Te amo 23

—Mi amor, debiste decirme, preciosa. —Kevin acariciaba el cabello de Laura con ternura. Ella estaba recostada de él, sentados en un sofá en la recepción de la institución.

—Esa persona me dijo que te haría daño, Kevin. Tuve mucho miedo, no sabía cómo reaccionar.

—¿Y qué dice la policía? —Jimena preguntó con preocupación.

—Pues están investigando. —Kevin contestó—. La dirección IP de donde se creó la cuenta es de un computador de un cibercafé. Pudo ser cualquier persona. La policía ha estado viendo los videos de las cámaras de seguridad de la galería y el apartamento, pero la persona que se refleja lleva una capa con capucha y supo posicionarse para que la cámara no le enfoque más que la espalda.

—Pero, por el tamaño y la complexión corporal es una mujer. —Matt sugirió.

—Kevin... ¿Crees que sea Jessica? —Cecilia preguntó.

—Es lo que sospecho, pero no lo he podido probar. Me duele mucho que sea mi prima, sin embargo, no voy a permitir que le siga haciendo daño a mi Ojos Melosos —contestó con mirada triste.

***

—Jimena, ¿cómo van las cosas con Bruno? —Claudia se le acercó y la miró con picardía.

—Pues, nos hemos dado uno que otro beso, pero no hemos hablado sobre lo que sea que tenemos —contestó indiferente.

—Vaya... Tú vas a romper el récord de las relaciones sin nombre.

—Así es. La única relación seria que he tenido es mi matrimonio con Pablo, pero eso fue forzado, así que no cuenta. De todas formas, nuestra relación empezó sin nombre también. —Sonrió nostálgica.

—Lo mejor que puedes hacer es mantenerte lejos de ese payaso, no es que me caiga mal, él se ha portado muy bien últimamente, pero, no sé, temo que la idiotez le vuelva y te haga sufrir.

—No creo que eso suceda porque yo no dejaré que nadie me humille. Yo cometí muchos errores en mi matrimonio por la vergüenza que tenía por haber presionado a Pablo. Entonces, esperaba que él adivinara todo lo que yo sentía y quería. No ponía de mi parte para que las cosas funcionasen entre los dos, más bien, me encerré en mi frustración.

—Entonces, ustedes no se tenían la suficiente confianza para ser sinceros y apoyarse mutuamente. Eso es una prueba más de que ustedes no son compatibles.

Una sensación de tristeza abordó a Jimena. Tal vez Claudia tenía razón, mas... ¿Por qué le molestaban tanto sus palabras?

***

Laura volvió a retomar sus actividades, pero con precaución y vigilada por Kevin. No se quedaba sola en la casa y no usaba las redes sociales. Salía con su esposo a todos lados y no estaba tomando trabajo fuera de la galería.

En la galería, ya todos se habían ido y ella estaba retocando algunas fotografías, aprovechando que Kevin se encontraba en el estudio de música terminando una canción.

—Ahhhh... —bostezó estirando sus brazos. Por fin había terminado. Se puso de pies para dirigirse al estudio de música cuando fue interceptada por John. Él la acorraló contra una pared y empezó a tocarle los muslos. Hacía mucho tiempo que él no la molestaba, por lo tanto, ella se había olvidado del asunto. Empezó a temblar y su corazón latía con rapidez. Él nunca se había atrevido a tocarla, lo miró a los ojos con ruego.

—Por favor, deja de tocarme. —Dos lágrimas rodaron por sus mejillas y el miedo la embargó.

—Pero si te va a gustar, preciosa —dijo en tono burlón y empezó a besar su cuello.

—¡Déjame imbécil! —Le dio tremenda cachetada que le puso la cara roja al gringo.

—Fu***ng bitch! —espetó lleno de ira mientras sacudía sus hombros. Laura lo empujó y corrió hacia el estudio, donde Kevin miraba su celular atónito.

Laura se acercó para contarle lo que le sucedió, pero él la confrontó con el celular en manos. Puso el aparato frente a ella y Laura se quedó perpleja. En la imagen se mostraba a John besando su cuello y tocando sus muslos, junto como acababa de pasar, con la diferencia de que allí parecía que ambos disfrutaban lo que sucedía.

