Nuestra nueva realidad.
Tommy’s POV
-¿Tan rápido se estrenaron el baño? – Nos dijo un chico que iba vestido de gala mientras íbamos saliendo del baño. Es de suponerse qué clase de cosas estará imaginando porque no dejaba de mirarnos con una amplia sonrisa de par en par.
No dije nada, Jason solo le sonrió y seguimos caminando. Lo que sucedió en el baño no me lo puedo explicar aún, fue tan rápido y repentino que todo en mí se bloqueó, es que esperar una confesión de Jason no era algo que tuviera pensado, en verdad creía que estaba soñando, pero no era así. Después de que le dije eso, me sentí muy mal. El asintió y bajó la mirada, ahí fue cuando supe que por primera vez desde que lo conozco, que lo había herido en serio y era horrible.
Salimos en completo silencio, él no me hablaba y ni siquiera me miraba, yo no sabía qué podría decirle ahora. Literalmente todo se fue a la mierda, cómo me odié en ese momento por haberlo lastimado y sí, sé que en realidad no es mi culpa, pero, ¿cómo es que no me di cuenta antes? Esto estuvo ante mis narices todo el tiempo y no lo noté. Por esto él siempre me cuidó y trató como un niño pequeño al que debes protegerlo de absolutamente todo, por esto era diferente conmigo que, con Luciano, por esto nuestra amistad era diferente a la de los demás chicos del planeta, ¿o acaso qué hombre abrazaría a otro tantas veces solo por amor fraternal? ¿o lo besaría en broma? No tenía sentido alguno, en verdad soy estúpido.
Caminamos por el recinto para salir, pensaba en numerosas cosas que debería decirle, pero nada me parecía apropiado o no lo sé, nada me salía. Antes de llegar a la salida, sentí que alguien me besó en la mejilla y me asusté, era Colin. Llevaba tanto sin verlo que su rostro me parecía tan lejano.
-¿Me extrañaste bebé? – Me dijo con una sonrisa pícara y me abrazó, no alcancé ni a reaccionar cuando sentí sus labios sobre los míos. Miré a Jason quién siguió su camino.
-¡Jason! – Grité, volteó a verme un segundo y desvió la mirada de inmediato. Me separé de Colin y lo observé mientras se marchaba y sabía que con esto había empeorado todo. Pensará que tengo algo con Colin… ahora entiendo por qué lo odiaba tanto. – Lo siento Colin, pero debo irme.
-Ni creas que me dejarás botado por irte tras ese amiguito tuyo que no me gusta para nada.
-¿Pero qué dices? No sé por qué, pero pareciera que el universo no quisiera verme contigo o estuviera en tu contra. Todos a mi alrededor me dicen que me aleje de ti, hasta la gente que ni conozco y creo que tienen razón. Mira las cosas que me dices y lo haces aun sabiendo que tu novio está aquí.
-Viste a Vince… ¿qué te dijo ese tarado?
-Nada, solo me dio la bienvenida al lugar. Debo irme, hablamos luego en serio. – Voltee para irme, pero el no me dejó. Se puso en frente de mí.
-¿No creerás que puedes dejarme botado o sí? – Me miró bastante enojado. Me ponía en una posición muy difícil. Estoy muy confundido ahora mismo, mi mente es un caos. Colin fue quién me atrajo desde un principio en que llegué aquí y hasta creí que me había enamorado de él, pero estos días los he pasado enteramente con Jason y creo que… he sentido cosas por él, pero no estoy seguro. Mi cabeza va a explotar en este momento. Estas dudas no se las podía decir, esto que he empezado a sentir porque el en verdad me quiere y yo aún no sé ni que es esto, nunca había estado tan aturdido con algo, pero de lo que sí estaba seguro era de que quería estar con él en este momento. Es que vamos, no puedo ser tan cruel de dejarlo que se vaya pensando en que estoy aquí besando a Colin o quién sabe qué cosas le pasarán por su cabeza en este momento. No quiero que se imagine lo peor y se sienta mal, no puedo con eso.
Después de discutir unos veinte minutos con Colin, al fin pude irme. No me dejaba, me hizo un escándalo delante de todos y eso me avergonzó, nunca nadie me había hecho una escena de celos de esta manera y más tan injustificadamente. Logré irme cuando llegó Vince y Colin actuó como si nada hubiera pasado, pero sé que Vince escuchó todo, estaba detrás de él. Espero que no me haga nada en un futuro pensando cosas que nunca han sucedido.
Regresé por el laberinto y sorprendentemente no me perdí, alcancé a memorizar el camino. Fui muy rápido esperando verlo caminando, pero no lo vi por ningún lado.
