EL VELO ENTRE NUESTROS MUNDOS I

Carolina Rivaldi se encontraba en Argentina, su tierra natal, pero era una Argentina muy diferente a la que estaba acostumbrada pues, como todos los países de esta América, en esta Argentina hablaban lenguas escandinavas derivadas del nórdico como sueco, noruego e islandés, la cultura vikinga era predominante y la iglesia mayoritaria era la luterana.

Góður Loft (Buenos Aires) era una ciudad de arquitectura escandinava y ese día, un robusto hombretón de aspecto vikingo, pelirrojo y de piel blanca, hizo sonar un cuerno y sus acompañantes hicieron resonar tambores, gaitas e instrumentos tradicionales europeos. Vestían como vikingos pues se encontraban en un festival revivalista que buscaba rescatar las costumbres antiguas de sus ancestros.

Allí estaba Carolina, su cabello rizado estaba sostenido en dos gruesas trenzas y se había puesto ropajes de mujer escandinava tradicionales. Ayudaba a repartir cervezas y comidas ricas en leche, carne y trigo como parte del staff del festival. Los festejantes habían construido un drakkar que planeaban probar en el Río de la Plata y todo mundo parecía divertirse bastante.

Pero ¿Qué era este mundo? ¿Dónde se localizaba esta Argentina alternativa? Carolina sintió un agudo dolor de cabeza y supo que estaba a punto de viajar. Su mente se abrumó por una oleada de energía y luego vio un brillante flash de luz.

Cuando recuperó la consciencia se encontraba en un cuarto aséptico sobre una cómoda silla similar a la que se vería en un consultorio de dentista, con las muñecas atadas a los portabrazos del asiento. La habitación tenía unos dispositivos tecnológicos avanzados que rodeaban la silla y una serie de consolas de computadoras manejadas por un equipo de científicos.

—¿Todo bien? –preguntó el Dr. Tyson. Era un hombre maduro de raza negra y el principal encargado del Proyecto Alicia en la Universidad de California, en Estados Unidos.

—Sí, me encuentro bien.

—¿Qué puedes reportar de lo que viste, Carolina?

—Era un universo paralelo en donde los vikingos que llegaron a Norteamérica no se detuvieron allí, sino que se extendieron por toda América conquistando hasta el sur. A diferencia de los exploradores vikingos de este mundo, ellos lograron anexar toda América a los imperios escandinavos como Dinamarca y Suecia, manteniendo a raya a España, Inglaterra, Portugal y Francia que no llegaron a tener nunca territorios en este continente.

—Interesante. ¿Qué pudiste averiguar sobre la política internacional?

—Gracias a las riquezas americanas los países escandinavos se volvieron muy ricos y poderosos, similar al los grandes imperios coloniales de nuestro mundo como Inglaterra y España. Así que allá los escandinavos son los países que influenciaron política y culturalmente al resto del mundo.

—¿Y de la cultura?

—Pues como es lógico los países son algo diferentes, especialmente en sus fronteras y en sus nombres que fueron dados por vikingos. América es conocida como Vinlandia, por ejemplo. Los países de América, digo, Vinlandia, se independizaron de Suecia, Dinamarca y otros reinos nórdicos conformando naciones propias, pero como es lógico, la cultura, lengua y religión son escandinavas.

—Muy interesante. Hasta ahora hemos explorado una veintena de universos paralelos. En algunos las diferencias eran bastante pequeñas pero en otros un pequeño cambio histórico generó diferencias radicales.

—Damas y caballeros ¿se han preguntado que hubiera sucedido si el emperador Constantino se hubiera convertido al mitraísmo en vez de al cristianismo? –decía el Dr. Tyson a un grupo de científicos, militares y políticos de alto rango en una conferencia de informe secreto— pues sin duda el mundo seguiría mayormente a la religión de Mitra y no a la de Jesús ¿cierto? ¿Han pensado que hubiera sucedido si los nazis hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial? ¿Si Atilia nunca hubiera sido frenado? Pues bien, todo esto y más lo hemos podido averiguar, estudiar y analizar. Algunos de nuestros agentes lo han visto con sus propios ojos.

