Consecuencias

Durante nuestras vidas siempre habrá consecuencias ya sea que realices actos buenos o malos y algunas veces te castigaran por hacer él bien porque no suelen entender tú punto de vista, pero no te preocupes que en este mundo siempre seremos visto como villanos solo por ver todo de color gris porque pera nosotros en este lugar no existe solo blanco y negro.

Sara siempre odio que la castigaran, si cometía un error era castigada, ir en contra de las órdenes era merecer un castigo, ya sea que hiciera todo bien, matara a quién matara, hiciera lo que hiciera, siempre merecía un castigo de forma fuerte y cruel que dejaban marcas en su cuerpo por días impidiéndole hacer bien su trabajo, y eso no cambio aun cuando entró a la organización.

La loba suspira al recordar, sabia cuando se enteraran la castigaran pero ella no los dejaría porque ya no era una niña que apenas sabía manejar un cuchillo, ahora ella sola podría matar a más de cincuenta personas que tuvieran entrenamiento y a más de doscientas sin él.

-Bien te dejo la limpieza de todo Ema-, dice sin más y observa a todos los que los rodeaban, la suelta y se va.

Serena y tranquila pasa por la multitud que se abría a su paso porque lo que impone la omega no era debilidad ni sometimiento, era algo mucho más fuerte que lo que lograba imponer un alfa puro y ella podría ser mucho más peligrosa que uno.

Sara quería ir a su habitación para tomar una ducha y descansar, pero le sería imposible ya que sus consecuencias venían corriendo, a toda velocidad, en forma de un lobo marrón.

La loba de ojos lilas paso corriendo al lado de ella lanzandole una mirada que decía claramente que se quedara quieta en él lugar donde está, al llegar a la escena está se vuelve a su forma humana y se acerca a hablar con Ema que estaba pálida por él miedo ocasionado por aquellas palabras y esa escena.

La peliblanca suspira y va a sentarse a una de las bancas que había para esperar a que la castigaran de alguna forma, tal vez y con suerte la sacaran de la escuela o la mataran ya que de esa forma podría llegar a ser libre de esa maldita vida que le tocó.

Suspira y mira él cielo azul tan hermoso mientras él viento mueve sus cabellos de forma suave ocasionando que se perdiese en esa sensación que era parecido a la libertad pese a que tenía una cadena en él cuello, una cadena que jamás pudo y ni podrá sacarse.

Escucha pasos apresurados ir de un lado a otro pero uno capta su atención ya que se acercaba a ella de forma rápida.

-Estas loca verdad?-, habla una voz gruesa cerca de ella.

-Y eso te importa?-, responde sin más.

-Tú...

-Basta Eliot, no intentes hacerte él preocupado y dime que quieres-, dice mirándolo fijamente con sus ojos escarlata y es ahí cuando se da cuenta de la sangre que la cubría sin creer que lo que le dijeron fuera cierto.-No hagas esa cara es como si hubieras visto a un monstruo-, habla con tono divertido y se levanta acercándose a él.

Por inercia retrocede, esto molesta y pone triste a la omega pero no lo hizo notar porque al final ella sería lastimada.

-Será… Será mejor que nos vayamos, no quiero que él director espere más-, dice algo nervioso por su comportamiento de hace rato. Se da la vuelta y escucha chistar a la loba para después sentir sus pasos detrás de el siguiendo lo.

Todo él camino fue silencioso, no solo porque no hablaban sino que por donde Sara pasara todos se callaban al ver la cubierta de ese líquido vital que aún goteaba de sus manos y dejaba un rastro de pequeñas gotas.

Cuando llegaron a la puerta de roble de donde había salido hace algunas horas, entra como si nada, porque claro está que seguiría sus ordenes al pie de la letra pero no los respetaría ni un poco a personas que permitían tal tortura y maltrato hacia otros cuando ellos ya habían vivido lo mismo.

-Por lo menos toca la puerta-, dice disgustado él alfa frente a ella.

-Como si me importara-, contesta cortante.

Él alfa suspira y da una seña para que Eliot se retire, señala la silla y ella se sienta frente al peligris sin miedo a su castigo.

-Sería inútil pelear contigo o aplicar algún castigo-, habla sin rodeos.

-Estas en lo cierto, entonces que harás?-, pregunta.

-Yo? nada-, habla calmado.-Pero no sé qué harán los demás-, muestra una sonrisa y las puertas se abren de forma sorpresiva mostrando a la loba de ojos lilas y a Ema.

-¿Estás loca verdad?-, dice enojada.

“Al parecer hoy he escuchado mucho esa palabra”

Piensa mientras muestra una sonrisa-Tal vez-, y suelta una leve carcajada al ver las cejas de la beta fruncirse más.

-Ema reporta-, habla sin quitar la mirada de la peliblanca.

-Eh si, no hubo ninguna baja pero sí daños irremediables al parecer-, dice sin más.

-Vaya pues se lo merecen-, contesta de forma indiferente.

