Capítulo 10
—¡Lo sabía! ¡Ese tipo no era de fiar! —Nikaus caminaba de un lado a otro con nerviosismo.
—¿Qué tipo? —Lars indagó alarmado. Todos se habían reunido en el Dojo de Jing, puesto que sospechaban del asesino que siempre se les escabullía.
—Nancy empezó a salir con un hombre, nunca me quiso decir de quién se trataba; bueno, ella y yo nos dejamos de hablar por eso... —Nikaus respondió nervioso.
—¡No! Mi dulce niña no puede estar en manos de un asesino, ella no sabe defenderse. ¡Debí enseñarla! Pero claro, la tonta de su madre siempre se negó, ahora ella está en peligro y no sabemos dónde ni con quién. —Lars se lamentó con los ojos llorosos.
—La encontraremos, Lars. —Jing aseguró.
—Eso espero, Jing. —Lars lo miró con desprecio—. O todos sabrán lo incompetentes que son tú y tu familia.
—Como digas, Lars. —Jing respondió maravillado por su estúpida actitud y siguió en lo suyo.
—No entiendo que busca ese hombre al matar a esas mujeres. —Lían dijo pensativo.
—Brad Morg; pelirrojo, ojos azules claros, tez blanca, viste formal y colores oscuros. Se casó con Rhina Morg y acogió su apellido, ella murió de vejez al año de contraer matrimonio y él heredó su gran fortuna. —Jing leyó el informe del espía.
—¿Cuál es su apellido de soltero? —Bruno inquirió.
—Según tengo aquí: Per. Oh, hay un segundo nombre, pero solo se muestra la inicial “A”. Lían, busca residentes de la región Diamante con el apellido Per y que su nombre empiece con una A. —Jing ordenó y Lían asintió.
***
Después de buscar toda la tarde y parte de la noche, Lían decidió tomarse un descanso, llamar a Diana y darse un baño.
—Señor, Serena le envió este jugo. —La sirvienta acosadora le pasó un vaso que llevaba en la bandeja. Lían la miró con recelo, por alguna razón que desconocía, no confiaba en esa mujer.
—Gracias. —Tomó el vaso y se bebió el contenido. Ella lo miró expectante, pero él se fue a su habitación.
Lían llamó a Diana, a ella le tocaba salir de noche, así que quedaron en que se verían al día siguiente y él le advirtió que no se fuera caminando. Se entró en la tina y cerró los ojos mientras se hundía en el agua, se sintió extraño y la cabeza le daba vueltas, su joya brilló y él se quedó dormido.
***
Al día siguiente, Lían se despertó temprano y salió con su aparato en manos. No le avisó a nadie a dónde iría ni desayunó.
—¡No lo entiendo! ¡Antuán me engañó! Ahora mismo iré a buscar una explicación.
La sirvienta salió con prisa, llena de enojo.
***
Lían estaba sobre una montaña en las afueras de Zafiro, su joya no dejaba de brillar y él ya no soportaba el mareo.
—¡Qué rayos me dio esa loca! —refunfuñó inquieto—. Se supone que sería una pócima, no una tortura.
—¿Qué haces, chiquillo? —El maestro Chan apareció delante de él.
—¿Maestro Chan? —exclamó sorprendido, pues tenía muchos años sin verlo—. ¿Qué hace aquí?
—Lo mismo que tú, supongo. —Suspiró—. Digamos que me haré el idiota y te dejaré hacer lo tuyo, pero prométeme que no harás nada al respecto, en cuanto a beberte esa pócima, fuiste muy osado, chiquillo; eso pudo haber sido veneno.
—Esa mujer no me envenenaría, quiere conquistarme —respondió airoso—. Debo aprovechar el antídoto y buscar una respuesta.
—¡No eres cualquier cosa, Lían Patrick! —El anciano río divertido—. Entonces sabes que ese antídoto te pondrá tan sensible y fuera de la realidad que podrás tener contacto con tu subconsciente y acercarte a esos recuerdos perdidos.
