Perdiendo la cabeza por él.
Tommy’s POV
Lo quiero matar, ¿quién se cree para hacerme esto? Lleva un día entero desaparecido, nunca desde que lo conozco se ha perdido tanto tiempo. Por lo general, si iba a pasar la noche por fuera me avisaba y volvía temprano a la mañana siguiente, pero hoy lo esperé toda la mañana, no salí, no hice nada esperando que el regresara. Esperaba hablar con él, arreglar las cosas, pero no mostró ninguna señal de vida. Hasta le había preparado su desayuno favorito, en verdad quería hablar sobre lo que sucedió ayer, no podía dejar que las cosas quedaran de esa manera.
-¡Hoy es día de trotar! ¿quién va conmigo? – Gritó Vero emocionada mientras estiraba sus piernas sobre la mesita de la sala. Vestía ropa para entrenar.
-No estoy de ánimos. – Respondí.
-¡Yo sí! Ya estoy demasiado gordo, odio eso. – Dijo Luciano y lo miramos fijamente. Ya veía venir su dramatismo. – Si sigo así, terminaré pesando ochenta kilos, luego noventa, cien… no podré levantarme de la cama y eso no es bueno para el corazón…
-Sabía que iba a exagerar. – Me dijo Vero y asentí con la cabeza. El era delgado, no tanto como yo, pero aún así no llegaba ni a los setenta kilos como mucho.
-No digas que exagero, ¿no me ves? No estoy nada atractivo. – Hacía pucheros mirándola. Mastiqué los wafles que tenía servidos. – Vero…
-Está bien, no te preocupes más. ¡Deja todo en mis manos! Vamos, con ánimo.
-Que les vaya bien y que la grasa abdominal no te tape las arterias. – Le dije y me hizo muecas con el rostro.
Así pasó el día entero, Jason no contestó su teléfono ni regresó ninguna de mis llamadas, eran ya pasadas las diez de la noche y aún no aparecía, ¿será que le sucedió algo? Maldición, iré a buscarlo, no podré dormir hoy tampoco si no aparece.
Salí con Verónica a buscarlo cuando regresaron, Luciano no quiso ir porque era tarde y es cobarde en todo el sentido de la palabra. Tomamos un taxi y recorrimos cada una de las calles de Hades, fuimos a los clubes que solemos frecuentar, al parque cercano, hasta al templo lo fuimos a buscar y no lo vimos ni nadie de las personas que les preguntamos. Pensé que solo lo hacía por el enojo del momento, pero ya no creo que sea por eso. ¿Es posible que le haya sucedido algo? ¿tuvo algún inconveniente al salir? ¿se cruzó a la gente equivocada? Ya me estaba comenzando a desesperar, estaba que empezaba a imprimir volantes con una foto suya y a repartirlos por la calle.
Estaba impaciente, angustiado, no podía pensar en otra cosa más en que el apareciera. Así amaneció de nuevo y tampoco llegó en la mañana.
-Creo que sí tienes razón Tommy, deberíamos denunciarlo como persona desaparecida, esto ya no es normal. – Me dijo Luciano al verme tan preocupado, no había podido dormir hoy tampoco, la pasé muy mal. ¿Qué iba a hacer si a él le sucedía algo? ¿qué pasaría conmigo? ¿lo resistiría?
-Es que si aparece te juro que lo mato, ni vino a recibirme. Mas le vale que tenga una buena excusa para hacernos pasar por esto. – Dijo Vero muy molesta. Creo que el sí tenía una excusa… tal vez quiso alejarse de mí, tal vez
fue a algún lugar a despejarse y alguien le hizo daño, tal vez tuvo un accidente, tal vez… no estás bien y no puedo ayudarte.
-Iré con Vero a reportarlo, tú quédate aquí por si llega a aparecer. – Me dijo Luciano y asentí, entonces ellos salieron y me quedé solo. No podía evitar pensar lo peor y me sentía muy mal.
Estaba inquieto, me costaba quedarme quieto en algún lugar. Es que de solo pensar que le sucedió algo y no podría verlo más… no soporté más, rompí en llanto, estaba fatal y sentía que todo era mi culpa, si no lo hubiera dejado solo esto no estaría sucediendo, el estaría aquí molestándome o puede que no me dirigiera la palabra, pero al menos estaría aquí y no quién sabe dónde o en manos de algún lunático. No debí quedarme con Colin, no debí… mis pensamientos se interrumpieron cuando escuché el sonido de un auto que se había estacionado fuera de la casa. Caminé hacia la puerta y me asomé, vi a Jason, se bajó de este, se despidió de una chica y el auto siguió su rumbo.
