Parte 2 del "Esquizofrénico"

Salí con dirección a otro bar, me subí en el auto y recorrí las calles buscando un lugar. Entonces vi uno, salían y entraban sólo hombres, el bar se llamaba "El Clandestino", por la pinta supuse que era un bar gay, me detuve frente a él, dudé varias veces en si entrar o no, así que después de debatirlo con mi conciencia bajé del auto y me adentré. La luz estaba algo baja, música electrónica y mucho baile, el lugar estaba muy animado, olía rico. Los chicos en pareja se besaban sin inconvenientes, sin recibir malas señalizaciones de gente discriminadoras, esa era la libertad, creo... Me acerqué a la barra, pedí un vodka seco. Todo se encontraba tranquilo hasta que una mano se posó en mi hombro, voltee a ver y no creerán quién estaba ahí.

Se encontraba joven, bello y rosagante... Mi vecino; Damián. Él, al igual que yo, estaba sorprendido, casi me ahogo con el trago al verlo. Sonrió y dijo:

_ Ni en un millón de años pensaría encontrarte aquí. ¿Experimentando o ya visitabas estos lugares?

_ Tal vez en mi adolescencia vine a algunos. ¿Y tú?

_ Los viernes después de clases vengo aquí, soy conocido en el "Clandestino". ¿Verdad Louis?_ Le preguntó al Bartender.

El hombre me vió y dió una sonrisa amorosa.

_ ¿Viniste sólo?_ Me preguntó Damián.

_ Sí, pasaba por la zona y me llamó la atención este lugar y quise explorar.

_ ¿Te gustaría bailar?

_ ¿Bailar?_ Me sonrojé. Me parecía raro verme bailando con otro chico, pero era un bar gay, todos bailaban con todos.

Él me mostró su mano para que yo la tomara y lo hice, lo tomé, y fuimos a bailar, no recuerdo muy bien la música, creo que era electrónica, es solo que al estar ahí bailando con él, era sentir al mundo detenerse. Damián era más joven que yo, creo que no pasa de los veinticinco años y eso me traía loco.

Bailando me demostró que era jovial, muy alegre, no le vi ese toque misterioso que le veía cuando lo espiaba, me era difícil seguir el paso al bailar, pero él me tomaba de la cintura para arrastrarme a él, y yo me dejaba llevar.

De pronto ya bailaba de lo más normal, me sentía libre, era como rejuvenecer, por un momento me olvidé de Luciana, de mis problemas, este chico me hacía sonreír, entonces sucedió lo que quería y lo que estuve evitando tácitamente, él llevó sus labios a los míos en un suave beso, aunque no sé porque cojones le rechacé el beso y salí casi corriente, sólo le dije:

_ Este no es el lugar.

¿Cómo que no era el lugar? Ese era precisamente el lugar. Todos los hombres se besaban con hombres y nadie decía nada, nadie juzgaba o señalaba. Me comporté como una quinceañera... Creo que es por el tiempo que llevo sin probar unos labios varoniles que reaccioné así. Me subí en el carro, lo que no había notado era que Damián me seguía y también subió en el carro.

_ ¿Qué escena es esta? ¿Es donde Cenicienta sube a la carroza con rumbo a la fiesta del príncipe, o dónde besa al príncipe y se va al mundo real?

_ Creo que es donde se acaba la magia... Esto no está bien, Damián. Eres muy joven para mí.

_ ¿Y qué edad tienes, ochenta? Eres joven también, Alex no exageres. No te envejescaz delante de mí_ Se guardó silencio. Encendí el carro y comencé a manejar no sé a dónde. Damián preguntó:

_ ¿Qué edad tienes?

_ Te respondo si me dices la tuya primero.

_ Sería trampa, si te digo mi edad primero y no encaja con tu prototipo dirás una edad falsa.

_ Te lo juro, no mentiré.

_ Respóndeme Alexander_ Me dijo.

