Ve al despacho Parte 2
Scarlett
Me dirigí a la oficina de Anderson, esto es una mierda, acabo de llegar y ya esperan meterme en problemas. Cuando llegue la secretaria me dijo que pasar de inmediato. Entre enfurruñada y me senté dejando ver que estaba enojada. — Buenos días. ¿Tuvo unas buenas vacaciones? — No quería responder pero si no me comportaba probablemente sería peor. — Tan buenas como podrían ser unas vacaciones en un infierno congelado. — Se acomodó en la silla.
— Señorita Davis, ¿Por qué eligió inscribirse en esta escuela? — Me quedé en blanco, no solo por la pregunta, está usando mi viejo apellido. ¿Qué se supone debía responder? — Mejor aún ¿Por qué eligió una escuela básica media y una preparatoria sin restricciones de área? — Eso fue aún más desconcertante. — No está en problemas. — Me calme. Bien, puedo responder eso. No es complicado después de todo.
— Soy de Bed Stuy, ya sabe, el centro de Brooklyn. Aún peor, soy del sur de Bed Stuy. Las escuelas del distrito están llenas de pandilleros y toda clase de delincuentes, si me inscribía en una escuela de mi área de distrito en la primaria y secundaria o en la preparatoria, tendría que lidiar con todo eso todos los días y no quería. Sé que me han involucrado en muchos asuntos turbios pero no lo busque y es irónico porque fue la razón por la que elegí una escuela sin restricciones de área de distrito.
No dijo nada esperando que ahondara más en el asunto. — Cuando elegí la escuela en la que estuve hasta el séptimo grado, lo hice pensando en que estaría lejos de mi madre y de todos los problemas porque es una escuela en Manhattan, una escuela llena de niños blancos de familias de clase media alta de Manhattan. De verdad no tuve problemas y me sentía aliviada de no estar rodeada de pandillas y toda clase de personas desagradables como las de mi barrio. — Suspire.
— Esa escuela tenía todo lo necesario, libros, computadoras en buen estado, buenos maestros y todo eso. Una escuela pública sin restricción de área de distrito me funciono bien todos esos años, así que decidí volver a inscribirme en una para mis años de preparatoria. — Sonrió. — ¿Me está diciendo que usted eligió su escuela y se inscribió y no su madre?
— Era pequeña, no estúpida. — Se burló de mi comentario. — Lo sé, señorita Davis. Es por eso que no la he expulsado y no he permitido que su padre la saque de la escuela. — Me enoje otra vez. — Sí, él vino en varias ocasiones para decirme que iba a sacarla de la escuela y educarla en casa, le dije que solo se lo permitiría si Mahoney, usted y servicios sociales estaban totalmente de acuerdo y que si era así tendría que presentar exámenes y algunos informes periódicamente a esta escuela para asegurarnos de que su educación se estaba impartiendo de la manera correcta. Siempre se iba enojado… más que eso, parecía iracundo todas esas veces.
Hijo de puta.
— Sé que usted es una niña brillante y sé que si no tiene la supervisión adecuada la usaran para malos asuntos, ese es su problema desde hace un tiempo, también sé que sin esa supervisión el mundo perderá a una mente maravillosa, por lo que mi apoyo es total, no permitiré que vulneren sus derechos si esta en mis manos evitarlo ¿Entendido?
Asentí.
— El asunto que la trae aquí es que usted tiene el mejor promedio de la escuela, pero tenemos graves déficits económicos debido a que el presupuesto siempre es enfocado en las actividades deportivas.
Se acercó a su escritorio y se apoyó en él mientras desorganizaba el poco cabello que le quedaba. — Nuestra escuela no es buena en deportes, ya vio que tuvimos que disolver el equipo de natación a pesar de que tenemos las instalaciones. Era un pésimo equipo y solo le traía gastos a la escuela, fueron a muchas competencias y siempre perdían, no podemos pagar viajes que no den resultados. — Parecía muy estresado. — El equipo de fútbol apenas y se mantiene, los chicos son problemáticos y absorbían mucho del dinero de la escuela. El equipo de baloncesto se disolvió por orden de su hermano y usted mejor que nadie sabe las razones, lamento decirlo pero fue un gran alivio porque tampoco rendía buenos resultados y consumían buena parte del presupuesto.
