EL REGRESO DE LOS DIOSES III

Tercera parte

Año 2067

Jessica se giró. Se encontraba desnuda bajo las sábanas y observó a su lado a su nuevo esposo, sintiendo un profundo rencor. Pero calló sus sentimientos… expresarlos podría costarle la vida o algo peor…

Diez años habían pasado desde que había decidido viajar junto a Jake y los howardistas. Diez amargos años…. Y ahora se arrepentía más que nunca.

Howard estaba cada día más inestable mentalmente conforme su proyecto fracasaba más y más. Se había vuelto paranoico y había ordenado la muerte de Michaels acusándolo de ser un traidor, un agente infiltrado de la Tierra. En realidad Michaels se había opuesto a que Howard se casara con su hija adolescente, pues ahora el Gran Maestro tenía un harén de esposas, la mayoría muy jóvenes. Howard mató a Michaels y envió a su esposa a los horripilantes calabozos de torturas donde iban a parar los disidentes, y que eran administrados por el cruel Miscavi.

Jake había sido mucho más complaciente que Michaels. No se opuso cuando Howard disolvió su matrimonio y reclamó a Jessica para sí mismo. Al contrario, parecía feliz. Jake siempre trabajó feliz aun cuando era prácticamente un esclavo. De nada le valió pues Howard lo envió a los calabozos donde lo torturaron varias semanas antes de ejecutarlo solo porque fue incapaz de lograr el florecimiento de una parcela de tierra. Aunque quizás simplemente quería eliminar al ex esposo de su nueva concubina.

La ejecución era siempre la misma. La persona era enviada sola y sin armas fuera de la cerca de seguridad. En la noche era devorada por los depredadores antropoides.

Habían pasado veinte años desde el primer contacto. Anabel Córdoba era una respetada científica en el campo tanto de la biología marina como de la exobiología. Había asistido a expediciones en Alfa Centauri donde existían diversos planetas habitados aunque ninguno por parte de vida inteligente y que estaban pensando colonizar en las próximas décadas. Sin embargo ella ya era una mujer mayor y deseaba pasar tranquilamente sus últimos años de labor profesional antes de su retiro. Se había abocado al estudio de la fauna marina de Titán y trabajaba en una de las estaciones localizadas en aquel congelado satélite.

Dentro de la estación el ambiente estaba perfectamente controlado y era muy cómodo. Expertos técnicos se encargaban del mantenimiento y se cercioraban que nada saliera mal como para poner en peligro la vida de los habitantes. Mientras tanto, Anabel había podido explorar por medio de un submarino robot los fascinantes fondos acuáticos de la luna saturnina. Asemejaba bastante el fondo oceánico de la Tierra aunque la vida vegetal era mayormente de líquenes, había además microorganismos extremófilos que vivían en las enormes fumarolas volcánicas, pero también vida animal compleja. Esa sí no se parecía casi nada a los animales de la Tierra. La mayoría de especímenes eran como una mezcla extraña y difícil de clasificar entre moluscos, peces y crustáceos. Algunos tenían tentáculos pero el cuerpo alargado como de un pez o una manta raya, otros eran largos como un gusano o serpiente pero tenían tenazas y muchos ojos… en fin, seres muy exóticos. La especie dominante era un depredador bastante grande, similar a una mezcla entre un calamar y una manta raya pero con doce tentáculos y además pinzas de cangrejo. Algunos habían sido capturados y estudiados y Anabel llegó a la conclusión de que eran seres inteligentes

—¡Debemos liberarlos de inmediato! —dijo Anabel a su asistente de laboratorio mientras ambos observaban en un enorme tanque de agua a aquellos seres que tenían la mirada fijada en ellos— mis exámenes demuestran que son capaces de contar y entender órdenes complejas. ¡Son racionales!

—¿Cómo se comunican?

—Por ecolocalización, similar a las ballenas.

—¿Cree que podamos comunicarnos con ellos como hemos logrado hacerlo con los delfines?

—Talvez, pero tomará tiempo. Nos tomó décadas poder descifrar la comunicación de los delfines. Por lo pronto —dijo ya en su calidad de directora científica del proyecto— libérenlos a todos. No es ético tener seres inteligentes prisioneros ni usarlos para estudio.

—Sí, Doctora.

A su despacho llegó una transmisión hiperespacial. Sólo podía ser una persona así que corrió de inmediato a contestar el videófono.

—¡Jessica! ¡Hija mía! ¿Cómo estás?

La otrora vivaz muchacha lucía demacrada, ojerosa y pálida. Para Anabel era notorio que no estaba bien alimentada y que había pasado por muchos sufrimientos físicos y mentales.