-Dos de los betas que atacaste tienen lesiones cerebrales y aun no se sabe de qué tipo, y tal vez él alfa jamás despierte!!!-, habla enojada.-Él beta más pequeño aún no despierta por la gran pérdida de sangre que le ocasionaste y…

-Espera, espera, detente ahí yo no le hice nada a ese pequeño lobo-, dice defendiéndose pero solo escucha una carcajada sin gracia.

-Crees que te voy a creer, Sara te conozco desde hace mucho y nunca has hecho algo bueno por eso siempre eras castigada por nuestros superiores-, contesta enojada.

-Bien no me creas no me importa realmente, además dos, si quieres sacar trapos sucios hazlo cuando no esté tú cachorra a lado porque tal vez se me escape la lengua y revele cosas que no te gustaran-, dicho esto la pelimarrón retrocede y se calla por unos minutos sin quitar su cara de disgusto.

-Tendrás que limpiar toda la biblioteca de tú residencia-, suelta la loba mayor y se va indignada.

-Eso es lo único que pueden hacer?-, habla viendo como la puerta se cierra.

-Sabes que ninguno te haría daño, menos Mía que no sabe tanto de tú pasado-, dice Seth casi de forma paternal.

-Si, si como digas y si eso es todo me retiro.

-Espera Sara tengo una orden para ti-, dice algo confundido de si hablar o no.

-Una orden? qué quieres que haga?-, habla de forma divertida.

-Aléjate lo más posible de Alan-, suelta sin rodeos y la mira serio con sus ojos verdes iluminándose algo que sorprende a la omega.

-Eso es demasiado fácil, no me acercaré a tú cachorro lo prometo-, se levanta después de decir aquello y se va sin saciar su curiosidad, pero si es una orden ella solo tenía que bajar la cabeza y obedecer.

Cierra la puerta y ve de frente al alfa de cabello negro hablando con un grupo, suspira porque supuestamente se tiene que alejar de el pero no tenía opción ese era él camino hacia la salida.

Camina sin querer llamar la atención pero lastimosamente lo haría ya que estaba cubierta de sangre, así que cuando los del grupo del alfa la detectan se quedan callados y solo la observan como los demás.

“Me odio”

Él agarre en su muñeca se sintió al instante cuando pasó al lado de él, Sara ya sabía quién era pero no quería hablar con él aunque se lo hubieran ordenado no hacerlo.

-...Sara-, suelta después de unos segundos preocupado al sentir él olor a sangre sobre ella.

-Suéltame-, dice sin mirarlo solo queriendo ya irse de allí.

-Vayamos primero a la enfermería-,dice afianzando su agarre arrastrándola por otro camino alejando la de su libertad.

-No lo necesito-, dice intentando alejarse de él pero ya estaba cansada, así que solo se dejó llevar.

Caminaron un largo rato y en ningún momento Alan se volteo a mirarla, tal vez por miedo a no encontrarse con la Sara que él conoce o tal vez solo por que no quería. De cualquier forma denotaba un olor a nerviosismo que solo lo podía sentir la omega.

Cuando estuvieron cerca de la enfermería él olor que preocupaba al alfa se hizo más fuerte y esto lo alteró.

-Será mejor que me sueltes-, habla la peliblanca rehusándose a seguir él camino.

-Porque?-, pregunta deteniéndose.

-Porque no lo necesito.

-Si, si lo necesitas-, dice negándose a soltarla, negándose a dejar de tocar su piel y de sentir su aroma más cerca.

-No, no lo necesito-, contesta algo cansada de la plática.- Así que ya suéltame y déjame en paz-, Sara por alguna razón no podía pelear con él alfa pero quería irse de allí aunque su lobo anduviera indeciso.

-No lo haré, eres mi amiga-, suelta sin más escondiendo lo que realmente quería decir.

-Jamás lo fui Alan!!!-, dice harta ya-Nunca fuimos amigos, así que sal de tú ensoñamiento porque yo solo fui un objetivo más en tú maldita lista y ya-, suelta con resentimiento.

-No!!!-, grita algo enojado.-Nosotros sí fuimos…-, diciendo esto se da la vuelta pero cuando la ve no pudo decir más.

Dirán que está loco pero para los ojos rojizos del pelinegro la loba se veía hermosa, las manchas de sangre que se veían en su camisa decoraban hasta llegar a su cara donde se transformaban en gotas que adornaban cada parte ella de forma perfecta y casi simétrica.

Esto hacía resaltar sus ojos de forma sorprendente y su pelo tan puro como él aire la hacía ver como un ángel, un ángel realmente malvado y hasta quizás un demonio.

-...-, no pudo decir nada y como idiota se quedo mirándola.

-Eres igual a los demás, si yo te hubiera mostrado está cara de primeras jamas te hubieras acercado a mi-, suelta una risa sin gracia ya agotada de tantas decepciones en un día.- Ahora solo aléjate y no vuelvas a acercarte a mí porque jamás fuiste ni seras mi amigo, jamás confiaré en ti y jamas seras mi alfa.

Dicho esto la peliblanca se libera del agarre y se va sin detenerse pese a las feromonas de tristeza y de dolor que emanaba él alfa, aunque claro su lobo se sentía algo culpable pero no merecía ningún perdón por lo que le hizo al pobre corazón de nuestra omega.