Chapter 15
- ¿no cree que su hija se está demorando demasiado? - le dije a Lorenzo, cuarenta minutos después de estar esperando a la rubia loca y que no aparezca por ningún sitio.
- si, se está demorando bastante, pero debe estar preparando su equipaje. No sabemos cuánto tiempo tiene que estar fuera - en eso él tiene razón
- yo también necesito mi equipaje
- ya lo sé, déjame la llave de tu casa, y una lista de todo lo que necesites, así envío a alguien a que lo busque por ti.
- me parece una buena opción - le expresé, en ese momento se abrió la puerta y entró Charin. Tenía el pelo mojado, vestía con su típica ropa de niña, niño, no obstante a diferencia de otras veces. Hoy me pareció preciosa, debe ser que me estoy acostumbrando
- ya estoy lista- nos informó
- menos mal, ya pensé que no tendrías nunca - me mencionó su padre, le entregó una llave, ella debía saber de donde era, porque no le preguntó - ¿Ramdom también está listo?
- si, ya nos está esperando en el auto, vamos señor steven, el viaje es largo. - se dirigió a mí y salió caminando, la seguí. En su espalda colgaba una bolsa militar, en la cual no debía haber mucho, no sé que tanto estuvo recogiendo todo este tiempo, se subió en el auto, y yo entre en la parte de atrás, cuando vi a Ramdom, mis dudas se disiparon. Él tenía el pelo igual de mojado que ella. Eso había estado haciendo, teniendo sexo con Ramdom.
- te demoraste mucho ¿qué estabas haciendo? - le pregunté, la forma en la que se miraron me saco de dudas por completo, si tuvieron sexo - no respondas, no creo que quiera saber.
- me estaba bañando y haciendo la maleta - imaginármelos a ambos teniendo sexo me calentó, pero también me puso celoso.
- me encantaría observar cómo te bañaste - solté de sopetón, tanto ella como Ramdom me miraron
- ya perdiste la vergüenza por completo steven - ella lo tomo con mucha calma, tampoco lo vi a él que se pusiera celoso, eso quiere decir solamente una cosa, si tienen una relación. No es nada serio.
- no, aún me queda vergüenza, pero estoy siendo sincero - quería pincharlo un poco más, a ver si reaccionaba - ¿tú que piensas Ramdom?
- ¿Sobre qué señor? - se estaba haciendo el bono, pero no tenía intenciones de permitírselo.
- ¿qué te parecería ver a Charin en la ducha? - ellos se volvieron a mirar, yo no aguante y me reí
- ¿de qué te ríes? - pregunto ella
- es que, ha tengo mi respuesta - no quería seguir con esta conversación, refiere la cabeza y cerré los ojos. Me debo haber quedado dormido en algún momento, porque me despertó Charin, tenía la cabeza metida por la ventanilla y me tocaba el brazo.
- despierta steven - abrí los ojos, la mire fijamente a los suyos y me perdí en su obscuridad, sin pensarlo, me echó hacia delante y la bese, un ligero roce sobre sus labios, pero que calmo mis celos.
- tú definitivamente eres un imbécil - ella no se molestó, solamente se paró recta - sale del auto, Ramdom tiene que regresar a buscar tus cosas - ya no me acordaba del hombre lo mire y él tampoco parecía molesto.
- te dejo en buenas manos - fue todo lo que me dijo cuando me bajé del auto. Yo no respondí, seguí a Charin, sentí el auto marcharse tras de mí. El lugar no era nada del otro mundo, una pequeña casa, sin nada a su alrededor. En las afueras de la ciudad.
-¿te gusta el sitio? - me pregunto Charin, cuando noto que estaba inspeccionándolo con la vista
- digamos, que es muy pintoresco, - ella rio, todo el mundo sabe, que esa palabra se utiliza solo para ser cortes con algo que no es para nada aceptable.
- aquí vas a estar seguro, lo más probable es que sea solamente por unos días. Hasta que la policía comience con la investigación. Según lo que yo creo. Todos estos intentos de hoy, eran para intentar que no denunciaras - abrió la puerta, mire dentro, por sobre su hombro, pero no pude ver nada porque estaba obscuro. Ella entró y encendió la luz, cuando yo pasé. Me di cuenta de que estaba todo muy limpio, no había ni siquiera polvo. Eso quiere decir que lo mantienen siempre preparado. Tenía todas las comodidades de una casa.
- quita esa cara de sorpresa, por fuera es así, para evitar vistas indeseadas. Por dentro no es tan pintoresco.
- ¿puedo preguntarte algo? Dos cosas realmente
- si digo que no, vas a preguntar de cualquier modo. Así que adelante - ella tenía razón, de cualquier manera iba a preguntar
- ¿por qué ni te molestas cuando te beso?
- ¿Espero a que me hagas la otra pregunta y te respondo todo de una vez o te respondo ahora?
