Y más noches juntos.
Tommy’s POV
En Realidad, sí, creo que estaba empezando a odiar a Colin, ¡se esfumó del planeta! No ha ido más a verme, ni me llama, ni me lo he cruzado en la discoteca ni absolutamente nada. Lo adoro y lo odio a la vez, no entiendo cómo es que el entró a mi cabeza desde la primera noche en que lo vi, es difícil explicar cómo es que esto me sucedió, los chicos como él nunca me llamaron la atención. Por lo general, me gustaban mayores que yo, así como Esteban… pero Esteban era muy complicado.
Estuvo casado una vez con una mujer que se llamaba María Alejandra, tenía dos hijos de mí edad y, de hecho, yo lo conocí estando casado. Él era mi profesor de escritura y con esto no debo entrar a detalles porque está bastante claro todo. En las clases extra curriculares en vacaciones fue que empezó todo, cuando ya estaba en proceso de divorcio. Creí que era una maravillosa persona, ¿y cómo no lo creería si lo amaba tanto que sentía que mi corazón se detenía al verlo? Mucho tiempo después de que terminamos y me crucé a su ex mujer en una cafetería, ella no tardó en confrontarme porque se había enterado por amigos cercanos que yo había tenido una relación con él y afirmaba que esto había empezado cuando aún estaban casados y que yo fui el motivo de su separación. Grave error. Después de conversar un rato, me enteré de la clase de persona que él en realidad era, un hombre frívolo, egoísta, que haría todo por conseguir cosas para su propio beneficio y que se llevaría a cualquiera que se atravesara en su camino.
A él en verdad sí lo odio.
Lo peor de recordarlo, era como si pudiera verme ahí, tirado en la habitación, sumido en la miseria y el llanto, esa fue sin duda la peor época de mi vida, no sé ni como logré salir de eso. Creo que sin Jason estuvo no hubiera sido posible. Por un lado, tuve que fingir mucho, más de lo que quería, pero no podía dejar que mis papás notaran el estado en el que me encontraba. Ellos sabían acerca de mi sexualidad, no tuve necesidad de decirles y agradezco eso, no tener que haber pasado por eso porque sé que me hubiera acobardado y no habría podido decir nada. Papá solo llegó un día a mi habitación, me preguntó si quería ir a un juego de fútbol con el y aunque este deporte no me gustara, debía ir, no podría rechazar una invitación suya, sería descortés.
Llegamos a nuestros asientos, justo en el medio, la ubicación preferida de papá. Bebimos un par de cervezas y yo reía al escucharlo maldecir mil veces a su equipo, en un momento me miró fijamente, pero no fue una mirada amenazante ni se veía enojado, solo me miró y con tranquilidad me preguntó:
¿Tienes novio? Avergonzado negué con la cabeza y no pude hablar, estaba impactado, yo nunca le dije nada, pero al parecer fui muy evidente. Hablamos durante todo el partido y en ningún momento lo vi molesto, por el contrario, me hacía bromas al respecto y me dijo que apenas conociera al chico ideal, que no dudara en llevarlo a casa. Recuerdo que lloré esa noche, me sentí agradecido y feliz por tener esta familia.
Anoche dormí junto a Jason y por primera vez desde que lo conozco, estuve tan nervioso a su lado que pensé que podría perder la compostura y hacer una locura. No entiendo qué me causaba esto o porqué me demonios me sentía así. Tal vez será porque anoche fue la primera vez que lloré por Colin… y justamente delante de Jason, quién fue muy comprensivo y me intentó animar como fuera posible. Me obligó a beber una botella de vino que le quedaba, la llevó hasta mi habitación y sucedió algo muy especial, pero a la vez extraño, intentaré explicarlo.
Me había bebido tres vasos de vino, no utilizamos copas porque yo no tenía, el menos y no nos íbamos a complicar por eso. Estaba levemente mareado y me acosté bocabajo en mi cama, me sentía un poco mal, pero Jason estaba de muy buen ánimo, o tal vez lo hacía para intentar animarme, no lo sé.
Había puesto música, hard rock clásico en el equipo de mi habitación y parecía disfrutarlo tal vez demasiado, porque cuando sonó en el equipo una canción de Twisted sister se puso tan feliz que corrió a mi armario, revolcó todo hasta que encontró una peluca vieja que tenía estilo 80’s y se la puso, se subió sobre la cama y empezó a hacer el típico show de guitarrista frustrado sobre la cama, tocando con una guitarra imaginaria y esto era muy chistoso de ver porque él no tenía nada puesto, con sus movimientos estremecía la cama por completo y pensé que hasta la podría romper, pero no le dije nada. No quería interrumpir su espectáculo. Cuando bajó a buscar la botella de vino, ni se molestó en ponerse por lo menos sus jeans, bajó en ropa interior como si nada. No pude evitar reír al verlo cantando tan emocionado y se me pasó la amargura por completo. Creo que él estaba un poco ebrio porque se había bebido más de la mitad de la botella el solo y en muy poco tiempo.
