Parte 3 del "Esquizofrénico"
Ese día fue así, obviamente yo no dejaba de pensar en Damián, todo en él me hacía volar, realmente estaba como cuando uno se enamora por primera vez, donde esa persona se convierte en el centro de atención, en el centro de tu universo. Apartando eso, fuimos al supermercado, luego al odontólogo porque Jaime tenía cita con él. Luego a la casa donde hicimos oficios en la casa, barrer, trapear, lavar ropa. Gael me caía bien, era un muchacho muy atento con Jaime y ayudó mucho en la casa, qué lindo sería que la mayoría de los jóvenes fueran así, a esa edad muchos son olgazanes, groseros con los padres y sin futuro. Puedo decir que ese día la pasé muy bien con ellos.
Los tres preparabamos la cena y se me ocurrió invitar a Damián. Así que le dije a los chicos:
_ Creo que invitaré a alguien más. Me parece que deben conocerlo.
_ ¿Quién? ¿Tú novio?_ Dijo Jaime.
_ No es mi novio_Dejé el pollo que estaba troceando, lave mis manos y salí_ Vuelvo en seguida.
_ ¡Quiere decir que es de aquí mismo de la urbanización!
Escuché gritar a Jaime mientras yo salía. Ya era de noche. Damián debe estar en su casa, hoy casi no lo he visto desde la mañana. Toqué su puerta y nadie respondió.
_ Que raro, a esta hora siempre está aquí. Odio que no tenga celular.
Entonces la puerta se abrió con un aterrador chillido. Miré adentro y todo estaba oscuro. Las cortinas de la ventanas se movían con la brisa que entraba por ellas.
_ Hola. Damián, soy yo Alexander.
Sólo el silencio me respondió. La casa estaba intacta, como si nadie hubiera estado ese día ahí. Lo llamé y nada, supuse que había salido. Entonces escuché un ruido en el patio tracero, más allá en el pequeño bosque. Salí al patio, estaba oscuro, con la linterna de mi celular alumbré. Caminé en silencio, ya todo se estaba volviendo tenebroso, había una brisa que movía la copa de los árboles.
_ Hola.
Me adentré en el bosque viendo a todos lados. Vi la trampilla que Damián me había dicho antes y me arrodillé cerca a ella.
_ ¿Qué habrá aquí?_ Intenté moverla pero estaba bien cerrada. Del otro lado de esa trampilla escuché ruidos, pero los ruidos eran tan lejanos como si solo estuvieran en mi cabeza. Más al fondo del bosque vi que se extendía un camino a algún lugar_ ¿A dónde llevará? Damián no me dijo de ese camino.
Más miedo me dió cuando me pareció escuchar que alguien venía por ese camino, vi que traía una linterna. Pensé que podría ser Damián, aunque, creo que venía acompañado de un perro, oía cadenas, como las que amarras al cuello de un perro. Me levanté de la trampilla y regresé casi corriendo a la casa de Damián, pasé por el centro de la casa hasta que salí a la calle principal, cerré la puerta y fui a mi casa. Al llegar subí casi corriendo a mi habitación, me asomé por la ventana para ver si veía a Damián pero no veía nada, la casa seguía sola y desde mi casa no se divisaba el bosque.
Gael entró a mi habitación muy silencioso y dijo casi en mis oídos:
_ La cena está lista.
Di un salto casi escalando la pared y gritando del susto.
_ ¡Maldición Gael!
_ Perdón no quise asustarlo.
_ Que casi muero de un infarto.
Al instante entró Jaime
_ ¿Qué pasó?
_ Le pegué un susto a tu papá, fue sin culpa jaja.
_ ¿Pasa algo papá?
_ N-no, nada. Vamos a cenar.
_ ¿Y tu novio?
_ Que no es mi novio. Y no vendrá.