Me apresuré hacia la puerta, la abrí y corrí hacia él, me le abalancé encima. En serio sentí que me volvió el alma al cuerpo.
-¿Dónde demonios estabas Jason? Casi me muero porque no aparecías, pensé lo peor. – Le dije mirándolo a los ojos. Me miraba serio y lo analicé, se veía ojeroso y lucía como si hubiera estado bebiendo. - ¿Estuviste de fiesta estos dos días mientras yo aquí estaba que enloquecía por ti?
-Eso no es de tu incumbencia y quítate que voy a pasar. – Me esquivó y entró a la casa. En serio soy estúpido, yo imaginándome lo peor y el de fiesta. Lo seguí, estaba molesto, como nunca en mucho tiempo.
-Maldita sea Jason, ¿Dónde estabas? ¿es que acaso estabas follando mientras nosotros te reportábamos como desaparecido?
-¿Qué si estaba follando? ¿qué pasaría si así fuera? ¿te importaría acaso? No verdad, así que deja tu drama y vete con tu novio, porque si tanto dices que te importo, que te preocupas por mí y aun así yo acabándote de confesar mis sentimientos por ti, me restriegas a Colin en la cara y lo dejas que te bese. Ah y, por cierto, unos cuantos segundos atrás casi follamos en el baño y acabando de salir te besas con él.
-Yo no he hecho nada, el fue el que llegó a besarme y nada ha sucedido entre nosotros, ni sucederá. No haría nada que te lastimara.
-¿Y por qué no fuiste a buscarme? Debías suponer como me sentía, pero no te importó y ya me da igual, estoy harto de ti y de quererte tanto.
-Jason…
-En serio Tommy, ya no podemos ser amigos. No puedo más con esto, contigo, con todos.
-No puedes decir eso en serio... – Me miró una última vez, se veía la desilusión en su rostro y sentí que todo en mí se desmoronaba. ¿Cómo podía decir eso? ¿dejar de hablarnos? Esto no era ni siquiera una opción factible para mí, no podría con eso. Se adentró a la casa sin mirarme, ¿qué podía hacer ahora que me decía eso? Inhalé profundamente, me sentía frustrado. Entendía perfectamente que estuviera molesto, piensa que no me importa como el pueda sentirse y esto no es cierto porque en todas las ocasiones en que el ha estado mal, yo también lo he estado al verlo así y además lo que pasó con Colin no fue mi intención.
Me senté en las escaleras de la entrada de la casa y vi que Luciano y Vero regresaron, enseguida les dije que Jason apareció y no tardaron en ir a reclamarle, hasta parecía que lo quisieran linchar. Más tarde ese día, cuando ya estaba empezando a oscurecer, estaba sentado en la mesa de la cocina, mientras comía una taza de cereal. Luciano y Verónica llegaron, se sentaron a mi lado y me miraron de una forma tan extraña, esto parecía una intervención.
-No sé que les sucede a ustedes dos con sus miradas extrañas, pero no hice ni consumí nada de lo que están pensando. – Me aniquilaron ambos con la mirada.
-Me cansé de preguntarte estos dos días si habías tenido un problema con Jason y no me dijiste nada. Ahora subo con Vero y en vez de alegrarse de nuevo, pareciera que viniera de un funeral por su rostro tan apagado. ¿Qué demonios sucedió en ese laberinto?
-¿Qué pasó que no se hablan? Jason solo nos dijo que tuvo un problema contigo, seguro por eso no quería venir.
-Pues… - Luciano me interrumpió.
-¡HABLA DE UNA VEZ O TE MATO! – Me gritó Luciano poniéndose de pie, agarrándome de mi camisa con una mirada asesina. Estallé en risas al igual que Vero al ver su reacción tan épica, el suele ser dramático, pero esto ya es otro nivel. Él se sentó de nuevo recobrando su compostura, avergonzado.
-Oye tú, qué exagerado eres. Deberías salir en una película de Hollywood. Se llamaría: “hombre torpe pierde la compostura y se come a su madre”. – Le dije y no me miraba, no podíamos dejar de reírnos de él.
-Ahora sí omitiendo la escena de pasión de gavilanes de esta señorita, ¿podrías decirnos qué sucedió en ese lugar? ¿por qué pelearon? Si ustedes son como Batman y Robin, nunca se separan o discuten. – Me dijo Verónica y lo pensé, ¿debería contarles? ¿se molestaría aún más si lo hago?
