Un Kevlar, una Five Seven y una bala

Scarlett

Escuchaba los estómagos de las dos chicas que me acompañaban, no comieron en un día y estaban al borde de un desmayo, no estaban acostumbradas a vivir con hambre como yo. Sus miradas acusadoras no me causaban la mayor molestia, McNeall se encargó de ponerlas contra mí, su problema es que no me importa.

¿Por qué me odian? Porque golpeé a un par de tipos y rompí algunos huesos y como consecuencia no comeremos por dos días. No me gustó que me tocaran, se supone que ahora yo era mercancía y ya estaba vendida, no tocabas la mercancía nueva y más cara, si lo veía desde el punto de vista de cualquier mafioso, solo cuidaba de los intereses de ese maldito.

Luego de que subieran a una van, vestidas como súper modelos europeas, y a nosotras en ese auto a otra parte, supe que no había vuelta atrás, estaba perdida pero la verdadera certeza llegó con el avión privado y en efecto, estaba perdida.

Nos trajeron a lo que parecía un apartamento de lujo con vista a una calle cualquiera de alguna antigua ciudad europea. Un hombre entró en la habitación en la que nos encerraron.

— El jefe quiere hablarte.

— Dile a tu jefe que puede irse a la mierda. — Sonrió. — Dijo que dirías eso y que en caso de que te negaras debía darte la noticia. No solo serás la estrella principal, estarás sola con todos en la primera ronda, ellas vendrán después, lo que significa más salvajismo para ti. — Se fue y se llevó a las chicas con él.

Este debería ser mi cuarto día secuestrada y aquí llevábamos unas horas por delante. Si no venían por mí esta noche, vendrían la siguiente, solo debían estar ultimando detalles. Miré hacia los cristales de la ventana que tenía barrotes ornamentales que evitaban fugaz y vi mi reflejo demacrado como antaño, cuando vagaba durante días tocando el violín, robando o mendigando para pagar techo y comida.

Solo me quedaba una salida, una que iba en contra de todo lo que hice para sobrevivir desde que era una niña, pero no hacerlo significaría que dejaría que me hicieran lo que me negué a dejar que me hicieran durante toda mi vida.

Jack

El ruso estaba tan mal como yo. Llevábamos un día aquí y no conseguíamos nada. Ni siquiera Marshall, con sus computadoras podía conseguir nada. Me sorprendió enterarme que era un hacker muy bueno en lo que hacía, me lo ocultó todos estos años. ¿Quién iba a pensar que un idiota que apenas y podía deletrear mononucleosis era un nerd de las computadoras? Era por eso que me preocupaba que ni siquiera él podía encontrarla. Apenas y pudimos conseguir la ruta de vuelo de esos malditos pero luego de que aterrizaron se esfumaron.

— ¿Alguien sabe qué hacen los mocosos en ese cuarto? No han salido desde que llegamos. — Me giré hacia él y le ofrecí el café que le prepare. — Deberías concentrarte en buscarla, nada más importa ahora.

— ¿Soy una decepción? — Tomó un sorbo y se sentó en la mesa, parecía abatido pero sus problemas personales y de culpas pasadas no me importaban ahora. — Lo serás si no la encuentras.

En ese momento Grace entró corriendo con una laptop en sus manos. — ¡Él no pudo pero yo sí! — No entendí y por la expresión de Marshall, él tampoco lo hizo. — Encontré a Scar. Sé dónde está. — Sabía que debía traerlos. — Explícate. — Marshall estaba furioso pero si él no pudo encontrarla no era culpa de los chicos, tal vez no era tan bueno como creía. — Hice un seguimiento de los movimientos financieros de McNeall y sus allegados. Compraron provisiones y también parece que dará una fiesta con comida y bebida muy cara, aquí, en este lugar. — Tomé un teléfono y llamé al ruso, él y sus hombres iban de aquí allá hablando con sus contactos, buscando información por toda Ámsterdam.

— Jack.

— Ahora no, Grace. Tengo que ir por Carly. — Dije poniéndome el chaleco Kevlar. — Aquí hay pocas leyes contra la pedofilia y ninguna contra la prostitución. — Recordé que los pedófilos estadounidenses estaban huyendo a Holanda y los países bajos porque la ley no prestaba atención a esa clase de delitos y por poco vomito. — La traeré de vuelta, y si le hicieron daño, todos estaremos aquí para ayudarla a recuperarse.