Fuimos a cenar y dormimos esa noche tarde, yo me quedé escribiendo y Jaime y Gael veían películas en la sala. La noche estaba pesada y fría. Aquella escena en la casa de Damián no salía de mi cabeza. Era como una película de terror.
Los días comenzaron a pasar, semanas que se volvieron meses y Damián había desaparecido. No lo ví ni salir ni entrar a la casa. Estaba tan impaciente. Su casa siempre estuvo tan silenciosa, más de lo acostumbrado. Navidad estaba acercándose, por suerte vivimos en un país donde no neva, aunque si hace frío. Me había ido muy bien en el trabajo y el sueldo me alcanzó para decorar mi casa para navidad. Luciana vendría para el 25 de diciembre, yo estaba feliz porque no se llevará a Jaime como antes había dicho, pasó meses diciendo que se lo llevaría en navidad para Amsterdam pero al final decidió que no lo haría porque estaba compartiendo habitación con unas amigas y no tenía lugar para Jaime.
Ese sábado tenía cita con un ejecutivo de un editorial, ya hace semanas que le había enviado mi manuscrito y lo estaban examinando, ese sábado fui bien vestido, y temprano al editorial. Se veía limpia, no era un editorial muy conocida en el país pero me estaba dando grandes descuentos y beneficios. Una mujer me recibió de buena manera y me llevó a una oficina.
_ Él vendrá pronto_Dijo y se fue.
_ "Al final de mis días". Novela juvenil, con temática gay, un chico con SIDA que se aísla del mundo al descubrirla, se va a vivir a una vieja y abandonada casa de su familia y comienza a restaurarla, en ese exilio descubre que tiene aptitudes para la fotografía y la pintura, crea un taller donde comienza a trabajar estos dos oficios. Contrata modelos para realizar sus trabajos que vende en varias galerías de artes del país bajo el seudónimo de "Rapsodia". Un día decide hacer algunas remodelaciones a su casa, y su hermana; la única de su familia que está ayudándolo a sobrellevar los últimos días de su vida ya que sus padres lo echaron a un lado cuando descubrieron que era gay y que tenía SIDA; su hermana, lleva a unos diseñadores de interiores. Entre los obreros conoce a Arturo, un joven que le alegra esos últimos días de vida. "Es una bonita historia de amor, para reflexionar en el dolor". Eso último lo dijo el crítico de la ciudad, Marcelo Granierd, cuando le enseñamos una copia del manuscrito.
Todo eso lo dijo el encargado de la edición de mi novela y director del editorial. Un hombre cincuentón, alto, de cabello canoso, piel negra y con una postura delicada.
_ Eso quiere decir que...
_ El comité va a trabajar en la obra. Es una tragedia homosexual, todos aman eso, además, es un tema muy poco tocado, hoy día estas temáticas van acompañadas de familiares religiosos, cancer, sadomasoquismo, el Alfa y el Omega, todo cliché, ya los lectores están aburrido de lo mismo. Esta novela que presentas tiene, arte, delicadeza, amor, desgracia y muerte. Hay que comenzar lo más pronto posible.
Ese día llegué con la noticia a mi familia que básicamente eran Jaime y Octavio, me hubiera gustado compartir mi felicidad con Damián, pero, no está.
Octavio destapó una botella de vino y celebramos el acontecimiento. Yo estaba tan feliz, por fin mi esfuerzo dió resultados. La novela saldría a la venta a finales de enero. El domingo me enviaron las posibles portadas y comencé a debatir con Jaime, quería que él las escogiera.
_ Esta. Aunque se vería más linda con un fondo de colores, me refiero, en vez del chico y el fondo sean esas montañas, me gustaría que fueran un muro de colores o montañas de colores como plastilina. Se vería más llamativo de hecho. El que el chico este enfermo no quiere decir que su mundo sea tan gris.
_ Me gusta tu propuesta, le dejaré un mensaje a los de diseño, aunque, la quiero más simple.