¿Por qué me hablaba de esto? — Usted es la salvadora de la escuela. No me mire de esa manera, en cuanto usted llegó a la escuela el año anterior, algunas personas que al parecer han seguido su proceso académico hicieron donaciones. Los equipos de informática que llegaron hace un año fueron donaciones debido a usted.
¿Hay gente siguiendo mi proceso académico? Eso sí que es una sorpresa, especialmente porque habla en plural. — La escuela ha podido recuperarse gracias a esas donaciones y a que subieron el presupuesto un poco debido a usted, la comida de la cafetería mejoró mucho. — Todo eso suena fantástico. — Tal vez pueda pensar que todo lo que le dije anteriormente es mentira y solo estoy interesado en los beneficios que usted representa, pero cada palabra es cierta.
¿A dónde quería llegar? Esto comenzaba a ponerse turbio. — No quiero expulsarla pero la junta directiva y los padres me presionan, ha traído presupuesto pero también problemas. Por lo que necesito que sea proactiva y participe en las actividades escolares como concursos con otras escuelas y del estado, si llega a nivel nacional y consigue un buen lugar en todo eso no solo mejoraría la reputación de la escuela, también la suya. Participe en concursos de ciencia en nombre de la escuela y yo la ayudare a que esas universidades privadas y personas que la apoyaron no se vean traicionadas si tengo que expulsarla debido a la presión de los padres. Retribuya toda la ayuda que le han dado.
Odiaba llamar la atención y esos concursos y actividades académicas me harían el foco de atención, pero este hombre tiene razón, él es una de las pocas personas que ha creído en mí y me ha apoyado incondicionalmente. No puedo fallarle. — También eres buena en artes, música creo ¿Verdad? — Carajo, no. No quería convertirme en la estrella de la escuela ¡Todos me odian! Aparecer en todos lados solo los llevara a odiarme más. — ¿Qué pasa si digo que sí?
— ¡Perfecto! También participaras en festivales y concursos de talento. Todo eso hará que no solo tú reputación mejore ante los padres, la escuela también se verá beneficiada y tal vez por fin nos tomen enserio en el distrito.
¡Rayos!
— Si tiene que responder todas las preguntas en los eventos de ciencia, historia o lo que sea, hágalo. Necesitamos ganar y usted es la única que puede convertirnos en ganadores, por lo visto. No importa si los demás sienten celos, eso los llevará a esforzarse más y querer superarla.
¿Qué hice para merecer todo lo que me sucedía?
— Entiendo.
Aclaro algunas cosas más, de hecho me dio algunos de los horarios de los eventos y tenía dos esta semana aquí en Nueva York. Genial, como si no tuviera asuntos de los que ocuparme.
Fui a clases y pensé en el asunto todo el tiempo. Se supone que tengo que limpiar mi reputación y la de la escuela, eso no es nada fácil. Cuando la tercera hora llego tenía algo preparado para Jack, quería darle una lección, quería que sintiera los niveles de frustración que sentí durante estos meses que me abandonó, que me hizo a un lado, era justo ya que la pase muy mal y antes de que habláramos cualquier cosa que sintiera le daría una idea de lo mal que me sentí y no querría cagarla otra vez. Aceptaría mis condiciones porque yo fui obligada a aceptar las suyas muchas veces, aunque realmente me afectaron mucho.
Logré dormir un buen rato en su hora de clase porque simplemente tenía que quedarme ahí sentada junto a la puerta de la clase. Eso fue algo bueno de la broma que prepare. Él es predecible, especialmente para mí. Cuando hablamos lo vi bastante preocupado, quizá pensó, al igual que yo que el director me expulsará.