—No madre… no lo estoy… es un infierno estar aquí… necesito ayuda. Te llamo a escondidas porque no nos permiten usar los sistemas de comunicación… ¡quiero escapar!

—¡Hija mía! ¡Eso es terrible! ¡Yo te ayudaré! Hablaré con tu padre ya mismo.

Después de terminar su segundo periodo como Secretario General, José Antonio Córdoba ya no podía ser reelecto de nuevo pero seguía dedicado a la política. Fue designado embajador de la Tierra en el Imperio Anaki por el nuevo gobierno de su mismo partido pero fue reemplazado con la llegada de la oposición al poder y entonces asumió un cargo como miembro del Parlamento Mundial desde el cual seguía defendiendo muchas posturas a menudo polémicas.

A su despacho llegó una llamada videofónica. Al contestar vio en la pantalla que mostraba como su interlocutor a su esposa con gesto preocupado. Ella le contó la situación.

Córdoba usó sus notables influencias en el gobierno y consiguió que una nave militar de la Tierra fuertemente armada llegara hasta la colonia howardista de Markab y rescatara a Jessica Córdoba. Lo que los militares comentaron trascendió a la prensa y denunciaban una colonia donde L. Randall Howard estaba obseso y en un estado decadente, mentalmente irascible, sumido en la paranoia y el consumo de drogas, servido por un harén sexual de jovencitas y rigiendo como dictador frente a un grupo de aterrorizados y desnutridos seguidores. A pesar de esto el gobierno terrestre adujo no poder intervenir ya que Markab estaba fuera de su jurisdicción.

Jessica fue llevada a la mansión Córdoba donde fue atendida por equipos de especialistas médicos y psicológicos en un esfuerzo porque recuperara la salud.

Año 2069.

Dora Vega salió de prisión. Fue liberada antes por buen comportamiento. A su edad no tenía donde vivir pero ya había experimentado la vida en las calles y eso no le preocupaba.

El movimiento xenofobista estaba casi desarticulado y se había rendido. Se le asociaba con terroristas y con la secta de Howard lo que dañó mucho su imagen y disminuyó aún más el poco respaldo popular que tenían.

En los noticieros que podían apreciarse gracias a las pantallas de televisión pública colocadas en las avenidas de las grandes ciudades se reportaba el regreso del partido de Córdoba al poder tras el triunfo en las más recientes elecciones al Parlamento Mundial. Córdoba fue renombrado embajador de la Tierra ante el Imperio Anaki y para celebrarlo se reunió en su casa junto a su familia con el embajador Anaki en la Tierra.

Todos pensaron que aquella cena iba a ser una fastuosa pero tranquila cena de gala. Nadie esperaba que ese día se diera “el Incidente”. Aún hoy existen distintas teorías al respecto. Lo que se sabe con certeza es que el embajador Anaki ante la Tierra, Goshar Marduk, murió asesinado por el disparo de una pistola de energía.

Marduk pertenecía a una de las familias más acomodadas e influyentes del Imperio. Si bien el cargo de embajador en la Tierra era visto como un puesto menor, Marduk era joven y podía decirse que se le otorgó como un inicio en la carrera política común a cualquier hijo de una familia aristocrática Anaki. Su muerte fue un escándalo y llegó hasta el mismo Emperador que era su primo lejano.

El gobierno de la Tierra condenó el hecho y emitió las disculpas del caso probablemente rezando para que los Anaki no tomaran una represalia. El resto, es especulación.

Se sabe que Jessica Córdoba fue a vivir con su madre en Titán y nunca más regresó a la Tierra, ni dejó el sistema solar. Se sabe también que el gobierno inculpó a Dora Vega, recién salida de la cárcel y conocida por su historial psiquiátrico y su odio hacia los extraterrestres. Además aseguraron que Vega era miembro de la secta de L. Randall Howard y había actuado por órdenes de él. Vega adujo siempre ser inocente pero fue condenada a cadena perpetua y enviada a unas facilidades psiquiátricas donde murió siete años después por aparentes causas naturales.

Aún hoy a quien dice que fue Jessica Córdoba la autora. Todos sabían que Jessica había sido miembro de la secta mientras no existía evidencia alguna de que Dora Vega hubiera pertenecido. Los únicos ligámenes de Dora con el howardismo eran algunos miembros del movimiento xenofobista que eran howardianos, nada más.