La felicidad había llegado a mi, pero Damián se había ido. Hubieron ocasiones en las que escuché ruidos en esa casa, pensaba que era él pero al ver, todo estaba silencioso como una casa abandonada. ¿A dónde iría? ¿Y si le pasó algo? Estaba realmente preocupado. Extraño al chico que me dió la vida de nuevo.
Los días comenzaron a pasar. Mi navidad con mi familia fue muy bonita. Jaime estuvo con Gael, y Octavio con Luis Alberto. Fue algo que jamás olvidaré. Para fin de año, Jaime se fue con Luciana a casa de sus abuelos o sea mis suegros, Octavio y Luis Alberto se fueron con sus familiares y yo quedé sólo. El mes de enero traería mucho trabajo, el editorial estaba muy afanado con mi obra y obvio que yo estaba muy feliz aunque Damián no esté conmigo.
De tanto pensar diría que se fue con sus padres, tal vez lo perdonaron o lo obligaron a casarse con una mujer.
Esa noche de fin de año, yo me encontraba en la cocina terminando de preparar mi platillo navideño, tenía un pollo en el horno mientras servía pan. La puerta la tocaron, salí a ver y no había nadie, ví al piso y estaba una carta, la tomé y de inmediato comencé a buscar al que la dejó ahí pero nadie había, la carta decía:
"Ayúdalo. Te necesita. No lo dejes"
No sabía a qué se refería. Y ahí ví que las luces de la casa de Damián se encendieron. Corrí a mi casa, apagué el horno y salí corriendo a la casa de Damián, quería que viera mi desesperación. Toqué la puerta principal, escuché que alguien se acercaba. Era él, Damián, estaba ahí.
_ Feliz Navidad.
_ ¿Te vas por tanto tiempo llegas como si nada y dices "feliz navidad"?
_ Pasa viejito amargado.
Entré, cerró la puerta. Me abrazó y me dió un beso tierno, era un beso de amor. Observé la casa y toda estaba llena de vida. El árbol de navidad estaba iluminado con sus decenas de luces de colores, habían regalos en su base, los pasa manos de las escaleras tenían guirnalda y flores rojas, la casa olía a galletas recién horneadas y vino añejo. Yo estaba paralizado.
_ Espera... Cómo es que?...
Más loco me volví cuando ví por la ventana hacia el jardín y habían unos Renos decorados con luces, unos enanos con la nariz iluminada con una bombilla roja, todo con luces, algo que no había visto cuando entré, ¿o sí estaban y por ir tan deprisa no presté atención?
_ ¿Te refieres a la decoración? Por eso me desaparecí, necesitaba buscar todo esto en la casa de mis padres para poder adornar mi casa, así deja de ser la más apagada de la calle.
_ Entonces tus padres viven en el polo norte y por eso tardaste tanto, semanas te fuiste. Y resulta que eres hijo de Santa Claus y por eso colocaste todos los adornos por arte de magia, porque deja que te diga algo, todo los malditos días desde que te fuiste no dejaba de ver a esta casa haber si había un indicio de tu llegada y todo estaba tan muerto como una casa embrujada, jamás ví un camión llegar con todo esto, un carro, un taxi o una bicicleta siquiera, nada, ni los Testigos de Jehová se acercaban a esta casa. Y ahora, de pronto todo es una casa hogareña... Y preparas galletas. ¿En qué momento carajo?
Él se acercó a mí, puso sus manos en mis mejillas y dijo:
_ Eres tan lindo cuando te molestas. Olvida todo eso que dices, lo que viste y lo que no y disfrutemos esta noche. Solo tú y yo.
_ No dejaré de hacer preguntas. Mira lo que dejaron en la puerta de mi casa hace unos segundos_Le mostré la nota_ Pensé que se trataba de tí.
_ ¿Será el chico que viste aquella vez? Seguramente está enamorado de ti.