Entré a la casa, escuché voces, así que fui al comedor que era de donde provenían. Lo primero que vi fue la enorme sonrisa de Vero al verme.
-¡Tommy! – Corrió hacia mí y me abrazó, la abracé también. En verdad la había extrañado mucho. Traía puesta una falda negra corta, pero no ajustada, una blusa pequeña de color beige, tacones gigantisimos y sus acostumbradas perlas. - ¡Te extrañé tanto!
-Yo también a ti, ¿por qué estás vestida así? ¿los mormones te dieron un pase libre mientras estés en Hades?
-No, no me dieron nada. Me separé de mi esposo, digo, ex esposo. ¡Era demasiado aburrido estar con él! ¡a los mormones no les dejan hacer absolutamente nada! La vieja yo me venció y aquí me tienen, mejor que nunca. ¡Los extrañé a los dos! – Nos abrazó a Luciano y a mí.
-¡No ha dejado de besuquearme desde llegó! Si Katia la viera…
-¡Y tú no has dejado de hablar de Katia desde que te vi en la estación! ¡ya hasta me sé la talla de su sostén! A ver ahora sí Tommy, ¿Dónde dejaste a mi chiquitín especial? – Dijo Vero refiriéndose a Jason, ella siempre se llevó mejor con él que con nosotros dos, era más cercana a él y no dejaba que lo molestáramos ni nada. Lo consentía literalmente y justificaba todo lo que el hacía así no estuviera bien lo que hubiera hecho. Ella es un par de años mayor que nosotros y creo que lo ve como su hermano menor o algo así.
-No sé donde está, no me habla. – Me fulminó con la mirada y me apretó las mejillas.
-¿Qué le hiciste?
Así pasó la noche entera, nos quedamos los tres hablando y peleando por momentos por estupideces, en verdad ella si nos hacía falta. A pesar de que tenga esa especial preferencia con Jason, de igual forma sé que nos quiere a todos y hasta nos regaña por cualquier cosa que hagamos. Vimos una película que pasaban en el horario de adultos, se llama: secret window, fue algo extraña, no es del tipo de películas que sueles ver a medianoche porque no es común y, de hecho, nunca escuché a nadie hablar de ella, pero aún así, fue increíble, me gustó muchísimo. Me hizo pensar muchas cosas.
Jason no fue a dormir esa noche a la casa, esto solía hacerlo antes, pero desde que estamos aquí, no lo ha hecho ni una sola vez y justo hoy que peleó conmigo… ¿qué estarás haciendo? No pude dormir en toda la noche esperando a que ese tonto llegara, es que si le pasa algo juro que… me muero.
Jason’s POV
No pude evitar ponerme a llorar como un subnormal mientras salía de ese lugar, no sé que pasaba por mi cabeza cuando besé de esa manera a Tommy, las ganas tan grandes que reprimía me ganaron la batalla. Era lógico que me iba a rechazar, no sé ni porqué pensé en hacer algo tan absurdo y menos de esa manera, ¿qué opciones tenía él? ¿qué podía decirme que me hiciera sentir mejor?
Lo peor de todo no fue eso, el rechazo, sino que nuestra amistad se jodió y no había vuelta atrás, ya no sabía cómo podría hablarle como antes o mirarlo a los ojos. Quise decirle tantas cosas en ese momento, pero justamente apareció el maldito Colin, cómo lo detesto. Tommy enseguida se perdió mirándolo y se quedó con él, ni le importó dejarme ir sabiendo como me sentiría al verlo con él. No es su obligación estar conmigo, eso lo sé, pero, ¿restregarme en la cara que quiere es a Colin? ¿era esto necesario? Y pues ya había planeado qué hacer en caso de que me rechazara, pensaba que de igual forma podría intentar enamorarlo, con algo, no lo sé, pero al menos podría intentarlo, pero después de esto que sucedió no, no puedo. No pensé que él se comportaría de esa manera tan desconsiderada, es que permitió que lo besara, no me separó de él y aun así sabiendo como me sentía me pasa a Colin por el rostro sin importarle como me sienta, justo cuando yo soy el que ha estado pendiente de todo en su vida, hasta de cosas que ni el mismo recuerda y me hace eso.
¿Será que es momento de que empiece a olvidarme de él?
Cuando caminaba de regreso por los oscuros pasillos me crucé a las chicas que habíamos conocido recién en el teatro. Me preguntaron si pelee con “mi novio”, lo dedujeron al verme con los ojos hinchados y con lágrimas, debía parecer un tipo con maestría en imbecilidad. Me faltaba tener este título en mi bolsillo y que me arrojaran varios kilos de tampones encima. Me dijeron que las acompañara a su fiesta y accedí, ¿qué podía perder? Quería despejarme.
