Lyubov’ Parte 1

Al despertar no sabía en qué estado nos encontrábamos, en qué punto estaba nuestra relación, me pidió hablar en algún momento pero me aleje. Ella quería ir con otros mientras yo me quedaba en casa esperando a que regresara. No me parecía para nada justo cuando desde el primer momento le entregue todo, ya no quedaba nada más que pudiera darle.

Insistió por varios días en que debíamos hablar, pero siempre encontraba una forma de evadir la conversación. Ella no entendía que no podía concebir la idea de que permitiera que otros hombres la tocaran. ¿Por qué ahora el matrimonio no era la mejor opción? Pasaríamos nuestra vida juntos. Sé que parecía demasiado pronto y antes de que lo viera desde el punto de vista de ella me parecía la cosa más denigrante para una chica, ser empujada al matrimonio cuando aún es una niña.

Pero yo no la vi como una niña, sabía que lo es, pero el empuje a actuar como una mujer, a atenerse a lo que una relación seria con un adulto debería ser. Bien, tenía un punto. Ella debe vivir de acuerdo a su edad, pero eso no significa que esté bien ir por ahí con un chico y con otro mientras el hombre que te ama se muere de pena moral en casa.

¿Estaba bien que le pidiera que respetara nuestra relación?

Ya no entendía que era bueno y que era malo, traspase la línea tantas veces desde que era niño que ahora no sabía a ciencia cierta qué era que. ¿Y si le daba una oportunidad a una relación abierta? Nikky y Marshall no tenían que ser la regla, podían ser la excepción o tal vez nosotros lo éramos. Además esto era temporal, mientras ella se descubría a sí misma como persona y como mujer en el poco tiempo de juventud e infancia que le quedaba, en cuanto satisficiera sus necesidades regresaría a mí para pasar el resto de nuestras vidas juntos y solo nosotros.

A menos de que se enamorara.

A menos de que descubriera que yo no soy lo que quiere para su vida. A menos de que vea que el mundo tiene mucho más que sujetarse a un hombre desde una edad tan temprana. ¿Por qué tenía que sobre analizar todo? ¿Qué debía hacer ahora? Dejarla ir nunca fue una opción y no quería que empezara a serlo.

Aun así disfrute de verla trabajar en sus proyectos para las ferias de ciencias y concursos a los que Anderson arbitrariamente la inscribió, aunque no me dejó ayudarla con el proyecto de ciencias para una de las ferias en el que trabajaba celosamente, dijo que era su asunto y que ella no necesitaba ayuda de nadie para hacerlo porque era más inteligente que yo. Presumida.

Trajo un trofeo por el equipo de mateatletas pero al parecer estaban enojados porque ella hizo todo el trabajo y no los dejó participar mucho, cuando le pregunté qué sucedía, dijo que fue lo que Anderson le ordenó. No me gusto que pusiera tanta presión sobre ella especialmente porque eso causaba que los demás la odiaran aún más.

También la vi ignorar las llamadas de Nikolai y no sabía si alegrarme o preocuparme pero al mismo tiempo la vi contestar mensaje y llamadas de alguien, no era Paul, porque vivía con nosotros ahora como su jefe de seguridad, se negó a permitir que Mark se hiciera cargo de su seguridad y de hecho no permitió que ninguno de nuestros hombres la vigilara y la gran pelea que ocasionó en casa fue épica. Esta vez toda, incluidos los guardaespaldas se involucraron. La única que parecía disfrutar de la escena, como siempre, era Vanessa.

Si no era Paul, ni tampoco Nikolai ¿Quién era? Sabía que no era Yuri porque hablaba con él con normalidad frente a mí, contestaba sus llamadas y era un poco fría, no sé qué paso en Cambridge pero al parecer eso causo que ella se distanciara de Yuri y eso me alegro. Algo bueno después de mucho tiempo.

Aunque lo que me preocupaba era el asunto con Tyler. Vino aquí varias veces e intentó hablar con ella pero al final terminaban peleando y Paul y Vanessa riendo a carcajadas juntos. A ese par le gustaba demasiado el caos o burlarse del caos. ¿Estaba pasando algo entre ella y Tyler?

