¡¡Fight!!¡¡Fight!!
Él caminó hacia la residencia fue casi tranquilo ya que para esa hora no había nadie por los pasillos, él timbre había sonado mientras ella era llevada a la enfermería así que fue un buen momento para echarse a correr cuando se soltó y se perdió de la vista del alfa.
Corrió como nunca en su vida tanto que no podía respirar bien ocasionando que le empezara a doler él pecho por él esfuerzo que hacía al exhalar dejando a cada pulmón sin aire y claro que le dolió de forma tan horrible que hasta era mejor eso que la indecisión y la indescriptible sensación que tenía en su interior.
Sara quería sacarse ese sentir sin importar nada, así que de forma rápida e intranquila abre la puerta con fuerza y se va directo al baño donde vierte todo él contenido de su estómago que era poco.
Toda esa sensación se deposita en una sola emoción, una muy problemática para la omega, una llamada angustia, que era algo muy nuevo para ella y pese a su mecanismo de defensa, este mismo no reaccionaba ocasionando una explosión en su interior.
Las gotas de agua caían sobre ella, quería parar de alguna forma eso que sentía en cada fibra de su ser, quería sellar esa sensación sin fin, quería parar de sofocarse en un vaso pero él agua no la ayudaba en nada y entonces decidió arrancar cada pedazo de esa aflicción, de ese dolor.
Él agua se teñía de rojo mientras las ropas eran rasgadas con cada rasguño en su piel que la hacía sentir un poco más libre pero no quitaba la sensación por completo y harta solo pudo abrazarse a sí misma sin saber qué hacer.
“Quiero que se detenga”
Que debería hacer en esos momentos, solo era una niña a la cual nunca le enseñaron a controlar sus emociones, nunca le dijeron que hacer con ellas y solo hicieron que guardara todo en su interior y aguantara, como querían que no fuera un monstruo si ellos la habían vuelto así y ella no tenía ninguna escapatoria.
Y como por obra de magia se sintió de nuevo en esa jaula, de nuevo se sintió encadenada sin saber cómo proceder esperando solo una orden o a alguien que le explicara qué hacer, aunque la peliblanca verdaderamente solo quería a alguien que no le hiciera daño pero realmente ella era él filo del cuchillo quién lastimaría a cualquiera sin importar qué decisión tomará.
“Si solo hubiera tenido una vida normal”
Con este pensamiento sale de la ducha y se cubre con una bata recostándose al instante en su cama mirando él techo, suspira y con esto él hueco que había dejado en su corazón se cerró más ocasionando que ahora fuera un poco más difícil sacar a la verdadera Sara de su interior y ahora tal vez ya no sentiría tanto.
La noche se hizo presente rápidamente y cuando la de ojos carmesí abrió los ojos se sentía tan calmada que no recordaba muy bien que había ocasionado aquella reacción pero tampoco le importó demasiado.
Se levanta y recuerda que tiene clases, si era de noche ya, pero ahí era cuando empezaba la verdadera diversión ya que era hora de combate, de pelea.
Decide bañarse mejor ya que aún no había salido toda la sangre que tenía, pero antes determinaría que se pondría está vez, así que opta por algo más cómodo.
Al salir se pone una camiseta de cuello alto que poseía en las mangas agujeros para poder utilizarlos como guantes con un pantalón corto que se ajustaba bien a sus espléndidas piernas y unas botas cortas con un taco chino, todo de color negro.
Sale de la residencia y se va directo al edificio principal, camina por los pasillos vacíos sin ver a nadie así que decide utilizar su habilidad de rastreo.
Cierra los ojos y se concentra en su alrededor, en cada sonido hasta él más mínimo y con esto logra encontrar a todos o mejor dicho a la mayoría ya que sus palpitaciones los hacían notar, y con una sonrisa se dirigió a ese lugar.
Todo se volvía oscuro mientras se acercaba por él pasillo del primer piso, al ser mitad lobo podía ver sólo lo justo en la penumbra de ese lugar y como a los demás le brillaban los ojos haciéndose notar.
Se fue acercando más y la luz se hizo ver al parecer todos estaban en silencio o mejor dicho hablaban en susurros ya que él ruido no era demasiado.