En el camino le recé a Morrigan para que me diera fuerzas y a todos los dioses para que la protegieran. No quería pensar en lo peor pero estaba en manos de Declan, era un sádico pervertido, el dolor le daba placer y los rumores sobre lo que les hacía a sus mujeres eran aterradores. Como irlandeses crecimos respetando a las mujeres, por más desagradable que sea, por más que odies a una, se merece tu respeto como mujer y persona, no las lastimas, las proteges. ¿Nació con el gen de la maldad? No habia otra explicación para lo sádico que es.

— Deja de rezar, ya todos están en posición. — Levanté la cabeza y miré a Marshall. — Quédate aquí, si algo me sucede ya sabes qué hacer. — Asintió.

Bajé del auto con los demás hombres. El ruso y sus hombres ya estaban ubicados, todos a dos calles del lugar al igual que nosotros y comenzarían a moverse al mismo tiempo para crear un anillo por si alguien quería escapar.

Comenzamos a avanzar y en unos minutos llegamos al punto donde debíamos ubicarnos. Sé que no solo llegamos nosotros, el lugar estaba rodeado por agentes de varias agencias de seguridad internacionales, como la interpol. Al parecer, el ruso cobró algunos favores y corrompió a algunos. Su hija estaba ahí adentro, vi que el nuevo cuñado de Marshall estaba algo nervioso por la presencia policiaca pero esta vez no venían tras él.

Nóvikov y yo nos acercamos a la puerta, y nos ubicamos cada uno a un lado de la puerta con AKs doce. La arquitectura del edificio era típica de Ámsterdam, soso, angosto y con muchas ventanas. Lo extraño eran los barrotes de las ventanas, no son muy comunes aquí, eso quería decir que querían mantener a todos afuera o tal vez adentro. Esperaba que la oscuridad nos protegiera de la vista de cualquiera que se asomara a una de las ventanas.

Nóvikov articuló en silencio números en ruso y cuando llegó a tres se giró y tiró la puerta de una patada. Entré detrás de él y no pasó mucho tiempo para que los disparos comenzaran. Tanto afuera como adentro las balas iban y venían, al parecer tenían guardas que se distrajeron pero en cuanto escucharon el caos adentro intentaron entrar y afuera también se desató una balacera. No veía a Carly y esto comenzaba a ponerse muy feo, perdimos un hombre.

Escuché ruidos en el piso de arriba y el ruso también lo noto. Fuimos hacia las escaleras abriéndonos paso entre las ráfagas de balas y subí detrás de él pero una ráfaga pasó sobre nuestras cabezas y tuvimos que saltar en un cuarto.

— ¡Blyád! — El ruso estaba más que cabreado. Parecía a punto de perder los estribos.

— El maldito celta loco frente a mí. ¿Cómo fue que terminaste follando a niñitas O’Lantern? Te criaron mejor que eso. — Maldito bastardo de mierda, iba a meterle una bala en el culo. — Laney McGregor, cuanto tiempo. Pensé que eras la puta de alguien más amigable pero veo que te gusta ser amarrado y azotado por Declan. — Me asomé un poco para provocarlo y una ráfaga casi me vuela la cabeza. — Voy a enseñarte a respetar hijo de perra.

— ¡No es momento para jugar a los reencuentros! Mi hija está en algún lugar.

— Será como en la escuela, cuando te dábamos buenas palizas.

— Por favor, Laney. Declan, tú y sus matones juntos nunca pudieron contra mí.

Le dije al ruso que me quedaría cubriéndolo mientras él iba por Carly. Se puso rojo y luego saltó al pasillo disparando como loco. Entendí el mensaje y corrí mientras escuchaba los intercambios de disparos.

Subí más escaleras y llegué al tercer piso, parecía tranquilo. Revisé el primer cuarto, estaba lleno de un montón de imbéciles de mediana edad, reconocí a algunos peces gordos europeos. Quería dispararles pero ya teníamos suficiente con todo lo que estaba pasando, si los mataba, esto se convertiría en un incidente internacional de proporciones épicas.