-No puedo decirles. – Les dije e intenté irme, pero no me dejaron.
-¿Pelearon por una de sus putas o? – Preguntó Luciano.
-¿O por algo más íntimo? Si sabes a lo que me refiero. – Me dijo ella y no entendí, ¿es que acaso ella sabía algo? – Te dijo que te amaba o algo similar a eso, ¿no es así?
Ya no tenía ningún caso ocultarles lo que pasó si ella sabía eso, les dije todo lo que pasó, no omití ningún detalle, hasta les conté la primera vez que el me besó y lo del laberinto, que yo lo besé y luego el a mí, lo de Colin…
-Estoy oficialmente ofendido, ¿por qué él te contó que estaba enamorado de Tommy y no a mí? – Le dijo Luciano a Verónica.
-Él no me dijo nada, fue muy evidente para mí. Hace mucho lo noté, las miradas que el te daba no eran precisamente fraternales, te quería devorar entero. – Me dijo y la fulminé con la mirada, me sonrojé por completo y ellos rompieron en risas. – Es una broma, no me di cuenta solo por eso, sino por el trato que él te daba, por sus regaños, por todo. Él te quiere en serio y no creo que la haya pasado bien con esa frustración adentro por tanto tiempo, tal vez ya no lo toleró más y está enojado por eso o más precisamente porque nunca lo miraste de la misma manera.
-Debí parecer un idiota cuando le reclamaba a Jason porque quería más a Tommy que a mí, pensaba que era porque lo consideraba más su amigo que a mí y eso me molestaba. En serio debí parecer un idiota.
Lo que me dijo Verónica me dejó pensando muchas cosas. ¿Cómo la habrá pasado todo este tiempo? ¿cómo se sintió al escucharme hablar tantas veces de Esteban y ahora de Colin? No creo que haya sido nada fácil, yo en su lugar no sé qué habría hecho. No hubiera soportado tanto tiempo.
Escuché el sonido de mi teléfono y vi que era un número privado:
-¿Sí?
-¿Tommylin? – Era mamá, podría haberla reconocido a la distancia. Sentí mucha emoción al escuchar su voz y a la vez nostalgia.
-Sí mamá, ¿cómo es posible? ¿cómo me estás llamando?
-Tu tía Estela me hizo el favor de llamarte, te extrañamos mucho. Escucha a tu papá.
-¿Thomás? ¿me oyes?
-Papá, te extrañé, ¿cómo estás? ¿has seguido yendo al médico? ¿todo está bien con tu corazón?
-Está todo bien, mientras siga con las medicinas y comiendo cosas horribles, no me pasará nada.
-¿Cosas horribles Thomás? ¡te preparo todo para que estés bien de salud! – Se escuchaba que peleaban del otro lado.
-¿Cómo va el libro hijo? – Preguntó papá.
-Va bien, aún nos falta mucho por terminar.
-¿Y Jason? ¿cómo está? Lo extrañamos tanto… - Dijo mamá y sentí un nudo en la garganta. Jason siempre fue muy unido a ellos, tanto que el iba a casa aún si yo no estaba y pasaba el tiempo viendo fútbol con papá, ayudándolo a reparar el auto o arreglaba el jardín de mamá. Literalmente, ellos lo adoraban, amaban que el nos visitara o siempre lo invitaban a cenar los domingos, nunca ponían objeción cuando el dormía en mi habitación ni cuando salíamos hasta tarde.
-En su habitación, está bien, es solo que tuvimos una discusión y…
-No te oyes bien, ¿por qué discutieron Tommylin? No debes regañarlo tanto ni ser testarudo. Procura arreglar las cosas con él para que cuando regresen, puedan formalizarse. – Dijo mamá y no entendí a qué se refería.
-¿Formalizarnos?
-No te hagas Thomás, sabemos que ustedes salen, no tienes porqué engañarnos. No somos ogros. – Dijo papá y mi mente se puso en blanco.
-Jason… ¿les dijo algo alguna vez?
-Sí, le pregunté la segunda vez que nos visitó y se sinceró. Por eso nos agrada el, sabemos que te ama y que se preocupa mucho por ti. El problema es que tú no lo ves. – Dijo mamá y hablamos por el espacio de una hora.