Los que se oponen a esta teoría aseguran que Jessica Córdoba escapó de la colonia en Markab huyendo de Howard, a lo que los conspiranoicos responden aduciendo que todo pudo ser planteado así desde un principio, pudo haber sido orquestado de tal manera que Howard lo planeó así. ¿Cómo hizo Jessica Córdoba para enviar una transmisión videofónica interestelar a sus padres usando el equipo que para tal efecto guardaba Howard en su habitación sin que nadie se diera cuenta? ¿No habría sido desde el principio una estrategia de Howard? Nadie negaba que Howard hubiera sido el autor intelectual del atentado… pero la autora material ¿había sido Dora Vega o Jessica Córdoba?

Naturalmente era más fácil inculpar a una indigente con problemas mentales y salvar así a la hija de una destacada familia de políticos terrestres. ¿Respondía Jessica a las órdenes de su Maestro desde la distancia?

La pequeña, agrícola y miserable colonia humana en Markab llegó a su fin. Una sola nave guerrera del Imperio Anaki fue más que suficiente. El bombardeo fue fulminante y no dejó rastros del antiguo asentamiento humano ni un solo colono vivo.

Conforme su feudo personal era bombardeado y aquellos seguidores suyos que lealmente lo habían seguido a la perdición eran masacrados, Howard envió una transmisión a la nave Anaki de la que aún se conserva registro. Allí pidió clemencia para él y le dijo a los Anaki que podían hacer lo que quisieran a los demás pero que le perdonaran la vida. Pero los Anaki sólo tenían interés en tomar una ejemplarizante represalia contra el viejo Mesías Cósmico, como hacían siempre que eran atacados por algún atentado terrorista. Howard murió carbonizado al igual que sus seguidores.

Año 2073

A la Tierra llegó una enorme nave emisaria. Su tecnología era similar a la de los Anaki así como su poderío militar aunque aducían ser más pacíficos. Se identificaron como la Confederación Interestelar. Ya la Tierra había escuchado hablar de ellos pero aún no los habían contactado oficialmente. Eran rivales políticos y militares del Imperio Anaki y la Tierra estaba oficialmente del lado Anaki de la Galaxia.

El embajador de la Confederación transmitió su imagen a la Tierra y habló a través de video con el Parlamento Mundial. Parecía un paquidermo, tenía una larga trompa, orejas grandes y redondas y tres ojos. Debe haber sido su especie la que inspiró la creencia en el dios hindú Ganesha ya que, según contaron después, diversas especies confederadas visitaron la Tierra en el pasado con fines científicos y a veces incluso turísticos. Luego se sabría que los “Nommo”, dioses de la tribu africana Dogon había sido un clan de habitantes de Sirius (primos de los Anaki) que había visitado a este pueblo en el pasado así como a algunos pueblos de la zona, que los Polari seres verdes de cuatro brazos habían inspirados a varias deidades indostánicas y que probablemente los libertinos Brazzky de piel roja y unas antenas en la cabeza habían inspirado a los faunos y los demonios.

El elefantino embajador les explicó como era que funcionaba la Confederación; era una alianza de diversos planetas y civilizaciones, cada una preservaba su autonomía pero para pertenecer debían seguir ciertas normas básicas como abolir cualquier forma de esclavitud, tortura y pena capital. La Confederación tenía un Primer Ministro, un Senado con representantes de cada mundo miembro y un ejército común.

—¿Nos están invitando a pertenecer a la Confederación? —preguntó José Antonio Córdoba que era, en aquel entonces, el presidente del Parlamento Mundial.

—No —respondió el embajador— queremos ofrecerle el ingreso a los delfines.

Los políticos del Parlamento se miraron atónitos unos a otros. Esa era una situación que nunca se habían esperado.

Sin otra alternativa pusieron a los Confederados en contacto con los delfines. El Parlamento aprobó que un módulo espacial pequeño proveniente de la nave nodriza se introdujera en los océanos para comunicarse con estos cetáceos. Los sistemas de traducción universal de los Confederados eran mucho más sofisticados y podían comunicarse con los delfines a la perfección. Poco después salió del agua la pequeña nave, volvió a su nodriza, y el embajador contactó al Parlamento otra vez.

—Los delfines nos han dicho que están de acuerdo en ingresar pero que quieren que ustedes pertenezcan también. Sinceramente no pensábamos invitarlos pero si los delfines así lo desean…

Los miembros del Parlamento se vieron unos a otros atónitos de nuevo. ¡Boquiabiertos! Votaron unánimemente por solicitar el ingreso formal a la Confederación Interestelar, el cual fue aprobado por el Senado de la Confederación poco después. El Parlamento también aprobó crear una estatua conmemorativa en honor a los delfines en la sede de las Naciones Unidas en agradecimiento por la solidaridad que habían mostrado con los humanos. La placa dice:

En honor a la amistad y convivencia pacífica de las dos especies inteligentes de este planeta, si bien una es más inteligente que la otra.