—¡Exacto! Ella quiere encantarme para controlarme, pero esa mujer no cuenta con que mi joya me protege de eso, lo único que puede lograr es sacarme un rato de la realidad, dentro de poco caeré en un trance donde podré ver esos recuerdos perdidos. Este artefacto me ayudará, puesto que gracias a él supe donde conocí a Diana en realidad. Sé que esos sueños en la montaña de Estrella verde son recuerdos.
—Entiendo. Pero ¿por qué en esta montaña?
—El radar rastreó algo y quiero saber de qué se trata —respondió con debilidad. Justo en ese momento sus rodillas se doblaron y él empezó a ver borroso.
—Estaré aquí contigo, muchacho. —El maestro Chan informó.
—¿Por qué me ayuda, maestro? —Lían balbuceó desde el suelo.
—Porque debes saber cuál fue tu error y entender que ya el pasado no importa, lo que tienes ahora está bien y no hay necesidad de recordar lo que pasó.
—Gracias... —Lían empezó a convulsionar y el maestro lo rodeó de una gran luz.
***
—Hola, preciosa. —Antuán saludó a Diana con efusividad—. ¿Saldrás conmigo hoy?
—Tengo novio, Antuán. —Diana se cruzó de brazos—. Te pediré que dejes de molestarme.
—¿Por casualidad tu novio es el hijo del Príncipe Jing?
—Sí —respondió mientras hacía su trabajo.
—Gracias por la información, preciosa. —Tiró un beso al aire y se fue. Diana se quedó pensativa un rato, ese chico actuaba extraño a veces.
—¿Iremos al festival, hoy? —Xiang le pregunto emocionada.
—Sí, espero que Lían pueda venir conmigo.
—¡Qué suertuda! Me gustaría tener un novio para disfrutar de los fuegos artificiales. —Xiang juntó sus manos y suspiró.
***
—¡Eres un desgraciado, primo! —La sirvienta empezó a golpearlo en el pecho.
—¿De qué hablas, loca? —Él la empujó y ella cayó en el sofá.
—Hablo del antídoto, no hizo efecto —se quejó.
—No le hará efecto de una vez por la joya. Estuve investigando un poco, no es que haya mucha información, pero esas prendas son muy poderosas. Es posible que el efecto se dé de a poquito, lo que me conviene, porque necesito al príncipe Lían sobrio para poder llevar a cabo mi plan.
—¿Cuál es tu plan?
—Hacer un intercambio.
—Hay algo que no entiendo, primo. —La chica se levantó y lo confrontó con la mirada—. Si ya sabes lo de las joyas, ¿para qué quieres a la chica que raptaste? Deberías matarla y desaparecerla, escuché que el Príncipe Jing la está buscando, te estás arriesgando demasiado.
—Es mi plan B, en caso de que las joyas no me sirvan de nada.
—¿De verdad crees esa estupidez del ritual? —Ella bufó—. ¿A cuántas mujeres has matado y no has logrado nada?
—Porque hice todo mal. La chica debe ser virgen y de la realeza, corazón puro e inocente. Estoy seguro de que esta vez funcionará, pero si lo que dices es cierto, entonces tendré más que inmortalidad con esa joya, tendré poder. —Antuán río como loco y su prima se marchó irritada.
***
Lían despertó en la cima de una montaña, miró a su alrededor y supo que no estaba en Destello.
—¿Dónde estoy? —Caminó desorientado y su joya brilló, entonces fue transportado a otro lugar—. ¿Una casa? —Observó el lugar con detenimiento y los vellos se le erizaron, creía reconocer aquella extraña vivienda—. ¿Diana? —balbuceó al ver a la chica venir del pasillo, entonces su corazón palpitó con intensidad al verse a sí mismo. Ambos se sentaron en el sofá y empezaron a besarse. La cadena brilló y él fue transportado a otro lugar, estaban en un restaurante y Diana se levantó de la mesa. Su cadena brilló y él apareció dentro de un parque donde Diana y él estaban recostados sobre la grama y apuntaban al cielo entre risas. Se besaron y unos niños lo rodearon.
Desapareció de allí y se vio en una gran ciudad llena de personas y edificios modernos. Se sorprendió al verse correr junto a Diana vestidos de forma elegante y extraña. Sonrió al verla tan hermosa con aquel largo y blanco vestido. Despareció y se vio dentro de un aula llena de estudiantes, se quedó observando al chico moreno que conversaba con él y frunció el cejo al ver a una rubia coquetearle.