“Como saben, la ciencia nos dice que existen un número infinitesimal de universos paralelos. Cada decisión que tomamos acarrea consecuencias, pero a su vez, toda posible decisión que podemos tomar en efecto la tomamos y sucede en un universo paralelo. Todo aquello que pudo suceder, sucedió, en algún lugar. Universos para cuyos habitantes la realidad es tan tangible como la nuestra.

“¿Cómo explorarlos? Pues gracias al desarrollo de una nueva y pionera tecnología conocida como “Expansión Bránica del Campo Electromagnético”. Mediante la producción de gravitones y generando un intenso campo magnético somos capaces de transferir la consciencia sináptica de un ser humano a su doble en otro universo. Es algo similar a cambiar de canal. La máquina permite que una mente humana acceda a otras realidades transfiriendo la consciencia entre universos paralelos, entre las membranas cuánticas o branas. Es como el Puente Einstein—Rosen pero aplicado solo a nivel subatómico y que afecta a la consciencia humana. ¿Si? –se interrumpió Tyson cuando uno de los asistentes, un científico, levantó la mano.

—¿Hay forma de transportar un cuerpo entero o un objeto?

—No. De momento la única forma de viajar a otros universos paralelos es transfiriendo la mente de un voluntario de una dimensión a otra. El individuo en la otra dimensión es intercambiado sin su consentimiento y retenido en la cámara de transporte dimensional donde lo drogamos por su propia seguridad y para no causarle un trauma psicológico por la experiencia. El agente voluntario es drogado antes de realizar el cambio así que los transferidos no se dan cuenta del cambio, salvo cuando regresan a su dimensión y se dan enteran de que sufren de amnesia sobre el periodo de tiempo transcurrido durante el cambio. ¿Si?

—¿No afecta el uso de drogas la percepción de lo que ven en los otros mundos? –preguntó una mujer.

—Las drogas solo tienen efecto sobre el cuerpo biológico, en cuanto el agente es transferido su mente solo se verá afectada en el caso de que su doble en el otro universo haya consumido algún tipo de narcótico o algo similar.

—Es de suponerse que en algunos universos hablan idiomas distintos al nuestro o bien el idioma que aprendió el doble no es el mismo que el del agente. ¿Cómo resuelven eso?

—El aprendizaje del lenguaje también es algo biológico, es un conocimiento que está en el cerebro. El agente hablará cualquier idioma que domine el cerebro de la persona en la cual se encuentra su mente temporalmente depositada.

—¿Hay peligros para la salud? –consultó un científico.

—Hasta ahora ninguno, aunque puede haber desorientación psicológica en el agente, especialmente en aquellos universos demasiado diferentes al nuestro. Hasta ahora no ha sucedido que algún doble muera mientras la mente de un agente está en él, pero asumimos que implicaría la muerte del agente… al menos en el aspecto de que su consciencia y psique se perderán para siempre.

—¿Cómo saben que el agente no está inventando lo que ve? ¿O que son efectos de la droga que le suministran?

—Podemos enviar a varias personas a una misma dimensión, y cuando lo hemos hecho, regresen relatando detalles idénticos aún cuando no tuvieron tiempo de ponerse de acuerdo ni han escuchado los relatos de los otros. ¡Por favor! ¡Somos científicos! Creo que sabrán que todo lo que decimos lo hemos comprobado positivamente.

—¿Cuáles son las principales limitantes de este tipo de exploración?

—Pues evidentemente no podemos viajar a ningún universo paralelo donde nuestros agentes no tengan un doble. Por ejemplo, creemos que existirán universos donde los dinosaurios no se extinguieron y consideramos que lo más probable es que estos animales evolucionaron en formas de vida inteligentes y con tecnología. Es de suponer que los humanos no existen en un mundo así ya que es difícil imaginar que los mamíferos hubieran podido prosperar si los dinosaurios no se hubieran extinto. Pero no tenemos forma de comprobarlo ya que no podemos viajar a universos sin humanos.

Un militar formuló una pregunta:

—¿Y cuales son las principales ventajas de este tipo de investigación? ¿Sus aplicaciones prácticas?

