Cementerio

La vida es algo tan efímero, algo tan frágil y lindo, como una flor que se marchita lentamente con él paso de los días pero que aún espera que otra vida aparezca en su lugar y que, pese a las adversidades siempre se mantiene firme a ese deseo para así poder descansar en paz.

Pero para Sara su vida no era efímera ya que pese al daño que le hicieran ella podría recuperarse, lastima que aprendió que aquello tenía un límite de la peor forma posible.

Su vida no era frágil ni linda porque no había nada por lo cual realmente ser fuerte o algo por lo cual vivir, hasta que él mundo le enseñó que podía proteger, que podía brillar siendo ella esa rosa con espinas tan duras que cuidaría a cada flor en su interior pero que principalmente la cuidaría a ella misma de su entorno agresivo.

Y como cualquier persona ella se aferró a vivir; y así abrió sus ojos, aunque la luz blanca la cegó por un momento, supo que ya no estaba en esa fortaleza si no en un hospital que estaba más que segura que era de la organización.

La idea de que las habían rescatado la calmó ya que sabía que Isis estaba bien y que la misión había sido un éxito, sus heridas eran graves pero sanarian un poco más rápido que una persona normal gracias a sus genes.

Aunque ya todo había pasado aún tenía que averiguar porque y como cinco había conseguido crear esa inyección levanta muertos y como había conseguido tales datos para hacer aquello, pero estaba más que segura que muchas personas de alto rango del antiguo Ten estaban involucrados.

Pero aún debía descansar o no se recuperaria por completo pese a la ayuda brindada del hospital y su ojo izquierdo también necesitaría más tiempo para su regeneración por que estaba más segura que estaba destruido.

-Esto es tan molesto-, se dijo así misma apenas pudiendo moverse.

-Si lo sé-, dijo Ema entrando por la puerta.

-Que paso para que te enviaran a ti y no viniera tú jefa a regañarme?-, habló la peliblanca.

-Pues está ocupada con varias cosas ahora, pero se alegrará de saber que ya estas despierta-, soltó leyendo su celular.

-Yo creo que lo que menos querría Mía sería él que despertara o estuviera viva.

-Si fuera así, ahora sería aún más problemático-, dijo con un semblante triste que plantó duda en la omega.-Pero eso ahora no importa, tengo cosas que hacer así que me voy yendo-, habló rápidamente y se fue.

Sus palabras y su repentina huida la hicieron cuestionarse si realmente todo estaba bien, pero pese a pensar en las posibilidades no se le ocurría nada o quizás era su mente la que no quería soltar las peores posibilidades que podían existir, específicamente una.

Pasaron dos semanas y nadie había ido a visitarla solo los médicos entraban para ver como avanzaba pero nunca le decían nada de lo que pasaba afuera, sus huesos rotos y sus heridas internas ya habían sanado solo su ojo avanzaba lento.

No podía salir a menos que le dieran él alta pero ella ya estaba lo suficientemente sana como para poder irse, aunque no tuvo que esperar mucho ya que Mía apareció de repente un tarde de aquel dia con un vestido negro en su mano él cual lanzo a la menor.

-No me importa lo que digan tú también tienes derecho a despedirte-, dijo sería pero con un leve tono de tristeza.-Vístete rápido o llegaremos tarde.

Sara se empezó a cambiar por él hecho de que saldría pero aún no entendía él que pasaba, así que como cualquiera ante una duda, pregunto

.-¿Qué sucede? ¿De quién me tengo que despedir?

La beta dudo de que responder pero tenía que decirle la verdad porque tarde o temprano ella se enteraría.

-De Isis-, dijo con pena.-Tienes que despedirte de ella.

-Porque? ¿Se va a algún lado?-, la omega ya sabia pero se negaba a creer en lo que su mente pensaba.

-Sara-, dijo tratando de sonar calmada.-Isis falleció-, y con esas palabras algo se rompió dentro de ella, y en un abrir y cerrar de ojos se encontraba frente al ataúd de su amada madre.

No podía creerlo, no caía aún en la idea de que eso fuera verdad de que él cuerpo de su madre estuviera ahí, en ese lugar sin moverse, como dormida sin poder despertar.

-Eva-, dijo cuando fue empujada de forma repentina.

-No digas mi nombre-, soltó enojada.-Por tú culpa ella está ahí-, y señalo la tumba y como nunca había visto Eva empezó a llorar.-Y no solo ella, también mi hijo.

