Perdida
En este mundo hay veces, o para algunos casi siempre nos sentimos perdidos o desorientados sin saber a donde ir o a donde permanecer.
Ese sentimiento abrumador de sentir que ya no puedes avanzar hagas lo que hagas, esa sensación asfixiante que te hace sentir que todo está mal de una forma o otra porque siempre quieras o no te encuentras en ese callejón sin salida.
Pero en algún momento encontrarás a alguien que te guíe en ese camino correcto pero también encontrarás a aquella persona que solo te hará perder más pero eso ya es una decisión que tomarás tú mismo, la mano que quieras agarrar ya no es mi problema.
A Sara desde pequeña siempre la obligaron a seguir a quién solo la hacía desorientar, a quien solo la confundía más de cuál era su objetivo hasta sentirse encerrada en ese laberinto llamado vida y entonces cuando quiso caminar sola, cuando quiso seguir otra vez se sintió perdida, porque al final.
"Cual es él camino correcto?"
Y de está forma los ojos de color carmesí se abrieron con sorpresa.
Aunque no podía recordar lo que había soñado esas palabras rondaban su cabeza como un parásito ocasionando un lío en su mente al tratar de recordar o entender lo dicho.
-Si existiera algún camino él cual pudiera elegir ya lo hubiese hecho-, dijo en voz alta para sí misma mientras se levantaba de la cama.
Como todos los días se ducho y se puso ropa cómoda, pero está vez trenzó su pelo para evitar molestias, ya que debía hacer algo importante.
Se sentó tranquila en su cama mirando la puerta como si esperara a que alguien pasará y en menos de un minuto se vio a Ema entrar la cual la miro con algo de confusión y sorpresa porque parecía que la peliblanca la estaba esperando.
-Tengo un comunicado para ti-, dijo tratando de olvidar lo que su mente se "imaginaba". -El presidente quiere hablar contigo.
La omega la miró algo confundida pero después entendió que quizás él presidente del cual ella hablaba era uno.
Así que siguiendo la orden, se levantó y empezó a caminar con Ema siguiéndola por detrás hasta las oficinas de administración de la organización donde estaba él "presidente".
Al llegar Ema abre la puerta y saluda de forma apropiada para después dejar lugar a la peliblanca.
Y si, en esa mesa de reuniones estaba uno pero él no era él de la silla principal, él presidente era alguien más que aún no había llegado o eso pensó ella.
-Cuanto tiempo Sara-, y con solo escuchar esa voz todo su cuerpo se puso alerta; y como su instinto comandaba se dio la vuelta agarrando del cuello al tipo.
-Sara!!-, se escuchó un grito fuerte y claro pero desesperado que venía de uno .-Suéltalo en este instante!-, volvió a gritar pero está vez siendo más autoritario.
-No puedo creer que me estés pidiendo eso, él literalmente era y es nuestro enemigo-, dijo aplicando aún más precisión.
-Sara-, habló está vez Seth.-Recuerda ya no estamos en aquella época.
-Si lo sé pero eso no significa que lo perdoné-, soltó con rabia.
-No…podemos-, empezó a hablar con dificultad él presidente.- olvidar… el pasado?
-Debes estar bromeando-, pero antes de que pudiera seguir un pequeño toque en su cuello hizo que lo soltara haciéndola retroceder.-Como odio ésto-, soltó algo enojada agarrándose él cuello.
Él presidente rápidamente se movió a su asiento, porque pese a que él era alguien entrenado sabía bien lo peligrosa que era Sara, así que la idea de mantener la distancia de ella era correcta ya que tendrían que convivir por un tiempo juntos.
-Bien-, dijo él hombre mayor recuperando la compostura.-Ahora que estamos todos tenemos que hablar de lo sucedido ayer a la noche.
Dicho esto todos se calmaron y volvieron a sus asientos; era la primera vez después de mucho tiempo que la peliblanca estaba con casi todo su grupo sentada en una mesa de reunión así, porque si mal no recuerda su adiós fue en una mesa igual solo que repleta de sangre.