Luego apareció dentro de una habitación con colores pastel y decoración femenina. Se le partió el corazón al percatarse que Diana lloraba desconsolada sobre la cama y por alguna extraña razón, se sentía culpable.
—Este no es tu recuerdo. —El maestro Chan apareció de repente—. En el artefacto queda energía de las joyas anteriores, es por esto que puedes ver los recuerdos de la chica.
—¿Por qué llora de esa manera? ¿Quién la hirió así? —Apretó los puños y sus ojos se cristalizaron.
—Fuiste tú. La trataste muy mal y terminaste tu relación con ella cuando descubriste quién era su padre. Desde niño creciste con aquel rencor de todo lo que escuchabas por medio de los sirvientes y guerreros. Nunca preguntaste nada a tus padres sobre aquel hombre. Ellos te hubieran dicho que él cambió y ayudó con la restauración de Lucero Verde y que fue un gran guerrero. Tus padres no le guardan rencor porque son justicieros que han dedicado su vida para cuidar que se mantenga la paz y el equilibrio en los mundos. Pero no hay nada peor que crecer con resentimiento y odio, eso provocó que lastimaras a tu complemento. Bueno, eso y el desconcierto. Estaban solos y perdidos, creías que tenías el control de tu vida y de buenas a primera lo pierdes. Quiero que entiendas que no todo se planea y que la vida nos trae sorpresas, que debes mantener tus principios y no perder tu identidad sin importar dónde o en qué situación te encuentres.
—Perdí mi identidad y me fue fácil caer en la trampa de mis enemigos. —Lían reflexionó con pesar y el maestro asintió.
—No solo eso. Creíste en las palabras de una bruja sin sopesar la información, te dejaste llevar por tus sentimientos y pusiste la joya en el cuello de la chica con la intención de volver a quitarla. Cuando pones la joya es porque ya tu corazón y mente confirmaron que esa persona es la indicada para pasar el resto de tu vida. Es común que las personas se hagan pareja y hasta decidan vivir juntas, pero no es común esa entrega recíproca y sin egoísmo. No hay compromiso ni responsabilidad y solo se piensa en lo que se va a recibir, pero sin estar dispuestos a dar. Hiciste todo creyendo que sería irreal, pues estabas en una realidad paralela, temías enamorarte porque ninguno sacrificaría su vida para estar juntos. Sin embargo, ella te amó sin egoísmo y dispuesta a entregarlo todo, incluso su dignidad. Su relación empezó tóxica y sus enemigos se aprovecharon de eso. Cayeron en la trampa y la única solución era borrar aquel año que compartieron juntos. Fueron perdonados porque al final estuvieron dispuestos a sacrificarse por el otro y porque tienen justicia en sus corazones. Lían, el castigo del olvido fue más para ti que para ella, Diana ni siquiera supo lo que pasó, tú lo supiste y sufriste por ello, no solo cuando tomaste la decisión de sacrificar tus sentimientos, sino hasta que la encontraste. Diana sufrió porque no continuó contigo, eres su complemento y se sentía incompleta porque no culminó lo que había empezado.
—¿Qué debo hacer ahora? —Lían preguntó desorbitado.
—No permitas que nadie robe tu esencia, mantente firme en tu identidad, no creas a ciega y no te quedes ignorante; ama con libertad y de forma sana. Se uno con tu complemento sin perderte en el intento, cuídense y ayúdense el uno al otro y construyan un futuro juntos. Si ella es la persona que escogiste para amar y respetar hasta que la muerte los separe, esmérate y haz que funcione.
—Gracias, maestro. —Lían inclinó el rostro con ojos llorosos. Una luz dorada lo cubrió y él despertó en la montaña de Zafiro, escuchó una voz que lo puso alerta.
—He sacado la pócima de tu cuerpo, ahora ve a atrapar a esos rufianes. —Lían miró por todos lados, pero estaba solo en aquel lugar. Un sonido en el artefacto que había encontrado llamó su atención y él tomó el dispositivo y lo estudió minuciosamente.