—Muchas, además de satisfacer la curiosidad científica. Por ejemplo nos permite ver que repercusiones tienen las decisiones políticas y económicas en la historia. Descubrimos que hay un mundo donde la Guerra Fría terminó a la inversa de aquí; el Muro de Berlín cayó cuando Alemania Occidental se volvió comunista y en 1991 los Estados Unidos se separaron en cincuenta países distintos y todos los países adoptaron el comunismo excepto tres; Puerto Rico, Japón y Corea del Sur, supongo que son la versión opuesta a nuestro mundo de Cuba, China y Corea del Norte.

“Algunos mundos paralelos son simplemente curiosos. Hay uno donde la sociedad es matriarcal y los hombres están sometidos, y todas las religiones se basan en el culto a una deidad prehistórica llamada la Diosa, hay otro en donde el Imperio Azteca conquistó Europa. También hay un mundo donde el satanismo es la religión predominante y otro donde no existe la televisión.

Carolina se encontraba en otra realidad alterna. Estaba en una ceremonia budista lamaísta en un gigantesco monasterio ubicado en Chile y que era el santuario más grande de Sudamérica. Allí, ancianos lamas y muchos monjes realizaban un ritual haciendo sonar tambores, campanas y dorjes frente a las vivas imágenes iconográficas de las deidades tibetanas. Multitudes enormes de feligreses esperaban a las afueras contándose en miles y algunos privilegiados que habían logrado entrar al enorme templo. Se conmemoraba la visita de dos de las figuras más poderosas e importantes del mundo a América como parte de una gira internacional, se trataba del Dalai Lama, líder espiritual de la religión más practicada del mundo, y el Gran Khan, influyente líder político de la principal potencia planetaria; Mongolia.

El Gran Khan había dejado su espléndido palacio en las altísimas montañas de Karakorum en Mongolia desde donde regía un extenso imperio y una mancomunidad de naciones semiautónomas pero en buena parte dependientes de Mongolia. El mongol era el idioma más hablado de ese país y el lamaísmo la religión predominante.

De una amplia limosina emergió el Gran Khan, era descendiente del legendario Temudjin, alias Gengis Khan, el fundador del Imperio Mongol que luego de conquistar Rusia y Hungría extendería su dominio por toda Europa hasta llegar a Irlanda, y luego América, al menos en ese mundo. Era un hombre altivo y fornido, de rasgos mongoles y mirada fría, pero era también un político. Vestía de traje, sonreía y saludaba a la gente afectuosamente.

El Dalai Lama prefería ser más modesto y se cuidaba de no viajar con los mismos lujos que el Gran Khan. Gobernaba el Tíbet pero era, ante todo, un líder espiritual bajo la autoridad del Khan.

Carolina observaba entre la multitud a los extasiados espectadores que celebraban la venida del Dalai Lama y del Gran Khan de forma análoga a como en su mundo algunos celebraban la venida del Papa y de algún monarca europeo o bien, del presidente estadounidense.

Luego sintió el punzón en el cerebro que anunciaba su inminente partida y volvió a su realidad.

—¿Un mundo mongol, no? –terminó de decir el Dr. Tyson— muy interesante.

—He visto un mundo donde el Islam es la religión dominante en todos los países –informó poco después— el árabe es el idioma más hablado y el Califa de Córdoba el hombre más poderoso de la Tierra. En este mundo la Reconquista nunca sucedió y el Califato de Córdoba se extendió anexando toda Europa. Luego Europa colonizaría América y otros continentes extendiendo el Islam.

—He visto un mundo donde la Revolución Francesa nunca sucedió. Estados Unidos no existe y el Imperio Británico nunca cayó. Hispanoamérica sigue siendo de España y Brasil de Portugal. El Zar gobierna Rusia, el Emperador en China, el Dalai Lama en Tíbet, el Sultán en el Imperio Otomano y el Káiser en Alemania. El Papa sigue siendo soberano de los territorios pontificios y las monarquías de Italia, Francia y Austria—Hungría siguen rigiendo.

—He visto un mundo donde la independencia de Hispanoamérica se dio como una nación unificada convirtiéndose en los Estados Unidos de Hispanoamérica con Simón Bolívar como su primer presidente. En este mundo Hispanoamérica es la principal potencia mundial y el español es el idioma más hablado.

