Chapter 16

Toda mi vida he tenido que lidiar con lo que piensa la gente sobre mí, cuando todas mis compañeras de instituto se compraban vestidos preciosos y tacones de brillos, yo me compraba zapatillas deportivas y jeans. No porque mi padre no pudiera permitirse esas cosas, porque aunque nunca fuimos millonarios, tampoco hemos pasado ningún tipo de trabajo en la vida. Por lo menos en lo que a economía respecta, antes de tener la empresa, mi padre tenía un muy buen salario, pero no tenía la capacidad de enseñarme como ser una mujer, ni nunca quiso traer una a casa para que fuera mi ejemplo después de que mi madre se fue, todo lo que dice el sobre mí, sé que es cierto, lo he escuchado más veces de las que puedo recordar. Pero cuando las dice Daniel steven, algo dentro de mi tráquea. Como si quisiera romperse, por eso, lo mejor que se me ocurrió fue dejarlo solo e ir a la cocina, de cualquier modo necesitábamos comer. No pasaron no cinco minutos y lo sentí entrar en la cocina.

-¿te molestaste conmigo? - me pregunto, no estaba molesta con, estaba molesta con la vida por no darme la oportunidad de ser como todas las mujeres.

- no estoy molesta contigo Daniel, no me has dado un motivo para que esté molesta. Vine a preparar comida. No estoy intentando morir de hambre - tenía que dejarle saber de algún modo que no me había gustado del todo lo que dijo, para al menos desahogarse - los hombres no nos matamos de hambre - el bajo la cabeza, tomo en su mano una de las verduras que yo estaba picando y jugó con ella sobre la encimera.

- yo no creo que seas un hombre, ni que lo parezca Charin - comenzó a decirme - la primera vez que te vi me quedé descolocado con tu belleza - yo me reí, la Charin que él vio en aquella fiesta. No existe, fue una creación de su madre.

- yo no soy esa chica Daniel, así como me ves, es como soy. Como siempre he sido.

- ¿por qué? - aunque no me sentía muy comunicativa al respecto, algo me dice, que so no le respondo. No va a dejarme en paz

- mi mamá me abandonó cuando era muy pequeña, mi padre ya era guardaespaldas, así que me crio en ese mundo, cuando estaba ocupado y no podía estar conmigo. Me cuidaban sus compañeros. Soy de esta forma, porque fue lo que aprendí. Nadie me enseñó nada diferente.

- aún estás a tiempo de cambiar - una idea que podría tener lógica, si quisiera hacerlo. Esto es el que conozco. Con otra cosa me sentiría extraña

- los perros viejos ya no aprenden trucos - él se rio, una carcajada que me hizo mirarlo fijo - ¿qué te da tanta gracia?

- es que - hablaba entre cortado porque la risa le estaba robando el aire - hasta tus dichos son de guardaespaldas viejo

- sí, ya yo te respondí todo lo que querías saber, ¿no crees que me debes un par de respuestas? - decir eso le corto la risa de golpe

- mejor dejarlo para otro momento, ahora necesito un baño

- Ramdom aún no trae tus cosas, y creo que va a demorarse. Tenía que ir a otro lugar antes - no lo presione, no era mi intención hacerlo, solamente quería que dejara de reír, y cortar el tema que me tenía incómoda.

- ¡no puedo bañarme y ponerme la misma ropa! - lo pensé un momento, mi ropa es bastante común, creía que algo de lo que traje le puede servir

- sígueme - salí de la cocina con él siguiéndome, mi ropa aún estaba encima de uno de los asientos en el salón, tomé un pantalón de chándal gris y se lo entregué - creo que esto te va a quedar cómodo. Puedes usarlo hasta que traigan tu ropa.

- ¿ropa de mujer? - él miraba el pantalón como si se tratara de algo muy loco

- no es ropa de mujer, es unisex - él no confío en mi palabra y revisó la etiqueta del pantalón - has lo que quieras, si lo utilizas o no, es tu problema. Voy a seguir haciendo la cena. Confío en que seas capaz de encontrar el baño por ti mismo.

Volví a entrar en la cocina, ya más tranquila, no soy muy buena preparando comida, pero me las arreglo bien haciendo pastas y ensaladas. Por eso es lo que estoy preparando, espero que él no tenga el estómago delicado. Lo dejé todo listo, al fuego, y entre en la sala de control de la casa, verifique las alarmas, las cámaras. Tenía que estar todo perfecto, hoy es el peor día, tratarán de encontrarnos a cualquier costo, esa denuncia de mañana, va a molestar a bastantes personas.

- todo está en orden - me dije para mí, es una costumbre que tengo desde que trabajo, vi a Daniel salir del baño en la cámara del pasillo, el pantalón que le di no le quedaba mal, pero si muy corto, por encima de los tobillos. Me reí, se veía gracioso; mi tamaño es bastante menos que el de él. Regrese a la cocina, la comida ya estaba lista. El no vino aquí como supuse, así que puse la mesa, me disponía a llamarlo cuando sonó mi teléfono, vi en la pantalla que era mi padre.