—Explícate, Laura Gutiérrez. —La miró lleno de ira y dolor—. Mientras yo estoy trabajando para darte una vida digna, tú te estás manoseando con mi amigo en mis narices.

—No, Kevin, no… —Lloraba desesperada—. No es lo que parece, mi amor, déjame explicarte, por favor.

Kevin rio con ironía.

—¿No es lo que parece? ¡Demonios, Laura! Esa frase está quemada y mal utilizada. Es lo que es y punto. Nunca me imaginé que tú, Ojos Melosos… —La voz le salió chillona por el llanto—. ¿Tú? Esto es una pesadilla... Tú no me pudiste traicionar de esta manera

—Kevin, te lo juro, Kevin, amor... —Se acercó a él temblando, trató de tocar su rostro, pero él se apartó con brusquedad.

—¡Aléjate de mí! No quiero verte. ¿Me entiendes? No quiero verte... aléjate de mí... —Salió del estudio como alma que lleva el diablo y Laura cayó de rodillas en llantos.

Kevin le pidió al hombre de seguridad que se asegurara de que Laura se fuera en un taxi y se fue a dormir a la casa de su padre. Necesitaba estar solo para pensar bien las cosas. Los celos y la rabia cegaban su razón, no obstante, había algo que no le cuadraba en todo eso. ¿Quién le envió ese mensaje? Y... ¿Cómo obtuvo esas fotografías tan rápido? Era obvio que alguien vigilaba a Laura y esa persona estaba entre ellos.

—¿Qué sucedió Kevin? —Cristian lo abordó en el desayuno.

—Nada grave, papá —Kevin restó importancia—. Una pelea sin importancia —mintió.

—Kevin, después de todo lo que ha pasado Laura, tú no ibas a venir a dormir aquí por una pelea sin importancia.

—Papá, no te preocupes. Solo necesitaba estar solo para pensar. Alguien está siguiendo a Laura y eso me tiene preocupado. Al parecer, es una persona que tiene acceso a la galería. Eso descarta a Jessica, ella tiene mucho que no va allá.

—Entonces, ¿quién? —Cristian lo miró perturbado.

—Ni idea. —Kevin contestó ido.

Laura se pasó toda la noche llorando. Solo durmió un par de horas y la cabeza le estaba explotando. El celular sonó y ella lo tomó con prisa con la esperanza de que fuera Kevin, mas la decepción la abordó al descubrir que no era él. Sus manos temblaron al percatarse que era un mensaje de un contacto desconocido. Lo abrió y empezó a llorar.

Desconocido

"Laurita, Laurita, ¿ves lo que pasa cuando hablas de más? ¿Cuál será mi siguiente travesura? Te voy a destruir, Laura. Y Kevin será mío”.

Laura estrelló el celular contra la pared llena de ira. El aparato cayó destrozado y ella empezó a mover la cabeza con violencia de la desesperación.

Kevin fue a la galería y sacó a John de esta arrastrándolo por el cuello de su camiseta. Lo llevó al estacionamiento y le enseñó la fotografía.

—Creo que me debes una explicación, John. —Lo miró con ganas de matarlo.

John empezó a temblar de los nervios. Apretó su mandíbula y pasó su mano por su cabello.

—Kevin, fue ella —dijo nervioso—. Tu esposa me coqueteaba y se me insinuaba. Traté de rechazarla, pero Kevin, soy humano, man, caí en la tentación. Tú esposa está buenísima y ella sabe cómo provocar a un hombre.

A Kevin le hirvió la sangre y le pegó en el rostro. John se lo devolvió y los buenos amigos empezaron a matarse a golpes. Los guardias de seguridad tuvieron que separarlos. Kevin volvió al apartamento con el rostro golpeado y lleno de ira.

—¡Kevin! —Laura corrió hacia él, pero él la apartó.

—No te me acerques, no me toques, no me hables. ¡¿ME ENTIENDES?! —gritó con gran enojo. Laura se espantó y se quedó helada. Solo había visto a Kevin tan enojado, una vez y fue cuando se enteró de lo que le hizo Frank. No pudo evitar las lágrimas, se encorvó del dolor que sentía en su pecho. Kevin se fue a la otra habitación estrellando la puerta tras sí.

