobrino nada más, no haría nada que lo pusiera en riesgo –lo miro de modo suplicante-

- Bueno te voy a creer porque te deseo tanto que ya no me aguanto ¡Vámonos!

- ¡Espera! ¿Y el niño?

- Lo dejaremos aquí y en el camino avisaremos para que vengan a buscarlo

- ¡No! Llama ahora y prometo que haré todo lo que quieras, pero el trato era ponerlo a salvo si yo venía sola y cumplí

Observo como Alexander me mira fijamente, tiene la mirada más maligna que jamás he visto en ninguna otra persona, ni siquiera en Rowena que me parecía una persona mala y perversa, Alexander la supera por mil, trato de ponerme fuerte ante él pero no puedo negar que le temo y mucho…

- Lo haré porque después de esto me cobrare todas hermosura, despídete de tu sobrino tu y yo nos esconderemos mientras llega a buscar a este engendro

Asentí pero sentí una furia enorme al oírlo llamar engendro a Andrés, recordando que no le importo cuando me ataco y vio que me había causado un aborto su abuso, mis ojos se cristalizaron pero de inmediato me repuse, no puedo demostrarle más debilidad.

Alexander llamo desde un teléfono desechable dio la ubicación del niño y luego destruyó el celular, hizo lo mismo con el gps de mi camioneta y luego me obligó esconderla en la parte trasera de esa finca ocultándola con una lona.

Él me obligo a entrar en una especie de sótano casi indetectable a los ojos y me colocó cinta adhesiva en la boca y me amarro las manos, después de una hora escuchamos a lo lejos las sirenas de las patrullas de la policía que asustaron a mi sobrino quien lloraba sin cesar, se me partía el corazón, seguramente tenía hambre y frio, mientras que yo sentía tanta impotencia, no puedo creer que ayudare a este delincuente a escapar, pero si hago algún ruido me matara y no sé si tiene a sus secuaces vigilando a mi familia y no podía ponerlos en riesgo.

Él no dejaba de mirarme de esa manera lujuriosa, lo que me esperaba no era nada bueno con este hombre, me convertiría en su juguete, escuchamos los pasos de los policías y a lo lejos oí el llanto desesperado de mi hermana pidiendo ver a su bebe. La policía buscaba por todo el lugar si había alguien con el niño pero no encontraron nada.

Justo cuando se iban escuchamos el grito de unos de los oficiales diciendo que tenía algo, Alexander mi miro fijamente… Habían encontrado mi camioneta y entonces mi corazón se fue directo a mi garganta, escuche la voz de Miguel Ángel…

- ¡Esa es la camioneta de Andrea! ¡No puede ser esta con ese imbécil!

Los ojos de Alexander se oscurecieron y alzo el arma, alce mis manos y le dije que no con la cabeza, el me miro con furia y no hizo nada, nos quedamos escuchando la conversación entre los policías.

- Manden a cerrar todas las autopistas y pongan en alerta todos los aeropuertos reporten la desaparición de Alexander Pietro y Andrea Valencia

- Sargento nos llevan mucha ventaja, tardamos una hora llegar hasta aquí, quien sabe hace cuanto se fue

- No se preocupen por favor, la encontraremos, ya sabemos cómo piensa este hombre

Vi a Alexander reírse ante el comentario del sargento y vimos como la policía se alejaba del lugar, en vista de que no consiguieron nada más, no tenía idea de cómo íbamos a salir de ahí.

Alexander me levantó y saco de su bolsillo una llave y levanto lo que parecía una cortina y había una pequeña puerta, insertó la llave y al abrir quede totalmente sorprendida, había un túnel con poca iluminación, este hombre de verdad era muy astuto, con razón nunca dieron con él ni su banda.

Se acercó a mí me quito la cinta de la boca y me ofreció un poco de agua

- Bebe hermosura caminaremos un largo rato y no se te ocurra hacer algo estúpido, porque con una sola llamada toda tu familia se muere incluyendo al imbécil de Miguel Ángel Lombardi ¿Me entendiste?

- Sí

- -Sonríe- Muy bien, me encanta que seas tan obediente, espero que más tarde sigas siendo así –Me acaricia un mechón de cabello, luego mi mejilla y termina colocando su dedo índice en mis labios-

Nos pusimos en marcha por el túnel casi oscuro, estaba muerta de miedo, sabía perfectamente que escaparme de él no iba a hacer nada fácil.

(***)

Recibí una llamada de Mateo avisándome que iba con urgencia a la clínica y de que su hijo había sido secuestrado, salí de inmediato y conduje a la clínica lo más rápido que pude.

Al llegar observe que todo el lugar estaba lleno de policías, al bajarme me prohibieron el paso pero le hice señas al sargento quien ordenó que me dejaran entrar

- Sargento ¿Cómo es posible que secuestraran a mi sobrino? ¿Fue él? ¿Alexander? –Dije alzando la voz ofuscado-

- ¡Cálmese señor Lombardi!, si es posible el hombre en cuestión no aparece y nadie sabe dónde ubicarlo, interrogamos a la esposa pero ella dice no saber en dónde está, lo estamos buscando

Observe a mi alrededor y vi a Andrea, nuestras miradas se cruzaron por unos segundos y luego escuche el llanto desesperado de Sarah y a su lado estaba Mateo, me acerqué a ellos y coloque mi mano sobre su hombro en señal de apoyo

- Lo van a encontrar sano y salvo hermano, tengamos fe y confiemos en la policía

- -Él asiente con los ojos cristalizados por las lágrimas a punto de caer- Eso espero Miguel

Cuando alce la mirada no vi a Andrea por ninguna parte, me aleje de todos para buscarla y caminé por el pasillo y no la encontré. ¡Qué raro!, Andrea no se iría dejando a su hermana en una situación tan difícil, salí del edificio y vi que su camioneta no estaba, podría jurar que la vi estacionada vi estacionada cuando llegue.