Salí de la habitación con la intención de ir a revisar la otra, pero escuché un disparo y mi hombro dolió como el infierno. Me di la vuelta y vi a uno de esos malditos apuntándome, rápidamente apunté a su cabeza y disparé sin remordimientos. Con el disparo también escuche pequeños gritos que provenían del siguiente cuarto un poco más adelante, del otro lado del pasillo.

Caminé lentamente buscando el ángulo menos peligroso, cuando parte del cuarto estuvo en mi campo de visión pude ver a un par de chicas abrazadas y acurrucadas en un rincón. Lloraban asustadas y estaban vestidas como lolitas. Seguí caminando hasta que pude verlos. Declan tenía su brazo alrededor de los hombros de Carly y con su mano libre le apuntaba a la cabeza con un arma.

Ella estaba vestida como una colegiala sexy y la ropa apenas y cubría algo de su cuerpo. Tenía dos coletas y maquillaje que la hacía ver mayor aunque se suponía que la idea era que se viera menor. Entré al cuarto despacio sin dejar de apuntarle y me quedé a cierta distancia.

— Hola, O’Lantern. ¿Sabe tu pequeña puta quien eres realmente? Porque me da la impresión de que aún confía en ti, como si no supiera la clase de monstruo que eres. — Si intentaba dispararle, él apretaría el gatillo antes que yo y no vine hasta aquí para regresar a casa con ella en un ataúd.

— Sé lo que estás pensando, soy quien mejor te conoce, sé exactamente lo que piensas. Baja el arma y ponla en el suelo, luego lánzala debajo de esa cama con tu pie. Despacio y con cuidado. — Hice lo que me pidió. — Muy bien, O’Lantern. Te he juzgado mal toda la vida, pensé que tenías agallas pero acabas de rendirte sin que tuviera que esforzarme mucho. — Nunca me sentí tan asustado y sin salida, pero tenía que encontrar una.

— Déjala ir, Dekko, ella no tiene nada que ver en esto. — Su sonrisa perfecta me dijo que estaba disfrutando sobremanera este intercambio. — Tiene todo que ver, O’Lantern. Me has robado todo, desde niño siempre me quitaste lo que yo más deseaba admiración, respeto, poder… amor. Tenías el amor de mi padre y solo porque el tuyo no quería dártelo. ¡Si tú no tenías nada no debiste robármelo a mí! — Se rio de una manera escalofriante. — Pero ahora yo voy a robarte todo, primero te robé a esa mujer por la que tanto lloraste, ahora es mía y no puede alejarse, aunque quiere, pero no la dejaré ir, ahora te robaré a esta pequeña, pero primero voy a matarte porque sé que no dejarás de perseguirla nunca.

Hizo justo lo que quería, me apuntó a mí y presiono el gatillo más rápido de lo que yo pude reaccionar. Pensé que todo había terminado pero unos segundos después, seguía ahí de pie. Carly empujó su brazo y el disparo dio en el techo, lo golpeó en el estómago desestabilizándolo por unos momentos y escapó de él, no sin hacer que tirara el arma. Las otras chicas gritaban.

Antes de que pudiera recuperarse me abalancé sobre él y comencé a golpearlo. Aturdido, comenzó a luchar y logró darme varios golpes. Rodamos por el suelo y escuché otro disparo pero seguí concentrado en acabar con él, porque sabía que estaba tan loco como para regresar e intentar lastimar a Carly de nuevo si no lo mataba. Pude ver que ellas corrían, que Carly trataba de ponerlas a salvo. En algún momento logramos levantarnos del suelo y ambos nos percatamos del cuerpo de Laney en el suelo y un arma en su mano, su cabeza estaba en un charco de sangre y caí en cuenta de que Carly tuvo que dispararle. Esto sería un trauma para ella.

— Parece que probó la sangre, ¿crees que le guste tanto como a ti? — Nunca me gustó. Él siempre disfrutó lastimando a los demás de cualquier forma posible, yo lo hice para sobrevivir. — ¿Vas a negar que eres un psicópata que le gusta asesinar? Sé que peleabas para mi padre y matabas para O’Carroll.