_ Bien... Tengo cuarenta_ Me dió un poco de vergüenza.

_ Fácil, yo tengo veinte.

_ Eres muy joven lo sabía.

_ ¿Y qué importa la edad? Lo que importa es vivir, pero vivir de verdad, junto a las personas que amas. ¿A dónde vamos por cierto?

_ No lo sé, no llevo un rumbo.

_ Pues, planea algo, se acabará la carretera. Mira_ me mostró una botella de vodka que se había traído del bar_ es vodka seco, lo que tú bebias..

_ Bien. Hay un lugar solitario cerca de aquí, es el Mirador del Puerto.

_ Oh si, he oído de ese lugar, dicen que es mágico, no he tenido el privilegio de visitarlo.

_ Entonces hoy lo tendrás.

Manejé hasta dicho lugar que básicamente era un Mirador en la cima de la colina con vista al mar, cerca había un faro viejo.  La carretera al lugar se encontraba rodeada de árboles frondosos.

Al llegar se estaba hiendo un carro. Estaciono frente al protector, había un pequeño estacionamiento.

La mirada al mar era única, el cielo estaba despejado, y la luna se ocultaba en el lado izquierdo del mar. Damián se veía sorprendido.

_ ¡Que belleza! No sabía que había luna llena.

_ En la ciudad son muchas cosas de la naturaleza que nos perdemos.

_ ¿Vienes mucho aquí?

Ya nos habíamos bajado del carro y nos encontrábamos arrecostados de la baranda viendo el horizonte.

_ Un par de veces cuando era novio de Luciana; vine con ella.

_ ¿Es cierto que ella se fue y te dejó con tu hijo?

_ Algo así, pero no quiero hablar de eso, si estoy aquí es porque estoy tratando de olvidarla.

_ No, si estás aquí es gracias a mi, de lo contrario estarías en tu casa dándote golpes de pecho por no haber venido.

_ Tienes razón, tienes un poder de convencimiento increíble_ Tomé un trago de vodka seguido de él.

_ ¿Nos acercamos al faro?

_ No es tan seguro, pero creo que sería bonito ir_ dije.

Comenzamos a caminar a el lugar. Hacía una brisa cálida. Seguimos conversando mientras caminabamos.

_ ¿Por qué te cohibes a un beso?_ me preguntó.

_ Mi tiempo de besar los labios de un hombre pasaron.

_ ¿Pasaron porqué ya estás viejo?

_ No, porque ya estoy casado y tengo un hijo.

_ Si no la amas no deberías estar atado a ella, es como ser esclavo de algo que no te hace feliz.

Ya estábamos caminando por la arena muy cerca del faro.

_ Viví grandes cosas con ella, las experiencias más bonitas de mi vida fueron con ella.

_ Si ya no te ama, no crees que ya es tiempo de cambiar? Te gustan los hombres y no lo admites por ella. Fíjate, hoy no estás con ella, pero estás conmigo, te ves feliz, yo lo estoy.

Llegamos al viejo faro. Con la linterna de mi celular iluminé su interior, no tenía una puerta, comenzamos a subir las viejas y oxidadas escaleras. Él se apoyó de mi brazo tal vez pensando que yo podría protegerlo en caso de que se cayera. Llegamos al piso final donde estaba el faro, totalmente apagado e inservible. Teníamos una panorámica bellísima, el viento ahí arriba era fuerte.

_ ¡Wow! Vaya viento. Debe ser hermoso que el fin de una persona termine así. Viendo este paisaje.

_ Espero que no sea hoy, ni tú ni yo_ Reí.

Nos quedamos viendo el uno con el otro. Sus ojos verde oliva penetraban los míos. Su mirada inocente y profunda me llevaban a un Edén de amor. Poco a poco dejamos de ver nuestros ojos y veíamos nuestros labios. Sentía como mi corazón se aceleraba seguido de mi respiración. Él lo notó, y pasó su debo por mi mejilla diciendo:

_ Tienes una piel muy suave.