Espere que todo estuviera bien, pero verla salir con Paul sin dar explicaciones de a dónde iba era algo que me carcomía las entrañas. ¿Y si iba a verse con un chico? Se negó a dormir conmigo luego de la noche del lunes, hizo que Marshall regresara todo el mobiliario al cuarto que se supone es suyo y casi lo lanza desde la terraza en una de las peleas.

Es otro asunto que debo arreglar, Marshall la acusó de manipularme y obligarme a odiarlo. No sé qué rayos tenía en la cabeza pero creo que deje que esto fuera demasiado lejos, por esa razón envíe a todos fuera el viernes. Prepare todo para que él no pudiera huir de mí.

Tenía su cerveza importada favorita, sus snacks preferidos y estaba dispuesto a ver cualquier cosa que quisiera ver, sería una noche de hombres y lo obligaría a desahogarse y decir porque estaba siendo un hijo de puta. Para cuando llego a casa después de una larga jornada en la corte y se sentó en el sofá como suele hacerlo cuando está agotado, yo tenía todo dispuesto.

— ¿Qué es esto?

— Todos salieron a divertirse y pensé que tal vez tú y yo podríamos pasar el rato en casa haciendo algo. Hace mucho tiempo no pasamos el rato, solos tú y yo.

— Habla claro y sin rodeos. Sé que es una trampa. — Él nunca podía dejar que las cosas fueran fáciles. Bien, si así lo quería… — Debes parar, Marshall. — Me dio esa mirada que ponía siempre que tenía un caso difícil frente a él. — ¿Para qué? ¿De entregarte mi vida y recibir mierda a cambio? Si, debo parar.

— Basta Marshall, no culpes a alguien más por tus errores.

— ¿Culpar a alguien más por mis errores? No sé si te has dado cuenta pero he estado dejando que mi carrera se fuera al caño. Casi perdimos un caso, uno muy importante, tuve que tomar las riendas del asunto y logre salvarlo pero casi no lo logró ¿Y por qué fue? Porque llevo meses lejos de mi trabajo, limpiando el nombre de esa mocosa de mierda y el tuyo ¿Qué recibo a cambio, Jack? Lo único que recibo a cambio es mierda, porque mi mejor amigo me dejó por una zorra con buenas tetas.

— ¡Ya basta! — Me levante muy cabreado y él se levantó conmigo enfrentándome.

— ¡No! Yo siempre estuve ahí para ti, trabaje para que tu fortuna creciera, te apoye con tus problemas, te empuje para que fueras el mejor, te di mis mejores años caminando a tu sombra. Todos decían que eras genial, todos siempre hablaban de lo inteligente que eres y de cómo has conseguido tanto en la vida. Te tengo noticias, todo eso que tienes lo conseguí yo, fui yo quien te acompaño a esos horribles lugares y apostó el poco dinero que teníamos de la manera correcta, fui yo quien invirtió el dinero que ganaste en esos lugares en los negocios correctos, fui yo quien te convirtió en el multimillonario que eres. Sabes que me especialice en derecho corporativo y civil para servirte y no en penal como realmente quería.

Se detuvo.

— Marshall, no te hagas esto a ti mismo.

— ¿Hacer qué? Yo no he hecho nada, estuve ahí en tus peores y mejores momentos, no abandone aunque las cosas se pusieron feas, no me fui como los demás cuando Brenda te dejo en el suelo llorando, vine a ti a pesar de que estaba peor que tú y te levante del suelo, te cuide y te empuje a seguir adelante. ¡Dime quien entrega su vida a alguien más sin esperar nada a cambio! Nadie, maldita sea. Nadie será más leal que yo.

— No cuestiono tu lealtad, cuestiono tus métodos y tu necesidad de controlar y destruir la vida de los demás. ¿Por qué lo haces? No creo que sea solo envidia. ¿Por qué destruir a las personas que se supone aprecias?

— ¡Yo no destruyo a nadie!

— Si lo haces, no solo con tu hermana o conmigo, también con Carly y contigo mismo. Basta de hacernos daño, Marshall y a ti. ¿Por qué esa necesidad de autodestruirte y llevarte a todos contigo?