Seguí con el resto de mis clases sintiéndome tranquila pero presionada al mismo tiempo. El director puso un peso muy grande sobre mis hombros, pero estaba acostumbrada a lidiar con demasiadas cosas al mismo tiempo y peores que esta, sería pan comido si realmente me aplicaba. Lo que significaba mucho tiempo fuera de la supervisión de Nikolai y su gente. No más castigos al estilo fuerzas especiales. Si lo veía por el lado amable, esta podría ser mi oportunidad para librarme de Nikolai y su mierda.
¡Estaba decidido!
Haría esto, por primera vez veía una luz de esperanza al final del túnel, pero me preocupaban las represalias de Nikolai. Tenía que ser cuidadosa, por primera vez en mi vida veía una oportunidad para ser alguien y tener una vida y no ser otra estadística desagradable. Podría ir a una buena universidad, tal vez con una beca. Tal vez podría alcanzar a Yuri pronto. Está bien, no debí pensar eso.
— ¿Por qué estás sonrojada?
— ¿Qué?
— Estas sonrojada, Scar.
Los chicos me miraban mientras comían su almuerzo. — Además estas muy callada y no has hecho ningún comentario sobre lo que estoy contándoles a todos. — David se acercó más. — Los llamaron Jarlett. — Gruñí. — Malditos adolescentes de mierda, si siguen con esos rumores nos meterán en un gran problema. Tengo suerte de que Anderson sea un buen tipo.
— Sigues roja.
— ¡Cállate Stevo! — Se burló de mí mientras masticaba. — Espero que te asfixies con ese sándwich. — ¿En qué estabas pensando? Nadie se pone tan rojo por nada. — Volví a pensar en Yuri. — Estas pidiendo que te patee el trasero, hombre. — Siguió burlándose de mí. — Pervertida. — No iba a seguir con esto, simplemente lo ignore. — ¿Qué quería Anderson? — Hice una mueca. — Quiere que sea la próxima campeona de los mateatletas. — Todos se sorprendieron. — Y del tren del tiempo. — Todos hicieron caras raras.
— Y si no me cuido seré el equipo de una sola chica en todos los concursos y festivales en los que la escuela participe. Qué bueno que no recordó que soy atlética y puedo hacer casi cualquier cosa o tendría que hacerme cargo de todos los equipos deportivos.
— ¿Qué pasó? No puede obligarte a hacer todo tú sola, no puedes clonarte.
El comentario de Zack solo me desanimo más, pero ya había llegado a la conclusión de que esto sería bueno para mí, otra clase de esclavitud a la que sería sometida pero es por una buena causa. Podría elegir la universidad que quisiera, tal vez incluso en el exterior. Oxford sonaba bien, aunque Harvard o el MIT sonaban aún mejor porque estaban en Cambridge. Trate de reprimir los pensamientos sobre Yuri, tal vez sería bueno ir a Stanford.
— Quiere que limpie reputaciones trayendo gloria a la escuela. No sé cómo voy a hacer tantas cosas a la vez.
— Concéntrate en lo importante. — Miramos a Zack con intriga, sin saber a qué se refería. — Poner en su lugar a cualquier idiota que nos moleste cerrándoles la boca luego de que traigas los trofeos a casa. — Todos estuvimos de acuerdo, yo no tanto, pero entiendo su punto.
— No, lo realmente importante aquí es, que vas a hacer con todos los rumores sobre Jarlett. — Me encogí de hombros, David parecía preocuparse demasiado estos últimos días, hablar con Yuri sobre lo que hace Nikolai para disciplinarme no fue nada agradable, solo conseguirá que Yuri y yo tengamos problemas. Yuri no puede defenderse de Nikolai, quien sabe que le hará ese hombre al pobre chico luego de que tuviera un ataque de rebeldía y se revelara contra él.
— Solo no te entrometas y todo estará bien.
— ¿Disculpa?
— ¿Qué crees que le hará Nikolai a Yuri luego de todo el desastre que ocasionaste?
— Tú no estabas defendiéndote, quería protegerte y la única forma era diciéndole a Yuri todo lo que tu padre te ha hecho.
— Vas a conseguir que nos maten a todos si sigues entrometiéndote y actuando como detective y héroe.
