Capítulo 35 El rescate

“Han entrado, no hay nada que podamos hacer, el Duque de Galandria está aquí” escuche a mi Beta atravez de nuestro link mental.

“Enrique?, ese imbécil tiene días, asechando a mis guerreros, rodeando mi territorio, bloqueando todos mis rutas de escape, pero todo será inútil, no tengo escapatoria, pero jamás la recuperarán a ella con vida”.

Decido a matar a la mujer que amo y ame desde la primera vez que la vi, camine hacia su recámara, su calabozo por estos dos meses, al llegar a la puerta la vi en el suelo, se veía tan débil, mientras Enrique atacaba a mi manada, más tortura recibía ella, sin comer sin agua y su cuerpo lleno de moretones , por los golpes que le he dado, estaba tan débil que ni siquiera podía defenderse.

Ahora ya nada importaba, no podría estar con ella sabiendo que espera un hijo de Magnus y tampoco le daría la satisfacción, de verlo crecer, antes de que Enrique entrara envíe una carta con un guerrero de toda mi confianza, para que se la entregara a Emma, quiero que Magnus piense que Gina está embarazada y que ese bastardo es mío.

Sera mi última estocada para matarlo en vida, le quite todo, hasta su alma y él jamás sabrá que ella lo amo hasta el último momento.

Mire Georgina y me acerque a ella, tome tu barbilla y levante su cabeza para que pudiera mirarme por última vez, “Pudimos haber sido tan felices, si tan solo me hubieras aceptado, nada de esto hubiera pasado y tu hermano aún estaría vivo, tu seria mi Luna y ese bastardo sería mi heredero”.

Ella me miro y aún podía ver ese fuego en su rostro, aun en ese estado ella era orgullosa, eso era algo que ame en ella, su fuerza era una verdadera Luna , una Reina indomable.

“Prefiero la muerte a ser tuya”.

“Si eso quieres, con gusto cumpliré tus deseo”, mi mano se convirtió en garras filosas y la levante flexionando su cuello, ella ni siquiera puse resistencia y levante mi mano, pero justo cuando estaba a punto de hacerlo, la puerta se abrió de golpe y mi mirada sé nublo por completo dándole la bienvenida a la oscuridad y la muerte.

Mire a Kenzo y vi como su manos se elevaba, cerré mis ojos y pensé en mi bebe y en como hubiera deseado verlo nacer y crecer, perdóname mi pequeño angelito.

Fueron mis últimas palabras, mientras esperaba esa última estocada que nunca llego.

Un fuerte ruido hizo que abriera mis ojos, al ver como la cabeza de Kenzo rodaba por el suelo y al levantar la mirada, frente a mi estaba Enrique, sosteniendo su espada cubierta de la sangre de Kenzo, todo había terminado por fin.

Enrique se acercó a mí y me abrazo con fuerza, estaba tan débil que ni siquiera podía moverme.

“Ya estoy aquí, ! Dios mío!, perdóname por no haber podido rescatarte antes, perdóname, Georgina” dijo Enrique mientras lloraba en mi hombro .

“Pero ya estás aquí, sácame de este lugar, vamos a casa”, le dije y él me sonrió acariciando mi mejilla.

Sentí como sus brazos rodearon mis piernas y mi espalda, mi cabeza descansaba en su pecho, ni siquiera tenía fuerzas para abrir los ojos, solo quería dormir y no saber nada más.

“Su alteza, todo está en orden, los lobos están rodeados y contenidos, que hacemos con ellos” dijo uno de mis hombres.

‘Los que deseen unirse a Galandria, que nos sigan y los que no lo deseen que se vayan y adviérteles que si se acercan a nuestro territorio serán ejecutados a sangre fría, esto que le sucedió a mi hermana, no será olvidado por nosotros”.

“Si señor”, me dijo y se fue a cumplir mis órdenes.

“Enrique!” dije casi como un susurro.

“No hables, estas muy débil, debes guardar tus fuerzas”.

“Necesito un doctor, estoy embarazada y temo por la vida de mi bebe”.

Pude ver el rostro de Enrique, estaba furioso y sé que en su mente se imaginaba lo peor, y maldecía el no haber podido llegar antes a salvarme.

“Ese imbécil se atrevió a tocarte, te juro que si pudiera buscaría a una bruja, para que lo reviviera una y otra vez, para poder matarlo y que sufra por todo lo que te hizo”.

“Él bebe que crece en mi vientre no es de Kenzo”.