—Kevin... —sollozaba mientras se dejaba caer al piso. Se acurrucó en forma de feto y lloró por largo rato. Si tan solo hubiera hablado con él antes, nada de eso estuviera pasando. No entendía como Kevin recibió esa foto de ellos al instante. ¿Cómo esa acosadora se la tomó? El miedo la invadió. Eso significaba que esa loca tiene acceso a ella.

Laura se durmió en el piso cuando sus ojos no soportaron más. Kevin salió a la sala y le dio pesar verla allí tirada, abrazada de sí misma. La cargó con delicadeza y la llevó a la habitación. Se quedó observándola un rato mientras ella dormía.

—Ojos Melosos... —Los ojos empezaron a arder—. Yo sé que John miente, ese desgraciado cobarde. Pero, ustedes se veían tan... —Puso sus dedos sobre su sien como si le doliera la cabeza—. Laura... —susurró cerca de su rostro y ella abrió los ojos lentamente.

—Kevin... —balbuceó mientras lo miraba con incredulidad.

—¿Podemos hablar? —Él preguntó con frialdad. Ella asintió atolondrada y se sentó.

—Kevin, yo no te he engañado, mi amor. John me acorraló y empezó a tocarme de repente, yo... le di una cachetada e iba a contarte todo, pero ya tú habías recibido esas fotografías mal intencionadas... —Las lágrimas volvieron a cubrir su rostro.

—No sé, Laura. Como fotógrafo entiendo que captas lo que quieres que se muestre en la fotografía. Pero... me hierve la sangre cuando veo a ese hombre manoseándote.

—Te entiendo. Es lo mismo que me pasó cuando te vi en el sofá con Jessica, sin embargo, no era lo que parecía en el momento. Kevin, me conoces y sabes que yo sería incapaz de engañarte. Yo te amo, mi amor. Tu amigo siempre me acosó y me hacía insinuaciones.

—¿Por qué rayos no me lo dijiste? —La miró fulminante.

—Porque no quería que tuvieras un problema con él. Creí que podía manejarlo sola. Él dejó de molestarme hasta ayer que se atrevió a tocarme, fue cuando decidí decirte todo —contestó sollozando.

—¡TE ESTÁS ESCUCHANDO! —gritó airado—. Demonios, Laura soy tu esposo. Ese desgraciado se supone es mi amigo y tu cubriste su traición. No confiaste en mí y mira las consecuencias. Yo ya no puedo confiar en ti, Laura. —La miró con decepción y dolor y salió de la habitación.

Kevin pasó su ropa al dormitorio de al lado y solo mediaba algunas palabras con Laura, quien estaba cada día más sumida en la depresión y la ansiedad. Por otro lado, Kevin echó a John de la galería y puso vigilancia extra en el lugar. Tenía que descubrir a la acosadora, temía que Laura corriera peligro con una loca tras ella.

***

Cristian estaba tomando un café en la sala principal de su casa con Delia. Ellos decidieron empezar una relación y pasaban mucho tiempo juntos. Él se acercó a ella y besó sus labios con fervor, pero de repente, la puerta se abrió y ellos se separaron sonrojados.

—Hola, Cristian. —Jillian se acercó a él y besó su mejilla—. ¿Me extrañaste?

Cristian se quedó mudo por un momento. Delia miró a Jillian con recelo y luego a Cristian, quien tenía cara de desconcierto.

—Cris, ¿quién es ella? —Jillian preguntó mirándola de arriba a abajo.

—Ella es Delia... —contestó nervioso—. Ella es... una amiga.

Delia lo miró indignada y con tristeza.

—¿Una amiga? —Lo confrontó—. Creí que era tu novia, Cristian.

—¿Tu qué? —Jillian lo miró con asombro y reclamo.

—Su novia. —Delia repitió desafiante.

—Pero ¡qué barbaridad! Cristian, ¿podrías explicarme a qué se refiere esta mujer? —Jillian le exigió echando chispas.

—Ah... pues... —No podía articular las palabras.

—Ya veo. —Delia profirió con reclamo y lágrimas en sus ojos. Ella salió corriendo de allí. Se sentía tonta por creer que él había superado a su ex esposa.