Negó enojado pero no dijo nada más. Salíamos de la biblioteca y nos abordaron un grupo de idiotas. La chica rubia que quería competir para convertirse en la abeja reina y su grupo de clones y novios deportistas, aunque para ser sincera, luego de esa conversación con Anderson supe que esta escuela carece de verdaderos deportistas, tal vez David porque sé que se ha esforzado desde la infancia para conseguir una beca deportiva en baloncesto en alguna universidad.
— Miren quien tuvo el descaro de regresar, la zorra devora hombres y sus perritos falderos. ¿No fue suficiente con tirarte a tu propio hermano y por eso le arruinaste la vida al señor Thomas?
Zack intentó adelantarse para enfrentarla pero lo detuve. — Escucha, no sé quién eres y no me importa, así que simplemente seguiremos con nuestras vidas como si este encuentro nunca hubiera sucedido. — Chillo enojada y me empujo, bien yo lo intente, realmente lo intente.
— ¿Qué sucedió? — Los chicos y yo nos encogimos de hombros. — Scarlett, hablo enserio. Veo mechones rubios por todos lados. — Seguí firme. — Hay por favor, lo que sea que le pasara a sus extensiones no es problema mío. — Pise un mechón de las extensiones de la rubia con cuidado como si sospechara que cobraría vida o algo. — ¿Quién sabe qué le pasó? Sus extensiones se rebelaron e intentaron asesinarla, o se metió con la persona equivocada.
Jack afilo su mirada.
— Si estas involucrada en esto, no podré defenderte.
— Ya te dije que no sé nada. Salimos de la cafetería y el pasillo ya estaba lleno de extensiones rubias. Será mejor que nos vayamos o llegaremos tarde a clase.
Jack no dijo nada y dejo que nos fuéramos. Confiaba en que después de esa lección, esa perra y sus amigos aprendieran a mantener la boca cerrada. — Por un momento creí que le arrancarías la cabeza. — Zack se burló por lo bajo. — Shhh. — Todos susurramos al mismo tiempo y seguimos nuestro camino.
Cuando las clases por fin terminaron y me dirigí a la salida para esperar a Paul, lo estacionado en la calle, pero Nikolai lo acompañaba. Es obvio que me cobraría por todo lo que sucedió. — ¿Qué harás? — Me asuste al escuchar a Carter. — ¿Qué, qué haré? No tengo que hacer nada, tú eres el que debe enfrentarse a él, si sigues sano y salvo es porque aún no has ido a dar la cara por el desastre que causaste.
Apenas y pudimos escapar de la policía en Roma, pero ese no fue el mayor problema por supuesto. Carter decidió lanzar una granada en cuanto la policía llegó. La estúpida de Grace no pudo abrir la caja fuerte sin activar alguna alarma o yo que sé, no soy hacker y eso es una de las pocas cosas que no hago bien. Cuando Carter escucho las sirenas se volvió loco y cuando nos rodearon lanzó una granada que por poco nos vuela a la mierda.
El chico estrella, Connor, que ahora también es parte del equipo gracias a que tiene una deuda con Nikolai por no matarlo luego de que su equipo nos traicionara en las vegas, tuvo que sacarme a rastras porque la explosión me lanzó contra la pared y me aturdió. Por suerte todos salimos y nadie fue a prisión.
— No puedes dejarme solo en esto.
— Yo no hice un berrinche para entrar al juego, fuiste tú y la cagaste. Ustedes dos irán con él hoy mismo, de ser posible justo ahora.
Negaron asustados, mire a Nikolai, es obvio que no solo ellos estaban en problemas. Yuri, su niño dorado se rebeló contra él para defenderme, más de una vez, eso solo significaba que me castigaría de la peor manera por ser una mala influencia para su hijo. Estúpido David, si hubiera mantenido la boca cerrada Yuri no habría hecho un drama y Nikolai no me miraría como si quisiera destruirme.
— ¿No piensa irse señorita Davis? — Volví a asustarme. Anderson estaba de pie detrás de nosotros. Camino y se detuvo junto a mí, miro a Nikolai y luego a mí. — Será mejor que tome una decisión y que sea rápido, señorita. Elija el camino que quiere seguir, pero recuerde que solo uno es el correcto.