Cuando estuvo por asomarse para ver qué sucedía alguien la agarra y la estrella contra la pared impidiendo su acción, la persona no era tan fuerte pero la peliblanca no tenía ganas de pelear a menos que atacará primero.
-Vete de aquí-, dijo con tono nervioso sacando a la loba de su trance prestando más atención a quién la agarraba.
-Tú eres aquel beta verdad?-, dice provocando que él nombrado se sorprendiera por lo dicho confundiendo a la omega.
-S-si soy yo-, la suelta y agacha la cabeza mientras habla.
-Me habían dicho que no despertarías en un tiempo, pero parece que estás bien ahora-, dice algo contenta por el chico soltando feromonas para que se calmara.
-Detente-, dijo algo molesto.-No estoy bien, tú solo empeoraste todo.
-Porque? que yo recuerde te saque la basura de encima.
-No, no lo hiciste-, habla preocupado.-Ahora te van a colgar a ti, así que vete y escapa antes que alguien más te vea-, suelta rápido empujando a la loba para que se vaya.-Sal de la escuela y vete lejos donde nadie pueda encontrarte, yo asumiré toda la responsabilidad.
-Espera, espera detente ahí-, habla y lo agarra de los hombros para evitar de que la siguiera empujando y le preste atención.-No necesito que nadie asuma la responsabilidad de mis actos, así que iré.
-No quiero que te lastimen, por favor solo vete-, él lobo estaba asustado y preocupado por ella y no por lo que le pudiera pasar a él, esto conmovió a la omega que solo podía mirarlo con ternura.
-Quienes se tendrían que preocupar son ellos-, suelta sin más demostrando de que ella podía con todo.-Además no puedo irme de está escuela aunque quisiera-, dice para después dirigirse a la luz y por fin ver él hermoso coliseo.
“Vaya esto me trae ciertos recuerdos”
Piensa con gracia recordando que había un lugar parecido en la organización solo que más grande y sin techo donde siempre había peleas para subir de rango. Un lugar donde ella derramó demasiada sangre.
Cuando los cabellos blanquecinos y los ojos rojos se hacen ver las miradas se posan en ella de forma rápida y él ambiente se torna pesado, era más que seguro que no hablarían mucho.
-Hello pequeños, uno de sus cachorros me dijo que me buscaban-, dice sonriendo mirándolos con altanería
-Así que tú eres la omega que no conoce su lugar-, habla un alfa de cabellera azulada que parecía fuerte.
-Mi lugar?-, contesta con algo de molestia pero sin quitar su sonrisa.-Te diré quién no conoce su lugar y es él estúpido alfa que está a tu lado.
-TÚ!!-, gruñe él nombrado enojado por lo dicho pero él mayor lo calla con la mirada.
De forma repentina suena una risa algo molesta para la omega y aparece en escena una chica alfa de ojos celestes que miraba a la peliblanca como si se la fuera a comer.
-Que lengua afilada tienes, eso me gusta-, dice con cariño y dulzura.-Aunque has sido un poco mala te daré un trato especial si aceptas ser mía y no te castigaré tanto.-, suelta con una sonrisa ladina esparciendo su aroma dulce que al llegar a las fosas nasales de la peliblanca no la atrajo para nada.
-Mirei no te metas en esto, ella hirió a personas de mi grupo así que yo decidiré su castigo-, habla con furia por ser interrumpido por la loba mayor.
-Oh querido, en eso estás muy equivocado-, dice contenta.-Ella lastimo a mi querida hermanita y no lo puedo dejar así como si nada tampoco.
Cuando terminó de decir eso aparecieron varias lobas alfa y betas, y algunos hombres omegas que a plena vista se podía ver que no los trataban bien.
Sara ya estaba cansada de tanta platica porque sabía que al final y a cabo acabaría igual, así que soltando un suspiro sonoro llamó la atención de todos y con una sonrisa dijo lo que pensaba.
-Todos los presentes saben que yo no cederé a nada así que acabemos con esto ahora-, al terminar da un paso hacia él frente bajando de dónde está, lista para enfrentarlos sin una pizca de miedo.