Todo lo que hice en ese entonces fue por ella, aunque con el tiempo se convirtió en un recuerdo que me atormentaba, traté de cumplir parte de la promesa que le hice aquel día luego de comer esos emparedados de Roast Beef. Conseguí el dinero, pero no volví para darle lujos porque pensé que estaba muerta.

— Ya cállate y pelea. Eso es lo que buscabas ¿no? La revancha por todas las veces que…

Gruñó y se lanzó hacia mí. Apenas y lo esquivé, le di con el codo en la espalda pero no cayó al suelo. Cuando se giró le di una patada en el rostro. La clave para darle una paliza y evitar que te matara a golpes era ser rápido, golpearlo sin parar sin darle oportunidad para que te golpeara. Tuve que interponerme entre él y Gwen una vez. Ella es demasiado orgullosa para darse por vencida y salir de la jaula antes de que la moliera a golpes y él solo no pararía de golpearla hasta que estuviera inconsciente o muerta.

Seguí golpeándolo y tratando de esquivarlo pero tenía que admitirlo, se había hecho bueno con los años. Entrenó, se enfocó en su velocidad. Me lanzó contra la pared de una patada y luego me golpeó con una silla, justo en el rostro. Caí al suelo por el golpe y recibí un par de patadas en el abdomen.

— Ya no eres tan valiente O’Lantern, ¿qué paso con el maldito engreído? — Me reí. — Yo nunca fui engreído, tenía que ganar siempre o Charlie me molería a golpes. ¿Crees que tus golpes duelen? Por favor, tu padre no era un ebrio de ciento cuarenta kilos y dos metros de altura.

Tomé impulso al levantarme y lancé mi puño contra su rostro y él cayó sobre la cama aturdido. Aproveché para ir por el arma de Laney pero se abalanzó sobre mí otra vez y volvimos a caer forcejeando por ser el que disparara.

Un disparo retumbó en la habitación y dejamos de forcejear. Él sobre mí, me miraba con expresión impasible pero con una mirada llena de rencor y odio. Sentí que algo húmedo me cubría mientras los segundos pasaban.

— Yo quería ser el mejor hijo, pero él siempre te quiso a ti, que no eras su sangre. Lo asesiné por preferirte. — dijo lo último con una sonrisa de loco y un segundo después comenzó a quedarse laxo sobre mí pero sus ojos nunca se cerraron.

Estaba muerto.

Lo tiré a un lado de un empujón y vi el enorme agujero en su costado derecho. Me levanté y mire el arma. Era una mata policías, si me hubiera disparado el chaleco no habría servido de nada. Qué suerte tuve. No iba a desperdiciarla ahora, los disparos habían cesado y solo esperaba que la adrenalina durara lo suficiente hasta llegar a una ambulancia, porque esta bala en mi hombro iba a doler mucho si no la sacaba pronto y tenía que encontrar a Carly primero.

Pasé junto al cuerpo del tipo que me disparó y vi que los demás se habían ido, Carly tuvo que pasar por aquí. ¡Mierda! Si le hicieron algo… Bajé las escaleras corriendo y vi al ruso tirado en el suelo con un par de hombres atendiéndolo. Estaba pálido y vi mucha sangre, apenas se mantenía consiente. Uno de los hombres estaba sentado en el suelo y sostenía una bolsa que estaba conectada a su brazo y al de Nóvikov por intravenosas. El hombre que se encargaba de sus heridas se daba prisa mientras insultaba en ruso y rogaba porque sobreviviera a su dios cristiano, pidiendo que su jefe no recordara que rezaba por él o lo patearía.

— ¿Qué sucedió? ¿Dónde está Scarlett?

— Afuera con los paramédicos. Le dije que esperara para revisarla pero me apuntó con el arma y no podía dejar al jefe. — Se daba prisa mientras cocía las heridas, su concentración era impresionante pero estaba nervioso y parecía que hablar lo ayudaba a concentrarse. — Va a matarme cuando se entere que dejé que otros la revisaran. ¿A dónde vas, yanqui? Mijaíl ya está mareado y no puede hacer presión por mucho tiempo, aún tengo que sacar una bala.

El chico debía tener calambres, ambas manos estiradas sosteniendo la vida del Pakhan era demasiada presión para soportar con la visión borrosa. Tomé su lugar sosteniendo las gasas y presioné hasta que el medico comenzó a trabajar en esa última herida.