El último viaje mostró un mundo donde Napoleón no fue derrotado en Waterloo y el Imperio Napoleónico unificó toda Europa.

—Todo mundo hablaba francés, la sede de Naciones Unidas estaba en París, etc. En fin, creo que es hora de un último viaje ¿no le parece Tyson?

—Creo que es algo peligroso, Carolina, ya has viajado demasiado y aún no tenemos claro el posible daño cerebral…

—Me siento bien, Dr. Tyson. Un viaje más, por favor.

—No, Carolina, no más. Ve a descansar.

—Está bien…

Carolina regresó a su apartamento, se duchó y se preparó para ir a un bar con algunas amigas esa noche. Llegó a uno de los locales que rodeaban la Universidad de California junto a dos amigas gringas que eran jóvenes y bellas como ella. Una era rubia y otra pelirroja y vestían trajes provocativos que llamaron la atención de los comensales.

Conversaban en una de las mesas y no les faltaron las invitaciones de tragos ni la llegada de muchos hombres jóvenes a intentar ligarlas. El lugar era un bar deportivo y en las pantallas de televisión transmitían un partido de futbol americano. Los clientes eran atendidos por hermosas y voluptuosas mujeres con trajes muy cortos y tenía afiches en las paredes con modelos atractivas semidesnudas.

Tanta testosterona y exhibición del cuerpo femenino comenzó a molestar a Carolina que suspiró y dijo: ¿habrá un lugar donde sea diferente?

Justo entonces sintió un intenso dolor de cabeza como una migraña insoportable que le fustigó la mente y la hizo chillar. Perdió la consciencia algunos segundos y al recuperarla se encontraba en el mismo bar, pero muchas cosas habían cambiado.

Para empezar casi todas las clientas eran mujeres gordas con notorio sobrepeso, algunas tenían acné, anteojos gruesos y dientes torcidos. Otras eran muy mayores casi ancianas. Las mujeres en los afiches de la pared eran similares.

Carolina cerró los ojos y los volvió a abrir esperando ver algo distinto, sin éxito. En la televisión podía verse que las porristas que animaban el juego de futbol americano eran obesas. Además, aunque los hombres no habían sufrido cambios tan radicales, la mayoría de los que estaban allí estaban pasados de peso, no se habían afeitado bien o mostraban un aspecto descuidado y sucio.

En la mesa se encontraba ella con sus esbeltas amigas, pero no tenían la enorme cantidad de bebidas que les habían invitado sino solo lo que ellas se habían comprado.

—Que muchacha tan guapa –dijo una de sus amigas— y con ese tipo tan feo ¿Cómo lo habrá logrado?

—Talvez ella no se fija en el físico –adujo la otra. Ambas se referían a una mujer tremendamente obesa que parecía ser pareja de un galán musculoso que bien podría ser modelo.

—Pe… pero… yo… es decir… Algo extraño está pasando… —dijo Carolina— ¿desde cuando ser así de fea está de moda…?

—Carolina no seas envidiosa –le dijo su amiga pelirroja— no hace falta llamarla fea. Es como una supermodelo esa chica, aunque talvez tendría que ganar más peso para ser modelo profesional, está demasiado delgada.

—Ya sabes que las modelos en muchos casos sufren problemas de alimentación –recalcó la otra amiga rubia— como obesidad mórbida.

—¿¡Que!?

—Siempre ha sido así. Los hombres encuentran atractivas a las mujeres gordas y entre más viejas mejor. A mi mamá la dejo mi papá por una abuela de ochenta años, el muy cerdo.

—Que feo se ve que un hombre joven ande con una anciana, pero es tan común. Los hombres tienen un fetiche raro con las ancianas… basta con ver la pornografía…

—Hey, hey, no quiero saber eso. ¡Esto no puede ser! ¿Quieres decir que somos feas en este mundo?

Las dos rieron.

—¡Pues claro, Carolina! –dijo la rubia.

—No tiene nada de malo admitirlo. Somos feas. ¡Muy feas!