-Eh mueve la cabeza o te la muevo. - Me dijo entre risas.
-Ven muévemela.
-¡Entendí el doble sentido! – Se movió muy rápido al decirme eso que hizo un mal movimiento y se cayó de lado, llevándose con él una mesita que tengo junto a la cama. Rompí en risas y el me miró haciendo su típica mirada de niño arrepentido. En ese momento sonó una canción que no era cualquier canción, era una que particularmente escuchábamos antes, mucho antes y la repetíamos porque nos encantaba, se llama: Supremacy del grupo Muse, es de ese tipo de canciones que te hace sentir especial e increíble sin ningún motivo, entonces cada vez que la ponía era obligación que Jason estuviera presente, era como una clase de convenio no hablado, solo sentía que debía ser así. Pero eventualmente no la escuchamos más juntos y entonces cada vez que la escuchaba en la emisora o en las calles, me acordaba de él y reía por las tonterías que hacíamos cuando la escuchábamos, como las veces en que nos tirábamos en patineta de lo alto de la calle Middle con audífonos puestos o cuando íbamos al puente que colgaba sobre el río a las dos de la mañana a contar historias de terror. Era por decirlo de alguna manera, nuestra canción y de nadie más.
Así que cuando sonó en ese preciso instante, mientras él se levantaba a duras penas por el montón de cosas que había tirado y mientras yo estaba sentado observándolo, recordé esos momentos y reí vagamente, sé que él se sintió igual porque vi que miró lejos con una leve sonrisa y por primera vez lo miré tan en serio, es decir, me percaté del grandioso chico que estaba ante mis ojos y me hice una pregunta: ¿Cómo es que no te habías fijado en él?
Dios, creo que el vino me había sentado muy mal. Qué cosas absurdas estaba diciendo. No sé si es que ya me volví loco, pero ahora no podía verlo igual que antes. Estoy tan confundido.
Debo pedirle el favor de que me de unos buenos golpes en el rostro a ver si reacciono. Luego de un rato cuando por fin se cansó de cantar y hacer su show de estrella de los 80’s, se quedó dormido en mi cama que estaba hecha un desastre. Me dormí junto a él. Así pasaron unos días y recibimos una noticia que no esperábamos aún. El director del proyecto de nuestra investigación decidió que ya era momento de que Vero nos acompañara, ya que ella es la que mejor escribe de nosotros. Llegaría esta noche, pero aún era temprano. Era viernes y por fin entraríamos al misterioso laberinto de Colin, de quién aún no sabía nada.
No quiero detenerme a pensar en él ahora, debía estar concentrado. Teníamos muchas cosas que hacer, por un lado, nos tocaba mudarnos de inmediato. El acuerdo era así, nos pagarían los apartamentos separados hasta que Vero llegara, porque nuestro querido y tirano jefe, es un maldito tacaño, se baña en oro todas las mañanas, pero a él cuesta pagarnos los alquileres tan económicos de nuestros apartamentos, porque aquí los precios comparados a mi ciudad, eran sumamente bajos, pero aún así no accedió a esto y nuestros sueldos no eran del todo favorables aún, serán mejores una vez que haya culminado el libro. Nos trasladaríamos a la casa que él ya había alquilado previamente para nosotros, nos aseguró que será un mejor lugar, pero no esperaré mucho de todos modos. Esta está ubicada a tan solo una calle de aquí y nos tocaba irnos antes de que Vero llegara. La idea de que por fin viniera me agradaba, la extrañaba y aunque ella sea más cercana a Jason que a mí, aún así me llevo bien con ella y siento que puedo contarle cualquier cosa.
-No lo soporto. – Dijo Luciano entre lágrimas porque Katia, al enterarse de que viviríamos todos juntos de nuevo, no dudó en regresar a su antiguo apartamento y él estaba tan deprimido que no había dejado de llorar desde ayer cuando la acompaño hasta la estación de trenes en el pueblo cercano en que nos bajamos la última vez.
-Estarás mucho mejor sin ella, a ver si te levantas una que esté más buena. – Le dijo Jason mientras lo ayudaba a empacar su ropa, porque lloraba tanto que no quería hacer otra cosa, como ducharse o comer.
-Te odio, ¡los odio a todos! – Corrió hacia mí y me abrazó, Jason me miraba muerto de risa. Me daba lastima Luciano, sé exactamente cómo se siente, es horrible extrañar a alguien y no poder hacer nada al respecto, aun así si a quién extrañas no es una buena persona.
-Te va a ensuciar tu camisa nueva con lágrimas. Yo como tú lo empujo por las escaleras. – Me dijo Jason y sé que eso sonó cruel, pero no pude evitar reírme y Luciano me aniquiló con la mirada al igual que a Jason.
