En el laberinto.
Tommy’s POV
-¡Ay, maldita sea! Aquí apesta a demonios. – Dijo Jason mientras encendíamos las linternas en el interior del laberinto. La vez pasada no había nada extraño aquí, pero hoy había un fuerte olor nauseabundo que no sabíamos de donde provenía. Era similar al olor de un animal en descomposición.
-Es cierto, huele a cadáver… Deberíamos irnos, en serio. – La voz de Luciano se escuchaba temblorosa y esto resaltaba más porque aquí es totalmente encerrado, se escuchan más fuertes nuestras voces. Tiene miedo, pensé que se asustaría al menos una o dos horas después, no acabando de entrar.
-La leyenda cuenta que hace unos años asesinaron a un grupo de niñas pequeñas que se escaparon del internado del centro en los pasillos de este laberinto oscuro. Los guardianes las persiguieron y las torturaron aquí, no se les escapó ninguna y se dice que si estas asustado, una de las niñas se te podría aparecer cuando menos te lo esperes. – Le dijo Jason a Luciano con un tono de voz terrorífico. Luciano tenía los ojos llorosos y lo miraba con pánico.
-Ay no… no, no, no. ¿Por qué vine aquí? ¡hoy me voy a morir! ¡sabía que no debía venir y me dejé convencer de estos inútiles!
-En serio es que eres tonto, esa historia la acaba de inventar Jason.
-Oigan, no tolero estar aquí, no es broma. Este lugar me aterra y me siento acechado, así que por favor. Sigan ustedes solos, entiéndanme por favor. Estoy que me hago encima. – Nos dijo Luciano con voz de súplica y negamos con la cabeza.
-Estamos los tres en el libro y si nos muelen a tiros hoy, será a los tres, no a Tommy y a mí nada más.
-Jason, por favor. No soporto estar aquí, déjenme ir e iré a recoger a Verónica, así no tendrán que ir ustedes.
-¿Y el bosque no te da miedo? – Le pregunté.
-Aún hace sol e iré ahora. Esperaré en la estación de trenes hasta que sea de noche, prefiero eso que estar en este maldito lugar infernal. Luego me regresaré con ella y no caminaré en el bosque de noche solo.
Accedimos, ya sabíamos cómo era él. De hecho, ni pensé que se le ocurriría entrar, pero lo hizo y no lo soportó como era de esperarse. Entonces Jason y yo procedimos a explorar el lugar a ver qué podíamos hallar. Ambos íbamos bastante abrigados. Yo llevaba una chaqueta de cuero Vinotinto, pantalones negros y unos vans, también llevaba un gorro de lana porque el frío aquí es insoportable. Jason llevaba puesto unos jeans ajustados, una camisa azul clara con un saco marrón marrón encima, también llevaba una bufanda azul oscura encima y botas de color café. El de nosotros es el que suele vestirse bien, en todo el sentido de la palabra y eso me agrada de él. Aparte yo llevaba un morral con todo lo que necesitábamos adentro.
Recuerdo que soñé la noche anterior con las alas rojas de endorfina que tanto ansiaba tener Tom Hematoma, el loco acróbata del libro: metamorfosis en el cielo, pensaba en cuánto puede desear algo alguien hasta ir a tal punto en el que hasta pierdas tu vida… ¿podría hacer algo así? ¿quién en la vida no ha deseado alguna vez volar? ¿pero al costo de ser un pájaro?
Me enfoqué en el camino que tenía en frente, porque si seguía pensando en endorfina, en sus plumas rojas y su encanto, podría caerme y esto sería fatal porque el terreno es rocoso, eso quiere decir que no me caería nada bien. Caminábamos un poco rápido, la única luz que había allí era la que provenía de nuestras linternas. El pasillo cada vez era más estrecho e incómodo, el olor ya no se sentía, al parecer solo estaba en la entrada. Después de unos veinte minutos de caminar en línea recta, llegamos a una parte que mostraba dos caminos posibles.