_ Y tu tienes unos labios provocativos.

Era verdad, no mentía, sus labios delgados y rosados me atraían tanto que me fui acercando a él tímidamente, él también lo hacía, hasta que nos unimos en un suave y tibio beso, en esa noche inolvidable.

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Holaaaaa 👀. Espero estén bien lectores fantasmitas👻. Hoy otro capítulo de esta linda historia. Dejen sus ⭐ y sus comentarios. ¡Os quiero!

Se encontraba joven, bello y rosagante... Mi vecino; Damián. Él, al igual que yo, estaba sorprendido, casi me ahogo con el trago al verlo. Sonrió y dijo:

_ Ni en un millón de años pensaría encontrarte aquí. ¿Experimentando o ya visitabas estos lugares?

_ Tal vez en mi adolescencia vine a algunos. ¿Y tú?

_ Los viernes después de clases vengo aquí, soy conocido en el "Clandestino". ¿Verdad Louis?_ Le preguntó al Bartender.

El hombre me vió y dió una sonrisa amorosa.

_ ¿Viniste sólo?_ Me preguntó Damián.

_ Sí, pasaba por la zona y me llamó la atención este lugar y quise explorar.

_ ¿Te gustaría bailar?

_ ¿Bailar?_ Me sonrojé. Me parecía raro verme bailando con otro chico, pero era un bar gay, todos bailaban con todos.

Él me mostró su mano para que yo la tomara y lo hice, lo tomé, y fuimos a bailar, no recuerdo muy bien la música, creo que era electrónica, es solo que al estar ahí bailando con él, era sentir al mundo detenerse. Damián era más joven que yo, creo que no pasa de los veinticinco años y eso me traía loco.

Bailando me demostró que era jovial, muy alegre, no le vi ese toque misterioso que le veía cuando lo espiaba, me era difícil seguir el paso al bailar, pero él me tomaba de la cintura para arrastrarme a él, y yo me dejaba llevar.

De pronto ya bailaba de lo más normal, me sentía libre, era como rejuvenecer, por un momento me olvidé de Luciana, de mis problemas, este chico me hacía sonreír, entonces sucedió lo que quería y lo que estuve evitando tácitamente, él llevó sus labios a los míos en un suave beso, aunque no sé porque cojones le rechacé el beso y salí casi corriente, sólo le dije:

_ Este no es el lugar.

¿Cómo que no era el lugar? Ese era precisamente el lugar. Todos los hombres se besaban con hombres y nadie decía nada, nadie juzgaba o señalaba. Me comporté como una quinceañera... Creo que es por el tiempo que llevo sin probar unos labios varoniles que reaccioné así. Me subí en el carro, lo que no había notado era que Damián me seguía y también subió en el carro.

_ ¿Qué escena es esta? ¿Es donde Cenicienta sube a la carroza con rumbo a la fiesta del príncipe, o dónde besa al príncipe y se va al mundo real?

_ Creo que es donde se acaba la magia... Esto no está bien, Damián. Eres muy joven para mí.

_ ¿Y qué edad tienes, ochenta? Eres joven también, Alex no exageres. No te envejescaz delante de mí_ Se guardó silencio. Encendí el carro y comencé a manejar no sé a dónde. Damián preguntó:

_ ¿Qué edad tienes?

_ Te respondo si me dices la tuya primero.

_ Sería trampa, si te digo mi edad primero y no encaja con tu prototipo dirás una edad falsa.

_ Te lo juro, no mentiré.

_ Respóndeme Alexander_ Me dijo.

_ Bien... Tengo cuarenta_ Me dió un poco de vergüenza.

_ Fácil, yo tengo veinte.

_ Eres muy joven lo sabía.

_ ¿Y qué importa la edad? Lo que importa es vivir, pero vivir de verdad, junto a las personas que amas. ¿A dónde vamos por cierto?