***

Laura se sentó en el sofá de la sala a esperar que Kevin saliese de la habitación. Ella tenía varios días sin salir de la casa y solo lo veía por pocos segundos cuando se encontraban en la sala. Ya no soportaba esa situación. Kevin salió de la habitación y fue a la cocina, tomó leche y cereal y lo echó en un tazón. Se sentó frente al desayunador y empezó a comer mientras registraba su celular. Laura lo miraba de lejos en silencio.

Después de desayunar, Kevin lavó el envase y lo colocó en su lugar. Tomó su cartera, llaves y teléfono sin decir palabras. Laura trató de no llorar ante su indiferencia. Otra vez se quedaría sola en casa y con la sensación de vacío y dolor en el pecho.

—Kevin... —Su voz sonó temblorosa—. ¿Vas a salir?

—Sí... —dijo entre dientes.

—¿Puedo ir contigo?

—No. —respondió cortante—. Quiero ir solo. De todas formas, tú no te llevas bien con mi madre.

—¿Tu madre está en el país? —Laura preguntó sorprendida.

—Sí.

—¿Por qué dices que no me llevo bien con tu madre? Ella es la que no me soporta. —Laura se cruzó de brazos.

—Como sea —respondió con frialdad y se dirigió a la puerta. Laura sintió que algo explotó dentro de ella. No soportaba más su trato frío e indiferente.

—Kevin... —Empezó a llorar. Él se quedó observándola desde la puerta sin inmutarse. Laura se acercó a él y lo abrazó. Él la apartó y abrió la puerta, pero ella la cerró y empezó a removerlo con fuerza y desesperación.

—Laura, déjame en paz… —La distanció. Ella empezó a darle puñetazos sobre el pecho asimismo lloraba desconsolada.

—¡Estoy harta! ¡Estoy harta! —repetía con gran llanto—. No me quieres a tu lado, entonces me voy, imbécil. Ya te aclaré todo. ¿Qué más quieres de mí? —Cayó sobre sus rodillas llorando a todo pulmón.

—Laura, deja el espectáculo, debo irme. —Kevin pidió con voz temblorosa.

Laura empezó a reír como loca.

—¡¡AAHH!! —Laura gritó de repente por la impotencia y empezó a jalar su cabello como si hubiera perdido la razón. Kevin la sostuvo por los brazos para evitar que se siguiese haciendo daño.

—¡Ya basta Laura! ¡Deja de actuar como una loca!

—¡Suéltame! —Se removía con violencia—. ¿Quieres salir de mí? ¿Ya no me quieres a tu lado? Entonces te daré el gusto. —Se soltó de él y corrió hacia la habitación. Kevin la siguió preocupado, pues estaba muy alterada. Laura empezó a sacar toda su ropa y a echarla en una maleta—. ¿Quieres que me vaya? Entonces, me voy. Te dejo en paz y sin mi molesta presencia.

—¿Qué crees que haces? —Kevin le quitó la maleta, cargó a Laura y la tiró sobre la cama.

—¡Estúpido! ¿Qué crees que haces tú? —Laura le reclamó con ira.

—¿Vas a dejarme? —masculló denotando reclamo—. Hiciste una promesa en el altar de estar conmigo hasta que la muerte nos separe. Y Ojos Melosos, yo no me he muerto aún. —La miró con ira e intensidad.

—¡Eres un desgraciado, Kevin Mars! —Ella se paró sobre la cama y le saltó encima, dándole puñetazos sobre su pecho. Él agarró sus muñecas y se tiró con ella en la cama. Se puso encima del cuerpo de Laura y empezó a besarla con furor y rabia. Ella le devolvió el beso con la misma intensidad, entonces hicieron el amor de una forma ruda y brusca.

—No vuelvas a ocultarme nada, Ojos Melosos. —Kevin le dijo mientras acariciaba su hombro con su dedo índice. Laura estaba acurrucada en su pecho, con la cabeza sobre el otro brazo de Kevin.

—Te lo prometo, mi amor. ¿Me perdonas?

—Sí. Perdóname también por actuar como un idiota. No supe cómo manejar la situación, amor.

—Perdonado.

—Perdonada.

—Te amo, Kevin Mars.