-Para empezar, Mía tiene la palabra-, habló él presidente y rápidamente la nombrada se levantó con unos papeles en mano.
-Él dia de ayer en él transcurso de las dos mil doscientas horas sucedió un ataque, primero explotaron una bomba en la cocina en forma de distracción para tiempo después hacer lo mismo pero está vez en la pared que da al exterior-, hablo seriamente mientras los demás veían las hojas con las fotografías de los hechos.-Por lo que nos señalaron los supervivientes las personas que entraron no buscaban pelea hasta que los profesores atacaron primero y por ello hubo muchas bajas, una de ellas fue Lili que al tratar de noquear a los intrusos no se dio cuenta de que había alguien con inmunidad al veneno él cual la atacó y ahora está en él hospital, después de eso Sara atacó y acabó con él intruso los cuales ahora se encuentran bajo nuestra custodia para ser interrogados.
Con estas palabras él reporte terminó y todos quedaron en silencio por un rato porque les carcomía vivos la culpa de no haber protegido a la menor de ellos, por haberla mantenido principalmente junto a ellos.
Pero no podían hacer nada, era muy pequeña en esa época para sobrevivir sola y tampoco tenía familia o personas que se hicieran cargo de ella, y por esa razón no tenían más que tenerla con ellos y tratar de darle una vida normal, pero pensándolo bien no saben cuando todo acabo así, cuando Lili a cabo en esa escuela.
-Bien, ahora hablaré yo-, dijo él hombre mayor sacando a los demás de sus pensamientos.-Lo dicho anteriormente no fue todo-, está vez llamó la atención de todos.-Así que Eva tienes la palabra.
-Se llevaron a Isis-, soltó sin más con una cara afligida que nunca nadie había visto.
Eso fue otro golpe para él grupo, todos le tenían cariño a la beta pero recordaron de que en ese lugar existía una persona aparte de Eva que sentía tanto cariño como amor por la mujer la cual mataría a todos si era necesario para salvarla, la cual entregaría su propia cabeza en bandeja de plata para ayudarla.
-¿Quién?-, preguntó secamente la omega liberando su sed de sangre y cerrando su manos para contener su ira.
-Sara no hagas una estupidez-, dijo él presidente como si no le afectará él ambiente en la habitación.
-No me digas lo que tengo que hacer porque no soy ahora tú marioneta-, dijo de forma cortante aun esperando una respuesta de la beta.
-Ellos dejaron esto-, dijo Eva mostrando un sobre evitando una posible pelea.
-Viste su contenido?-, preguntó uno y la beta solo asintió.
-Solo hay un pendrive pero no me atreví a ver su contenido-, lo dicho calmó la situación por él momento porque si los atacantes hicieron eso es porque algo quieren y ellos estaban dispuestos a dárselo si así lograban recuperar a su preciada Isis.
Así que sin decir nada Mía agarró él sobre y sacó lo de adentro para así poder conectarlo a una portátil y de está forma ver lo que llevaba adentro, y una vez que encontró aquel vídeo lo reprodujo para que se viera en una pantalla más grande.
Esa sonrisa cínica, una piel de porcelana, él cabello de un rojo vivo hasta los hombros y los ojos azules con una pupila afilada detonó en todos una alerta de peligro que erizó su piel cuando con esa voz tan singular y juguetona saludo como si nada.
-Cuanto tiempo querido grupo de ladrones-, dijo mostrando una gran sonrisa.-Aunque me gustaría poder charlar con ustedes pero como está no es una llamada en vivo, vayamos directo al grano-, hablo mientras ponía sus manos sobre la mesa entrelazándolas.-Como dije antes, ustedes son unos ladrones y como tal quiero que me devuelvan lo que me robaron-, está vez su sonrisa se borró y como la omega sus ojos se iluminaron.-Así que entreguen a mi ángel o yo acabare con su querida nueve-, diciendo esto una imagen de la beta encadenada al techo apareció en la pantalla.-Cierto que ahora, como se llamaba?-, dijo sonriendo.-Ya recordé, Isis-, y con la mirada aún brillante dijo.-Entonces eso es todo, ustedes me dan lo que quiero y yo se las devolveré, así que estaré esperando pero sean rápidos que saben que mi paciencia no es eterna.