Carolina era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que estaba en un universo paralelo donde los conceptos estéticos estaban invertidos respecto a los de su mundo en el cual ser joven y delgada era lo más apetecible. Carolina sintió una nueva jaqueca y cuando reabrió los ojos estaba de vuelta en su realidad.

Pero aquella situación no era nada normal. Carolina había viajado espontáneamente entre dimensiones sin mediación de la máquina. ¡Eso no era normal! ¡Debía informar a Tyson de inmediato y antes de que…!

…se repitiera…

Carolina fue presa de un nuevo dolor de cabeza y despertó en media calle. Estaba sucia y sintió de inmediato el frío y el hambre en sus entrañas, pero también una extraña necesidad que no pudo reconocer de inmediato.

Se observó a si misma y se dio cuenta que estaba vestida con harapos y sus amigas salían del bar. Ella se aproximó a hablares y estas la vieron con desprecio y rostro asqueado. Le lanzaron unas monedas al suelo para que no las molestara.

—Que… pero… debo estar en un mundo paralelo en donde, por alguna razón, terminé en la indigencia. Debo hablar con Tyson… aunque probablemente no me conoce yo…

Sin embargo, Carolina fue incapaz de pensar más. Su cuerpo era adicto a la droga y tenía necesidad de una dosis de crack o alguna otra substancia similar. Empezó a temblar, se sintió muy enferma y sintió ese deseo incontenible de drogarse. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por droga; matar, asaltar, prostituirse… era una sensación muy extraña.

Carolina buscó así una víctima a quien robarle. Se acercó resentida hacia aquellas que eran sus amigas en otra realidad y de un golpe les robó los bolsos propinándoles un par de golpes y escapó lejos.

Luego se adentró en las zonas más horrendas de la ciudad donde intercambió todo lo que encontró de valor en los bolsos por drogas. El “dealer” le recompensó con mucho crack que supo consumir de forma instintiva y empezó a repletar su cuerpo de la droga. Entonces escuchó unas sirenas policiales pero ya la droga había hecho efecto en su mente y sintió la extraña neuralgia que vaticinaba un cambio de universo…

Carolina despertó en su habitación.

“¿Estoy en mi mundo?” se preguntó. Pero en realidad estaba desnuda y a su lado estaba su amiga pelirroja, en igual condición. “¡Diablos!” se dio cuenta de que en aquel mundo era lesbiana, pues había fotos de la pareja en el buró al lado de la cama. Su… novia… se despertó al sentirla exaltada y le preguntó que pasaba. Carolina respondió que había tenido una pesadilla, la joven pelirroja la besó y la abrazó, y así durmieron toda la noche.

Al día siguiente, y tras preguntarse si aquel cuerpo que habitaba estaba genéticamente determinado a ser lesbiana (porque disfrutó mucho el tiempo de pareja que sostuvo con su… eh… novia) Carolina se dirigió hasta la oficina de Tyson decidida a informarle de todo y con la esperanza de que el científico tuviera la solución.

Pero en la puerta de su oficina no se encontró con Tyson sino con un científico blanco que no conocía.

—¿Tyson? –le dijo el sujeto— al único que conozco con ese nombre es al esclavo que atiende los jardines.

—Al… ¿Al que?

—Sí, el esclavo que está allá.

Carolina se dirigió hacia donde le señaló el académico. En efecto el Dr. Tyson se encontraba arrodillado atendiendo el jardín de la Universidad y usaba ropa muy humilde, pero además tenía una especie de brazaletes electrónicos en las muñecas.

—¿Doc… Doctor Tyson? –preguntó al verlo. Este la miró extrañada.

—Me confunde, ama. Yo nunca he sido liberado, menos aún tenido la oportunidad de estudiar. Ni siquiera se leer.

Carolina se dio cuenta de la terrible realidad de este universo paralelo en particular donde la esclavitud nunca fue abolida como en el suyo.

—¿Qué son esas cosas en sus muñecas? –preguntó.

—¿No lo sabe, amita? Pues así es como saben donde estoy los amos, todo el tiempo. Me vigilan desde el cielo, mi ama. Con su permiso, debo seguir trabajando.

¡Las cadenas de la esclavitud adaptadas al siglo XXI! Probablemente monitoreaban con GPS a los esclavos.