_ No lo sé, no llevo un rumbo.

_ Pues, planea algo, se acabará la carretera. Mira_ me mostró una botella de vodka que se había traído del bar_ es vodka seco, lo que tú bebias..

_ Bien. Hay un lugar solitario cerca de aquí, es el Mirador del Puerto.

_ Oh si, he oído de ese lugar, dicen que es mágico, no he tenido el privilegio de visitarlo.

_ Entonces hoy lo tendrás.

Manejé hasta dicho lugar que básicamente era un Mirador en la cima de la colina con vista al mar, cerca había un faro viejo.  La carretera al lugar se encontraba rodeada de árboles frondosos.

Al llegar se estaba hiendo un carro. Estaciono frente al protector, había un pequeño estacionamiento.

La mirada al mar era única, el cielo estaba despejado, y la luna se ocultaba en el lado izquierdo del mar. Damián se veía sorprendido.

_ ¡Que belleza! No sabía que había luna llena.

_ En la ciudad son muchas cosas de la naturaleza que nos perdemos.

_ ¿Vienes mucho aquí?

Ya nos habíamos bajado del carro y nos encontrábamos arrecostados de la baranda viendo el horizonte.

_ Un par de veces cuando era novio de Luciana; vine con ella.

_ ¿Es cierto que ella se fue y te dejó con tu hijo?

_ Algo así, pero no quiero hablar de eso, si estoy aquí es porque estoy tratando de olvidarla.

_ No, si estás aquí es gracias a mi, de lo contrario estarías en tu casa dándote golpes de pecho por no haber venido.

_ Tienes razón, tienes un poder de convencimiento increíble_ Tomé un trago de vodka seguido de él.

_ ¿Nos acercamos al faro?

_ No es tan seguro, pero creo que sería bonito ir_ dije.

Comenzamos a caminar a el lugar. Hacía una brisa cálida. Seguimos conversando mientras caminabamos.

_ ¿Por qué te cohibes a un beso?_ me preguntó.

_ Mi tiempo de besar los labios de un hombre pasaron.

_ ¿Pasaron porqué ya estás viejo?

_ No, porque ya estoy casado y tengo un hijo.

_ Si no la amas no deberías estar atado a ella, es como ser esclavo de algo que no te hace feliz.

Ya estábamos caminando por la arena muy cerca del faro.

_ Viví grandes cosas con ella, las experiencias más bonitas de mi vida fueron con ella.

_ Si ya no te ama, no crees que ya es tiempo de cambiar? Te gustan los hombres y no lo admites por ella. Fíjate, hoy no estás con ella, pero estás conmigo, te ves feliz, yo lo estoy.

Llegamos al viejo faro. Con la linterna de mi celular iluminé su interior, no tenía una puerta, comenzamos a subir las viejas y oxidadas escaleras. Él se apoyó de mi brazo tal vez pensando que yo podría protegerlo en caso de que se cayera. Llegamos al piso final donde estaba el faro, totalmente apagado e inservible. Teníamos una panorámica bellísima, el viento ahí arriba era fuerte.

_ ¡Wow! Vaya viento. Debe ser hermoso que el fin de una persona termine así. Viendo este paisaje.

_ Espero que no sea hoy, ni tú ni yo_ Reí.

Nos quedamos viendo el uno con el otro. Sus ojos verde oliva penetraban los míos. Su mirada inocente y profunda me llevaban a un Edén de amor. Poco a poco dejamos de ver nuestros ojos y veíamos nuestros labios. Sentía como mi corazón se aceleraba seguido de mi respiración. Él lo notó, y pasó su debo por mi mejilla diciendo:

_ Tienes una piel muy suave.

_ Y tu tienes unos labios provocativos.

Era verdad, no mentía, sus labios delgados y rosados me atraían tanto que me fui acercando a él tímidamente, él también lo hacía, hasta que nos unimos en un suave y tibio beso, en esa noche inolvidable.