—¿Qué has encontrado, amiguito? —Lían sonrió ante su descubrimiento.
***
—Lo siento, preciosa. —Antuán levantó el mentón de la chica con sorna. Ella estaba amarrada a una silla y amordazada con un trapo—. Eres muy linda, si lo de las joyas funciona, entonces serás mi esclava sexual. —Lamió su rostro y la chica se removió del asco. Él salió de aquel cuarto oscuro que a ella le erizaba los vellos. Si tan solo se hubiera llevado de Nikaus, pero su orgullo y dolor fueron más fuertes. Solo quería olvidarse de él y darse una oportunidad con aquel chico que se veía tan dulce y divertido, pero que en realidad era un monstruo. Observó el lugar con la esperanza de ver alguna brecha que le permitiera escapar, mas no había nada. Divisó una mesa larga y estrecha en medio del cuarto con velas alrededor y armas afiladas, no quería ni imaginarse para que utilizaba aquel loco aquella mesa.
***
—Lían, mi papá está loco e insoportable. —Otelo se sentó en el pequeño sofá y dejó salir un suspiro—. Incluso trató de asesinar al guardia de Nancy, creo que aquel hombre perdió su empleo porque ella siempre se le escapaba y él ni lo notaba.
—Entiendo. —Lían respondió sin despegar los ojos de aquel computador, mientras sus dedos se movían con rapidez y agilidad sobre las teclas.
—¿Has encontrado algo? —Otelo preguntó esperanzado.
—Estoy en eso. —Lían respondió y se sumió en sus pensamientos.
Dos horas después...
Jing entró a la habitación de Lían.
—Si paraste es porque algo encontraste. —Jing se sentó en el sofá donde Otelo se había quedado dormido.
—Sí, mis sospechas son certeras. —Lían sonrió triunfante.
—¿Tus sospechas?
—Así es. Hacen unos días, escuché una extraña conversación sobre las joyas y una pócima para que yo me enamorara y me casara con esa sirvienta loca. Al parecer, ella le dio información sobre nosotros y a cambio recibiría el brebaje ese. Desde ese día mandé a un espía a seguirla, quien por cierto nunca me envió la información, pues siempre tenía una excusa. El caso es que, envié otro espía a investigar el asunto y ayer me dijo que el espía que envié vendió la información por sexo y luego fue asesinado.
—¿Crees que el loco asesino esté relacionado con esa mujer? —Jing inquirió intrigado.
—No estoy seguro, pero quién querría nuestras joyas y para qué. Creo que ese asesino hace un ritual, además encontré un perfil sospechoso. Investigué sobre todas las relaciones de A. Per y encontré a un tal Antuán Per, oriundo de Diamante. Se casó con Rhina Morg y adoptó su apellido, entonces utiliza el nombre de Brad A. Morg. Poderoso en riqueza y despilfarrador en placeres, primo de Lorena Per, hija del hermano de su padre ya muerto.
—Nuestra sirvienta. —Jing añadió y pensó por unos segundos—. Si de repente tienes mucho dinero y poder, eres atractivo y te encantan los placeres, tienes salud... ¿qué te falta? ¿Tiempo para gastarte todo ese dinero? Puede que te obsesiones con mantener tu juventud porque entiendes que el tiempo regular no es suficiente....
—Entonces buscas la inmortalidad. —Lían concluyó.
—Hace hechicería. —Jing dedujo.
—No entiendo para qué secuestró a Nancy, entonces. —Lían se quedó pensativo.
—No importa para qué la haya secuestrado, debemos encontrarla y estar preparados, debe tener un plan para obtener las joyas.
—Es imposible que obtenga las joyas. —Lían se encogió de hombros.
—Sí, pero él no lo sabe.
—Hay algo que no entiendo, ¿por qué Nancy? Sé que dirás qué eso es lo de menos ahora, pero según la conversación que escuché, él supo de las joyas antes de raptar a Nancy. No puede atentar contra nosotros, lo sé, aunque... mamá es la más vulnerable por su embarazo, pero siempre estás a su lado y ella también tiene la joya. Perla y Paolo también son vulnerables, pero están bajo la protección de mis hermanos... ¿Quién sería su víctima principal?