Él alfa mayor sonríe y dice con diversión-Veamos cuanto dura tú arrogancia pequeña-, y con esto dicho se lanzan seis alfas a atacar la.
Los ojos carmesí de la peliblanca brillaban de emoción, su objetivo era no matar a nadie solo dejarles daños permanentes para que nunca volvieran a hacer lo mismo aunque esto lo hacía más por él beta que por ella.
“Por mi merecerían la muerte”
Pensó la omega ya que no quería que alguien más se volviera un monstruo, suspiro con calma y se concentró en lo que hacía.
Los alfas que la atacaban eran muy lentos y torpes pero fuertes así que solo esquivaba y dejaba que se cayeran y golpearan solos, no perdería tiempo ni fuerzas con personas inútiles pero sabía que si seguía así solo se cansaría.
Entonces está vez cuando uno de los alfas la atacó ella lo bloqueo y de forma rápida agarró su cabeza golpeándola con su rodilla con fuerza dejándolo fuera de juego.
Pero esto solo se hizo peor, como una hidra por cada cabeza que cortaba dos nuevas aparecían haciéndole él trabajo un poco más difícil pero no imposible.
"Solo son inexpertos"
Y era verdad aunque solo los treinta primeros, mientras más personas se unían a la contienda más aumentaba la agilidad, la fuerza y la precisión de cada golpe pero esto no haría que nuestra omega se rindiera.
Cada golpe era esquivado y detenido de forma rápida pero él cansancio le empezaba a jugar en contra así que decidió cambiar su forma de pelea y solo dar un golpe preciso que los dejara fuera de combate de una.
Todo iba bien hasta que sintió esa pequeña punzada y ardor en su mejilla que sacudió su interior haciéndola enojar y de alguna forma recobrar la energía.
La sonrisa que mostró en ese momento sacudió a todos los presentes, y en ese mismo instante la beta se arrepintió de utilizar aquel cuchillo, porque sin saberlo le estaba dando paso libre a una asesina de primera la cual no tenía piedad con las personas injustas.
Rápidamente él arma es robado de las manos de su dueña y es redirigido a su cuello él cual por suerte cubre con su brazo, él cuchillo atraviesa de forma limpia la muñeca y con fuerza corta todo él antebrazo y con un patada la manda lejos.
Esto solo duró unos segundos que se sintieron eternos para todos los de su alrededor ya que esto demostraba la gran diferencia de nivel entre ellos.
-Quién es él siguiente?-, preguntó de forma altanera ocasionando que por él orgullo todos se movieran a los brazos de la querida muerte.
Detrás de uno de los pilares se encontraba una persona que con los audífonos puestos viendo cualquier cosa en la web esperaba paciente a que su hora terminará y que su dinero fuera depositado.
Para él era común que esos niños se pelearan, y para mantener su boca cerrada le pagaban él doble de su salario solo había una regla que él había impuesto y era que nadie muriera.
Pero todo se fue a la mierda cuando él cuerpo de una chica paso a lado suyo salpicando sangre, lo cual le sorprendió y lo obligó a tratar de detener a esos cachorros, pero todo intento se detuvo cuando vio él cabello blanquecino de la omega siendo manchado por gotas de sangre y esos ojos carmesíes sin ninguna pizca de remordimiento.
Y la reconoció como él pequeño cordero recién llegado que vio por la mañana, pero está vez no pudo sonreír al sentir miedo por él menstruo que veía, porque ahora no eran pequeñas gotas de sangre en su camisa sino un charco gigante bajo sus pies.
Así que al ver que no podría detenerla decidió salir corriendo y pedir ayuda al director él cual la había traído, y por ende se tendría que hacer cargo.
Cuando llega de forma rápida abre la puerta interrumpiendo al director y tratando de recuperar la respiración dice-La nueva.
-La nueva?? ¿Hablas de Sara?-, pregunta Seth él cual recibe una respuesta afirmativa.-Qué sucede con ella?
-Se está peleando con los alumnos-, dice esto llamando la atención de él peli gris, él cual apenas deja de ver los papeles nota la sangre en la ropa del profesor.
-Que Sara, que?-, dijo él Alfa menor antes de salir corriendo con él director y él profesor siguiéndolo.