-¿Qué hacemos ahora? ¿por dónde vamos? Hay que evitar perdernos. – Le dije.
-De algo me sirvió ver cuentos toda mi infancia. Me copiaré de Hansel y Gretel, pero en una versión más moderna. – Sacó de su saco un paquete de Doritos, pensé que planeaba algo mejor y sale con eso.
-¿En serio? ¿doritos?
-¿Tienes un mejor plan?
Lo abrió y empezó a regarlos durante el camino, optamos por ir a la derecha. Si luego veíamos que no había salida por ahí, regresaríamos y tomaríamos el otro camino. Así seguimos por mucho tiempo caminando y Jason iba muy rápido, si seguía de esa manera lo perdería de vista y me quedaría solo.
-Oye, ¿podrías ir más despacio? No quiero quedarme solo aquí… Me miró y sonrió, bajé la mirada, nervioso.
-Eso es porque no quieres que esté lejos de ti, ¿no es así?
-Tú lo sabes… - Respondí en voz baja y escuché su risa. Se acercó a mí y tomó mi mano, eso me hizo sentir aún más nervioso, no me entiendo, esto antes no era un problema. ¿Estoy enfermando?
-Así no te perderás.
Así continuamos por una hora, elegíamos caminos al azar. Regamos todo tipo de frituras para seguirlas de regreso. Yo no lo solté ni él a mí, tenía mis dedos entrelazados con los suyos y esto, por alguna razón, me daba mucha confianza, no sentía temor. Era como si supiera que él no iba a dejar que me sucediera nada.
Unos quince minutos después lo increíble sucedió, escuchamos voces en la distancia y siguiéndolas, nos acercamos más y escuchamos todo tipo de voces, de mujeres, hombres y hasta un tipo de música, era gótica o algo similar a eso. Así seguimos estas voces hasta que llegamos a unas puertas dobles, de metal oxidado y estas tenían grabadas un anuncio encima que no entendimos, decía: Cecidit in praetorium (Level unum).
Dudamos unos segundos, pero decidimos entrar. Nos quedamos asombrados, lo que había ahí, jamás lo hubiéramos llegado a imaginar. Era una especie de, por decirlo de alguna manera, teatro o recinto, lucía abandonado porque estaba lleno de grafitis, pero estaba llenísimo de gente, ni sabíamos que hubiera tanta gente en realidad en Hades. Las sillas del recinto eran rojas, desgastadas, el techo estaba lleno de pequeñas luces de todos los colores posibles y la tarima era de madera, ahí había unos chicos tocando un metal que la gente parecía disfrutar mucho, estos vestían tipo Marilyn Manson y tenían los rostros pintados de blanco y los ojos de negro, todos de cabellos largos y tenían puesto una especie de labial rojo. La mayoría de las personas estaba de pie junto a sus asientos y algunos sentados, pero aún así no dejaban de gritar, era como si estuvieran viendo a un grupo muy famoso y yo era la primera vez que los veía.
-¿Nos sentamos? – Le pregunté a Jason en el oído y asintió. Bajamos por las escaleras que estaban cubiertas por una alfombra púrpura cuando sentimos que una fuerte luz amarilla nos enfocó. La música se detuvo y todos giraron a vernos. Literalmente sentí que mi corazón se detuvo, ¿nos van a matar?
-Eh ustedes quiten esa cara de terror. – Miramos hacia la tarima y vi que estaba el novio de Colin, Vince. Tenía un micrófono en la mano y nos hablaba mientras todos nos miraban, esto era muy incómodo para mí. – Es la primera vez que los vemos aquí así que suponemos que ustedes son los nuevos de los que tanto me han hablado. Siéntanse libres de venir a nuestros shows de fines de semana cuando quieran, ¡Bienvenidos los novios!