- dime - mi respuesta fue escueta. Le había pedido que enviará a alguien más a proteger a Daniel y él no me lo permitió.

- ¿aún sigues molesta? - que pregunta más tonta

- me parece que esa pregunta esta de más, el pedido que te hice, no fue nada del otro mundo, bien. Podía haber venido Ramdom.

- prefiero que lo hagas tú, y no te llame para discutir de nuevo lo mismo

- ¿entonces para qué llamaste?

- para avisarte que Ramdom no puede ir hoy hasta donde están

- ¿qué sucedió? - me preocupe, en la empresa rara vez se cambia el protocolo, Ramdom debía venir a traer las cosas y a hacer posta fuera de la casa.

- se encontró con un par de tipos en el piso de Daniel steven, los derrotó, tenemos a uno bajo custodia, pero él tuvo una pequeña herida en el brazo, está ahora mismo en el hospital. No quiero arriesgarme a enviar a alguien más y que lo sigan hasta tu localización. Ya salió en las noticias que nos estamos ocupando de su seguridad.

- promoción gratis - fue todo lo que le dije sobre eso - ¿seguro que Ramdom se encuentra bien?

- por supuesto, solo fue un rasguño en el antebrazo, ¿crees que se las puedan arreglar con lo que tienen ahí, al menos hasta mañana - mire a mi alrededor, ya había hecho de cenar, en la heladera quedaban bastantes cosas, como para un par de días, entonces pensé en Daniel con mi pantalón y sonreí

- puedes estar tranquilo, estaremos bien.

- eso me deja tranquilo. Cuídate y cuídalo - esa fue su despedida. Cuando me voltee, Daniel estaba parado en la puerta

- perdón, no quería escuchar tu conversación - se disculpó conmigo - vine porque sentí el olor de la comida y tengo hambre

- no te preocupes, no era nada privado. Tenía que ver contigo

- lo supuse, ¿qué sucede?

- Ramdom no va a venir hoy, tuvo un problema en tu casa

- ¿qué sucedió? - me pregunto genuinamente preocupado

- se topó con un par de tipos en tu casa, pudo atrapar a uno, pero salió herido.

- ¿fue muy grave? - la respuesta fue todo lo contrario a interesada, la verdad, no creo que le interese demasiado si le arrancaron un pedazo o le cortaron una mano

- ¿por qué no pareces interesado en la respuesta? - el tomo una habichuela de la ensalada que yo había puesto sobre la mesa

- mmm, no es que no esté interesado. Pero tampoco me interesa demasiado.

- hubo que llevarlo al hospital

- si, ese trabajo de ustedes es peligroso - me está molestando bastante su actitud desinteresada sobre este tema, a Ramdom lo hicieron en su casa, en su lugar.

- ¿no piensas que se te está yendo la mano? - le pregunté cruzándome de brazos

- no, prefiero que no venga hoy

- ¿y así por qué? ¿Te gusta el pantalón que traes puesto?

- no, me queda demasiado incómodo como para cogerle cariño.

- ¿entonces? - caminé hasta la mesa y me senté - puedes tomar asiento y comer, no está envenenada

- me alegro de que no esté envenenada, no quiero morirme. Por eso te pago, personaje por no preocuparme por Ramdom, pero estoy seguro de que está bien, puedo ver en tu cara.

- ¿por qué no quieres que venga hoy? - el intento cambiar el tema, pero no lo dejé

- me gustaría conocerte un poco más - me dijo, sin prestar demasiada atención, comenzó a servirse en un plato - espero que además de no estar envenenada, sea masticable.

- puedo asegurarte que al menos te va a quitar el hambre - se quedó en silencio mirando el plato con la cena

- ¿y si tengo hambre de algo más? - no entendía lo que me estaba diciendo.

- no entiendo a lo que te refieres - para sacarme de mis dudas, se puso en pie, se paró delante de mi silla, mire hacia arriba arrecostada a la mesa. Él se agachó y me beso, yo no tenía idea de como reaccionar ante esa invasión tan osada, pero él tampoco me dio tiempo, tiro de mí con su mano desde la espalda y me puso en pie, si quería estar con él. Si decía que no estaría mintiéndome a alguien, o más bien. A mi misma, lo besé con la misma hambre que él me estaba besando.

- me gusta el sabor de tu boca, desde que te vi por primera vez pensé que sabría de este modo - lo dijo en un segundo en el que soltó mi boca, yo no quería hablar, me sentía muy bien probando su sabor, sintiendo su olor invadir mis poros.

Me empujó con su cuerpo contra la mesa, mi trasero quedó a raz con la tabla y lo dejé resbalar encima, él se acomodó entre mis piernas, me comenzó a tocar, a acariciar mis pechos, yo estaba muy caliente, lista para dejarlo entrar en mi interior aunque sé que esto es completamente inapropiado. De pronto él se despegó de mí, dejándome más descolocada que cuando comenzó

- te quiero ahora, aunque es mejor que observes algo antes