De imprevisto, las luces de un carro que llegaba al estacionamiento nos hizo separar. Aunque Damián no quería, bajamos y volvimos al carro. El carro que había llegado tenía música alta, reggaeton para ser precisos, las ventanas estaban cerradas.

_ Casi nos pillan.

_ Relájate, así nos hacen compañía_ Me dijo de lo más tranquilo Damián, yo estaba más que nervioso.

Respiré profundo y nos subimos al capote del carro arrecostandonos del parabrisa, seguíamos bebiendo de la botella de vodka. Volteé levemente al lado fijando la vista sobre el carro vecino. Habían dos personas en él, pude ver sus siluetas a través del vidrio de la ventana, evidentemente se estaban besando con pasión, aunque no distinguía sus géneros.

_ ¿Será que no nos han visto?_ pregunté.

_ ¿Por qué?

_ Parece que tendrán sexo ahí.

Mi vecino se giró para ver mejor al otro carro, dió un risa y dijo:

_ Vivimos en un país libre, así que puedes seguir besandome.

_ En tus sueños... Háblame de ti, ¿Cómo es que vives solo en tan grande casa?

_ Mis padres son cristianos y no quieren a un pecador en sus inmaculadas vidas, así que me dejaron esa casa que era de mis abuelos, y se fueron a vivir a otro país, desde entonces somos felices.

_ Es una casa bastante vieja. Cuando Luciana y yo nos mudamos al lado ya estaba ahí, pero estaba sola.

_ Sí, es muy vieja, ahí fue criado mi abuelo, cuando sus padres murieron se la dejaron a él por ser hijo único, entonces él se casó con mi abuela y tuvieron a mi mamá y a mi tía, mi tía se casó con un argentino y se fue para ese país, mamá se casó con papá y se quedaron en la casa hasta que llegué yo, por unos años vivimos en el norte, seguramente por eso cuando te mudaste la conseguiste sola. Cuando les dije que me gustaban los chicos, ellos se molestaron, y me mandaron para acá, obviamente que me gustó la idea, y aquí estoy, sólo en tan grande casa. Soy un niño huérfano en busca de un sugar daddy..._ hizo un hermoso puchero.

_ Cállate. ¿Por qué no vendes esa casa y te compras una más pequeña?

_ Porque esa casa no es mía, es de mi mamá, de lo contrario ya la hubiera demolido, me aterra el pequeño bosque que tiene detrás. Siempre escucho ruidos que vienen de ahí. En el centro del bosque hay una trampilla enterrada bajo la tierra, creo que hay algo abajo, es como un tanque o no se, nunca he querido averiguarlo... Ya deja de ver para el carro ese_ Interrumpió su historia al percatarse que yo seguía viendo al carro de al lado.

_ Creo que van hacer el amor, no estoy preparado para ver eso_ Dije bajando del capote.

_ Son jóvenes_ dió una risa acercándose a mí y deteniendo mis pasos_ Para, no seas tonto_ Seguía riendo_ Pregúntame algo y así no piensas en ello.

_ ¿Qué estudias?_ Nos arrecostamos de la puerta de mi carro.

_ Psicología.

_ ¿Te gusta?_ No sé porque pregunté eso, debe gustarle, por algo la estudia.

_ Claro, todo lo que tenga que ver con la psicología humana, cambios en la personalidad, el ayoico, me gusta.

Los chicos del carro vecino se bajan por fin, haciendo que nosostros guardemos silencio. Damián se puso frente a mí con vista a los chicos yo aún estaba arrecostado de la puerta del carro dándole la espalda a los chicos. Damián me relataba en silencio lo que veía.

_ Son dos varones, de aproximadamente quince años, están fumando y están muy buenos.

Volteé disimuladamente para verlos, cuando me llevo la sorpresa de que uno de esos chicos era mi hijo, Jaime. Me subió la sangre a mi cabeza, ¿Qué hacía Jaime fumando? ¿Qué hacía ahí? Se supone que estaba en casa con Octavio.