Pasaron varias horas, eran cerca a las once y media de la noche, estuve viendo películas de terror con Vero y Luciano todo el rato, pero no pude prestar mucha atención, las palabras de Vero y de mamá daban vueltas en mi cabeza. Ya no tenía dudas. Sabía que no iba a estar bien hasta que no hablara con Jason, así que subí a hablarle, quisiera él o no, debíamos hacerlo. Jamás pensé que el hablaría de eso con ellos, al parecer todos sabían que el estaba enamorado de mí, menos yo. ¿Cómo no pude ver esto antes?
Me levanté y subí directamente a su habitación. Su puerta estaba cerrada, pero tenía las luces encendidas, así que estaba despierto. Golpeé un par de veces, pero no recibí respuesta y hasta le pedí que me abriera, pero aún así no me respondió nada, así que tomé medidas drásticas. Debo hablar con el esta noche, así sea en contra de su voluntad. Así que bajé, fui hasta la despensa y saqué la escalera de Luciano (que nunca usa, la compró el día en que se llenó de herramientas para aparentar, pero aún están en sus empaques originales) salí por la puerta de la cocina para que Vero y Luciano no me vean o me molestarán. Fijé con cuidado la escalera a su ventana, tratando de hacer el menor ruido posible.
Subí despacio, abrí su ventana e ingresé sigilosamente. Estaba sentado en el sillón de su habitación con sus acostumbrados audífonos negros puestos, estaba de espaldas a la ventana, su sillón apuntaba a la televisión que tiene del otro lado y por esto no me vio. Caminé hacia él y me senté a su lado.
-¡Maldición! ¡me asustaste! Pensé que eras un ladrón o algo así. – Me dijo alterado, fue un poco chistoso ver su cara de pánico al sentir que alguien se le sentó al lado. Este era un sillón para una sola persona, así que estábamos un poco apretados, pero no me levanté.
-No querías abrirme.
-No quería, ¿cómo entraste?
-Me tocó tomar medidas drásticas, subí por una escalera hasta tu ventana porque no querías abrirme la puerta ni has bajado en todo el día. No soporto estar peleado contigo… - Tomé sus manos, el evitaba mirarme, solo mantenía su vista fija hacia la televisión que estaba en frente.
-¿Era necesario que te besaras con Colin delante de mí? ¿no podías esperar al menos a que me fuera?
-Nunca nos habíamos besado antes, esa fue la primera vez y fue el quién me besó, tal vez fue intencional porque sé que no le agradas.
-Es mutuo, créeme.
-Me odié por haberte hecho sentir mal esa noche y no solo esa, sé que desde hace mucho te has sentido así, ojalá hubiera sido más sagaz para haberme dado cuenta, pero no fue así.
-No importa, igual nunca te dije nada. No es tu culpa.
-Mis papás creen que salimos.
-¿Qué?
-Creen que salimos. Hablé con ellos hace unas horas, les dije que habíamos peleado y me dijeron que intentara arreglarme contigo.
-Hace mucho que no hablo con ellos, los extraño. – Dijo sin mirarme.
-Esperan que cuando volvamos, te presente esta vez como mi pareja…
Nos quedamos en silencio varios minutos, él no me miraba, se veía pensativo y tenía la mirada ida. Observé sus manos en ese momento, las sostenía con las mías. Las acaricié un momento, eran suaves y hasta ciertamente delicadas, me gustaban mucho. Analicé la forma de sus brazos, el tono claro de sus vellos que los cubrían levemente. Pasé mis dedos sobre su brazo y sentí que él me miraba de reojo, más aún así no dijo nada. Me separé un poco y observé su rostro, la forma definida de sus cejas gruesas, su nariz respingada que tanto había apretado antes con mis manos necias. Miré sus ojos miel, que se oscurecen en la noche y se encienden en el día, estos son particularmente bellos, siempre me encantaron y se lo dije muchas veces, pero por primera vez los veía de esta manera, no solo eran bellos, eran esplendidos, a través de ellos él podía reflejar cualquier cosa. Jason no había notado que lo estaba observando porque estaba absorto en su programa de superhéroes que acababa de sintonizar, con los cuales nos habíamos desvelado tantas veces antes y por último observé sus labios… recordé el primer beso que me dio, que me tomó por sorpresa, pero que no me desagradó en lo absoluto, fue una sensación tan ajena a lo que hubiera sentido antes, tan diferente y tan especial. Sobre todo, al recordar el último beso, mi corazón se agitaba y me daban unas absurdas ganas de sonreír que no podía explicar. No me faltó mucho para darme cuenta de una vez por todas de que esto que estoy sintiendo es real y que ha ido creciendo.
