Hora del Almuerzo
La prestigiosa escuela Grey fue catalogada la mejor apenas al año de su apertura, pese a su lejana y extraña ubicación en él centro de dos grandes bosques el de la Muerte, catalogado así por él acantilado, y él Negro nombre puesto por lo oscuro que era aun de día.
Pero lo que destacaba más era su forma de enseñanza y sus clases secretas, además de sus horarios de recesos, ya que los chicos en la única hora que podían congeniar con los otros cursos era en la hora del almuerzo.
Aquí es donde se encuentra nuestra hermosa loba, apenas toco él timbre todos empezaron a salir algunos más apresurados que otros y muy pocos se quedaron.
Sara prefiere salir después de unos minutos, no comería pero quería ver más de esa escuela y si se podría meter en problemas mejor aún.
Lastimosamente en la puerta la esperaban Mateo y Eliot que cuando sus miradas se encontraron con la de la loba ella solo sonrió, y de forma rápida dio vuelta apuntando a la ventana que estaba abierta.
Los dos alfas cuando vieron las intenciones de la omega intentaron agarrarla pero ella ya se había tirado desde él tercer piso, esperaron lo peor cuando los gritos se hicieron escuchar y se asomaron a ver de forma rápida para solo presenciar al hermoso lobo blanco aterrizar de forma celestial en el suelo, el cual los miro altaneramente perdiéndose entre los árboles del lugar.
Para la peliblanca era común saltar de lugares altos, varias veces tuvo que escapar de está forma de sus perseguidores y no haría excepciones ahora.
Cuando se encuentra sola y fuera de la vista de otros, toma su forma humana y camina admirando él hermoso paisaje junto al olor familiar a casa, que era leve por la lejanía pero se sentía cercana por momentos.
“Casa”
Él olor hacía cosquillas en su nariz junto a las ganas de cruzar esa pared e ir a su hogar, pero era imposible ya que estaba Matt de por medio.
Suspira y sigue caminando mientras sueña con volver, pero se detuvo cuando sintió ese olor a problemas, ese olor que la llamaba, ese olor característico de la sangre.
De forma rápida corre hacia él olor que se volvía más fuerte con cada paso y frena cuando lo siente cerca, más por los ruidos que por él olor.
-Vamos pequeños, si te quedas quieto no dolerá tanto-, dice él alfa de ese pequeño grupo mientras abría a la fuerza las piernas del beta clavando sus afiladas uñas en ellas haciendo brotar ese líquido vital carmesí.
Al chico lo mantenían agarrado de las manos mientras suplicaba y pedía que se detuvieran pero solo recibía risas y burlas como respuesta provocando que la sangre de la peliblanca empezó a hervir al ver tal escena.
Nuestra loba quería asesinarlos uno por uno y eso es lo que haría ya que fue criada para eso, entonces de forma intencional pisó una rama.
-Quién está ahí?- dijo él alfa algo disgustado por que lo molestaran y entonces otra rama se rompió esta vez en él lado contrario.
-Oye da la cara-, habló uno de los betas sintiendo como él ambiente comenzaba a cambiar.
Él pobre beta seguía temblando y liberando ese olor ácido que tenían los lobos menores cuando se asustaban, demostrando que era joven aun.
“Malditos bastardos”
Como si los estuviera cazando los empieza a rodear produciendo ruido al chocar sus uñas con la corteza de los árboles, los chicos se asustan comenzando a sudar frío y la atmósfera se torna oscura y sangrienta señalando que se acercaba su final.
El líder fue él primero en levantarse para tratar de afrontar lo que sea que los quería dañar, aunque emanaba un poco de miedo asustando a los otros dos.
Ella sonríe y cuando ve un hueco ataca de forma sorpresiva cubriendo sus manos de un color carmín de la primera víctima, claro no estaba muerto pero lo estaría si no recibía atención médica inmediatamente.
Se levanta y mira con una sonrisa cínica a los presentes ocasionando que estos se asusten peor, hasta que él lobo menor se desmaya de la impresión que le daba la sangre.