Con eso dicho Sara se dio cuenta que había destruido todo lo que la beta amaba, sin darse cuenta había destruido a una familia completa y todo por su mera existencia.

-Traelos-, dijo despacio.

-Qué?-, preguntó la omega.

-Tráelos de vuelta, vuelve en él tiempo o no se pero no los dejes morir-, hablo mientras agarraba del cuello a la menor.

-Yo no…-, no pudo terminar ya que nuevamente fue interrumpida.

-No te dejaré-, dijo con su voz entrecortada.-No te dejaré volver a este cementerio, así que traelos-, fue lo último que soltó antes de ser separadas y que sus ojos se cerraran.

La oscuridad la consumio por segundos y como si no hubiera podido respirar en un largo periodo de tiempo, abrió nuevamente sus ojos tomando una gran bocanada de aire y se dio cuenta que estaba en las mismas condiciones en las cuales estaba en él hospital, solo que él cielo negro con la luna menguante le dio a conocer que un seguia en aquellas ruinas, y aunque no podía recordar bien lo que había soñado él sentimiento de tristeza la asaltaba.

“Traelos”

Su mente la atacaba con eso una y otra vez como si fuera una orden entonces trato de verificar si Isis estaba bien y por suerte su corazón aún latía, pero al tratar de moverse su cuerpo no respondía por las horribles heridas.

-Mierda-, fue lo que soltó antes de toser sangre, estaba super jodida pero no podía hacer nada sin sacrificar algo pero debía de hacerlo.

De esa forma empezó a acelerar su proceso de recuperación pero eso le quitaría él poder recuperarse si la herían por un largo periodo de tiempo y sería extremadamente doloroso pero tenía que soportarlo porque su deber era salvar a la beta y eso es lo que haría aunque se volviera vulnerable.

Pero la suerte nunca fue su aliada; así que cuando se dio cuenta sintió demasiadas presencias alrededor del lugar y estaba más que segura que no eran aliados, así que detuvo su recuperación y nuevamente cerró sus ojos esperando a que se acercaran a ella.

-Vaya suerte-, dijo uno de los tipos cuando se dio cuenta de la omega.-Sigue viva-, declaró mientras tenía su mano en la muñeca de la peliblanca.

Después de eso hubo movimiento pero ninguno habló y lo único que sintió después fue un pinchazo en su brazo que empezó a quemar pero de alguna forma supo lo que era cuando su cuerpo empezó a repararse sin que ella lo ordenara.

-Parece que nadie les hablo de mi-, dijo para pegar una patada al tipo que lo dejó inconsciente para después pararse asustando a más de uno con su aura asesina y su mirada carmesí.

Sara suspiro y antes de que pudieran quitar él seguro de su arma la peliblanca ya había matado a tres con él cuchillo que le había quitado al que le ayudó, mezclando los restos de su sangre con la de los demás.

-Enserio quieren hacer esto?-, preguntó deteniendo la mano de uno para que no quitará él seguro mirándolo con serenidad como diciéndole que no le importaba matarlos a todos si se interponian en su camino.

Él chico sudaba frío porque no sabía en qué momento ella había llegado allí pero tenía miedo, un miedo que nunca antes había sentido como si estuviera frente a la misma muerte pero extrañamente también sentía una calidez indescriptible al ver sus ojos.

Pero la omega al escuchar ese pequeño sonido que hacía el mecanismo al quitar el seguro cambio su mirada angelical y a sangre fría destrozó la yugular del tipo frente a ella utilizando su cuerpo como escudo para la lluvia de balas que vino después mientras se movía hacia uno de los pilares para así esconderse.

-¡¡Esperen!!-, gritó él que se había desmayado primero.-No pueden matarla…-, mientras ellos se perdieron en esa estúpida conversación de porque no debían dañarla, Sara aprovechó y sin que se dieran cuenta empezó a moverse agarrando un arma y municiones, hasta que dijeron algo interesante.-...ya vienen refuerzos no podrá con todos-, de cierta forma sí podría, pero no era él momento debía de sacar a Isis y no tenía su poder regenerativo.

Además no sabía en qué condiciones se encontraba la peliverde, así que debía de ser rápida y acabar con ellos antes de que llegaran más.

