Pantalones y condones

Scarlett

Quería convencerme a mí misma de que todo estaba bien, pero no era así. Cuando volvimos a casa todos me vigilaban demasiado y esa sensación que me agobiaba desde que Jack y yo comenzamos nuestra relación solo empeoró.

¿Era libre? Cualquiera diría que después de estar secuestrada y a punto de ser obligada a tener sexo con un grupo de pederastas, volver a casa sana y salva te haría darte cuenta de lo afortunada que eres, pero eso no sucedía. El alivio de volver a casa no llegaba y fingir comenzaba a pasarme factura. Ya ni siquiera podía ir a la escuela, los chicos y yo nos metimos a hurtadillas hace pocas noches y tuve que llevar a cuatro guardaespaldas. No dijeron nada pero me molestaba que estuvieran ahí.

Tal vez no me dejarían volver el siguiente año. Escuché a Marshall decirle a Jack que si algo sucedía me enviaría a un internado en Europa o me educarían en casa. Él no quería correr más riesgos con mi seguridad y tampoco quería que yo causara más problemas.

Por alguna razón, Marshall comenzó a odiarme visceralmente. Ahora ni siquiera se molestaba en hablar conmigo, solo daba órdenes y Jack parecía no tener interés en detenerlo porque no movía un dedo para defenderme. Se negó a enviarme a un internado, pero fue la única vez. ¿Cómo escapar ahora?

Me sentía como Rapunzel, atrapada en una torre y ni siquiera tenía cómo escalar hasta el suelo. Desde la última vez que lo hice se tomaron medidas para evitarlo. Jack quería encerrarme y mantenerme alejada del mundo, pero yo no estaba hecha para vivir en una jaula.

Mientras más pensaba en todo, más me convencía de que debía irme, pero yo amo a Jack. Sé que es difícil, que le he hecho mucho daño, es por esa razón que debo irme, soy yo la que atrae los problemas. Pero no quiero irme sin antes experimentar como es el amor de verdad, la entrega total del uno al otro sin remordimientos. Esta vez lo convencería.

No tenía idea de cómo abordarlo y sé que creía que debía esperar porque lo que sucedió en Ámsterdam pudo dañarme de alguna manera, pero creo que mi farsa de la chica que por fin encontraba la paz y se reformaba lo estaba convenciendo.

Pero ese no era mi único problema. Sentirme atrapada, planear un escape luego de hacer el amor con Jack, todo eso era solo la punta del Iceberg. El tipo rico que venía a casa a ver a Courtney de vez en cuando, resulto ser el sovietnik del ruso loco. Ya que no parecía importarles que ese hombre y su hijo estuvieran cerca de mí, debía pensar en mi seguridad, una razón más para irme.

Esta noche estábamos celebrando, faltaban dos días para la ceremonia de graduación y Terry y Brad se graduaban. Dos de los suplentes tendrían una oportunidad. Riley y Steve comenzarían su tercer año, David su segundo año, los suplentes empezarían tercer y cuarto año.

El Brat pack, como nos conocían en la escuela, estaba reunido una vez más con la formación original, tal vez no volveríamos a reunirnos y nuevos chicos llegarían a la pandilla. Extrañaría la camaradería, los buenos momentos. Incluso Marshall estaba disfrutando, no bebía, y la mayor parte del tiempo parecía un zombi con rabia, casi podía ver la espuma cayendo de su boca.

Algunos jugaban videojuegos, otros prestaban atención al discurso que el sabio y perfecto Jack les daba, otros comían, Grace y Tyler estaban en la terraza mirando las luces de la ciudad. Todo parecía perfecto. Me levanté para ir al baño un momento. Esta clase de escena me ponía nerviosa, no encajaba y era difícil mantener la máscara de felicidad.