—Yo te amo más, Ojos Melosos.

***

—Ya encontré la información. Tenías razón en todo. —Gómez acariciaba el cabello de un estudiante—. Gracias por darme ese dato tan importante, ahora hagámosle saber a toda la universidad lo desubicada mental que es la maestra Gutiérrez.

Claudia llegó temprano como de costumbre para desayunar junto a Matt. Él ya había cedido a su deseo de que dejara de usar la extraña ropa por lo que ella se lo había llevado de compras semanas atrás y también le había diseñado algunas. Ya no usaba el cabello pegado al cráneo como solía hacerlo. Claudia lo llevó a la peluquería y le dieron un corte moderno. Se veía muy sensual con su corte bajo por los lados y abundante en el centro. Tenía una escasa y estética barba que lo hacía ver muy sexy. Casi nadie lo reconocía en la universidad y el número de admiradoras creció de forma dramática.

Claudia entró a las instalaciones y se sintió extraña al notar que todos la miraban y murmuraban entre ellos. Muchos se reían y la observaban con burla.

—Hola, maestra Gutiérrez. —Un chico la abordó con sorna.

—Ten cuidado, Karl. —Una joven advirtió con sarcasmo—. No vaya a ser que se obsesione contigo. —Todos estallaron de la risa. Claudia los miró confundida y siguió su camino.

—¡Pero si es la loca acosadora, profesora descerebrada! —Gómez se paró frente a ella con una sonrisa malvada.

—Buenos días a usted, también. —Claudia espetó con sarcasmo.

—Tan insolente y no eres más que una loca persigue hombres. ¿Acaso acosaste a Páez, también? ¿Con qué lo amenazaste para que esté contigo?

—¿Estás borracha o qué? —Claudia la miró desafiante—. Estás dolida porque él me prefirió a mí.

—Con tu expediente dudo que Páez esté contigo por voluntad propia. —Gómez dijo con malicia—. ¿Creíste que nadie nunca descubriría sobre tu locura? Pues, te equivocaste descerebrada, ya todos saben lo loca que estás. —Gómez apuntó hacia un mural. Claudia se acercó al ver las hojas sobre éste. Las piernas le temblaron y sus manos se movían de forma involuntaria, lágrimas cubrieron su rostro y todo empezó a darle vueltas. Estaba totalmente expuesta. La orden de alejamiento, fotos de cuando estaba en la corte, la orden de ver a un terapeuta, fotos de los hombres con los que se había obsesionado, todo estaba allí. Arrancó los papeles del mural con desesperación. Un grupo de estudiantes la rodearon y empezaron a acosarla con groserías, burlas y acusaciones. Claudia salió corriendo de aquel lugar entre llantos y temblores. Entonces, no soportó más, empezó a vomitar sobre sí mientras los estudiantes la grababan y fotografiaban entre risas y expresiones de asco.

***

La habitación estaba rodeada de cantantes rockeros y decorada con guitarras y algunos símbolos musicales. La chica se encontraba frente a su computador embelesada con el perfil de Kevin que se reflejaba en el monitor. Ella se acercó a la pantalla besando la foto que se mostraba allí. Sacó un álbum de fotos que tenía guardado en su gaveta con llave. El álbum se titulaba: "Mi gran amor" y estaba lleno de fotografías sobre Kevin. Entró su mano en la gaveta de dónde sacó una foto arrugada. Esbozó una sonrisa tenebrosa y con un marcador rojo dibujó una equis en el rostro de Laura, quien posaba junto a él.

—Kevin, amado. —Besó la foto—. Pronto nos vamos a deshacer de esta intrusa. —Rayó el rostro de Laura con violencia y rabia—. Por fin estaremos juntos, mi amor.

La puerta se abrió y ella ocultó la fotografía con nerviosismo.

—Paloma. —El señor Goodman asomó la cabeza—. Date prisa, tienes ensayo en media hora —advirtió.

—Ya voy, papá. —Entornó los ojos con hastío. Odiaba la música clásica, odiaba tener que vestir como una princesita y sonreír con cortesía, cuando lo único que deseaba era cantar rock. Odiaba ir al teatro, pero más odiaba a su padre por obligarla a hacer algo que no le gustaba.