Con eso dicho la grabación se cortó dejando a todos con un mal sabor de boca al saber lo que pasaría si no hacen lo que él quería, pero aún tenían que saber quién era aquel Ángel.
Lastima que Sara sabía bien a quién se refería, porque pese a que en esa vida no se encontró jamás con él hasta ese momento, en su anterior futuro si y recuerda muy bien las palabras que le dijo aquella vez en ese avión cuando se vieron.
“Mi querido ángel a qué se debe tú visita?”
-Soy yo-, dijo la peliblanca llamando la atención de todos.-A quién busca cinco es a mi.
-Cómo estás tan segura de ello?-, preguntó Mia.
-Porque sabemos bien que él desde siempre estuvo obsesionado conmigo ya sea que quisiera matarme o tenerme para él-, y eso era cierto de una forma sorprendente para todos, ya que era un secreto a voces pero como todos sabían eso, también sabían lo sádico que era y lo que podría llegar hacerle a Sara.
-Entonces entrégate-, dijo Eva cubriendo su cara con su cabello lila algo desgastado como si sintiera pena por sus propias palabras.
-¿Qué acabas de decir?- cuestiono Seth con incredulidad.
-Lo que escuchaste, ella tiene que entregarse si no…Isis…-, y no pudo terminar lo que dijo por él dolor que sentía al pensar lo peor.
-Me niego-, dijo él peligris levantándose de la silla enojado.
-Tú-, hablo enojada.-Estás tratando de decir que la deje morir?-, pregunto desconcertada y de un golpe se levantó.-Ella es preciada para mí y tú como todos saben lo que ella significa para mi y lo que hizo por todos nosotros!!-, gritó como nunca lo había hecho mostrando una preocupación que nunca nadie había visto hasta ahora.
-Pero eso no significa que entregues a Sara como si nada!!!-, respondió él alfa con él mismo tono que la mayor.
-Está bien-, se escuchó en la habitación.
-Sara, no es necesario que lo hagas-, dijo Ley con algo de preocupación que no se notaba en su cara siempre sería provocando un gusto amargo en Mía.
-Pero tiene que-, dijo con algo de celos la beta.
Y nuevamente una discusión empezó pero esta vez entre los cuatro adultos presentes tratando de decidir él futuro de la menor, dos a favor y dos en contra él que tenía la última palabra era él presidente.
-Ya basta!!-, gritó algo irritado.-Ya tengo un plan en mente y no, no entregaremos a Sara-, dijo seriamente y antes de que alguien empezara otra vez soltó.-No sabemos lo que planean hacer con ella por ende entregarla no es una opción ya que nada nos asegura que no la utilizarán para matarnos.
Terminó de decir esto y todos se callaron ya que ciertamente él tenía razón, entregaran o no a la omega nada les aseguraba que sobrevivirían y no volverían a atacar la agencia como la escuela.
-Entonces empezaremos con él plan-, habló nuevamente él hombre mayor.-Se suspenden las clases hasta nuevo aviso y todos los que sean de clases especiales se quedarán para la misión, y manden a llamar a que regresen los de la clase élite.
-Señor ellos están en un viaje de entrenamiento-, dijo Mía.
-No me importa, ellos son más capaces que las fuerzas que tenemos ahora-, dicho esto la beta solo agarro su celular y empezó a escribir a quién sabe quién.
De está forma se dio por finalizada la reunión y cada uno se fue a su respectiva área de trabajo, excepto por la peliblanca que siguió al presidente hasta su oficina sin ser detectada y de está forma lo sorprendió cerrando la puerta detrás de él.
-Tú-, preguntó algo sorprendido.
-No te preocupes no vine a matarte, aun-, al decir esto dirigió su mirada brillando hacia la de él para darle algo más de miedo.-Solo vine a decirte que me mandes a mi-, y de está forma paso por alado de él y se sentó en la única silla que había poniendo sus piernas sobre él escritorio.