_ No, eso me preocupa_ Damián se aleja a la cocina a ver sus galletas y yo lo seguí, él decía:
_ Después que me dijiste aquella vez acerca de él. Yo busqué su dirección, vive muy cerca de aquí, en la calle Alberta, frente a la paradas de autobuses, podrías ir un día y enfrentarlo, puede que tenga mucho que decir.
_ Lo dices con tanta seguridad que diría que sabes cuáles son sus intenciones.
_ Una torta en tu nevera, "bienvenido a mi mundo" y ahora esto, creo que es suficiente para saber qué busca esa persona.
_ Pues yo aún no deduzco lo que quiere.
_ ¿Dejaremos que esta última noche del año sea todo un caso investigativo o la pasaremos como dos novios normales?
¿Novios? Somos novios según Damián. Mi corazón latío como un desquiciado al escuchar eso. Lo abracé por la espalda mientras él colocaba las galletas en una bandeja. Le dí un beso en el cuello.
_ Eres tan diferente a todo lo que me rodea, te ves tan maduro y frágil al mismo tiempo. Tan misterioso, como si tus hombros llevaran una carga tan pesada que caes pero te levantas aunque sea llorando de dolor. ¿Qué escondes niño? Porque siento que me asfixio, siento que cuando no estás mis pulmones dejan de funcionar y a mí cerebro le falta oxígeno. A mi edad siento miedo, miedo a que te vayas o que todo esto sea una ilusión.
Él volteó a verme, limpió unas lágrimas que corrían por mis mejillas y dijo:
_ Nadie me había amado tanto como lo haces tú. Eres mi primer amor, eres quien me sacará de este hoyo profundo donde me encuentro. Toda mi confianza está puesta en ti desde el primer día que te conocí. Mírame, soy un hombre de veinte años escondido en el cuerpo de un niño asustado. Por eso, sólo abrázame, bésame, ámame, piensame, posee mi cuerpo como un espíritu que no quiere dejar a su destinatario. Házme ver que no todo el mundo tiene mente tan retorcida y que existe alguien, una sola persona que me salvará, que seas tú esa persona que estará conmigo siempre.
Nos besamos en aquel llanto que casi era inentendible, un llanto frustrado y lleno de miedo.
Me quedé con Damián. Fuí a casa esa noche y llevé a la de Damián la comida que yo estaba preparando, junto con la de él hicimos un pequeño banquete navideño. Comimos, reímos, pasé la mejor noche de fin de año. Con ese joven que me producía tanta vida. Con ese hermoso muchacho. Ni con Luciana había tenido algo tan bonito, tan especial, tan real. A media noche salimos al patio trasero para disfrutar de los fuegos artificiales que iluminaban la copas de los árboles, y convertía ese pequeño bosque de tenebroso en mágico. Nos besamos bajo aquel panorama fantástico.
Las semanas siguieron pasando. Días en donde me uní más Damián. Creo que estaba llegando el momento para hacer pública nuestra relación pero aún necesitaba divorciarme de Luciana.
Le conté a Jaime, y a Octavio sobre Damián y el amor que sentía por él, pero me pareció muy raro que ninguno de ellos se emocionara tanto, de hecho, Jaime no estaba tan contento con mi decisión.
En varias ocasiones planeamos la presentación forman con Damián pero siempre se le presentaba algún inconveniente que impedía ese momento importante.
Entonces un día del 4 de febrero, después de desayunar en cada de Damián me fuí a mi casa. En la sala esperaba Octavio, Jaime y Gael y unos doctores, con razón frente a la casa estaba estacionada una ambulancia.
_ ¿Qué pasa aquí?
Octavio se levantó de donde estaba sentado, se acercó a mí y dijo con una sonrisa fijada:
_ ¿Cómo dormiste anoche?
_ Bien. ¿Por qué lo preguntas?
_ Es hora de que aceptes que tienes una enfermedad y debes tratarte.