Su expresión cambió a una que jamás había visto. Una que me dio escalofríos. — Si tanto quieres saberlo te lo diré. — Sonrió y eso solo lo empeoro. — Me gusta controlar y destruir la vida de todos porque me encanta tener el poder de hacerlo y especialmente de salirme con la mía.

¡Mierda!

— ¿Qué pasa? ¿No te agrada mi respuesta? Bueno, hay más. — Como si eso no fuera suficiente, vivía con un sociópata potencialmente peligroso y no me había dado cuenta. — ¿Quieres saber por qué elegí estudiar derecho y no otra cosa? No fue solamente para conocer las leyes, no necesitaba estudiar la carrera para conocerlas, leí todos los libros desde que era un niño y podía defenderme sin un título, lo que me gusta de esta carrera es enfrentarme a otros que causan problemas como yo y destruirlos en su propio juego, porque así demuestro que soy el mejor, no solo creando caos, también arreglándolo para el afectado y provocándoselo a quien se lo causó.

Se carcajeo.

— ¡Eso me hace prácticamente dios! Y no sabes lo bien que se siente. — Se acercó a mí y tomo mi rostro entre sus manos. — Saber que puedo arruinar la vida de los demás o arreglarla y salirme con la mía es más que una carrera o vocación, es el mayor placer que cualquier hombre pueda tener.

Entonces no podía hacer nada por él. ¿No podía salvarlo? Acabo de perder a mi mejor amigo. — ¡Maldito bastardo! — Cayó al suelo de rodillas tratando de recuperar el aire que perdió cuando lo golpee en su abdomen como siempre que hacía algo estúpido. — No Marshall, no eres dios, eres un perturbado que solo da lástima por lo solitario que está. Aquí el único dios soy yo. — Me agache junto a él. — Soy tu puto dios y siempre haces lo que yo diga porque yo soy el único que puede protegerte. — Trato de empujarme y alejarme mientras tomaba aire pero se lo impedí abrazándolo.

— Ahora vamos a buscar un buen loquero, porque no será mujer no soy estúpido, sé que la desgraciarías, iras semanalmente con él, hablaras de tu mierda y harás lo que tengas que hacer para superar tu mierda o yo voy a sacártela a golpes, aunque encerrarte en un psiquiátrico luego de que te declare incompetente para cuidar de ti mismo por problemas psiquiátricos no suena tan mal y podríamos intentarlo.

— ¡No! Me iré de aquí y me llevare a Vanessa. Ya entiendo, tú quédate con Polly y arruina tu vida. — Ya era muy tarde para desertar y menos cuando planeaba llevarse a mi mejor soldado. Tomé su rostro entre mis manos. — No, no puedes irte ¿Sabes por qué? — Negó con dificultad — Porque eres mi perra y mis perras no huyen de mí, solo se irán si yo se los permito y si su correa está bien puesta. ¿Entendido? — Veremos quien está más loco, él no recibió golpes en la cabeza desde la infancia, de Gwendoline y todos mis primos, todos sabemos que tengo algo mal después de todo el abuso físico que sufrí en la infancia y el boxeo ilegal. — ¡¿Entiendes?! — Asintió con dificultad.

Lo bese en la mejilla y me levante.

— Ahora ve a preparar la cena, ya no se me antojan chucherías.

— ¡No soy tu sirvienta!

Fingí acercarme para golpearlo, se levantó y corrió hacia la cocina. Bueno, esto explicaba muchas cosas, le faltaban muchos tornillos, pronto estaría bien y si tenía que encerrarlo en un manicomio por un tiempo hasta que se enderezara pues lo haría.

El primer problema estaba resuelto ¿Qué haría ahora con Carly? Quiero portarme bien, soporto que coquetee conmigo y me deje manosearla como antes pero que duerma en otra cama, pero estoy cansado de tanto misterio y hombres a su alrededor, iba a descubrir quién rayos era ese chico misterioso y luego a desaparecerlo y hacerlo un verdadero misterio y luego me encargaría de Tyler.