Luego de que terminaran, Nóvikov recuperó un poco de su color y volvió un poco en sí. Ya no parecía estar al borde de la muerte pero el riesgo seguía ahí. Llamaron a más de sus hombres y limpiaron el lugar mientras él se recuperaba lo suficiente como para caminar ayudado por alguien. Al borde de la muerte y aun así se negaba a parecer débil, ¿qué le daban a estos rusos en la comida?

Un hombre lo sostenía mientras él caminaba dando órdenes a los demás, yo iba junto a él porque me lo pidió, quería saber sobre Scarlett tanto como yo pero solo le dije lo que ya sabía.

Al bajar las escaleras y dirigirnos hacia la puerta Scarlett entró corriendo en dirección a nosotros y se veía muy preocupada. Por un segundo vi que Nóvikov cambió su expresión de dureza y estoicismo por una de anhelo y felicidad, pero cuando ella se lanzó hacia mí, su expresión volvió a ser lo que era.

Con gran alivio abrí mis brazos y la tomé en el aire para apretarla contra mi pecho, vi que eso no le caía en gracia a él, pero ella ni siquiera sabía quién era realmente, no se preocupaba por el ruso en absoluto. No podía culparme por tenerla entre mis brazos ahora y no él. No quería desperdiciar este momento, ella necesitaba saber que la amo y superaríamos todo esto juntos, no la dejaría sola. La apreté contra mí mientras besaba su rostro. Revise que no tuviera heridas, mis manos acariciando con cuidado de no lastimarla o asustarla.

Parecía estar bien pero lloraba, sollozaba de una forma en que nunca la vi hacerlo y tuve miedo de que eso significara que la lastimaron y no estuve ahí para protegerla. Luchó por tanto tiempo ella sola y ahora que estaba yo para protegerla, dejé que esto sucediera.

Luego de que los paramédicos nos revisaran volvimos al lugar donde nos quedábamos, las tres fueron interrogadas, había más chicas pero Brenda, que por alguna razón estaba involucrada, se las llevó y logró escapar. Nadie sabía en donde estaban. Quise hablar con Carly sobre eso pero se negó, no sé qué fue lo que sucedió entre ella y Brenda mientras estuvo secuestrada pero no era bueno.

¿Cómo pude ser tan ciego con Brenda? Nóvikov me contó su historia con Brenda, lo rentable que era para su negocio y lo peligrosa que al parecer resultó ser. En los últimos tiempos tuvo fugaz de información y un montón de problemas. Al principio pensó que se trataba de sus hombres, pero hace un tiempo descubrió que Brenda estaba tratando de abrirse camino destruyéndolo y a otros personajes poderosos que tenían alianzas peligrosas a las cuales también traicionó y que estaba en problemas hasta el cuello pero nadie pudo tocarla.

Declan supo aprovechar la ambición y el odio de esa mujer y usarla para su propio beneficio, fueron contra Carly para llegar a mí, ambos por diferentes razones pero al final, lastimaron a Carly. Según Nóvikov, ella estaba tan obsesionada conmigo desde que estaba en la universidad que cometió grandes errores y tuvo que amenazarla con matarme para que me dejara. Planeaba matarme realmente y no le importaba, pero ella se alejó y se convirtió en su negocio más rentable, por lo que se olvidó de mí, hasta que ella decidió regresar y según ella, recuperarme.

Él sabía que yo representaba un riesgo para su negocio. Brenda se volvía loca y se equivocaba cuando se trataba de mí, plantaba a clientes importantes, hacía desaires en reuniones importantes. Ella en cierta forma era la cara de la organización. Una mujer hermosa y complaciente en la cama, la mejor. Cumplía los deseos más oscuros de cada hombre tanto dentro como fuera de la cama. Los hechizaba con su encanto. Ella conquistaba a los hombres difíciles y los hacía dóciles para que Nóvikov y la organización trataran con ellos. Sabía qué era lo que quería cada hombre y se lo entregaba, y yo caí en sus encantos.

Según Nóvikov, la diferencia entre todos esos hombres y yo, es que ella también cayó en los míos y no quería dejarme ir. Tanto así que me dejó ir temporalmente para evitar que me mataran, pero su plan siempre fue regresar por mí.