Me lavé y sequé el rostro, luego me miré al espejo durante unos minutos, tratando de entender lo que quería realmente, aunque sabía exactamente que quería, a Jack. Pero no era lo que necesitaba. No encontré respuesta y decidí volver a ponerme la máscara. Cuando salí del baño noté que la luz del pasillo hacia la lavandería y las escaleras estaba encendida, pero no debería estarlo, porque no había nadie en esa zona y las escaleras tienen luz propia.

Justo antes de girar para dirigirme a la lavandería, escuche un gemido y susurros. Seguí caminando, incluso cuando la luz no llegaba a ese pasillo y entonces los vi. Carter estaba de cara a la pared con los pantalones abajo, forcejeaba pero no parecía tener verdadero interés en liberase. Mark lo inmovilizaba desde atrás y lo presionaba contra la pared y el cinturón de su pantalón estaba desabrochado pero sus pantalones seguían arriba aunque no estaba segura de que estuvieran totalmente abiertos.

Dejé escapar un chillido y cubrí mi boca cuando ambos giraron para verme. No esperé por explicaciones, solo salí de ahí y fui directo con los demás. Vaya mierda, esto no iba a gustarle a Zack. Cuando llegué a la sala con Carter detrás de mí pidiéndome que habláramos, todos nos miraron como si algo pasara.

— ¿Qué estás mirando, perras? Vuelvan a sus asuntos. — les grito a todos pero ellos solo se giraron y fingieron seguir con sus cosas. Carter me habló de cerca. — Vamos a hablar de esto, no es lo que tú crees. — No sabía qué hacer, esto no era mi asunto pero Zack no se merecía esto. — Ven, vamos a un lugar privado. — Me tomó del brazo y fuimos a la terraza.

Tyler y Grace desaparecieron, así que supongo que aprovecharon que Marshall y Jack tomaron el turno para jugar con la consola y se escabulleron a uno de los cuartos mientras nadie los veía.

— No es a mí a quien debes explicarle todo. — ¿Cómo no me di cuenta antes? Ese tipo trató de sonsacarlo tantas veces frente a mí. — Tampoco deberías estar enojada, ni siquiera él tiene derecho a enojarse. Sabes que tenemos una relación abierta, nos revolcamos con quien se nos venga en gana y no hay celos, somos libres, excepto emocionalmente. Mis sentimientos son de él y los suyos son míos.

Sentimientos mi culo. Mark quería algo más que solo sexo, por esa razón odia a Zack y el pobre chico sabe que tratan de bajarle a su hombre. Las escenas de celos de Zack, su inexplicable mal humor cada vez que Mark aparecía. Y no era solo Zack. Mi guardaespaldas quería quitarle el novio a mi novio falso. Esto se estaba complicando demasiado.

— Sabes que es algo más que sexo. Estás engañando a Zack y él te quiere. — Hizo una mueca y me ignoró por unos segundos, es obvio que está confundido pero eso no le da derecho para lastimar a Zack. — Él también sale con chicos y chicas. ¿Crees que no es difícil tener que competir contra ambos? Ya es suficientemente difícil con que seamos dos hombres, es aún más difícil cuando en la ecuación también entran las chicas. Me hace sentir como si no fuera suficiente para él, como si no pudiera darle lo que necesita.

Puse los ojos en blanco y solo se enojó más. — ¡Es en serio! Si no fueras suficiente para él, no estaría contigo.

— Es muy fácil decirlo pero soy yo quien tiene que soportar que te bese y acaricie en público.

Eso no era mi culpa, David fue quien empezó todo esto en la fiesta de navidad, mintió y luego Carter decidió buscar a un chico que encajara en la descripción que dio David. No fue mi culpa que el aspirante a actor de Brodway que encontró, que coincidía con esa descripción fuera bisexual y decidieran comenzar algo.

— ¿Por qué tratas de culparme? Haces lo mismo que todos siempre, me culpas por algo en lo que te metiste tu solo. Nadie te pidió que buscaras un actor para montar esta farsa, ¿crees que no es difícil para mí? Yo tengo que soportar los besos de un hombre que no es mi pareja en público.