Todos gritaron y nos saludaron, pensaron eso porque aún estábamos agarrados de las manos, pero aún así no lo solté, estaba tan nervioso que, si lo hacía, me caería delante de todos. Bajamos unos escalones más y nos sentamos a la derecha, en unos asientos libres que encontramos. Junto a mí estaba una chica bastante desaliñada, tenía el cabello rojo corto con una pañoleta encima, aretes de aros grandes y mucho maquillaje. Así como una vestimenta bastante reveladora. No dejaba de mirarme, estaba con un grupo de chicas similares a ella. Reían al vernos.
-¡Qué lindos se ven juntos! – Nos dijo ella con una enorme sonrisa en su rostro. - ¿Cuánto llevan saliendo? Iba a responder cuando Jason me interrumpió.
-Un año y medio. – Contestó él y lo miré extrañado, pero no dije nada. Solo le seguí la corriente.
-Qué bueno que estés con él. – Me dijo una chica que estaba junto a ella, tenía el cabello negro largo y unas ojeras bastante pronunciadas. – Se decía por ahí que tú salías con el estúpido de Colin, menos mal que no es así.
-¿Quiénes decían eso? ¿cómo me conocen?
-Todos lo decían cariño, ¿quién aquí no habla del hijo del líder? Siempre hace algo que lo hace estar en boca de todos. Sé que nosotras no somos exactamente unos modelos a seguir, pero vamos, Colin es la perdición hecha humana. El único que lo tolera es el ingenuo de Vince, me da hasta lástima que sea así. – Me dijo la pelirroja y quedé con más dudas aún.
-Ya no hablen de él que me revuelve los testículos. – Dijo Jason y ellas estallaron en risas.
-¡Los celos! ¡qué bello! Ahorita iremos a una fiesta en el nivel cuatro, ¿quieren ir con nosotras? – Nos dijo otra chica de ese grupo.
-¿Nivel cuatro? – Pregunté.
-Ah lo siento, olvidé que ustedes son nuevos. Acá donde estamos es el nivel uno, cuando esté más ebria les puedo enseñar los demás si quieren.
-Todos menos el quinto, ni se te ocurra acercarte ahí de nuevo Crystal. – Le dijo la pelirroja en un tono amenazante a la chica del cabello negro.
-¿Cuál es el problema con el quinto? – Preguntó Jason.
-Ahí es donde Zeus y sus secuaces se ponen muy malos… no quiero acercarme ahí de nuevo, es horrible.
Estaba muy confundido, no entendía nada de lo que ellas decían de Colin ni de los niveles esos. Tampoco entendí porqué Jason les dijo como si nada que éramos novios, ¿será otra de sus bromas para hacerme enojar? Porque si cree que me hará enojar esta vez se equivoca.
Nos quedamos ahí un rato y la pasamos muy bien, al parecer aquí se reúnen de viernes a domingo y hacen todo tipo de shows, nos llevamos bien con esas chicas y les dijimos que mañana las acompañaríamos a una de sus fiestas, hoy no podíamos porque debíamos ir a ver a Vero. Mañana la llevaremos a ella y a Luciano para que conozcan un poco. Todo iba muy bien, íbamos un poco tomados porque ahí vendían todo tipo de licores y si todos lo hacían, ¿por qué nosotros no? Todo estaba tan bien hasta que sucedió esto… que me hizo cuestionarlo todo…
-¡Los vemos mañana a las diez! – Nos gritó Crystal, la pelirroja y nos despedimos. Eran pasadas las nueve, ya Vero debía estar en la casa. Subimos las escaleras, pero antes, entramos a uno de los baños para hombres que había ahí. Como era de esperarse, este era viejo, lleno de garabatos en aerosol, pero a pesar de todo, estaba limpio. Estando ahí se escuchaba menos ruido y aproveché para hablar con Jason.
-Oye tú, ¿por qué les dijiste que éramos novios?
