Epilogo

Marshall

— Tú eres maestro, por lo tanto tienes. — enfatizó. — que estar aquí, pero no hay razón para que me obligaran a venir ¡y en sábado!

— Los amigos de Carly nos invitaron a la fiesta. ¿Sabes lo que significa? Hermanas, primas y hasta tías, con la edad correcta para que las desgracies.

— Quiero salir en las fotos. — Polly me miro muy mal, pero si tenía que venir a esto y sacrificarme complaciendo tías solteronas, pues quería algo a cambio. — ¿Qué? Prácticamente haré un servicio público, no pueden negarme salir en algunas fotos. — Rodó los ojos y eso me sacó de quicio. — Aún no te has salvado del internado en Suiza, no tientes tu suerte.

Puso su mano sobre mi entrepierna y apretó con fuerza, tuve que tragarme el grito que me provocó y en consecuencia apreté la entrepierna de Jack y él hizo lo mismo que yo. Cuando lo solté se inclinó sobre sí mismo mientras dejaba salir un chillido extraño. Un hombre delante de nosotros se giró para mirar que sucedía y nos vio raro a todos. — Algunos de sus antiguos estudiantes se gradúan, llora de orgullo. Y yo lloro porque… soy muy sentimental. — le expliqué al extraño. No estaba convencido pero volvió a acomodarse en su asiento. — Esta me la pagarás mocosa.

— ¿Tú y cuantos más lo intentaran?

Lo dejé estar. Me concentré en ignorar la estúpida ceremonia de graduación y cuando llegó la hora de la fiesta, fuimos a un enorme salón. El brat pack decidió unir sus fiestas y aquí estaban ambas familias reunidas compartiendo. Sospechaba que Jack tuvo que ver en todo esto pero no dije nada, Polly merecía relajarse un poco después de un mal año y de que Jack se volviera más posesivo y loco después de… ese asunto.

Cuando traté de ligar, las cosas no se dieron como esperaba, como antes. Conseguí muchos números pero dudaba que llamara a alguna en el futuro. Desde que Nicky y yo rompimos tengo problemas para confiar en las mujeres. No es que crea que todas se acuestan con batallones completos, hombre tras hombre, sé que hay mujeres que prefieren establecerse. El problema es que siento que van a lastimarme.

Un corazón roto es realmente una mierda y pasé toda la universidad y parte de mi vida adulta remendando el mío, hasta que ya no hubo forma de arreglarlo. Era hora de buscar a la indicada, ya me divertí y disfruté de mi sexualidad al máximo, puede que antes no creyera en la monogamia pero todos teníamos derecho a cambiar de opinión.

Al volver a casa y revisar mi teléfono vi que el ruso me envió miles de mensajes. Últimamente hacia eso cuando Jack no le respondía. Debían hablar pronto con Polly y acabar con este asunto de una vez por todas, pero ninguno estaba dispuesto a decírselo y esperaban que el otro lo hiciera, de hecho, Jack ni siquiera quería decírselo.

— Tienes que hablar con ella.

— Claro, voy a hablarle mucho esta noche.

— Y tienes que dejar que duerma un poco hombre, ¡por dios santo!

— El ejercicio la ayuda a dormir y relajarse. ¿Ha discutido contigo o los guardaespaldas desde que…? Tú sabes. — Lo pensé por un momento. — No con los guardaespaldas, pero todavía despierto con la sensación de que está intentando asesinarme. Hoy casi me deja sin descendencia. — Acomodé mi paquete y él acomodo el suyo, recordando lo de esta tarde.

— No deberías provocarla, y no te desquites conmigo, cualquier asunto que tengas con tu hermana resuélvelo y deja de proyectar tu mierda sobre Scarlett. — ¿Era enserio? — No vas a sermonearme otra vez. Tú eres el de los problemas, tienes sexo con una menor, que es la hija bastarda perdida de un mafioso ruso y le guardas el secreto de sus orígenes. El ruso no deja de llamar y escribir, ¡ya díselo!

— ¿Decirle qué a quién? — Nos giramos para verla parada en la entrada del pasillo con solo una camisa de Jack y ropa interior. — ¿Qué haces fuera de la habitación vestida así? — ¿Se duchó en el baño de Jack? Eso no debía suceder, alguien podría descubrirlos si hacían eso. — Antes no te molestaba. — Se dirigió a ella y la arrastro al cuarto mientras ella peleaba.

Antes no era extraño verla caminar por la casa con poca ropa. ¿Qué había cambiado? Pensé que él era el feminista y todo eso, pero ahora parecía un maldito cavernícola. Me senté en el sofá y recosté mi cabeza tratando de aclarar mis ideas. El silencio y la soledad me embargaron y trate de pensar en una forma de evitar sentirme solo, después de todo fue por eso que comencé a hacer un camino al alcoholismo, cada vez que Nicky se iba a una de sus citas y me dejaba solo, incluso por días.