No decía nada, pero sabía que tenía razón. No puede culparme de su engaño. — ¡No te estoy culpando de nada maldita sea! Solo te digo que es muy difícil para mí. Desde que llegué a esta ciudad me he divertido tanto y conocido a tantas personas. Soy modelo, tengo ingresos propios y apenas tengo quince. Conozco a muchos chicos atractivos cada semana y me divierto con ellos. Quiero estar con él, pero también quiero divertirme mucho porque soy joven y bello y lo merezco. Quiero amar a más de un hombre sin repercusiones, poder tenerlos a ambos.

Esto iba a terminar muy mal. Parecía devastado mientras daba su discurso y caminaba de un lado al otro levantando las manos sobre su cabeza y mirando al cielo — Pero no puedes, sabes que ambos te quieren solo para ellos en una relación, a Zack no le molesta que vayas de cama en cama porque le gusta de esa manera, sabe que estás con él seriamente, solo con él. Pero sabes perfectamente que Mark no quiere eso, te quiere solo para él y si sigues con esto le darás esperanzas. No destruyas lo que tienes con Zack por una masa de músculos.

Lo siguiente que le diría solo me haría parecer una hipócrita pero es cierto. Cuando la experiencia habla es mejor escuchar. — Además es mayor. Demasiado. Es complicado. — Sus ojos se abrieron y parecían pelotas de ping pong. — Mira quien habla, tú te tiras a tu casi hermano y maestro que es mucho mayor que tú, incluso que Mark creo, y vienes a juzgarme.

— No te juzgo y tampoco me lo he tirado aún. Pero sé cómo es, sé qué es tener que ocultar la relación porque él podría ir a prisión y entrar en el registro de ofensores sexuales. Hay mucho en juego, tener una relación con un adulto, aunque tenga solo dieciocho o diecinueve, es más difícil de lo que crees. No tienes la madures necesaria, para empezar. Nos ha costado y tú sabes que hemos tenido muchos problemas, yo siempre quiero ir de fiesta con ustedes, con personas de mi edad, mientras que él solo quiere pasar tiempo juntos y a solas tranquilamente en casa. Ex psicópatas que quieren destruirte para recuperarlo. Enemigos que quieren usarte para lastimarlo… — Por Dios, esto parecía una mala película de drama y acción.

— No soy tu. Yo haré las cosas bien, puedo con esto y ambos tendrán que acostumbrase. Tengo una relación abierta con Zack y quiero sexo con Mark. Todo estará bien porque no estamos en el medievo. Hoy un hombre puede cogerse a cuantos se les dé la gana.

Llevé una mano a mi rostro y negué. La frustración me embargaba y ya tenía demasiado con todo lo que pasó este año, especialmente el último mes. Debía concentrarme en mí y en la decisión que tomaría. Zack salió a la terraza y caminó hacia nosotros.

— Para esto, no quiero problemas. — Me ordenó. Hice una mueca. — Entonces sí lo estas engañando, si le dices sabes que romperá contigo, quieres a los dos y no puedes tenerlos a ambos. — Se puso nervioso. — Silencio.

Zack llegó con nosotros y puso su mano sobre el hombro de Carter. — ¿Sucede algo? Tienen a todos nerviosos con esta pelea. Mamá y papá peleando siempre son malas noticias. No dije nada, me siento muy mal con esta situación como para mirarlo a los ojos. — No es nada, papá es un poco necio y controlador. Pero ya solucionamos todo. — Dijo Carter tratando de ocultar el problema. — Zack rodeó la cintura de Carter y le dio un pequeño abrazo mientras sonreía. — Está bien, no nos preocupen.

Miré hacia la sala y vi que Mark nos observaba, estaba celoso y cuando le dio un gran trago a la cerveza que sostenía, supe que trataba de pasarse el trago amargo que esta escena le provocaba. — Regresemos. Creo que todos se están ensimismando en sus asuntos y están dejando solo a Stevo, a merced de Jean Paul. — Dije.