Agarré su mano y la acerqué a mí, le di un beso en ella. El de inmediato la quitó y me miró muy serio.
-¿Qué se supone que estás haciendo? ¿es el beso de judas o qué?
-Pero, qué cosas dices…
-No hagas cosas solo porque tus papás te lo dijeron. No quiero tener falsas ilusiones.
-Esto no es así Jason. - Me di la vuelta y me senté sobre él, quién me miró sorprendido y literalmente, se quedó helado. Estaba nervioso y yo también lo estaba, así que tomé valor y lo miré a los ojos.
– Siempre te he dicho que te quiero, que te adoro, pero ahora es más fuerte que antes, mucho más.
Recuerdo las noches en que nos quedábamos hablando por horas hasta la madrugada y luego mamá nos mandaba literalmente a la mierda, nos partíamos de risa y nos hacía hasta dormir a veces en el ático de la calentura. Amanecía, te miraba y me preguntaba: ¿Cómo es que puedo quererlo tanto? y cada vez que te ibas te extrañaba demasiado a los pocos minutos y por eso te pedía que regresaras esa misma noche, o ¿recuerdas los días de clases en que no asistías por algo, entonces yo iba a tu casa y te reclamaba por no ir? O tantas cosas similares a esa. Creo que esto de nosotros no debía pasar antes, porque si hubiera sido así, no habríamos pasado por las miles de cosas que hemos vivido y por las cuales te quiero tanto. No sé si te quiero menos o si te quiero más que tú a mí, pero de igual forma quiero que esto entre nosotros al fin pase, o que al menos podamos intentarlo.
-Tommy, ¿estás seguro de lo que me dices? Porque el otro día me dijiste que no sentías lo mismo… - Acariciaba mi espalda con sus dedos y eso me hacía estremecerme por completo.
-Creo que es algo que siempre ha estado ahí, pero no me había dado cuenta… ¿Podemos intentarlo al menos? Si no funciona…
-No digas nada, te juro por mi vida que haré que te enamores de mí. – Me acercó a él y me besó, con mucho anhelo y ansias, me sentía en las nubes y todo mi cuerpo temblaba de los nervios que me producían el momento.
Apreté su cabello con fuerza al sentir su lengua cálida entrando en mi boca, escuché un leve gemido cuando hice eso y sonreí. Cubrió mi rostro con sus manos y sentí de nuevo sus labios sobre los míos, con sus manos acariciaba mi espalda y me apretó más hacia él, me moví un poco y sentí su duro miembro debajo de mí. Se separó un poco y me miró, ambos sabíamos lo que estaba por suceder.
– Te quiero tanto Tommy. – Lo besé yo esta vez y él mordió mi labio, eso me hizo encender de sobre manera. Le quité la camiseta que traía puesta y la arrojé lejos, ni miré donde.
Con sus manos me hacía moverme sobre él y no podíamos dejar de besarnos, se me dificultaba respirar y el sudor cubría mi frente. Me hizo quitarme los jeans que traía puestos y me subí encima de él de nuevo. Esto era tan alucinante, tan irreal. Apretó mi trasero con sus manos y me hizo moverme más rápido sobre él, tanto que no aguanté más y no tardé en correrme.
Intenté bajarme de encima de él, pero no me soltó.
-Jason, déjame bajarme, no quiero ensuciarte. – Le dije avergonzado, el negó burlón con la cabeza y me quería morir ahí mismo. Me impidió moverme y pude ver cómo la humedad traspasaba a sus jeans, eso me hizo sentir aún peor, estaba tan abochornado que quería llorar. – Mira, te he hecho un
desastre, lo siento… - Hundí mi cabeza en su pecho, no lo quería mirar a los ojos.
-Oye, no pasa nada, eres tú. Es más, si quieres te ayudo a limpiar tu “desastre.”– Me dijo y me besó, ya sabía qué quería hacer, me moriría de la vergüenza si lo hace en el estado en que me encuentro.
-No, no…
-Que sí. – Introdujo su mano en mi ropa interior y agarró mi miembro, me puse duro enseguida al sentirlo, a la vez estaba avergonzado. Escuchamos que Luciano golpeó la puerta, sabíamos que era él porque le gritó preguntando si sabía dónde estaba yo. – Luego terminaremos esto. – Me dijo entre risas.