Ahora que había desaparecido, debíamos tener cuidado porque podía regresar en cualquier momento y aún más peligrosa que nunca. Era obvio que quería hacerle daño a Carly porque la veía como su rival y amenaza, no descansaría hasta deshacerse de ella y tenerme a mí. Por lo que a mí respecta, Brenda debía tener el mismo destino que Declan. El infierno.

Volvimos a Nueva York lo más rápido que pudimos. Logré convencer al director y maestros de que los chicos estaban trabajando en un proyecto académico para presentar a cierta empresa que serviría como parte de sus finales, pidieron mi ayuda y por eso se ausentaron. Nóvikov creó una gran farsa en poco tiempo en una de sus empresas y les dio el crédito a los chicos. Esto animó a la escuela a pensar en esa clase de proyectos empresariales para dar crédito a los estudiantes e incentivarlos para que innovaran y toda esa nueva línea de negocios y emprendimiento que impusieron en esta época.

Ocultamos lo mejor que pudimos todo lo que sucedió. No queríamos a los medios detrás de la historia, Carly ya había tenido suficiente de eso en los últimos meses, así que filtramos la información a otros grupos de delincuentes y todo comenzó a calmarse. Carly tenía el apoyo de los rusos y todos sabían que era la hija perdida de Nóvikov. Todos excepto ella. Nadie quería enfrentarlo y cabrearlo así que las cosas se enfriaron lentamente con los italoamericanos, por lo tanto los medios se concentraron en nuevas noticias escandalosas y comenzaron a olvidarse de ella lentamente.

En pocos días ella se concentró en sus entregas finales y el fin de curso, todo parecía tranquilo, la calma después de la tormenta y yo estaba concentrado en hacerla sentirse segura, sin miedos. Me sentí aliviado de que nadie la hubiera tocado, estaba a salvo de las pesadillas. Nunca fue violada porque llegamos justo antes de… la idea de lo que planeaban hacerle era horrible.

El verano llegó y el fin del curso era un hecho. Sin preocupaciones escolares, otras vinieron a mi cabeza, puede que todo estuviera calmado por ahora pero yo tenía sospechas y esas sospechas podían significar una amenaza. En días anteriores, le pedí a Marshall que hiciera una investigación, no consiguió mucho más de lo que ya sabíamos pero tenía que ir más allá y tal vez ella tenía las respuestas.

Me preparé para enfrentarme a ella y a lo que pudiera decirme. Estaba en la terraza frente a la piscina, sentada en una silla de playa con un pequeño short, blusa de tirantes, lentes de sol, un libro y un reproductor portátil. Tomaba el sol mientras leía acompañada de su playlist. Se veía tranquila y risueña, como si nunca hubiera pasado por tantas cosas horribles a su corta edad. Parecía tan apacible y yo no quería arruinar su momento, pero debía hacerlo por su bien.

Me acerqué con las fotos y tomé otra silla, ella cerró su libro y se quitó los lentes. La miré por unos segundos tratando de entender qué era lo que tenía que lograba cautivarme, sus mejillas se tiñeron de rojo y sonreí. Me amaba aunque tal vez yo no lo merecía. No me importaba, se quedaría dónde estaba e iría contra el mismo infierno si intentaban quitármela de nuevo.

— ¿Disfrutas el comienzo del verano?

— Nunca me sentí tan tranquila. No tengo que preocuparme por comer o buscar un lugar donde quedarme. — Mi sonrisa solo creció. Era la primera vez que no tenía que enfrentarse a la vida. — Me encanta que te sientas tan a gusto, te ves hermosa cuando estás tan tranquila y no causando problemas con tus secuaces.

— Para ser justos, ellos me arrastran a mí en sus problemas. — Sonrío. — Yo no quería pintar grafitis obscenos en el gimnasio, traté de detenerlos pero dijeron que sería una gran despedida, especialmente para los que se graduarán el sábado. — Me reí. — Bien, voy a concederte el beneficio de la duda, pero espero que no descubran que fueron ustedes. Son buenos escondiendo sus bromas. — Le di un beso delicado en sus labios.