-Debes estar bromeando-, soltó dándose la vuelta para verla, acercándose hacia él escritorio.
-No lo hago, la capacidad de esos chicos no es suficiente para hacer está misión-, dijo sorprendiendo un poco al presidente por su leve preocupación.-Si los envías solo fallaran y morirán, así que envíame a mi como en los viejos tiempos.
Esto ocasionó que soltara una leve carcajada.-Aprecio tú preocupación por los alumnos pero no es no, si te llego a enviar nada asegura la seguridad de nadie.
-Tú debes estar bromeando ahora-, dijo secamente.-No me preocupo por esos mocosos estoy preocupada por Isis y además hiciste que tú hijo me pusiera este maldito collar así que si me vuelvo un problema solo debes matarme porque estoy más que segura que cinco no sabe que aun existe está cosa.
Eso era cierto, con un clic quemaría sus células para siempre y entonces ella moriría de forma lenta y dolorosa, pero moriría entonces nadie podría utilizar la contra ellos o contra los agentes de Ten.
-Solo te diré que lo tendré en mente, espero que te conformes con eso-, la de ojos carmesí solo pudo chistar y luego se levantó para irse sin antes darle un último comunicado al presidente.
-Si le llega a pasar algo a Isis te juro que yo no seré la única que te torture hasta la muerte-, y de está forma se fue de ese lugar.
En la tarde noche vio como varios autos venían y se iban con los alumnos que no se quedarían porque no formaban parte de ningún equipo especial o solo eran soportes que trabajarían desde otras instalaciones para evitar que algo les pasara dentro de la agencia/escuela.
De está forma las piezas lentamente se movían para la misión de rescate, que estaba segura que acabaría de la peor forma posible y como lo había predicho las cabezas de los agentes enviados llegaron en una caja junto a una carta que tenía también fotos de Isis.
Así que otra vez estaban en esa mesa y Sara solo podía esperar a que él presidente se disculpara con todos y la mandara a arreglar él desastre que había hecho, pero como este mundo está dirigido por los alfas él orgullo de uno era demasiado para siquiera admitir su propio error.
-Los agentes que enviamos no fueron suficientes para rescatarla-, habló señalando lo obvio.-Mía, puedes hacer el favor de explicar lo que dice la carta.
-Pues en simples palabras, que nos devuelve la basura que le enviamos y que está vez solo tenemos tres días para enviar a Sara al mismo lugar-, dicho esto todos esperaron él veredicto del presidente.
-Como él grupo de élite aun no llego vamos a esperar-, sentenció como un juez.
-Viste las fotos-, dijo Eva exaltada.-Sabes bien lo que le hicieron aunque sea leve demostraron que están dispuestos a lastimar la si es necesario.
-Eso es verdad presidente no podemos ponerla en peligro-, volvió a hablar Mía.
-Nuevamente volveré a decir que no.
-Bien no necesito tú permiso-, dijo la omega con una mirada que demostraba soberbia.
-¿A qué te refieres con eso?-, preguntó uno.
-Te recuerdo que quién tiene en este momento él control del collar es Eva así que ella decide si me deja salir o no-, todos se quedaron sorprendidos porque pensaban que la peliblanca no se había dado cuenta de que se pasaban entre ellos él control para evitar que se lo quitara.
-Aunque lo sepas ella no lo hará-, dijo confiado él hombre mayor.
-Cómo crees que me entere?-, soltó la de ojos carmesí con una leve sonrisa por la sorpresa que mostró él hombre.-Tú no quieres enviarme entonces lo haré yo misma con la ayuda de Eva y rescataré a Isis.
-Eva, entrega él control-, dijo autoritario.
-Lo siento señor-, dijo está vez sería y tranquila como siempre era.-Está en riesgo lo más preciado que tengo y no la pienso perder por nada.
-Así que usted decide, me deja trabajar o lo hago por mí misma?-, dijo como ultimátum irritando al mayor.
-Bien te dejaré ir-, hablo rendido.-Pero…-, como odiaba los peros la omega.-...irás acompañada de nuestros agentes.
-Solo serán estorbos-, hablo la de ojos carmesí.