Mierda.
— ¡David! — Me gire para buscarlo y lo encontré en la mitad del pasillo fingiendo leer un libro. — Tu pequeño bocón, has ido demasiado lejos. — Camino hacia la salida cerca de la pared contraria y luego corrió al llegar a las escaleras. — Nos vemos mañana. — Vi que Nikolai se impacientaba. — No sabe contra quien se enfrenta, señor Anderson.
— Lo sé, quince años como maestro y veinticinco como director en escuelas públicas aquí y en Los Ángeles me han dado una buena idea de con qué clase de adultos y chicos lidio todos los días. Vaya a casa y piense. Esta podría ser su última oportunidad, señorita Davis. — En ese momento recibí un mensaje en mi teléfono.
Acababa de conseguir esta cosa en la mañana ¿Quién diablos tenía mi numero? Lo saque de mi bolsillo y revise de que se trataba, sólo había dos palabras, dos calles. Sabia de quien se trataba y justo ahora, si debía decidir entre el diablo y el anticristo, prefería la segunda opción. Junior no podía ser tan malo después de todo.
Baje las escaleras y me dirigí al auto pero antes de llegar y cuando Nikolai abrió la boca para gritarme, gire a la derecha para seguir caminando, Mire a Paul y le di un asentimiento esperando que entendiera el mensaje. — ¿A dónde vas, malcriada? No te atrevas a dejarme aquí plantado porque voy a hacer que te arrepientas de todo.
Tome mis audífonos y me los puse ignorándolo por completo. ¿Qué rayos estaba haciendo? Esto no estaba bien, cuando me tuviera en sus manos otra vez iba a destruirme por completo, su castigo sería épico y no creo que esta vez se contenga de dejar marcas, incluso visibles.
Una calle después mire atrás y a mi alrededor, no había nadie siguiéndome, perfecto. Corrí la siguiente calle y me detuve en la esquina, mire a mi derecha y ahí estaba. ¿Qué estaba haciendo? Ya era suficiente con lo que le hice a Nikolai, no debía exponerme a más peligro. Aun cuando mi sentido común y mi cordura me suplicaban que diera la vuelta y corriera lejos de él, aun cuando sabía que esto es un error, aun con todo eso subí a ese auto y él aceleró de inmediato.
— ¿Qué quieres?
— Protegerte. Como lo he hecho desde que te encontré.
— ¿Y eso es desde cuándo? Porque no recuerdo que nadie viniera a salvarme de los matones, los pedófilos y demás desperdicios de la sociedad que intentaron lastimarme. No hasta Jack.
— ¿No crees que le das mucho crédito? Te abandono cuando eras muy pequeña y solo regresó luego de que su novia lo mandó a la mierda. — Eso dolió, pero no es su asunto.
— Entonces ¿Cuándo fue que me encontraste?
— Tenías nueve y te veías adorable con tu vestido rosa. — El vestido que me dio la señora Schwartz, el vestido era de su hija muerta, que murió en una cámara de gas de un campo de concentración, fue una de las pocas cosas que pudo recuperar de su casa cuando un soldado alemán se enamoró de ella y la ayudó a escapar. No es que disfrutara llevar el vestido de una niña muerta hace más de setenta años pero estaba bien conservado y en mi posición cualquier cosa gratis era un lujo.
— Así que estuviste por aquí desde hace seis años y no moviste un dedo para salvarme, para llevarme a un lugar seguro.
— No podía, apenas y podía verte de vez en cuando, asegurarme de que estuvieras bien, encargarme de que te dieran algún trabajo para que pudieras comer. — No le creí. — No quería que Nikolai te encontrara, me vigilaba constantemente en esa época. Quería evitar que él te… falle. — Su mirada se perdió y por un segundo vi al chico que apareció en esa azotea mientras estaba ebrio. La locura es de familia.
— Tengo que irme.
— ¡no! — Tomo mi mano y evitó que saliera del auto. — Te extraño. Me divertí mucho cuando salíamos juntos. Quisiera salir a comer helado, ir al cine, salir a cenar. Extraño a mi hermana.