_ ¿Papá?_ Me reconoció de inmediato.

Salí hasta él y quitándole el cigarrillo de sus manos le pregunté:

_ ¿Qué significa esto, Jaime?

_ Te lo puedo explicar papá_ su voz temblaba.

_ No estábamos haciendo nada malo señor_ Dijo el otro muchacho de cabello corto y blanco como la nieve.

_ ¿No estaban haciendo nada? No nací ayer.

_ Papá perdóname, no sabía cómo decírtelo, es muy difícil para mí explicar algo así.

_ Sube al carro, Jaime_ Le ordené. Él vió al muchacho que lo acompañaba y subio_ En cuanto a ti, mantente alejado de mi hijo.

_ Pero Alex, no seas así, me parece tonta tu actitud.

_ ¡Tu cállate, Damián! Nada de esto estuviera pasando si no hubiera venido contigo.

_ O sea, ¿soy el culpable?

No respondí y comencé a manejar dejándolo ahí, tenía una furia y no sé porque. Acabo de descubrir que a mi único hijo le gustan los chicos igual que a mí, y en vez de alegrarme, me enojo. Puede que sea una forma de protegerlo de tanto peligro que existe en el mundo homosexual, y lo digo por los homofóbicos. Mi hijo es muy joven para que la gente de esa clase lo odie.

Al llegar a casa, Jaime bajó rápido y entró. Octavio dormía en el sofá de la sala, al escuchar que tiré la puerta se despertó, me vió y dijo:

_ Haz silencio, Jaime debe de estar en el quinto sueño.

_ Será en el quinto polvo.

_ ¿Qué?

_ Encontré a Jaime en el Mirador a punto de tener sexo con un chico.

_ ¿Qué coño dices?

_ Lo que escuchas. Gracias por cuidar de él, Octavio. Ya puedes irte.

Lo saque casi a empujones de la casa. Luego subí a la habitación de Jaime, creo que esperaba de mi una cachetada porque cuando estuve frente a él cerró los ojos esperando el golpe, pero yo lo abracé fuertemente, y le dije:

_ Perdóname por ser un padre tan cerrado. Perdóname por ser un bruto. Perdóname por no ver más allá de ti. Te amo con toda mi alma, y con todas mis fuerzas, y sobre todas las cosas.

_ ¿Así me gusten los chicos?

_ No puedo ir en contra de lo que sientes ahí dentro_ Lo vi a los ojos_ Eres mi bebé. En estas semanas le agradezco mucho a Luciana que te dejara, ahora te conozco más, y llegaré a comprenderte.

_ Digo lo mismo papá. Gracias por entender mis sentimientos.

_ El chico, ¿Es tu novio?

_ Si, hoy sería nuestra primera vez, lo habíamos planteado tanto.

_ ¿Qué? ¿Y eligieron el Mirador para tener su primera vez y en un carro?

_ No teníamos otra opción, no quería que supieras, ni los padres de él, ni nadie.

_ ¿Pero no llegaron hacerlo?

_ No, creo que saltaste sobre mi, y fue aterrador.

_ Fue lo mejor, veinte años después te hubieras arrepentido. Te recomendaré un sitio especial, un lugar muy bonito y único.

_ ¿Por qué no reaccionas como reaccionarían los demás padres?

_ Porque los demás padres no quieren a sus hijos por sobre todas las cosas.

_ Gracias por ser así papá.

_ Lo de el cigarrillo queda prohibido, no te quiero ver fumando de nuevo, eso acabará con tu vida, y tus dientes... Ahora, ¿Cómo se llama el chico?

_ Gael. Vive en el norte con sus padres y dos hermanos mayores, lo conocí por facebook, y tuvo la gentileza de viajar hasta aquí para conocerme.

_ ¿Es su primera vez en la ciudad?