— No quiero acabar con este hermoso momento pero debo hacerlo. Me preocupa tu seguridad y no quiero pasar por algo parecido otra vez, así que es mejor evitarlo. — Su expresión cambio a una de enojo. — Lo siento, pero quiero protegerte. Mira estas fotografías y dime si reconoces a alguien, dime cualquier cosa que sepas.

Tomó las fotografías y comenzó a mirarlas detenidamente. Era obvio que algo le molestaba. — ¿Por qué me muestras esto? — No respondí. — Este hombre. — Me mostró la foto en la que aparecían Nóvikov y su segundo al mando, lado a lado en una mesa, hablando. — era el cliente rico y poderoso de Courtney. Él me saco de servicios sociales cuando era niña, esa vez que estuve un año de un lado a otro en hogares sustitutos.

¡Lo sabía! Por eso me parecía conocido, lo vi algunas veces en el edificio, entrando a casa de Courtney y Carly. Pero era obvio que eso no era todo.

— ¿Qué sucede? Tienes que decírmelo todo, si estas en peligro quiero evitar que suceda algo. No te hagas la ruda, solo dime amor. — Pareció dudar por un momento. — El día que volviste, peleaba con Courtney. — Lo recordaba, nos estrellamos en las escaleras porque ella huía de casa mientras Courtney le gritaba desde la puerta para que regresara.

La animé a continuar. — Ella quería que comenzara a trabajar para pagar las cuentas, ya sabes, sus vicios. Me negué, pero dijo que no podía negarme porque mi primer cliente era este hombre. — Señaló a Gólubev. — Dijo que él no aceptaba un no por respuesta, que era muy poderoso y lo quisiera o no tenía que ser suya. No solo quería que me acostara con él, quería fuera con él para trabajar y que hiciera todo lo que me pidiera. Me dijo que él quería probarme por un tiempo y luego, si lo complacía, tendría que casarme con él o con el hombre que él deseara, porque yo era de él. Me había comprado antes de nacer.

Esto era aún peor de lo que pensé.

— Ella dijo que él nos salvó cuando estaba embarazada y que nos cuidaba. Evitó que la mataran y que a cambio le dijo que el bebé que naciera sería de él cuando llegara el momento. — Traicionó a Nóvikov. Él la ayudó a escapar del padre de su hija y a cambio le vendió a la niña que aún no nacía. Malditos.

— Está con el ruso. Te dije que ese hombre no es de fiar. — La levanté de su silla y la senté sobre mi regazo. — El ruso no tiene nada que ver con esto. Ese hombre lo está traicionando, Nóvikov jamás te haría daño. — Ella negó. — No lo quiero cerca de mí. Él y su hijo vienen a cenar muy seguido últimamente. — Si le decía ahora iba a odiarme. Probablemente me ahogaría en la piscina. El ruso presionaba para que le dijera pero yo no encontraba un buen momento.

— ¿Quieres hacer algo divertido esta noche? — Recostó su cabeza sobre mi pecho y suspiro. Besé su cabeza y acaricié sus piernas. Cómo me encendía. Me prometí a mí mismo que no esperaría para tomarla en cuanto se recuperara de la explosión, pero ella pasó por mucho y no quería ir tan rápido ahora. Esto era una mierda pero iba a esperar. Por nuestro bien. — Quiero una cena romántica. — Odiaba que usara ese tono meloso. Mi polla lo amaba, pero mi cerebro lo odiaba.

Blyád: puta o putada. Se usa como exclamación para momentos en los que la persona esta alterada.

Chaleco Kevlar: Chaleco antibalas.

FIVE SEVEN: comercializada como Five-seveN, es una pistola semiautomática diseñada y fabricada por FN Herstal en Bélgica. El nombre del arma hace referencia a su calibre de 5,7 mm («cinco-siete» en inglés). Una prueba independiente ha mostrado que este cartucho puede perforar un chaleco antibalas, cubierto de ropa gruesa (suéter o una chaqueta de mezclilla) y todavía penetrar 18 cm de gel balístico por lo que es conocida común mente como “la mata policías”.

FUSIL AK - 12: el Kalashnikov AK-12, llamado anteriormente АK-200, es el fusil de asalto ruso derivado del fusil de asalto soviético AK-47. Fue propuesto para un posible propósito general para el ejército ruso. A finales de septiembre de 2013, el AK-12 fue aprobado por el ejército ruso.