Esto me huele mal, ¿por qué se iría de esa manera sin avisarle a nadie?, saque mi celular del bolsillo y comencé a llamarla, mi corazón se detuvo al escuchar la grabadora del buzón de voz.

¿Será posible?, entre rápidamente y busqué al sargento

- Sargento tenemos un problema –Digo mirando alrededor para que la familia de Andrea no se preocupe más de lo que ya está-

- Dígame señor Lombardi

- Creo que Alexander se comunicó con Andrea, ella se fue sin decirle nada a nadie y su celular está apagado

- Imposible señor Lombardi tenemos vigilado el teléfono de ese hombre y no ha hecho ninguna llamada

- ¡Créame lo que le estoy diciendo! –Digo molesto- Ella no se iría así y dejar a su familia preocupada, ese hombre la llamo y seguro la amenazo con algo.

- ¡Está bien! Buscaremos a la señorita Valencia, por favor no haga nada, no complique más la situación.

Luego de veinte minutos el sargento se acerca a mí, con cara de preocupación.

- El gps del vehículo de la señorita Andrea, se desactivó, pero antes de eso se eliminaron todos los datos de sus últimas ubicaciones

- ¡Lo sabía sargento!, ese imbécil está obsesionado con Andrea, era evidente que la llamaría a ella, él sabía que Andrea haría todo por su familia y más por su sobrino.

Mientras hablábamos del plan para encontrar a Andrea escuchamos a Sarah gritando y corrimos a su lado.

- ¿Dónde está mi bebe? ¡Devuélvemelo! –Grita con su voz ahogada por el llanto-

De repente se queda en silencio y Mateo le quita el teléfono para escuchar, me mira fijamente.

- ¡Está bien iremos!

- ¿Qué pasa Mateo?

- Era un hombre, nos diño una dirección dice que ahí se encuentra nuestro hijo

- ¿Y qué estamos esperando? ¡Quiero ir por mi hijo! –Se levanta Sarah de inmediato-

- ¡Por favor esperen! Eso puede ser una trampa, señor Lombardi ¿Qué más le dijeron?

- -Se encoje de hombros- Nada más, solo dio la dirección y dijo que mi bebe se encontraba ahí

Observo al sargento y se aleja, por radio informa a los oficiales la dirección y la salida en la búsqueda del bebe y del degenerado de Alexander, me acerco a él…

- Sargento es posible que…

- Sí señor Lombardi, si va a entregar al bebe es posible que todo haya sido una trampa para atraer a la señorita Valencia y ahora que ya la tiene, él bebe no le sirve de nada

- -Pongo mis manos sobre mi rostro- ¡No puede ser!

Salimos con las patrullas a la dirección donde le indicaron a Mateo la ubicación de mi sobrino, un lugar bastante alejado de la ciudad, estaba preocupado, por Andrea, ahora me arrepiento por todo lo que le dije, comencé a recordar nuestros momentos en España, si tan solo nos hubiésemos quedado ahí, nada de esto estaría pasando, todo es mi culpa y ahora ella se encuentra al lado de ese miserable.

Dios mío, por favor que no le pase nada, permíteme recuperarla y te prometo que dedicaré mi vida a hacer feliz a esa mujer y nunca separarme de ella y siempre protegerla, pero por favor no dejes que ese desgraciado le haga nada, te lo suplico.

Luego de una hora llegamos al lugar, la policía hizo el llamado pero nadie respondió, solo escuchábamos el llanto del bebe, Sarah se bajó corriendo de la patrulla y fue directo a donde se escuchaba a Andrés llorando y detrás de ella fue Mateo y luego la policía entro armada.

Al ingresar al lugar él bebe estaba colocado solo con una manta, en una cuna de paja, ese miserable los dejo en el piso pasando frio. Mi preocupación va en aumento, comenzamos a buscar por todos lados pero ese sitio estaba desolado, no había nadie ahí, comenzaba a sentirme frustrado, preocupado, furioso, quería matar a ese idiota con mis propias manos, le ha hecho mucho daño a mi familia y ahora tenía secuestrada a la mujer que amo.

De pronto escuchamos el grito de uno de los oficiales y corrimos hasta donde estaba él, me congelé por completo, debo reconocer que tenía una mínima esperanza de que no estuviera con él pero ya no había duda

- ¡Es la camioneta de Andrea! ¡No puede ser esta con ese imbécil! –forme los puños con mis manos tan fuerte que casi enterré las uñas en las palmas de mis manos-

Escuche al sargento dar órdenes para cerrar los aeropuertos y las carreteras y seguir buscando tanto a Alexander como a Andrea, de pronto me sentí mareado, esto simplemente no podía estar pasando.

- Vamos a encontrarla a salvo señor Lombardi

- Eso espero Sargento –Le pase por un lado y salí del lugar-