_ No, la segunda. La primera vez fue cuando nos conocimos, la pasamos todo el día juntos. Fuimos a la playa, comimos helados, hablamos de todo y ya en la tarde se fue a su ciudad_ Ya estábamos sentados en la cama hablando.

_ Son tres horas de camino.

_ Hizo ese viaje por mi. Para vernos hoy, le dijo a sus padres que se quedaría en casa de unos amigos todo el fin de semana, tal vez en estos momentos estará buscando un lugar donde pasar la noche.

_ ¿Qué edad tiene?

_ Dieciocho.

_ Es muy grande para ti.

_ No creo que la edad sea un problema.

_ ¿Lo amas?

_ Demasiado, tanto que estaba dispuesto a entregarme a él.

Me levanté y me puse a ver por la ventana. Necesitaba ordenar mis ideas.

_ Llámalo. Dile que se puede quedar en la casa, dormirá en mi oficina, necesito pedir disculpas también.

Jaime saltó y me abrazó.

_ Te quiero mucho papá, te imaginaba más radicalista, por eso nunca te conté de Gael. Gracias, mil veces gracias.

Salió a buscar su celular que se encontraba en una mesita donde reposaba una lámpara y llamó a su novio. Yo salí a mi habitación, al asomarme por la ventana vi que Damián ya había llegado pues la luz de su habitación estaba encendida. Quise llamar a su celular para pedir disculpas pero no tengo su número telefónico, simplemente me arrojé en la cama.

Tantas cosas que suceden en cuestión de segundos.

Al cabo de media hora, escuché abrirse la puerta principal. Bajé a ver quién era, y vi a Gael. Sin dudarlo le pedí disculpas por mi actitud en el Mirador.

_ Fue algo que no esperaba_ Le expliqué después que estábamos sentado en el sofá de la sala, vi el reloj de pared y marcaban las tres de la madrugada_ No todos los días consigues a tu hijo a punto de tener sexo en un carro.

_ Bueno, ya todos quedamos en paz, ¿Cierto?

_ Si pequeño. Todo arreglado, dentro de unas horas será otro día y veremos qué sucede_ Dije levantándome del sofá y estirado mi cuerpo en señal de sueño_ Es hora de ir a la cama, Jaime, a tu cuarto, Gael, a la oficina, muestrasela hijo, ahí estará cómodo.

Ellos hicieron tal cual, me percaté que así fuera, entonces apagué las luces de la casa y salí afuera, necesitaba pedirle disculpas a Damián lo más pronto posible.

Me paré frente a la puerta de su casa y toqué el timbre, al segundo él salió. Ahí estaba parado, ya tenía puesta su pijama de short azul y camisa negra.

_ ¿Qué quieres?_ Preguntó arqueando las cejas.

Mi respuesta fue saltar sobre él y besarlo...

Lo empujé contra la pared cerrando tras nosotros la puerta, él me recibió y comenzamos a besarnos con salvajismo, con fuerza, con pasión. Rápido él me desprendió de mi ropa y yo le quité la de él. Estábamos frenéticos, como si lleváramos años sin tener sexo, sin hacer el amor. Yo tenía años sin hacerlo con un hombre, en el caso de él no lo sé, pero sus acciones demostraban que me deseaba con veheméncia. No podía parar de besar cada centímetro de su cuerpo, de acariciar su piel blanca, de sentirlo... Nos arrojamos en el piso de la sala; sobre la alfombra, estábamos desnudos, él me acostó boca abajo y alzó mi pelvis dejando así visible mi ano, ahí se lo llevó a su boca mientras que con sus manos jugaba con mi pene. Sacaba gemidos de placer en mí, entonces comenzó a penetrarme, su miembro era de buenas proporciones. Lo sentí entrar, sentí dolor y se lo hice saber, él comenzó a realizar movimientos lentos para que yo sintiera placer y no dolor.

Yo arañaba el piso con éxtasis, lo sentía, lo necesitaba, no podía pedir más...