Ese era otro asunto loco que debía tratar, ese hombre no dejaría en paz al pobre de Stevo. Se me ocurrió juntar a Jean Paul y Mark y así solucionar dos de los problemas de una sola vez, pero eso sería muy complicado y al parecer ambos solo tenían ojos para los menores a los que querían corromper.

Entramos a la casa y vi las locuras que sucedían a mí alrededor. Pensé incluso en los calenturientos escondidos en alguno de los cuartos. Esto era lo más cercano que tenía a una familia, ¿de verdad quería dejarlos?

Jack

No sé qué sucedió allá atrás, pero era obvio que tenía que ver con Mark. Apareció un par de minutos después de Carly y Carter y cuando Zack fue a ver que sucedía la tensión en su cuerpo estaba por las nubes. Apenas y podía mantenerse anclado al suelo para no seguirlo.

Cuando comenzaron a irse me sentí aliviado de evitar otro potencial desastre. Vi que David se llevaba a Carly a un lado antes de irse, el chico parecía preocuparse mucho por ella, incluso más que yo. Se conocen desde la primaria y siempre vio lo que sucedía, nunca se acercó antes porque Carly no permitía que nadie se acercara. Supe por él que de niña era bastante retraída y aunque era la mejor de la clase, incluso los maestros la dejaban en paz.

Imagino que se aseguraba de que todo estuviera bien en su cabeza y no intentara cometer una locura. Vi cómo la tomó de las mejillas y le acarició el cabello. Me mentiría a mí mismo si digo que eso no me provocó celos, pero el chico solo tiene ojos para Grace y nunca se ha propasado de ninguna manera con Carly.

— ¿Celos de un niño? — Pregunto Marshall.

— ¿Ya solucionaste los asuntos con tu hermana? — Pregunte sin fingir inocencia, todo mi veneno en esa pregunta.

— Eres un maldito. — Me reí, le di un sorbo al jugo de fresa y lo seguí a la terraza. No me había dado cuenta pero este es un buen lugar para mantener conversaciones privadas. — Se escapó. — Revisé algunos de mis mensajes antes de contestarle, el ruso estaba como loco porque no le daba noticias de su hija hace días. — ¿Qué escapo? ¿La poca decencia que te quedaba?

Hizo ese sonido extraño que siempre hacia cuando mis ataques de sarcasmo lo exasperaban sobremanera. A decir verdad lo fastidiaba para hacerlo enojar y que hiciera ese sonido. — Mi hermana. Ese otro ruso dijo que iba a matarme. Además dijo que le robó un pendrive con información muy importante que posiblemente publique en los próximos meses. No entiendo cómo evitó ser asesinada.

— ¿A dónde fue?

— No lo sé, hombre. El ruso pensó que acudiría a mí y me llamó histérico. La llamó bruja del demonio y de lo poco que entendí de su sarta de insultos rusos con mucho acento, creo que la tenía atada y aun así escapo. La chica es buena. Y yo que pensé que mis habilidades de delincuente eran por la práctica, tal vez sean heredadas, ella es buena en escapismo y como investigadora, al parecer.

Esto era muy raro, lo veía preocupado por ella, pero él fue quien la entregó al ruso en primer lugar. La vendió cuando su padre agonizaba y aun así parecía que solo era preocupación y no remordimiento. ¿Era un sociópata? No lo sé, pero empezaba a asustarme.

— ¿Qué? No me mires así, no tengo monos en la cara. — Me molestaba que dejara a su hermana sola, desamparada y sin recursos luego de hundirla. — ¿Por qué le haces esto? Pensé que buscabas redención y solo la lastimaste más. — No respondió.

— ¡Marshall! Es tu hermana y al parecer la lastimaste mucho hace años, le pides perdón y cinco segundos después, la entregas a un mafioso loco que quería lastimarla.