-¡A correr!-, dice la loba y como por arte de magia los otros dos se echan a correr.
Revisó al chico que se había desmayado verificando que era un beta, viendo como tenía la camisa abierta y marcas que el seguro no quería en su cuerpo, y recordó cada cosa que trataron de hacer y lo que dijeron aumentando su enojo.
-Uno-, dice Sara de forma divertida mientras lo cubría con su chaqueta.-Dos!-, gritar para que la escuchen preparándose para jugar.-Tres!!-, y con diversión empieza a correr tras ellos
Le divertía cazar a tipos así porque le gustaba hacerle sentir él mismo dolor que él de sus víctimas, por esa razón cuando tuvieron que deshacerse de los Altos Mandos ella fue la que trajo más cabezas y aplico más tortura a cada uno.
Sara podría ser la persona más sádica y vengativa del mundo, pero todo era porque le irritaba ver que la justicia nunca actuará de forma justa y solo le quedaba hacerla cumplir por mano propia, aunque sí se pasaba de vez en cuando un poco.
Corría entre los árboles sintiendo él viento en su cara, sintiendo la adrenalina que le causaba cazar a otros y cuando localizó a una de sus presas se emocionó más. Rodeó al lobo y lo atacó de frente este lo esquivo cayendo sentado.
-Vamos, no te dolerá tanto si te quedas quieto~-, dijo recalcando las últimas palabras.
-Yo…yo lo siento-, dice él beta temblando.-Yo no quería.
Nuestra loba suelta una carcajada cuando él beta termina de decir eso y lo patea con fuerza hasta que su cuerpo choca contra un árbol ocasionando que él chico escupa sangre, con rapidez lo levanta del pelo y estrelló su cabeza una y otra vez hasta dejar un pequeño hueco en la corteza cubierto de un color carmesí.
Se limpia la cara con la manga de su camisa y suelta él cuerpo inmóvil que casi ni respirar podía, y con indignación le dice.
-No pongas excusas estúpidas y hazte responsable-, y vuelve a tomar marcha en busca del último maldito perro.
Él otro lobo no era inteligente, ya que corría en una sola dirección dejando un rastro perfecto de feromonas de miedo y terror que se podían sentir fácilmente a la lejanía.
-Será mejor que corras más rápido!!-, grita demostrando lo cerca que estaba de agarrarlo, lastimosamente él chico se acercaba peligrosamente rápido al patio principal.
Pero lo que quería lograr no saldría porque a la peliblanca no le importaba que la vieran realizando su trabajo de hace casi seis años y no tendría piedad aunque estuviera frente a un niño.
Cuando él lobo se hizo notar por los alumnos presentes en él lugar no pudo ni siquiera gritar cuando con toda fuerza, desde él cielo, una hermosa cabellera blanca se hizo notar cayéndole encima golpeando lo hasta que la sangre empezó a salpicar en su cara y pese a esto ella no se detendría hasta estar satisfecha.
-Sara!!-, le gritó Ema al verla y se acercó de forma rápida haciendo que la loba se detuviera y la mirada con sus ojos rojos que se guían resaltando entre tanta sangre.
-Qué?-, dice de forma defensiva y altanera cuando la tiene enfrente.
-Como que “que”?-, habla irritada.-No puedes hacer esto-, y la empuja para ayudar al “pobre” chico frente a sus ojos lilas.
Ema estaba asustada y se notaba por él disimulado temblor en sus manos y él leve olor agrio en él aire, esa era su primera vez viendo tanta sangre cubriendo a una sola persona que ni siquiera titubeó cuando la sacaba a la fuerza de otro humano frente a los demás, pero no podía demostrar debilidad así que se tragó su miedo.
-Si te sorprende esto será mejor que no entres en él bosque-, dijo posando su mano en él hombro de la rubia aterrorizando la, haciendo que imaginara la obra sangrienta que podría haber más allá de esos árboles de roble oscuro y se preguntó si esa era la Sara que conocía.