Antes de eyacular, me puso boca arriba, se llevó mi pene a su boca, y entonces se sentó sobre él,  ambos gemiamos de placer, la palabra placer, era tonta. Sus movimientos sobre mi eran únicos, el chico era un experto en esto, pues claro, era joven. No quería que acabara todo este juego de pieles, me volvería masoquista, celoso, engreído, me volvería todo lo que fuera solo para no alejarlo de mí. No sé si éramos el uno para el otro, pero de no ser así, yo lo convertiré en eso.

_ Eres mío, Damián_ Le dije entre tanto jaleo.

Me gusta mi vecino y quiero obsecionarme con él. No quiero dejarlo ni que él me deje.

Me desperté, ya él sol iluminaba la estancia, abrí los ojos buscando a Damián, y no lo conseguí pero si lo escuché, preparaba el desayuno, me acerqué a la cocina, al verlo le di un fuerte abrazo por detrás, aún llevaba puesta la pijama.

_ Que bello eres_ Me dijo.

Buscó mis labios y los besó.

_ Tu también lo eres.

_ Gracias. Ahora si podemos desayunar, muero de hambre.

Comenzamos a desayunar, entonces escuché ruidos que provenían del piso de arriba.

_ ¿Hay alguien más en la casa?

_ No. Puede que sean las palomas, la otra vez descubrí una queriendo hacer nido en uno de los cuartos de arriba.

_ Tienes que tener cuidado, traen peste y piojos_ le dije.

_ Hace un rato vi a tu hijo en el patio de atrás hablando con un chico, ¿Es el de anoche?

_ Sí, son novios, y no soy nadie para truncarle los sueños a mi hijo como hacen otros padres. 

_ No quiero que me dejes nunca_ Me dijo de pronto tomando mi mano.

_ ¿Por qué lo dices? Nunca te dejaré. El divorcio entre Luciana y yo es inminente, hace unos días me llegaron unas fotografías donde ella se besaba con un tipo en Ámsterdam, ella fue la primera que cometió fornicación en este matrimonio.

_ Lamento que se acabe eso, pero si no hay amor, no puedes aferrarte a algo tan dañino.

_ Me dejó solo porque yo tenía un sueño; escribir. Desde que me casé con ella les di todo a esta familia, estabilidad, cosas materiales, dinero, amor y atención, pero, sólo porque decidí dedicar un poquito a mí, a mi sueño, ella, sólo, me dejó.

_ Pero ahora estoy yo, aunque sea un niño, estaré a tu lado para apoyarte. Entre los dos podemos cumplir ese sueño tan tuyo.

_ Gracias. ¿Cuál es tu sueño, Damián?

_ Irme de esta casa_ Dijo poniendo su vista lejana y pensativa.

_ Es un poco tétrica.

_ Sí, sus paredes tienen tristeza, nunca lo pudieron ayudar, eran solo muros.

_ ¿De qué hablas? ¿A quién no pudieron ayudar?

_ Nada, estoy divagando, amor.

_ ¿Me dijiste amor?_ Abrí mis ojos.

_ Es lo que eres. Mi amor.

_ ¡Te amo!

Nos besamos. El beso nos llevó a realizar el espectacular acto del sexo. De nuevo caímos en los sofás de la sala donde volvimos a fundirnos en profundo amor.

Ya para el medio día me fui a mi casa, creo que había dejado a Jaime y Gael mucho tiempo solos. Llegué a casa y ellos hablaban en el corredor de la casa, sentados uno al lado del otro. Yo los vi, salí a darle un beso a mi hijo y le dije:

_ Cuando tu madre se entere de esto.

_ Me ayudarás hablar con ella, ¿Verdad?

_ Emmm, puede que sí.

_ Papá...

_ Iré a darme un baño y saldré al supermercado, ¿me acompañan?

_ Me encanta la idea_ Dijo Gael.