—¿Insinúas que Nancy es un entretenimiento? —Jing inquirió.
—Creo que sí, si toda nuestra atención está en ella, entonces él tendrá el camino libre para ir tras su verdadero blanco.
***
—Diana. —Xiang se acercó saltando de la emoción cuando el turno terminó—. ¿Hablaste con Lían sobre el festival?
—No me atreví. —Se encogió de hombros—. Su amiga está perdida y ellos están buscándola, no creo que sea prudente invitarlo; además decidí que sería un día de amigas, tú no tienes pareja y no quiero que te sientas sola, así que será una salida de chicas. —Xiang la abrazó y ambas chillaron con gran entusiasmo.
***
—Nada. —John se acercó negando.
—¿Cómo pudo escapar? —Lían apretó su cabello de la impotencia.
—Su majestad. —Un espía hizo reverencia y Jing hizo seña para que se levante—. Encontramos a la sirvienta, pero ella está muerta.
—¡Demonios! —John pateó el suelo de la impotencia—. Por lo menos saben a dónde fue, ¿cierto?
—Sí, es una mansión que está a las afueras de Zafiro.
***
—¡Esto está hermoso! —Diana admiraba las coloridas calles con ojos brillosos.
—¡Sí! Y hay muchos papasitos lindos, quien quita que hoy encuentre a mi gran amor. —Xiang espetó mientras bailaba al ritmo de la música.
Horas después....
Estaba anocheciendo y Diana y Xiang decidieron descansar un rato y comer algo. Dentro de unas horas sería el espectáculo de fuegos artificiales y ellas querían subir a una torre que estaba en el centro del festival para apreciarlo mejor.
—Toma, Diana. —Xiang le pasó un vaso con jugo y un sándwich, entonces ambas comían entre bromas y risas.
Un rato más tarde…
—Me siento mareada... ¿Xiang ...? ¿Dónde estás? Xiang.... ¿A dónde fuiste?
***
—¡Nada! —Un guardia gritó al encontrarse con ellos en la sala de aquella extraña mansión.
—¡No lo entiendo! Un loco nos está viendo la cara de idiotas. —John espetó lleno de ira.
—Ese tipo... —Lían se quedó observando un cuadro que reflejaba el rostro del pelirrojo—. ¿Dónde lo he visto? Tocó su mentón haciendo memoria—. Me parece familiar, pero de dónde... —Lían se quedó helado al recordar, ahora todo tomaba sentido. Había alguien más que podría ser la víctima.
—¿Estás bien? —Jing topó su hombro al notar su expresión.
—No, no, no... —Sus manos temblaban y sus hijos se cristalizaron—. Diana está en peligro, papá. Ella... ¡Debo ayudarla!
—¡Lían, espera! —Jing gritó cuando el rizado salió como loco de allí—. ¡Vengan! —Jing llamó a los demás y todos corrieron detrás de Lían. Montaron sus caballos y cabalgaron a toda prisa. Lían fue a la tienda, luego a la casa de Diana, pero no la encontró. La llamó varias veces, mas ella no respondía.
—¡Me voy a volver loco, papá! —cabalgaba en círculo desesperado.
—Cálmate y piensa, Lían. —Jing trataba de tranquilizarlo.
Lían apretó su cabello y respiró profundo, entonces una luz de esperanza iluminó su rostro.
—¡Puedo rastrearla, papá! —Sonrió—. Espero que lleve su pulsera puesta... O... la joya, puedo hacer conexión con la joya, también.
—Entonces, ¡vamos por tu chica, hijo!
***
—¿Dónde estoy? —Diana despertó desorientada. Su pulso se aceleró cuando se percató de que estaba sobre una mesa fría, amarrada de manos y pies, ambos pares extendidos de cada lado. Llevaba una bata transparente que reflejaba su desnudez.
—Ya despertaste, preciosa. —Antuán se acercó con cara de loco y sonrisa retorcida.
—¿Por qué estoy aquí, Antuán? ¡Xiang! ¿Dónde está Xiang?
Antuán empezó a reír como loco. Diana se removía con violencia, pero eso provocaba que sus muñecas y tobillos se lastimaran.