-A que te enojaste. – Dijo burlón y negué con la cabeza. Siempre intenta molestarme, pero esta vez será al revés. Me acerqué a él rápidamente, tomé su rostro con mis manos y lo besé, sentí algo muy fuerte en mi estómago, tal vez fueron los tragos que bebí o no lo sé, sus labios eran tan suaves y cálidos… Unos segundos después me separé un poco, me miraba perplejo.
-Te dije que me iba a vengar. -Me miró de una forma en que no lo había hecho antes, aún estaba perplejo pero sus ojos mostraban, nervios, ansiedad y su rostro estaba enrojecido por completo. Agarró mi chaqueta y me atrajo hacia él, esta vez fue el quién me besó, lo hacía con tantas ganas como si esto fuera algo que hubiera estado reprimiendo. Yo estaba en shock, no sabía cómo debía reaccionar, me apretó más hacia él y me dejé llevar. Mis piernas temblaban, al igual que mis manos y todo mi cuerpo, esto se sentía tan extraño y a la vez tan… bien. Cerró la puerta del baño y me arrinconó a esta, el no dejaba de besarme y yo no le pedía que se detuviera, jamás me imaginé en algo así con Jason, pero ahora que estaba sucediendo era tan irreal, tan increíble, pero a la vez, tan confuso, ¿era esto real o acaso una de sus bromas? Nos besábamos tanto que perdía el aliento, me costaba respirar. Su lengua cálida en mi boca me hacía enloquecer.
-Jason… - Susurré entre jadeos. Sentía sus manos recorrer mi pecho. Me costaba respirar.
-Dime. – Me dijo mientras me besaba en el cuello, eso me hizo estremecerme por completo.
-Nosotros no somos de hacer este tipo de cosas. Te puedo preguntar si yo…
-Sí, me gustas. – Me dijo mirándome a los ojos y supe que era cierto, no estaba bromeando. Abrí los ojos, sorprendido, no esperaba esto. – Hace mucho que me gustas y no es solo desde que estamos aquí, es casi que desde que te conocí… desde la escuela, desde siempre.
-Lo supiste ocultar bien. – Él evitaba el contacto visual, estaba avergonzado y yo también lo estaba.
-No tienes idea de cómo ha sido todo esto para mí… ¿qué piensas sobre esto?
¿crees que un futuro habría una oportunidad… para nosotros?
-Jason… - Lo miré a los ojos y tomé sus manos. – Esto es mucho que procesar, no sé ni qué decir.
-Está bien, igual sabía que me dirías algo así. Por eso nunca te dije nada, sabía que nunca tendría una posibilidad contigo y menos con un chico como Colin detrás de ti. No pasa nada. – Por primera vez desde que lo conozco lo veía así, tan frágil y tan vulnerable. Lucía realmente desilusionado y odiaba ser yo quién lo hiciera sentir así. Jamás hubiera imaginado esto, antes pensé que le atraía o algo así, pero no que me veía de esta forma y menos por tanto tiempo.
-Oye no, no digas eso. No quiero que te veas como si fueras inferior a Colin porque no es así. Si te digo que no sé que decir es porque esto nunca me lo imaginé, siempre te vi como mi hermano loco, la oveja descarriada, pero ahora que me besaste… no lo sé, supongo que podría ser diferente.
-¿Eso qué significa?
-Creo que podríamos salir… o al menos intentarlo.
-No quiero que sientas lastima por mí y hagas cosas que no quieres hacer, no me vendría bien eso. – Me dijo con el ceño fruncido y asentí, tenía razón. Creo que dije eso porque no quería lastimarlo, pero nuestra realidad estaba muy lejos de lo que dije, ¿salir con Jason? ¿sin sentir lo mismo que el siente por mí? O bueno, es cierto cuando he dicho que lo adoro como a nadie, pero solo lo veo como un hermano y nada más, no puedo decir cosas tan a la ligera de nuevo, no sería justo con él.
-Lo siento, esto es tan repentino que no sabría que decirte. Sabes bien cuál es la forma en que siempre te he mirado.