-Ahora a ti también te donaré unas puñaladas en tu lecho de muerte.
Así después de discutir con él por dos horas, terminamos de empacar sus cosas y las llevamos a la casa nueva. Las de nosotros ya las había llevado Jason antes.
Había imaginado que la casa era diferente, la imaginé decadente, en mal estado y vieja, de hecho, sí lucía bastante vieja por fuera, pero por dentro, se notaba que la acababan de renovar. Era una casa lujosa de dos niveles, en el primero había una enorme cocina integral, con mesones de granito y electrodomésticos nuevos, también el primer nivel contaba con una enorme y equipada sala de estar, un comedor, un enorme baño y hasta una zona de labores comunes. En el segundo había cuatro habitaciones, todas con camas dobles, televisiones y todo lo que se pudiera necesitar, cada una con su baño propio. Lo más agradable y que no esperaba es que, ¡había calefacción! ¡ya no sentiré que me muero cada mañana al despertar! Mi habitación tenía una ventana que daba para el frente de la casa y en la habitación de al lado dormiría Jason, luego Vero y en la de atrás Luciano.
Después de tomar un breve descanso por la mudanza, cogimos las cosas que pensábamos que podríamos necesitar para entrar al laberinto, tales como una brújula, linternas, agua y otras cosas. Debíamos apresurarnos porque a las nueve debíamos estar en la estación de trenes y para ir allá, hay que atravesar por el bosque, eso toma tiempo. Pero apenas eran las dos de la tarde y esperaba que pudiéramos alcanzar. Llovía un poco y esperaba que no granizara luego. Mientras caminábamos por las calles y Jason iba como cosa extraña en él, molestando a Luciano, no podía evitar mirarlo tan diferente ahora. Analizaba cosas en el a las que no les había prestado la suficiente atención antes, como su brillante cabello largo, sus ojos miel que se oscurecen en las noches, sus pecas que resaltan en su rostro y su sonrisa permanente que a cualquiera cautiva.
Dios, me quiero suicidar. Que no note que lo estoy mirando.
Jason’s POV
-¿Qué será que sucede que me mira tanto Tommy? ¿tengo algo extraño en el rostro hoy o qué es? – Le pregunté a Luciano y me miró con un asomo de burla en sus ojos.
-Quién sabe qué le hiciste. Las malas lenguas dicen que dormiste con él el otro día, puede que lo hayas espantado con tu horrible rostro al amanecer.
Omití lo que él dijo, no me molestaba. Solo reíamos de nuestras conversaciones tan estúpidas.
No sé qué le suceda hoy, pero me agrada saber que está poniendo interés en mí, así no sea en la forma en que yo quiero, pero en algo se empieza. Después de que dormí junto a él, (en realidad no dormí nada, estaba nervioso y pensativo) no pude dejar de discutir conmigo mismo y pensar una y otra vez en lo mismo, ¿decirle o no a Tommy? ¿debería? Y así después de largas noches de pensar e imaginar todos los escenarios posibles, llegué a una conclusión: Le confesaré lo que siento independiente de lo que suceda, ya no puedo más.
Mi vida antes de conocer a Tommy era muy diferente y a la vez errática, era como si algo en mí me impidiera tomar un rumbo fijo, no me tomaba a nada ni nadie en serio y vivía más metido en algún antro con una desconocida rubia que cobra por hora, que estudiando o haciendo mis deberes y desde que lo conocí a él, mi vida dio un giro de 180°. Hacía todo tipo de cosas para impresionarlo, como cambiar mi manera de vestir (porque en esos tiempos lucía como un cani que dan ganas de golpearlo con solo verlo) y hasta mis notas subieron tanto que mis profesores pensaban que yo estaba enfermo, delirando literalmente. Pensaban que eran mis últimos días y que con eso me revindicaba de los malos ratos que les hice pasar, porque mis primeros semestres fueron pésimos. No iba a clases varios días a la semana y cuando iba, estaba muy colgado si saben a lo que me refiero y me juntaba a hacer todo tipo de desastres con mis amigos de la fraternidad, pero Tommy a pesar de eso me aguantaba, me ayudaba a hacer mis deberes de la facultad y poco a poco fui quitándome esos malos hábitos, a la vez que se hacían cada vez más fuertes mis sentimientos hacia él.
Me gustaba la idea de la persona que podía llegar a ser estando a su lado y ahí empezó todo, de la nada y comprendí algo, no era necesario haber estado en una relación con él para saber que el era mi primer amor y sí, sé que suena tonto, pero en verdad por él sentí cosas que ni sabía que podía llegar a sentir, nadie nunca me enloqueció de esa manera y llegué a hacer todo tipo de cosas que meses atrás no hubiera llegado ni a considerar, es que con solo ver su sonrisa mi día cambiaba y me daba felicidad. El era todo, todo para mí y aún lo es, y ya es hora de que lo sepa. Asumiré las consecuencias, pero ya debo actuar.