Carolina comprobó que todas las personas de etnia negra en la Universidad tenían los brazaletes y se comportaban de manera sumisa ante sus amos blancos. Había algunos esclavos libres y libertos pero no se les permitía entrar a ciertas áreas, y la universidad era una de ellas.

Siendo Tyson el científico que en su mundo desarrolló la tecnología para el viaje en entre dimensiones, perdió la esperanza de recibir una respuesta a su predicamento en ese mundo… luego la aturdió un nuevo dolor de cabeza y viajó de nuevo.

Cuando Carolina despertó se encontraba desnuda en una jaula y le estaban lanzando agua fría. La jaula era muy pequeña y tenía paja en el fondo, pues era virtualmente una jaula de animal.

Carolina gritó y clamó suplicando que detuvieran el agua, aunque las criaturas parecieron no entender su lengua, se detuvieron. La observaban atónitos y Carolina contempló asombrada también a aquellos seres similares a los humanos pero de cabello rojizo y frentes abultadas. ¡Neandertales!

Los seres aquellos hablaban una lengua ininteligible para Carolina, pero era notable que eran perfectamente civilizados. Vestían ropa y habían desarrollado tecnología pues algunos le tomaban fotos, otro la filmaba con una cámara de video y otros parecían usar computadoras donde escribían sobre ella.

Los neandertales la sacaron de la jaula y aquellos que parecían científicos le realizaron análisis médicos bajo la custodia de unos hombres armados que no la perdían de vista y que probablemente la hubieran sometido si hubiese actuado violentamente. Se dio cuenta de que se encontraba en un mundo paralelo donde, a diferencia del suyo en el cual el neandertal se extinguió y el cromañón sobrevivió extendiéndose por toda la Tierra, allí había sucedido al revés. Los neandertales (que probablemente se referían a sí mismos por otro nombre) dominaban la Tierra.

Una vez terminados los estudios científicos, Carolina fue llevada hasta una especie de zoológico junto a otros animales. Pudo ver que en este mundo los mamuts no estaban extintos tampoco y aparentemente habían sido domesticados. El zoológico contenía a prácticamente todos los animales de su mundo, excepto osos, luego supo por qué.

Hizo todo lo que pudo para demostrar su inteligencia, y los científicos la reconocieron. En todo caso, debían de saber que se trataba de un cromañón y debieron de saber que eran inteligentes. Le llevaron un libro donde se mostraban ilustraciones de distintos homínidos extintos, entre ellos el humano, y ella de inmediato señaló con el dedo al que le correspondía a su especie, lo que fue bien recibido por los estudiosos.

Por el lenguaje corporal adivinó que aquellos científicos simplemente decían: “Como lo supusimos los humanos son casi tan inteligentes como los neandertales”. A partir de entonces la trataron un poco mejor. Le dieron ropa, cubiertos para comer y le acondicionaron una habitación con una cama y una televisión.

No entendía lo que decían en las noticias pero reconoció que trataban sobre ella y le pareció deducir que su descubrimiento era comparable al descubrimiento del yeti. “¿Será que el Yeti es un sobreviviente del neandertal o algún otro homínido que se cree extinto en nuestro mundo?” se preguntó Carolina.

Por medio de la televisión que le suministraron pudo descubrir que los neandertales tenían toda una cultura bastante desarrollada, con un sistema de gobierno y aparentemente estaban divididos en países. Habían domesticado al lobo y al smilodón como animales de compañía similares (aunque más grandes y de aspecto más salvaje) a los perros y los gatos.

Además realizaban ritos funerarios y, como descubrió gracias a la televisión, adoraban a los osos. Tenían enormes templos donde rendían culto a tótems con forma de oso y estos animales eran vistos como sagrados por lo que matarlos o incluso tocarlos era tabú.

Estaba muy interesada en ese mundo cuando a su celda llegaron con un sujeto, aparentemente capturado igual que ella. Era un humano, aunque un tipo bastante feo y de aspecto salvaje. El tipo le sonrió y Carolina entendió que los neandertales pretendían que se cruzaran para reproducirse. Oportunamente sintió el punzón en la cabeza y reapareció en un nuevo mundo.