— ¿Por qué haces esto? Dices que querías protegerme de Nikolai ¿Por qué?
— Él no es bueno. Me lanzo a la calle porque se la verdad, se quién es realmente, sé lo que es. — Esta vez su rostro se contorsionó en una enorme y fea mueca de ira y dolor. — ¿Lo que es? No soy adivina, tienes que dejar de hablar con acertijos. — Mi voz subió una octava. — Él es malo, Scarlett. Quiere hacerte cosas y te entrena porque te quiere a su lado.
— ¿Cosas?
— Como las que esos hombres que se acercaban a ti para lastimarte.
— ¿Quiere violarme? — No podía no creerle, pero tampoco me daba mucho. Se lanzó sobre mí y me abrazo, sentí sus lágrimas caer sobre mi mejilla. — Te quiero, no podría vivir conmigo mismo si algo te pasara, si él te lastimara. — Esto estaba saliéndose de control. Recordé aquella vez que Nikolai se lanzó sobre mi ebrio y me beso. — Dame pruebas. — Su abrazo se hizo más asfixiante.
— Ve a casa, Scarlett. Ve a casa y entra en su despacho, cuando entres entenderás todo. Entenderás porque te entrena para que seas más fuerte y mejor que nadie en todo, entenderás porque te sobreprotege a pesar de que te entrena, sabrás el secreto de la familia y descubrirás porqué fue que me tiro a la calle y me excluyo de su familia, porque me hizo a un lado como un perro.
Pase un tiempo tranquilizándolo, cuando por fin se calmó me llevo a casa, como siempre, su gorra cubría su rostro y no había manera de que las cámaras tuvieran suficiente para reconocer su rostro. Me dejó justo en la puerta del edificio de Jack, me beso en la frente antes de que bajara y luego se fue cuando se aseguró de que estaba adentro.
Uno de los guardias salió de la cabina de vigilancia y me dio una mirada de reproche. Entrometido, debería meter las narices en sus asuntos y no en los míos. Mientras subía en el ascensor debido al cansancio le envié un mensaje a Paul para que recogiera mis cosas de casa de Tyler y las trajera aquí y también las suyas, si iba a hacer esto sería mejor que fuera pronto. Había demasiadas cosas y personas que me decían que debía alejarme de Nikolai y no iba a hacerme de la vista gorda. No quería convertirme en una mujer abusada… no más de lo que ya lo era. Si estas con un mal hombre, aunque sea tu padre, solo huye. Es lo que mejor se hacer después de todo.
Ya no estaba tan cansada como el fin de semana, había dormido lo suficiente en varias ocasiones pero el estrés seguía haciendo estragos en mí, por lo que fui directo a mi cuarto, por suerte no había nadie en casa y simplemente me dirigí al cuarto que siempre fue mío. Pero al llegar estaba totalmente vacío, no había cama, decoración o lo que sea. Solo tenía una opción y quería evitarla por ahora pero no había de otra.
Me quite la ropa y busque en la ropa sucia, encontré lo que buscaba y me metí en la cama. Por primera vez en mucho tiempo me sentí reconfortada, me relaje y deje que todas las preocupaciones desaparecieran, me dormí rápidamente a pesar de que el sueño ya no era un problema tan grande. Quería dormir por horas, tal vez por días pero mañana debía regresar a la escuela y subir a un autobús escolar para ir al lugar del evento de mateatletas. Solo tenía una noche.
Jack
Anderson convocó a una reunión de maestros y tuve que quedarme, luego algunos de mis compañeros me invitaron a tomar algo, siempre es divertido ver cómo la gente se embriaga y luego tienen que sacarlos a rastras, lo bueno de no beber es estar totalmente consciente mientras ves como tus amigos se convierten en un costal de basura y hacen tonterías.
Me quité el abrigo y lo puse sobre el sofá y de inmediato Marshall comenzó a sermonearme. — Entonces llegas a casa y conviertes todo en un chiquero. Nunca limpias, nunca haces nada y vienes a exigir como si fueras el rey y no contento con eso me tratas como una mierda. — Lo ignore por completo y fui directo a mi cuarto. Abrí la puerta entré y cerré recostándome contra ella, debía volver a hacer ejercicio, estaba fuera de forma y no me agradaba para nada.