—¿Por qué haces, esto? —Diana empezó a llorar. No entendía qué sucedía ni la razón de su amigo para hacer aquello
—¡Ay, Diana! Debes escoger mejor a tus amistades. —Antuán dijo con sorna—. Primero, estoy yo, un loco asesino que cortará tu cabeza para quitarte esa joya, pero claro, primero voy a gozarme ese lindo cuerpecito.
—¡Eres un enfermo! ¡Déjame ir, por favor! —rogaba entre llantos, pero él solo reía como si disfrutara verla suplicar y llorar.
—Mi amor, estaba esperando a que despiertes para que sientas todo lo que te haré —dijo tomando un cuchillo afilado. Diana empezó a gritar por ayuda asimismo Nancy lloraba con desesperación al ver la escena—. Nadie podrá ayudarte, preciosa. —Empezó a romper la fina tela de arriba hacia abajo. Abrió la bata en dos y descubrió su cuerpo desnudo. Diana temblaba y lloraba desesperada en cambio él estaba disfrutando ver el miedo y la impotencia en sus ojos. Pasó el cuchillo sobre su clavícula y la sangre roja decoró su blanca piel, él lamió la sangre que estaba en el cuchillo y la miró de forma escalofriante. Luego él se le subió encima dispuesto a violarla, pero una luz emanó de la gargantilla de Diana y él salió suspendido por los aires hasta chocar contra la pared.
—¡Maldita! —Antuán corrió hacia ella como poseído, dispuesto a enterrarle el cuchillo en el pecho, pero esta vez la joya impidió que se acercara—. ¡Detén eso, desgraciada! —gritó como loco y se lanzó contra ella una vez más, fallando en el intento—. ¡La voy a matar! —espetó furioso y posó su cuchillo sobre el cuello de Nancy.
—¡Aléjate de ella! —Diana gritó con desesperación.
—Deja de hacer tus trucos, entonces. —Antuán hizo una seña y una chica soltó el nudo de la soga que amarraba a Nancy y la atrapó en una llave con un brazo y con el otro rodeó su cuello presionando una daga sobre este.
—¿Xiang? —Diana espetó incrédula ante la imagen.
—Cierto, preciosa. —Antuán sonrió con sorna—. Volviendo al tema de saber escoger a tus amistades..., pues deberías hacerlo mejor. Mi adorada socia y amante te dio a beber una de mis pociones, y fue así como te trajimos acá. Preciosa, nada hubiera sido posible sin la habilidad espía de mi preciosa, ¿Xiang? Nah... Peng. Ella se acercó al príncipe Otelo para obtener información valiosa, quien supo darle muchos datos interesantes al desahogarse. ¡Pobrecito! —Rio con sorna—. Pero tú estuviste vigilada por Xiang porque me gustaste y consideré raptarte como una de mis tantas esclavas sexuales, pero ese descubrimiento de que las joyas evitarían que envejeciera y me darían poder cambió todos los planes. Ya no tendría que arriesgarme al matar chicas para hacer mi ritual, entonces continué con mi plan de conquista con esta preciosura. —Apuntó hacia Nancy—. Eso me ayudó a despistar a los príncipes, en especial a tu novio, quien envió a un espía para investigar a mi prima, pero mi deliciosa Peng se encargó de ese problema. Entonces, esta muñeca sería mi plan B. Mas ahora que he sido testigo de lo que esa joya puede hacer, entonces no la necesitaré, así que puedo matarla si no me colaboras. Déjame cogerte y Peng considerará no cortarle la garganta.
—¡No soy yo! No sé cómo controlar la joya. —Diana lloró desesperada, temía que ese loco le hiciera daño a Nancy.
—¿No me vas a colaborar? —Antuán hizo un puchero y ladeó su cabeza con una sonrisa escalofriante, Xiang asintió y hundió el cuchillo en la piel de Nancy. Diana se removía con desesperación, mientras que la castaña lanzaba un grito de dolor. De repente, sangre cubrió el rostro de Nancy quien casi se desmaya al ver a Xiang cerrar sus ojos y esbozar su último aliento, para luego desplomarse en el piso. Nikaus la abrazó con fuerza y la revisó, partió un pedazo de su camiseta y la colocó sobre su cuello; suspiró aliviado al notar que era una cortada superficial.