Me levanté y tomé mi saco, que había tirado sobre el sofá en cuanto llegué, pero me quité la corbata. Decidí salir por ahí, hacer algo. No sé exactamente a donde, pero necesitaba salir a respirar el contaminado aire de Nueva York. Caminé por un rato pensando en los peligros que podrían estar acechándome, el aire veraniego golpeó mi rostro y sentí que esta enorme ciudad caótica era de alguna forma una metáfora de mí.

Cuando llegué aquí hace años, en busca de un futuro lleno de aventuras y adrenalina, jamás imaginé que encontraría una enorme pared contra la que mi ego se estrellaría. Una pared en forma de un chico freaky que años después traería consigo su pasado y con él, un reflejo de mí mismo en versión de chica adolescente.

Me detuve en una esquina frente a un bar. Vi como los veinteañeros entraban y salían riendo y divirtiéndose. No sabían lo que les esperaba, la vida los absorbería lentamente hasta que solo quedaran fantasmas que caminan de un lado a otro tratando de llegar a tiempo a todos lados.

Escuché el chasquido de un encendedor junto a mí y me tensé un poco. Me sorprendía que se atreviera a venir aquí, luego de todo lo que sucedió.

— Kak dela, Brat?*

Nunca acudió a mí, nunca quiso escucharme hasta que ese mafioso apareció en escena. Ella no tenía escapatoria, pero lamentablemente yo era su verdugo y por mucho que quisiera redimirme, hice un trato con el ruso. Ella a cambió de apoyo para encontrar a Polly y no podía apoyarla ahora.

— ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?

— No eres el único con trucos bajo la manga. Pensé que estarías feliz de verme.

— Sabes que tu novio nos matará a todos si no regresas con él.

— Vendiste a tu propia hermana por una desconocida, luego de implorarme perdón por años.

— No es una desconocida, la conozco mejor de lo que te conozco a ti.

— Eso es porque nunca quisiste conocerme. Yo fui un estorbo en tus planes y decidiste ignorarme.

Estaba cansado de esto. Quería que todo se arreglara, papá murió sin el perdón de su hija y viendo cómo nos peleábamos. Yo no quería terminar con tantos remordimientos, porque creo que el cáncer no fue el culpable de su muerte.

— Hagamos una tregua, Vanessa. Finjamos llevarnos bien por lo que queda de la noche. Buscaré una manera para que ese ruso deje de acosarte y puedas ser libre, pero a cambio me darás un tiempo para que pueda comenzar una relación contigo. No intentaré pedirte perdón otra vez, no intentaré borrar el pasado, solo quiero tener la oportunidad de conocer a mi hermana. — Dejó escapar el humo de su cigarrillo muy lentamente.

— Marshall, Marshall, Marshall. Vengo a ti porque no tengo otra opción y tú tampoco. Me debes demasiado y tu deuda aumentó recientemente. Tendrás que deshacerte de él, no sé cómo, pero no es más mi problema. Dame mi vida, la que logré construir cuando me fui, no serás perdonado pero por lo menos habrás hecho algo bien en tu vida.

No era lo que quería pero funcionaba. Tardaría en arreglar esto y mientras tanto, ella se quedaría conmigo. También tenía que decirle a Jack que su abuela quería que él regresara a casa y se integrara con la familia. La anciana loca quería sacarle provecho ahora y tuve que entregarle eso a cambio de la ayuda para Polly.

Cuando Paddy volvió herido, quiso sacar aún más provecho y meterme a mí en ese trato, casándome con una de sus nietas, pero le dejé en claro que nunca iba a tenerme enredado con alguien de esa loca familia. El policía y los otros primos de Jack sabían en lo que se metían cuando nos acompañaron a Ámsterdam, no era mi asunto si uno volvía a medias. — Bien. Vamos por un trago y hablaremos, ambos tenemos mucha mierda que sacar.

Me miró con intriga antes de caminar en dirección al bar. Me quedé ahí un momento más mientras la detallaba. No dejó de ser la freaky de hace tiempo, su atuendo y maquillaje gótico nunca encajaron mejor para mí. Ahora comprendía que en realidad era una expresión de su identidad y no locura. Y también comprendía que la quería demasiado para no intentarlo mientras la tuviera conmigo. Yo iba a recuperar a la hermana que alejé y salvaría a la hermana que aún no encontraba su camino en la vida debido al hombre que era el hermano que nunca tuve.

Solo esperaba que los mayores problemas, como la exnovia loca de Jack, no nos golpearan en el rostro y nos destruyeran a todos. Justo ahora, me preocupaba que esa mujer estuviera planeando algo.

— ¿Vas a venir o vas a quedarte ahí parado mirándome el trasero, pervertido? — La seguí sonriendo. Si ya estaba haciendo chistes, esto no sería tan difícil como pensé.

Kak dela, Brat?: ¿Qué tal, hermano?