_ ¿Qué te pasa? ¿De qué hablas?
Veía a Jaime llorando siendo consolado por Gael.
_ Debes ser internado en un psiquiátrico mientras te curas.
_ Estás bromeando conmigo, todos están bromeando conmigo. ¿Quiénes son estos tipos?
_ Papá has empeorado. Tenía la esperanza de que te recuperarás pero no es así.
Los doctores se me acercaron tomándome a la fuerza.
_ ¡Sueltenme! ¡Octavio amigo! ¿De qué va todo esto? ¡Sueltenme!
Me sacaron afuera directo a la ambulancia. Me encontraba confundido, era como si chocara con mi mente todo lo que sucedía en ese momento. Veía como los vecinos comenzaban a salir curiosos. Trataba de soltarme de aquellos hombres usando toda mi fuerza, entonces sentí un pinchazo en mi brazo, era una anestesia. El alboroto era tanto que todos los que transitaban esa mañana la calle se detenían a ver.
Ví que Damián salió hasta su jardín solo viendo.
_ ¡Ayúdame Damián! ¡Ayúdame!
Todos voltearon a ver con quién hablaba, como si fuera un extraño, sí, es cierto que no lo conocían en persona pero yo les he hablado de él todo este tiempo, Jaime lloró más. Octavio dijo:
_ Debes entenderlo... Por él es que éstas así...
_ ¿De qué hablas? ¡Damián ven por favor! ¡No permitas que esto suceda!
Estaba perdiendo el conocimiento, la anestesia hacia efecto, me subieron en la ambulancia. Damián se encontraba vestido de deporte, a través de la ventana de la ambulancia lo ví colocarse el gorro de su suéter y salió trotando, justo ahí me dormí. ¿Por qué no hizo nada? ¿Por qué Octavio dijo que él era el causante de mi desgracia?
Sentí que caía en un oscuro abismo sin fondo. Luego desperté en la cama de un hospital, me tenían amarrado a ellas con correas de cuero. Comencé a moverme con fuerza, quería soltarme como fuera. La puerta de aquella oscura habitación se abrió, entraron un doctor y un enfermero.
La luz es encendida, quemaba mis ojos aquella luz extremadamente blanca.
_ ¿Cómo estás Alexander?
_ Necesito que me suelte, mi hijo debe estar asustado como lo estoy yo.
_ Debes dejar que te explique lo que pasa, ya han pasado dos días y te hemos tenido solo con anestesia debido a tu agresividad. Debes comer, debes darte un baño, tu hijo está afuera, quiere verte, hablar contigo, pero sino te calmas me veré obligado a anestesiarte de nuevo y eso no es bueno para nadie.
Deduje que en las veces anteriores despertaba con alguna crisis, algo que no recuerdo, de hecho, pensaba que solo habían pasado horas, pero me entero que han pasado dos días, dos días que no recuerdo nada.
_ Me calmaré. Quiero ver a mi hijo.
_ Perfecto, para eso debes dejar que el enfermero tomé unas muestras de sangre. Debes bañarte después, el enfermero te ayudará.
_ Que lo haga pronto.
El hombre se acercó, tomó la muestra de sangre, la guardó en unos tubos. Entonces con ayuda del doctor me levantaron de la cama y me pusieron en una silla de ruedas, el doctor me observaba detenidamente tal vez esperando algún ataque de rabia. ¿De verdad me despertaba con tanta furia que hasta ellos tenían miedo? Me llevaron a otras habitaciones un poco solitarias donde estaban las duchas, ahí me dieron un baño, el agua estaba tibia y me cayó muy bien. Al rato me llevaron de nuevo a la habitación, me pusieron un bóxer y una bata blanca. El enfermero salió por la habitación y al rato llegaron dos hombres también de blanco pero más fornidos, me sentaron en la silla de ruedas.
_ Prométeme que te consentrarás solo en tu hijo.