—¡Llegue a tiempo, santita! —dijo con lágrimas en los ojos y besó sus labios con fervor.
Sonidos de espadas se escuchaban en el pasillo y Lían entró como loco atacando a Antuán sin piedad. Él retrocedió y tomó un cuchillo; Lían lo iba a atacar, pero el pelirrojo cortó su propia garganta.
—¡Demente! —Lían espetó observando el cadáver con asco y extrañeza, corrió en dirección a Diana y la liberó, se quitó la camiseta y la vistió, cubriendo su desnudez—. Mi amor. —Besó su rostro con desesperación—. Perdón, no pude evitarte este mal momento… Perdón por todo el sufrimiento que te he causado, mi amor. Te prometo que te voy a amar y a cuidar siempre, mi hermosa estrella plateada. —Lían cargó a Diana y salió de allí con ella en brazos, la montó sobre su caballo y cabalgó lejos de aquella mansión, donde los demás arrestaban a los hombres de Antuán que quedaron vivos.
Lían llevó a Diana a su habitación y la bañó, curó su herida y le dio de comer. Diana se durmió sobre él mientras el rizado acariciaba su cabello.
***
Seis meses después...
—Entonces, Dellis te quiere contratar como repostera. —Lían besó su cabeza. Ambos estaban encima de un risco apreciando la noche, donde la luna mostraba su resplandor, airosa y las estrellas brillaban con intensidad.
—Sí, ellos siguen insistiendo. No sé cómo decirles que no, son muy insistentes. —Diana se encogió de hombros.
—Son unos hipócritas. —Lían negó divertido—. Claro, como ahora eres famosa, te quieren emplear y explotar tu fama, y, al mismo tiempo, deshacerse de la competencia. Estoy muy emocionado, pronto pondremos el restaurante de comidas dulces. ¿Qué se siente ser la dueña de "Dulces Lucero Verde"? —La abrazó juguetón.
—Todavía no me lo creo. —Sonrió—. Es un sueño hecho realidad. Mi papá vive alardeando en Arcoíris y mi tío me dijo que no se aguanta.
Ambos rieron y Lían tomó las manos de Diana.
—Mi hermosa chica de los ojos plateados... —Su voz temblorosa delataba su nerviosismo—. Yo te amo como jamás imaginé se puede amar y... —Respiró hondo—. Yo... quiero saber si tú..., si tú quieres casarte conmigo, Diana.
Diana se quedó sin palabras y Lían se tensó más de lo que ya estaba.
—¡Dime algo, por favor! —suplicó ansioso.
—Yo... —Dos lágrimas rodaron por sus mejillas—. Yo quiero casarme contigo, Lían. ¡Claro que sí, amor! Quiero ser tu esposa y compartir mi vida contigo.
Lían se puso de pies y empezó a gritar al vacío:
—¡Soy el hombre más feliz del mundo! ¡Habitantes de Zafiro! ¡Diana me dijo que sí!
—¡Estás loco! —Diana lo jaló y él se sentó de nuevo. Sacó algo de su bolsillo que captó la atención de ella.
—Esto lo encontré el día que... —Frunció el cejo al recordar lo que Antuán les hizo a las chicas—. Bueno, el día no tiene importancia. Diana, este es el Zafiro azul, una piedra hermosa e importante, muy significativa para nosotros. ¿Recuerdas la historia que te conté sobre la razón de tus sueños? —Ella asintió—. Bueno, al parecer las lágrimas se restauraron y cada cual tomó su lugar, sirviendo de soporte y protección a sus mundos, esta en específico pertenece a nosotros.
Lían cerró sus ojos y el zafiro se dividió en dos, una parte se incrustó en la joya de Diana y la otra en la de Lían, adornando sus dijes en forma de rompecabezas.
—Diana Pavlosky, te amo.
—Lían Patrick, yo también te amo.
Un beso selló la proposición de un chico y una chica de mundos y vidas diferentes, pero que decidieron enlazar sus destinos hasta que la muerte los separe.
~Fin~