Iba a encender la luz pero en la oscuridad vi una silueta en mi cama y cabello en una trenza. — Que veo, un pastelito dulce y delicioso que planeo devorarme. — Comencé a desvestirme y camine hacia la cama impaciente, no iba a dejar que se escapara, estaba aquí con mi camisa y su ropa interior solamente, en mi cama y lista para mí, tendrían que matarme si querían alejarme de ella.
— Cállate y déjame dor… ¡Ah! Déjame.
Estuve sobre ella cuando mis pantalones estaban a la mitad de mis piernas. — Jamás. — Se retorció golpeándome para que me alejara. — No ahora, primero debemos hablar. — Gruñí mientras trataba de quitarle mi camisa. Sus senos llenos y perfectos se derramaron fuera de ella y sentí que toda la sangre se iba al sur en un segundo, tan rápido que sentí un leve mareo. — Follar primero, hablar después. — Siguió retorciéndose lo que solo me volvió aún más loco. ¿Por qué me torturaba de esta forma? — No voy a acostarme contigo hasta que todo quede claro. — Dejó de luchar y en la oscuridad pude sentir como se tensaba debajo de mí.
— ¿Dónde estabas y con quién? — Me detuve. ¿Qué importaba eso? — ¡Ah mierda! — Me golpeó en la entrepierna y me empujo a un lado. — Bastardo de mierda, te fuiste con una zorra y luego vienes aquí a follarme como si yo fuera tu plato de segunda. ¡Mira la hora que es! — Me retorcí por el dolor y trate de hablar para defenderme pero ella cayó sobre mí golpeándome en serio. — ¡Desgraciado! ¿Cómo te atreves?
— No hice nada, estaba con tus maestros.
— No me mientas, no soy tu zorra de repuesto, no voy a volver contigo jamás.
— Me invitaron a beber algo, yo solo los vi embriagarse, llama a Johnson.
Busco en los bolsillos de mi pantalón que casi llegaba a mis pies y saco mi celular, luego de algunos movimientos por la pantalla un tono de llamada comenzó a sonar. — ¿Hola? Jack, no debiste dejarlo beber tanto, es lunes.
— Lo siento, lo detendré la próxima. Adiós.
Se calmó y colgó. — Tenemos que hablar. — Me lance sobre ella y la tire a la cama otra vez, me quite los pantalones con los pies y estuve totalmente desnudo, no perdí tiempo y la bese metiendo mi lengua hasta su garganta. Gimió de la manera más maravillosa cuando lleve mis dedos al cielo y comencé a jugar con ella. Ya estaba mojada para mí lo que hizo más fácil volverla loca por el placer en poco tiempo. — Llegas a media noche después de salir con tus amigotes y… — Se estremeció tan fuerte que no pudo continuar. — Voy a hacerte pagar todos estos meses de sufrimiento, mujer. Mis intereses son muy altos.
La gire rápidamente poniéndola boca abajo y le quite mi camisa y ropa interior. Mordí su espalda con la presión suficiente para que se quejara, sabía muy bien la palabra de seguridad, si no quería continuar debía usarla y si no la había mencionado todo estaba bien, me necesita tanto como yo a ella. Aproveche que tenía su culo libre para darle un par de bofetadas con suficiente fuerza para que mi mano quedará marcada. Ella solo gemía. — Te extrañe, mujer.
Dije antes de acomodarme sobre ella y hundirme profundo de una estocada que la hizo gritar. Perdí la cabeza, no había tenido sexo en mucho tiempo y la forma en que me apretaba era maravillosa. Me volví totalmente salvaje, como nunca antes y le hice todas las cosas que fantasee durante todo este tiempo. No sé cuántas veces, no sé cuánto tiempo, solo sé que para cuando estuve satisfecho apenas y podía mantener los ojos abiertos por el cansancio, la alarma sonaría en algún momento y ambos debíamos dormir.