Entonces, tomando aire se mentalizo de que ella estaba de nuevo en la organización, de nuevo en aquellos tiempos y de que debía sobrevivir a toda costa porque él tiempo no estaba de su lado.

-Como en los viejos tiempos-, se dijo y se quitó la polera que estaba rota.-Solo que ahora no estoy sola-, y de está forma cargó él arma, corriendo hacia él otro pilar que tenían una gran separación empezó a disparar ocasionando que se escondieran rápidamente por él sorpresivo ataque.

Las rafagas de balas no harían un daño letal pero los heriría demasiado como para tener que concentrarse en otra cosa que no fuera ella y así de apoco acercarse al lugar donde estaba la beta y poder sacarla de ahí.

Así que nuevamente corrió de pilar en pilar hasta que vio en él proceso algo llamativo en un cadáver, pero estaba justo en él medio dándole altas probabilidades de que la hirieran, pero si no las agarraba podría perder una gran oportunidad para hacer más fáciles las cosas.

Respiro hondo y nuevamente corrió pero está vez retrocedió agarrando de paso las granadas que estaban en él cinturon de uno de los soldados, tuvo algunos roces con las balas enemigas pero nada que fuera de gravedad pero sí que dolía al moverse.

Se detuvo un momento para revisar él estado de Isis y así poder pensar en su siguiente paso, y al parecer no le quedaba tanto tiempo.

Solo faltaban dos pilares y llegaría a la entrada del calabozo, así que sin más desprende él cerrojo de una de las granadas y lanza él cinturón hacia él lado en donde estaban los tipos.

La explosión fue grande al tocar él piso provocando que pedazos de los cadáveres saltara por todas partes, pero Sara sin importarle corrió de forma veloz aprovechando esto y transformándose bajo los escalones en un santiamén.

Vigas caídas, algo de fuego y las rejas caídas fue lo que se encontró en aquel lugar pero nada de eso le quito su objetivo de la mente. Así que, atravesando todo eso encontró a la peliverde que tenía varias heridas pero la de su pierna era la más preocupante porque no dejaba de sangrar.

Pero no había tiempo porque estaba más que seguro que ese lugar se caería a pedazos por él hecho de no haber tenido cuidado al cruzar.

Volvió a su forma humana y cargó en sus hombros a la débil beta, y nuevamente se transformó. Debía correr y salir de ahí ahora, porque su audición no le mentía y él helicóptero que se acercaba podría no ser ayuda.

Así que pensó en cómo moverse sin que en él proceso Isis se cayera pero era casi imposible, pero entonces sintió un leve agarre en su pelaje y vio que la peliverde trataba de agarrarse con todas sus fuerzas a ella.

-Tú corre, no te preocupes me sostendré bien-, y dicho esto él agarre fue más fuerte, y sin perder él tiempo corrió a toda velocidad sabiendo que le esperaría una balacera.

Por suerte la puerta principal no era la única salida, así que cuando salió del piso de abajo lo primero que trato fue que ninguna bala le diera a la beta y empezó a escalar por las paredes y de está forma salió.

Ya todo había acabado solo debía correr lo más lejos que pudiera y ponerse lo más cerca de sus aliados, pero Isis no soportó más y entonces se soltó de golpe perdiendo la conciencia.

Al sentir eso la peliblanca se destransformo enseguida y la agarró atrayéndola a su cuerpo que también tenía graves heridas por algunas balas que habían impactado con su cuerpo pero debía seguir, así que otra vez la puso en su espalda y se transformó solo que en vez de correr solo podía caminar.

“Solo resiste un poco más Isis”

Se repetía, mientras sentía los latidos de la beta un poco más débiles pero pensándolo bien estaba muy lejos de donde estaban lo de Ten y él rastro de sangre que dejaban las dos daba su ubicación exacta, por lo tanto solo era cuestión de tiempo que las atraparan.

No había posibilidades de correr, no había posibilidades de luchar y ella también estaba perdiendo mucha sangre al no poder cerrar sus lesiones, ya no quedaba tiempo y sin posibilidades ya no quedaba nada.

“Un último intento”

Y como pudo bajó a Isis de su lomo, agarrándola con su hocico está vez y procurando no herirla con sus colmillos corrió.

¿Podría desmayarse? si, era una gran posibilidad pero no le importo, llevaría a Isis a casa a salvo sin importar que, y lo consiguió? no lo se porque al final todo se volvió negro.