— Me aseguró que no lo haría. Él la ama y quiere casarse.

— Y tú le creíste una mierda porque parecía buena persona.

— Sabes que odio que uses el sarcasmo conmigo. — No sabía cómo hacerle entender que todo esto estaba mal.

— Quiero entender tu actitud hacia ella, pero no puedo. — Se sobó el rostro con las manos.

— Sé que le hice daño y cuando intenté arreglarlo ella me mandó al diablo. Quería limpiar mi conciencia así que hice lo que estaba a mi alcance. No podía solucionar mis asuntos con ella, pero podía evitar que la vida de otras personas se arruinara por mi culpa.

Yo no quería ser su redentor. — No nos metas a Carly y a mí en esto. No puedes borrar tus errores sobándole la espalda a alguien más. Por primera vez en tu vida se hombre y admite que estás equivocado, ve y búscala, y arregla las cosas de una vez por todas o lo que sea que pasó entre ustedes va a atormentarte toda la vida.

— ¿Y tus putos errores? No soy el único que tiene un armario lleno de cadáveres, por lo menos, los míos no son verdaderos cadáveres. No todos.

Por fin tocaba el tema que tanto le molestaba desde el asunto con Declan. La razón por la que nunca hablo de mi pasado es porque es demasiado oscuro, incluso para mí. Yo no quería esa vida, pero las circunstancias me obligaron. Nunca sentí culpa porque todas esas personas se lo merecían.

— No fue la primera vez ¿verdad? — No comenzaría a hablar ahora. Sabía que algunos de esos cuerpos todavía podían salir de sus tumbas. — ¡Responde! — Puede que asustara a sus otros clientes con esa expresión, pero no a mí.

— Eres mi amigo, pero también eres mi abogado. Si te confieso mi pasado sé que guardarás el secreto como amigo y eso podría arruinar tu carrera y el resto de tu vida. No soy de los que les quitan el amor de su vida a otros y tu carrera es lo que más amas.

No podía decirle que en mi adolescencia fui un asesino de la mafia irlandesa. No podía decirle que el chico bueno que todos querían estaba dispuesto a tomar un arma y matar a quien le ordenaran por dinero.

— ¿Qué nos está pasando, Jack?

— Nos hicimos adultos.

Ya le había dado el tiempo suficiente a Carly para que se vistiera luego de su ducha. Justo ahora necesitaba apretarla contra mi cuerpo para sentir que estaba a salvo. Que ambos lo estábamos.

Cuando terminé de arreglarme para dormir, vi que tenía uno de sus pijamas. Ella nunca usaba sus pijamas. — ¿Qué sucede? — Terminé de acomodarme junto a ella y la rodeé con mi brazo cuando puso su cuerpo sobre él mío. — ¿Jack? — No respondí.

Si se sentía incómoda usando mis camisas y durmiendo semidesnuda conmigo entonces no me quejaría. Iríamos a su ritmo, por más que ahora deseara arrancarle ese feo conjunto y ponerme entre sus piernas. Me hice una promesa hace poco, pero su bienestar era primero y el sexo podía esperar un poco más.

— ¿Por qué estás enojado?

— No lo estoy.

— Sé que algo te sucede. Ya no me tocas como antes, apenas y me miras.

— Carly, yo… — Se levantó por encima de mí y me miró a los ojos.

— Siempre tienes excusas, malas excusas. Vas a decirme que no quieres tocarme porque viví algo traumático, porque casi fui violada pero ese es el asunto, que no lo fui y quiero lo que me corresponde. — ¿Cómo hacer que entendiera? Yo estaba totalmente dispuesto, desde el principio, pero ella no tiene la edad.

— ¿Por qué no respondes? Quieres que me quede a tu lado y dices que me amas y me darás todo lo que necesito. — Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas y se cuánto odia llorar. — pero cuando te pido lo que necesito te niegas a darnos la oportunidad. No puedo esperar tu momento indicado porque el mío es ahora. Si no puedes dármelo, será mejor que me dejes ir para que pueda buscarlo en otro lado.