“Que?, entonces es de………” dijo Enrique sorprendido.

“Sí , es de Magnus, él no sabe y no quiero que lo sepa, si no me quiso y no lucho por nosotros, entonces no nos merece”.

“No te preocupes, no lo sabrá”.

Después de dos horas finalmente llegamos a Galandria, mi padre me recibió y al verme, pude ver las lágrimas en su rostro, mi estado era deplorable, casi se veían mis huesos y esa belleza que alguna vez tuve, era la sombra de lo que soy ahora.

Me llevaron inmediatamente al hospital, donde me atendieron de urgencia y estuve bajo custodia real, por los guardias de mi padre.

Enrique le aviso a Aime, que finalmente habían podido rescatarme y ella no dudo en venir a haberme, acompañada de Trevor, pero solo porque lo amenazó con no regresar, si no le permitía visitarme.

Han pasado 24 horas y aún estoy hospitalizada, Enrique no se ha separado de mí ni un instante ni mi padre.

“Enrique!” dije mientras trataba de abrir mis ojos.

“Shhhhh, trata de descansar no hagas esfuerzos, aquí estoy, estas segura y en casa, no te preocupes” dijo mientras acariciaba mi cabello.

"MI bebe?", le pregunte .

"Está bien el médico ya te checo, un poco débil, pero con una buena alimentación y reposo saldrán ambos adelante, debes estar tranquila , ok"

Pero pude ver como retiro su mano rápidamente de mi cabeza y se levantó, se escuchaban unos gritos en el pasillo del hospital y podía jurar que era la voz de mi mejor amiga Aime, exigiendo que la dejaran verme.

"Me vale un reverendo cacahuate, quien allá dado al orden de que no recibiera visitas, yo soy casi su hermana y exijo que me dejen verla si no quieres que en este momento…….” gritaba Aime, pero Enrique salió de mi habitación y hablo con ella.

“Con un demonio!, quieres bajar la voz, estas en un hospital y tus gritos es lo que menos necesita Gina , en este momento” le decía Enrique.

“No me importa, quiero verla , dime que está bien, porque tanto misterio y tanta seguridad, no entiendo” mencionaba Aime,

Cuando Enrique vio a Trevor y los guardias se acercaron a ellos, “Está loco, que esperabas que viajara sin mi mate, él está aquí porque yo se lo pedí, si no como se supone que me permiten viajar hasta Galandria”.

“Si me hubieras avisado, con uste mandaba un grupo especial que te escoltara de regreso, sin necesidad de que trajeras a este espía, no necesito que Magnus se entere de esto, si no le importo rescatarla , no merece saber en qué estado la encontré”.

“Enrique por favor, cálmate no es ningún espía, está aquí solo porque yo se lo pedí, entiende” dijo Aime y no pude evitar las lágrimas en mi rostro, al escuchar las palabras de Enrique, era la verdad , no le importaba a Magnus y si hubiera muerto tampoco sería de importancia para él.

“Enrique mírame, a que te refieres con su estado?, que le ha pasado?”.

“Kenzo, eso fue lo que le paso, ese imbécil que dedico su vida a ser su sombra, casi logra su propósito, sabes cuantas veces intento abusar de ella, como se defendió una y otra vez”.

“Mientras recibía golpes y maltrato por dos meses, dos malditos meses de sufrimiento y tortuga constante sufrió mi hermana, mientras tu Alfa” dijo Enrique mirando a Trevor.

“Se dedicaba a revolcarse con prostitutas, aumentando el dolor que ella sentía, porque además del abuso que sufrió en manos de Kenzo, tuvo que soportar el dolor que sentía en su cuerpo, cada vez que Magnus tenía sexo con otra mujer”.

“Esos dos infelices, casi al matan cuando decían amarla, no la merecen y me voy a encargar que ella jamás tenga que sufrir su culpa y ahora en su estado, está más débil que nunca”.

“En su estado?” pregunto Aime.

“Nada , pasa si quieres verla, será solo por unos minutos y deja que Trevor te acompañe , quiero que la vea y le diga a Magnus con sus propias palabras, como la encontramos, quiero que le digas a ese infeliz lo que Kenzo le hizo mientras él gozaba en brazos de otra mujer, mi hermana deseaba que la muerte llegara para dejar de sufrir, cuando sabía que nadie la rescataría, pero yo nunca dude de ella, díselo y que no se atreva a acercarse a ella o te juro que lo mato”.