_ Claro, eso haré.
Me llevaron por pasillos blancos, se cruzaron varias personas con problemas mentales bien marcados. El doctor iba a mi lado tomando notas de mis acciones, de mis expresiones, así que le pregunté:
_ ¿Cuándo me dirá por qué estoy aquí?
_ Pronto Alexander. Imagina que no estoy aquí. Necesito ver qué tanto te has recuperado estos días con el tratamiento que te hemos dado.
_ Esto es raro sabe, siento como una tormenta en mi cabeza. Es como si estuviera en una especie de experimento científico o en un programa de bromas.
Desde ese momento el doctor solo se quedó observandome y anotando.
_ Soy bueno en esto de ignorar.
Me llevaron al patio, al parecer donde los locos recibían visitas ya que se vaían familiares, locos y doctores. En el centro ví a mi hijo, se veía deprimido, divisé a Luciana, estaba más bonita, se había cortado el cabello.
_ ¡Papá!_ Salió a abrazarme.
_ Mi bebé te he extrañado.
_ Dos días sin ti es demasiado papá.
_ Hoy fue que me enteré que llevo dos días en este lugar.
_ ¿Cómo está doctor?_ Saludó Luciana al doctor en vez de a mí.
_ Ignóralo, me dijo que hiciera como si no estuviera presente... ¿Tú cómo estás Luciana?
_ La pregunta es, ¿Cómo estás tú?
_ Yo, perfecto, en realidad sigo sin entender porqué estoy aquí pero bueno, cumplamos los caprichos de Octavio que estoy seguro que él es el culpable de todo este rollo.
_ El médico te lo explicará todo a su debido tiempo. Quería agradecerte por cuidar a Jaime...
_ Pues no debes agradecer nada, es mi hijo, lo hice con mucho gusto.
_ Me lo voy a llevar a Amsterdam.
_ ¿Qué?
_ Allá me va bien, tengo un buen empleo, una casa, y en tu situación no estás para cuidar de Jaime.
_ Que no estoy loco, puedo cuidar de mi hijo. No puedes quitarme ese derecho.
_ Ya está decidido, Alexander. Él y yo estaremos bien.
_ Me la pasé muy bien con papá mientras tú no estabas.
Entonces lo ví. Venía entrando, mi vecino, traía un racimo de flores y una sonrisa fresca, se acercó y dijo:
_ Lamento haberte dejado aquel día, es solo que como todos me sentía confundido.
_ Tan confundido que ni siquiera te acercaste a mí para darme un aliento de vida. Y llegas con flores como si eso fuera suficiente.
_ No otra vez papá_ Dijo Jaime y se bajó a mí nivel y prosiguió_ Si lo sigues viendo te dejarán más tiempo en este lugar.
_ ¿A quién? Veo a todos los que están aquí.
_ ¿Damián está aquí?_ Preguntó el doctor.
_ ¿Vuelven a bromear conmigo? Claro que está, acaba de llegar se encuentra parado justo aquí.
_ ¿Por qué más nadie te puede ver, Damián?_ Preguntó el doctor, pregunta que me pareció algo fuera de órbita.
_ Se lo presento. Damián, es mi amigo, estamos saliendo juntos, nos queremos y me siento feliz con él.
_ Hola a todos_ Dijo Damián.
Luciana me dijo:
_ Estás mal. Cuando salgas de aquí voy a querer el divorcio_ Hizo para irse, pero le dije:
_ Yo también lo quiero Luciana, las fotos que Damián me hizo llegar de ti, saliendo de un bar con tu jefe es suficiente para divorciarnos. Y me duele que Jaime se entere de esta manera.
_ ¿Cómo supiste que fui yo?_ Preguntó Damián. No le respondí porque Luciana habló.
_ ¿Qué fotos?
_ ¿De qué hablas papá?