Ella no se atrevería a dejarme, no por alguien más. Tomé su cuello con mi mano y apreté un poco, como siempre hacía y evité que me ignorara. No me pasó por alto que su cuello estaba libre de marcas, mis marcas, eso solo hizo que me cabreara más.

— ¿Hay alguien más? — Tomó mi muñeca pero no iba a dejarla ir hasta que me respondiera. — Dime. — Las lágrimas dejaron de caer y en su lugar vi la determinación. — ¿Y si lo hubiera, qué? — La atraje hacia mí y la besé con fuerza.

— ¿Quién es? El hijo de Nóvikov te rechazó. Tus amigos tienen pareja en su mayoría, les gusta alguien o son gays. — Si creía que iba a dejarla ir solo porque me lo pidiera, estaba muy equivocada.

— Te necesito, completo. No hay nadie y así es precisamente como me siento. Jugaste conmigo y ahora que sucedieron tantas cosas simplemente te estas alejando. Estoy sola.

— ¡Yo no jugué contigo! ¿Cómo puedes pensarlo si quiera? ¡Te amo!

— ¡Entonces demuéstramelo! Demuéstrame que me amas tanto como yo a ti.

La hice girar, la puse sobre su espalda y la besé sin darle tiempo para pensar si quiera. La besé como si fuera la última vez y luego fui por su cuello. Besé, lamí, mordí y chupé. Cómo me obsesionaba marcarla, que supieran que era mía, aunque apenas unos pocos lo sabían realmente. Pero no solo quería su cuello, justo ahora estaba loco por marcar cada milímetro de su cuerpo. Sus gemidos.

¡Mierda!

Esta mujer iba a matarme y yo esperaría mi muerte con ansias. — ¡Jack! — Eso solo me animó y cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, su blusa y short ya habían desaparecido. Yo era el único que aún conservaba algo de ropa y ya que era solo un bóxer no ayudaba a disipar la lujuria.

Bajé por su abdomen beso a beso y luego subí de regreso lamiendo hasta llegar a uno de sus senos. Sus manos halando mi cabello mientras aprisionaba mi cabeza contra ella me dijeron que no iba a dejarme ir tan fácilmente. Hicimos esto antes, pero nunca llegamos hasta el final y aunque quería, ¡diablos! Como lo quería, tenía que asegurarme. Si no me detenía ahora no lo haría más adelante.

— Carly…

Su respiración entrecortada hacía que sus pechos subieran y bajaran de una forma hipnotizante. Abrió sus ojos y me miró con un brillo de lujuria en ellos. — ¿Estás segura? — Mordió su labio y asintió, fue entonces que decidí no dormir durante días para saciarme de ella y adorarla hasta caer inconsciente.

Tomé su boca otra vez y la saboreé mientras que mis dedos buscaban y esparcían su humedad, su cuerpo clamaba por mí pero aún no era suficiente, tenía que prepararla para que su primera vez fuera lo menos dolorosa posible. La llevé al orgasmo con mis dedos atormentando su clítoris pero aún no era suficiente. Deslicé uno de mis dedos dentro de ella y seguí torturándola.

Me suplicaba.

Mi cordura pendía de un hilo y su cuerpo moviéndose a un ritmo errático mientras casi lloraba por mí no ayudaba mucho. — Por favor, Jack. — Gruñí sobre su cuello mientras mordía. — Aún no preciosa, un poco más. No quiero lastimarte.

Si no se corría rápido iba a avergonzarme a mí mismo. Afortunadamente lo hizo pocos minutos después mientras mordía mi hombro. No iba a esperar más, seria mía aquí y ahora. Me quité la última prenda que nos separaba y la miré de arriba abajo. No más pajas en el baño.