Fuimos al cuarto nivel, un lugar alucinante, como de otro mundo. Era increíble por donde lo miraras, quedaba en uno de los pasillos más lejanos que pisé esa noche, no recordaría como salir de ahí si me dejaban solo. Tiene un anuncio similar al otro por fuera, puertas dobles de metal oxidado y grafitis por fuera. Adentro, tenía una iluminación bastante oscura y lo único que alumbraba era unos reflectores de tonos fucsias, violetas y púrpuras, de estos salía una especie de humo de este mismo color. Era como si fuera una pista de baile de una discoteca, pero con dimensiones astronómicas por el tamaño tan grande y, además, es diferente porque no se ve casi nada, estas luces eran pocas y creo que eso era lo que le daba el encanto al lugar, lo hacía diferente y único. Las paredes que alcancé a observar estaban cubiertas por cortinas oscuras de un tono Vinotinto o algo similar a este y había unas mesas extrañas, como antiguas, donde se reunían las personas a beber o pasar el rato. Lo curioso es que noté que la mayoría venían de gala, pero de otra época, como de la época de la revolución francesa o algo así porque las mujeres llevaban grandes vestidos con corsé, sombrillas y pequeños sombreros, los hombres con trajes clásicos victorianos. Era como una fiesta de disfraces y esto especialmente captó mi atención. La próxima vez que venga lo haré vestido de esa manera.
Esa noche bailé tanto que no puedo calcular cuantas horas duré haciéndolo, me llevé muy bien inmediato con ese grupo de chicas tan extraño y extravagante, eran justo de mi tipo de personas ideales, con las que podría salir todas las veces. También bebimos mucho, tal vez tanto que me pasé y me quedé dormido en la madrugada en una de las sillas.
Cuando desperté eran las once de la mañana, vi a muchos dormidos también ahí y solo vi a Crystal, la chica pelirroja y a Adelina, la chica de pelo negro. Me fui con ellas al apartamento de una de ellas, no recuerdo al de cual de las dos y allí pasé el día entero porque me lo ofrecieron, lo pensé y accedí, porque no quería volver aún, no me sentía bien. Solo quería despejar de mi cabeza y por un rato al menos dejar de pensar en Tommy, cosa que era demasiado difícil para mí porque no pude sacarlo de mi cabeza en toda la noche. Me enojaba pensar en que pasó la noche con Colin o algo similar a eso, no quiero llegar y que Luciano me cuente eso o el mismo. Yo por el contrario no hice nada fuera de lo normal, solo bailé y pasé una buena noche, pero no tuve ningún tipo de enredos con ninguna de ellas.
Fue un buen momento cuando fuimos a la biblioteca, eran cerca a las diez de la noche. Acá este lugar es el único público que no lo cierran nunca, eso me parecía estupendo. Fui con Nicole, amiga de Crystal. Llegamos directamente a la sección de terror. No le dije que esa era mi favorita ni ella a mí, fue coincidencia. Ambos reímos al señalar al mismo tiempo a Cujo, uno de los mejores de Stephen King.
-Soñé con ese perro cada noche que leí el libro. – Me dijo mientras hojeaba uno de los capítulos, estábamos sentados en el piso, en medio del pasillo de la sección de terror, en frente estaban los libros de medicina, un poco confuso esto, ¿eh?
-Creía que iba a brincar sobre mi cada vez que iba al baño en la madrugada. Le temí tanto al maldito Cujo, que es la hora y no tolero a los perros.
-Qué malo eres. – Dijo entre risas. – Fue peor para mí cuando leí que le susurraban voces en la cabeza al papá de la familia de amityville.
-¿También leíste ese libro? – Asintió con la cabeza y me sorprendí, poca gente que conozco lo ha leído, usualmente solo han visto la película. – Lo tengo en mi habitación, ese libro me hizo tener sueños horribles, hasta llegué a mojar la cama varias veces.
-Yo no llegué hasta esos extremos… - Reímos. – Pero dormía mal, tanto que opté por dormir con mi hermana hasta que se hartó de verme ahí cada vez que leyera otro clásico. Somos masoquistas, un poco.
-Sí, lo somos…
-¿No han visto el anuncio? – Nos dijo una señora de unos setenta años, nos asustamos al escucharla y luego reímos. Señaló un cartel que estaba sobre los estantes, decía que debíamos hacer silencio. – Hagan silencio, por favor.
-Lo sentimos.
Esa noche no dormí, nos quedamos hablando sobre varios libros que habíamos leído y bebimos, bebimos mucho, pero con cuidado de que la señora del silencio nos sacara, se sintió bien pensar en otra cosa esa noche. Respirar otros aires, estar con otras personas.