- respóndeme ahora
- no hay motivo para molestarme, no creo que un beso sea nada del otro mundo. En muchos países las personas se saludan con besos - un pensamiento muy revolucionario.
- pero tú no vives en uno de esos países - quería que pensara bien su respuesta.
- no, pero como a esas personas, no me importa.
- otro pensamiento masculino
- si por eso estás preguntando. Vas a encontrar muchos pensamientos de ese tipo en mí - eso ya lo había notado - ella comenzó a sacar las cosas de su bolsa, incluyendo su ropa interior, sin ningún pudor.
- ¿tienes que hacer eso delante de mí?
- ¿Esa es tu otra pregunta?
- no, esa acaba de surgir
- lo hago delante de ti, porque estás aquí. Si no quieres verlo. Puedes darte la espalda.
- no es que me moleste, pero veo un par de puertas por allí - señale a donde creo están las habitaciones
- así que me parece que podrías esconde una, y desempacar allí.
- ¿crees que yo? - se estaba burlando, riéndose de lo que dije, yo no le encontraba la gracia por ningún sitio - estás parado en mi habitación.
- ¿vas a dormir aquí? - no lo podía creer
- más preguntas - ella estaba contando las preguntas que le hacía.
- sí, soy muy curioso. Todavía me quedan muchas preguntas
- entonces, lo mejor que hago es acomodarme - se sentó. Yo que aún me encontraba de pie. Me senté frente a ella
- responde, para poder seguir haciéndote preguntas
- bien, sí, voy a dormir aquí. Puedes tomar la habitación que quieras
- ¿y si quiero dormir aquí? - ella sonrió
- ¿estamos jugando a las veinte preguntas? - hice como si lo pensara
- ¿quieres jugar a las veinte preguntas? - ella asintió
- la verdad me encantaría que respondieras algunas preguntas
- adelante - la inste
- mejor pregunta tu todo lo que quieras, debemos las mías para el final - esa residencia me dijo exactamente de lo que quería hablar, y sí. Mejor le seguía preguntando yo a ella, porque si es acerca de mi problema con el sexo, se acabaría la conversación.
- bien, ¿tienes algo con Ramdom? - esa era la primera pregunta que quería hacerle, pero había quedado relegada hasta este momento
- ¿a qué te refieres con “tener algo"?, no lo entiendo - no sé si de verdad no comprende, o está evadiendo la pregunta.
- lo que quiero decir es, ¿ustedes dos tienen una relación? - le aclaré
- me parece que eso es algo bastante personal, como para preguntárselo a tu guardaespaldas
- si lo es, pero mi guardaespaldas, es una mujer muy comunicativa, por lo que creo que va a responder.
- así es, voy a responder. Dime que respuesta quieres, la muy sincera; o la que le daría a mi padre - esa introducción me daba una idea de la naturaleza de su respuesta.
- dame la cien por ciento sincera - le responde
- bien, pues Ramdom y yo. Tenemos sexo de vez en cuando. Así que, no tenemos una relación, pero si tenemos algo. Es más bien como un arreglo mutuo, que nos conviene a ambos.
- sexo sin compromiso, ¿te gusta eso? - esto me daba más curiosidad aún.
- si, siempre que me guste la persona, no tengo problemas con disfrutar de mi cuerpo - ella lo decía de manera natural
- dentro de ese minúsculo cuerpo, hay un hombre - ella negó mientras sonreía
- no lo creo, me encantan los hombres - esa era una lógica un poco Herrada
- hay hombres, a los que le gustan los hombres
- ¿eres tú uno de ellos? - aprovechó mi lógica para contraatacar
- no me puedo imaginar, de donde sacaste algo como eso - fue todo lo que se me ocurrió responder
- es que eres raro - su facilidad de palabras me asombra
- ¿raro?, ¿te parezco amanerado? - le pregunte confuso
- no, no pareces amanerado, pero hablas de una forma complicada cuando te refieres al sexo
- no sé porque crees algo como eso. Pero estás equivocada por completo
- si no eres gay, ¿por qué no puedes tener sexo conmigo. Entendería si es que no te gustó. Pero no sé si sea eso
- primero, si me gustaran los hombres. No tendría ningún inconveniente en estar contigo, eres sumamente masculina - ella asintió, no pareció gustarle lo que dije, pero no abrió la boca para decir nada al respecto. Tampoco era cierto, ella si tiene pensamientos masculinos, y muy interesantes. Pero por donde quiera que la mires, dice mujer. Su feminidad es más linda porque es natural. Pero por su reacción sé que no tiene ni idea.
- entonces es eso, ya lo entiendo. Perdón por malinterpretarte - se puso en pie y se adentró en la parte de la casa que aún no conocía. Me dolió un poco la expresión con la que se fue, quizás fui un poco duro, pero si me retracto, tendría que explicarle por qué me dije que no puedo tener sexo con ella. Normalmente no me cuesta hablar de eso, soy bastante transparente con ese tema, pero no sé que me sucede con ella que siempre acabo con las palabras atoradas en la garganta