_ Demuéstrale que yo no soy el loco, hablales de tu amante, con el que te besabas en esas fotos. Esta relación estaba podrida mucho antes de que conociera a Damián.
_ ¿Él te las hizo llegar, Alexander?
_ Si doctor. Damián quería que viera que Luciana no solo estaba trabajando, sobretodo mientras yo moría por ella, así que la siguió y le tomó esas fotos.
_ ¿Dónde están esas fotos?_ Preguntó el doctor.
_ En mi cuarto, debajo del colchón, no quería que Jaime las encontrara.
_ ¿Tiene un amante?_ Le preguntó el doctor a ella. Luciana solo dió media vuelta y se fue.
_ Ella pensaba que no caería.
_ Gracias, Damián.
_ Si las fotos existen descartaré la esquizofrenia.
_ ¿Cuál sería el diagnóstico?
_ No se Alexander, debes ser realista en todo esto y debes entenderme, Damián es un personaje creado por tu imaginación_ Tomó asiento_ Algo, algún episodio de tu vida lo creo a él, justo ahorita dices que está aquí pero nadie más lo ve, solo tú.
_ ¿De verdad no lo ven?
_ Para nosotros no existe. Hay que investigar un poco, si se descubre que el tal Damián a hecho cosas como llevarte las fotos...
_ Habla y lo creo loco a usted.
_ ¿Papá, de verdad lo ves?
_ Claro hijo, como verlos a ustedes. ¿Qué opinas de todo esto Damián?
_ Que al igual que tú me siento incómodo e ignorado y es algo raro que hablen de mi en tercera persona.
_ Digo lo mismo.
_ Creo que las visitas por hoy son suficientes. Debes descansar y tomar tu medicamento_ Habló el doctor.
Jaime me abrazó y me dijo al oído para que más nadie escuchara. El doctor se había alejado un poco.
_ Escúchame por favor papá, no me quiero ir con mi mamá, eso significaría que me alejaré de Gael y eso me dolería mucho, trata de por favor no hablar más del tal Damián, mientras hables de él y con él, los doctores te creerán loco, porque a nuestra vista él no existe, pero a la vista tuya sí, eso es bueno y bonito para ti, pero no para los demás, Ignóralo por un tiempo y verás como sales de aquí.
_ Pero él es real.
_ No lo es papá, para ti si es real, pero no para nosotros, has lo que te pido por favor. Después que salgas de aquí puedes hacer lo que quieras, pero sino haces lo que te he dicho te quedarás aquí y yo me iré con mamá y me separaré de Gael para siempre.
_ Debes hacerle caso_ Dijo Damián.
_ No puedo ignorarte todo este tiempo Damián.
_ Házlo por tu hijo y por su novio y házlo por tí, no quiero causarte problemas.
_ Está bien. Esto es ridículo pero si es la solución lo haré.
_ Es lo mejor papá.
_ Pero eso sí, cuida a mi hijo mientras yo esté aquí adentro.
_ Tranquilo.
_ Váyanse pues. Los amo a los dos_ Les dije y los vi marcharse.
De verdad todo ese episodio fue super raro. Yo no estoy loco, Damián es real, lo he besado, lo he sentido, me ha tocado, su piel viva, caliente, he hablado con él, he hecho el amor con él. A menos que sea un fantasma que se enamoró de mi y quiere decirme algo.
Qué cosas tan raras, si no estoy loco me volverán loco con tantas sesiones de terapias y tantos medicamentos que recibí en los siguientes días. Las fotos eran reales, estaban en mi colchón. Era Luciana con su amante, fotos que me hizo llegar Damián. ¿Acaso alguien irreal puede salir a tomar fotografías y dejarlas por doquier? El médico estaba totalmente sorprendido por aquello. Pero seguía diciendo que tenía esquizofrenia, por eso recibí tantas terapias..
_ Tranquilo, estos medicamentos borraran de tú me memoria a Damián, y entonces verás la realidad.