-No me importa, esa es la única forma en la cual te dejaré salir, así que tú decides-, pese a que ella haya demostrado altanería antes, no tenían los recursos que la agencia les podía prestar para hacer él trabajo más liviano así que solo agacho la cabeza rendida, por lo menos podría salvar a Isis.
-Bien-, y de está forma todos se pusieron manos a la obra.
Él plan de rescate consistía en llevar a Sara hacia él lugar predestinado, en este caso unas ruinas de una antigua fortaleza y en él transcurso de ir, ella tendría que señalar cuántas personas había y en donde se ubicaban para saber donde atacar, y de está forma conseguir rescatar a Isis.
La cuestión era que esto sonaba muy fácil para la peliblanca y sentía que algo no cuadraba pero no tenía permitido decir nada ya que sabía bien que no le harían caso, no por nada los grupos eran de alfas.
Pero como se había planificado salieron a la noche del día siguiente hacia ese lugar; la de ojos carmesí iba con las manos esposadas y vestía una polera grande que cubría él pantalón corto que llevaba debajo como también la cosa que llevaba en su cuello, y las botas de tacón ancho tipo bucanera escondían en su interior unas dagas.
Cuando se acercaban al lugar la omega usó su poder para detectar a los enemigos pero le sorprendió que en esa gran fortaleza solo había seis personas y estaba segura que una de ellas era Isis, por lo que solo había cinco enemigos.
Era más que seguro que eso era una trampa pero si Sara llegaba a decir eso perdería su oportunidad de rescatar a su madre y eso provocaría que le hicieran más daño del que ya le habían hecho, así que solo dijo que había gente escondida en él piso de arriba pero que en él frente solo había cuatro personas.
De está forma él grupo se dividió y quedaron solo tres agentes con ella, juntos pasaron las grandes puertas de esa fortaleza donde una chica esperaba a que se acercaran más hacia él centro.
-Bienvenidos queridos invitados-, dijo con una sonrisa.-Al parecer está vez sí trajeron lo que pedimos.-, hablo mientras su mirada se dirigía a la pequeña omega preguntándose internamente porque su jefe la querría tanto, ya que para sus ojos de beta ella solo era una persona débil que se podría romper fácilmente.
“Como me fascina esa mirada”
Se dijo internamente la peliblanca porque ella estaba acostumbrada a que la contemplaran así, ya que esa era la típica forma de ver a los omegas en este mundo plagado de lobos que se sentían los seres más superiores de todos pero lastimosamente existía ella.
Que con una sonrisa disimula espero lo que venía; antes de que pudiera él agente a cargo hablar los dardos se dispararon y sin darles tiempo a reaccionar cayeron como fichas de dominó ante él sedante que estas poseían.
A Sara esto ya no le afectaba pero decidió disimular y caer también, de está forma podría saber lo que realmente planeaban hacer.
-Vaya esto fue realmente fácil-, habló la mujer mientras un hombre alto y con cicatrices en todo su cuerpo entraba en escena.
-Si lo fue-, dijo mientras que con él pie movía la cabeza de un agente.-Así que eso es lo que tenemos que llevar al jefe?-, soltó mientras veía él cabello blanco esparcido en él suelo y esa cara dormida que denotaba calma.
-Sip-, pronunció secamente.-Pero aun me sigo preguntando porque él quiere está carga inservible.
-Pues es demasiado llamativa y además sirve de entretenimiento-, dijo de forma lasciva haciendo que los dos sonrieran.
-Tendremos que preguntar al jefe si nos deja usarla también-, y con eso dicho empezaron a moverse; el hombre levantó a Sara como un saco de papas mientras la chica iba a limpiar la basura que se había distribuido alrededor.
Las cosas no iban de la forma que se había imaginado la peliblanca, pero él tiempo se agotaba y no se sabía aún lo que planeaban pero lo que era seguro era que si sacaban a alguna de las dos de ese lugar era un juego perdido, un Game Over.
Así que de está forma aprovechando la separación atacó, un golpe contundente a su nuca provocó que sus brazos se soltaran así liberando a la omega la cual estaba atenta a que no movieran a Isis como de que las otras personas no se movieran.