Recorrió mis costillas acariciando mis tatuajes, como muchas veces, pero esta vez había un halo de decadencia. No de mala manera. Esa clase de decadencia que hace aflorar tu lado más oscuro y placentero. Abrí sus piernas con lentitud y delicadeza y me ubiqué en medio de ellas. Mi polla estaba como una roca y deseosa. Fue entonces que recordé no tener condones.

¡Mierda!

— Carly.

— No pares ahora o voy a odiarte. Me iré y te odiare siempre.

— Condones.

— Olvídalos.

Iba a ser un buen hombre y dimitir, cuidaría de ella como debía, pero su mirada me dijo que hablaba enserio y no estaba dispuesto a perderla.

— Al diablo con los condones.

Rocé mi polla sobre ella y eso nos robó un gemido a ambos. Ella enredó sus piernas en mi espalda para evitar que me fuera pero esta vez llegaría hasta el final y me condenaría porque lo deseaba demasiado. No iba a esperar más.

Me puse en su entrada y con cuidado comencé a empujar y sacar tentativamente, ella daba un pequeño gemido de dolor cada vez pero no me detenía. En medio del vaivén apliqué más presión hasta que un sobresalto y un gritito por su parte, sus uñas lastimando mi espalda y mi hombro me dijeron que había conseguido lo que tanto deseaba. La humedad se hizo más notoria pero evité pensar en lo que significaba y lenta y suavemente me dirigí a casa.

Sus lágrimas casi me hicieron desistir pero cuando intenté apartarme sus piernas y coño solo se apretaron más.

— ¿Estás bien? — Asintió con sus ojos cerrados con fuerza.

— Puedo parar si te hago daño. — Se tensó e hizo que viera puntos negros.

— No te atrevas.

Me estaba torturando, parecía tener una maldita aspiradora en su coño y no podría soportar por mucho tiempo si sus músculos seguían haciendo eso, parecía que no sabía controlarlo porque se tensaba y gemía cada vez que sucedía. Me estaba matando pero primero quería torturarme.

— Carly, necesito moverme.

Me abrazó con fuerza y escondió su rostro en mi cuello, su aliento chocó contra mi provocándome un cosquilleo y entonces comencé a moverme, lenta y suavemente mientras saboreaba y acariciaba cada parte de su cuerpo.

Nunca se sintió tan bien, tan natural y perfecto. Con nadie. Mi cuerpo intentaba revelarse y ser más rudo, terminar antes. Pero yo necesitaba amarla por el tiempo que pudiera contenerme. La escuché gemir y decir mi nombre mientras yo la hacía mía, tocaba los lugares correctos y me llevaba justo al borde pero resistí hasta que la presión fue demasiada y exploté dentro de ella con un grito de ambos. Me derrumbé sobre ella pero de inmediato hice un gran esfuerzo para recuperar parte de mi conciencia y sostener mi peso mientras ambos jadeábamos. Besé la piel a mi alcance necesitando más de ella, mucho más porque por fin la tenía y no podía saciarme de ella.

No quería moverme pero quería más, solo necesitaba unos minutos para tener este momento, el momento en el que ambos nos dábamos cuenta que nos pertenecíamos el uno al otro. Esperaba que ella por fin se diera cuenta que jamás la dejaría ir, que ya no tenía oportunidad de huir y poco tiempo después lo sentí, mientras acariciaba su pierna y dejaba un suave beso en su cuello cerca de su barbilla. Ella por fin se dio cuenta. Una sensación maravillosa me invadió y la posesividad me abarcó embriagándome. Sonreí antes de expresar lo que sentía en palabras.

— ¡Mía!

Brat pack: literalmente pandilla de mocosos es un apodo dado a un grupo de jóvenes actores estadounidense que aparecieron con frecuencia juntos en películas orientadas a adolescentes en la década de 1980. Ahora se define generalmente como los miembros del elenco de dos películas específicas de 1985, The Breakfast Club y St. Elmo's Fire, aunque otros actores se incluyen a veces.