-Tú…-, pero él hombre no pudo terminar de hablar porque en síntesis Sara no tenía tiempo así que deslizó la daga que se escondía en sus botas por la garganta del mismo haciendo un corte perfecto permitiendo que su víctima se ahogara con su sangre y de está forma no emitiera un sonido.
Su rostro se manchó en él proceso pero eso no era problema, solo tenía que acabar con esto y volver con la beta en sus brazos, y finalizar la misión aun si ella se arriesgaba.
Pero las cosas se complicaron cuando sintió el seguro ser quitado de un arma provocando que tuviera que levantar las manos y soltar su arma, no sabía cómo pero todos se habían dado cuenta aunque hizo él mínimo ruido.
-Ponle rápido esa inyección-, la peliblanca pensó que hablaban de ella pero le sorprendió ver como inyectaban algo en él cadáver de ese tipo y la sorpresa se agrandó más cuando su herida se empezó a cerrar y su corazón a latir otra vez.
“Igual que nosotras”
Dijo su loba interior mientras veían como ese hombre se paraba otra vez como si nada hubiera pasado. Las cosas se estaban empezando a descontrolar de formas sorprendente en su interior y las dudas solo hacían incrementar más esto porque como carajos era que cinco había conseguido hacer eso, de dónde había sacado algo que resultaba haber sido destruido.
“Esto está mal…
Esto está mal…
Esto está muy mal”
Sonaron al unisono las voces de ellas dos; esto ya no era un juego, esto ya no se trataba solo de Ten, esto se había vuelto personal y eso se volvería malo para todo aquel que estuviera involucrado en eso, ya que Sara no permitiría que mataran a más personas en esos experimentos sólo para encontrar una vida eterna que ni para ella existía.
Y ahí entendió él porque cinco la buscaba con tanto fervor, él no la quería a ella, él solo quería lo que corría entre sus venas, ese líquido carmesí que llevaba consigo una carga de ADN casi perfecto que aunque ella no supiera tenía una gran historia de prueba y error.
Pero lastimosamente para todos ellos, la peliblanca no se entregaría sin dar pelea y segada por lo que había descubierto y por sus propias emociones su sed de sangre se disparó volviendo él lugar tan helado como si fuera invierno.
De está forma los cinco empezaron a sudar frío porque lo que antes veían como una simple omega, se había transformado de repente en un monstruo con una mirada brillante carmesí que los perseguiría aun estando muertos.
Su forma de bailar entre ellos no les permitió hacer mucho y cuando se dieron cuenta los únicos de pie eran ellos dos, así que dándose una mirada rápida entre los dos la atacaron y dispararon evitando que ella se acercara.
-Como mierdas las esquiva!!!-, grito él hombre viendo como ninguna bala le daba.
-No lo sé!!-, respondió la chica de la misma forma mientras recargaba rápidamente nerviosa porque la omega se acercara.
Esto no era tan fácil como su jefe les había planteado, ellos dos no podrían con ella y menos con la poca munición que tenían porque sabían que en él momento que se acabaran la peliblanca les cortaría él cuello y esta vez no habría forma de recuperarse.
Él último gatillazo se escuchó por todo él lugar como una campana marcando él fin de un encuentro de boxeo, aunque en este ring él ganador ya había sido decidido hace tiempo, de está forma Sara se acercó rápidamente a ellos pateando al hombre hacia uno de los pilares mientras cortaba la garganta de la mujer y dejaba caer su cuerpo como si de una hoja se tratara.
Él hombre no sabía que hacer, sus costillas estaban rotas y la sangre que había salido de su boca solo podía significar que algo más estaba roto, y así su tiempo se había acabado ya no quedaba nada por hacer solo podía esperar su muerte o eso fue lo que pensó la de ojos carmesí.
Y escuchando una risa divertida él pronuncio.-Si yo muero me llevaré a ustedes conmigo-, pero al darse vuelta la peliblanca solo pudo ver como ese botón era presionado y él lugar explotó.