Amor en Tiempos de Guerra (Segunda Parte)
• Mientras tanto en Nebraska- Estados Unidos.
El joven William Brown quien para 1933 se había convertido en un hombre fornido y alto de al menos 1,85mtrs alcanzando los 18 años, decidió enlistarse al ejército norteamericano alentado por su tío quien era capitán del ejército, sus padres quienes tradicionalmente eran ganaderos de costumbre muy pacifista y religiosa, no estuvieron muy de acuerdo puesto que sabían que el peligro latente del estallido de una guerra a futuro podía arrebatarles la vida de su hijo, el Sr. Y la Sra. Brown conversaron de forma muy cálida y cercana para tratar de hacerlo desistir de su idea de formar parte del ARMY, le hicieron ver que ellos tenían una posición muy aventajada, tenían una vida llena de privilegios y lujos gracias a la fortuna que les habían dado la cría y venta de ganado a pesar de haber tenido que sortear todos los embates de la gran depresión en 1929. No obstante, fueron precisamente esos privilegios de los que él gozaba los que lo alentaron a ser parte del ejército, ya que era un chico noble e idealista que creía que el mundo debía ser protegido de las malas intenciones de aquellos que pretendían dominarlo y eso solo lo podía hacer si era oficial activo por la lucha de un mundo mejor.
Le presentaron a jóvenes muy bonitas y casaderas, pero aun así no lograron desalentarlo en su idea de formar parte del ejército, al cual entró finalmente en aquel agosto de 1933. Durante su proceso de formación forjó su carácter idealista, aparte de estar en ejercito le gustaba la filosofía y la teología era fiel creyente que en el mundo teníamos un propósito y que este debía estar orientado para hacer el bien a otros, tenía gran habilidad para los idiomas, aprendió a hablar francés, ruso y alemán, por lo que también servía de traductor en reuniones de alto rango cuando se trataban asuntos con los franceses, sus superiores lo veían como un muchacho muy inteligente en quien se podía confiar para tratar asuntos de estado de suma importancia y ultra secretos, era muy organizado y disciplinado por lo que no le costó mucho ascender.
Sus compañeros de armas lo veían casi como un aspirante al sacerdocio, porque en vez de irse de juerga de mujer en mujer cuando podían habitualmente se le veía leyendo. Una vez intentó tener una relación con una joven de buena familia quien había demostrado interés en convertirse en médico, hubo en principio un intercambio de cartas y palabras bonitas, parecía que había un interés sincero de ambas partes, la relación avanzó hasta tener intimidad, parecía que el vínculo era realmente sincero y que ella sería la escogida para desposarla, ya que por un momento sintió que era amor aquella relación. Hasta que él descubrió que ella lo había estado engañando con un médico que hacía las veces de su profesor en la universidad, al momento que él descubre todo ellos ya hasta tenían fecha para su boda. Situación que lo dejó marcado, por lo que decidió que solo sería tendría una pareja cuando escuchara la voz de su interior que le anunciara que había encontrado a la mujer correcta, mientras tanto tuvo una que otra cita infructuosa con algunas mujeres que no llevaban las expectativas de su alma, ya que era fiel creyente de que las almas venían al mundo para amar con sinceridad, por lo que solo se uniría a quien fuera su alma gemela.
Mientras tanto durante aquellos años treinta no dejó de prepararse para avanzar en el ejército y convertirse en el protector del mundo que él soñaba ser.
• Llegó el año 1939 cuando floreció el germen del mal.
Dedrick por su parte sentía mucho miedo porque ese el ambiente que se sentía entre una parte de los alemanes en la ciudad de Berlín en 1939, ya que los nazis llevaban años de abusos sistemáticos en contra de una buena parte de la población. Siempre había tenido buen trato con quienes tradicionalmente habían sido sus vecinos y amigos, algunos de los pocos que habían sobrevivido a la barbarie de los años veinte, muchos de ellos le vaticinaban que las cosas no marcharían bien en un futuro próximo para Alemania; a principio de aquel año Sarah su vecina y amiga le decía que estaba escapando a Dinamarca con unos tíos que la esperaban en Copenhague, para darle cobijo le dijo: “que Alemania avanzaría indeteniblemente en contra de toda minoría y en contra de todo aquel no estuviera de acuerdo con el partido nazi”; el Führer había mandado a despedir a todos los funcionarios públicos que fueran judíos, por lo que ella siendo maestra de una escuela pública se había quedado sin trabajo desde hacía un par de años y ya no tenía la posibilidad de conseguir uno nuevo, se despidió de él y de Gretchen no sin antes advertirles que: -“debían irse lo más pronto posible, antes de que fueran por él y su familia”-.
Pero su amiga Sarah no fue la única también su amigo Jaim quien había sido compañero desde la escuela le dijo que se había profundizado la sistemática persecución de los judíos por lo que él ya no veía futuro en Alemania y se estaba yendo a Varsovia en Polonia con su familia que lo estaba esperando, estas advertencias de personas tan cercanas lo dejaron aterrado y muy reflexivo, deseando darle un mundo mejor a su tesorito Angelika.
Dedrick comenzó a ver qué ahorros podía tener para poder huir de Alemania antes que cualquier situación nefasta los pudiera alcanzar a él y a su familia, pero sus ahorros eran tan desalentadores como la situación misma, la verdad es que habían estado viviendo del día a día, sobreviviendo con lo mínimo para hacer funcionar la panadería, por lo que no podían irse sin tener con que poder respaldar su vida en otro país, no quería que la vida de Angelika fuera miserable fuera de su hogar.
Dedrick y Gretchen hicieron un plan para poder tener ahorros y escapar a los Estados Unidos un país del que se decía era libre y estaba lleno de oportunidades, comenzaron a trabajar fuertemente mientras la situación de persecución en Alemania avanzaba, en julio de 1939 cuando finalmente consideraron tener los suficientes ahorros para poder continuar con sus vidas en otro país, fueron a pedir la visa en la embajada norteamericana, pero al parecer por una mala jugada del destino los trámites se retrasaron más de la cuenta y justamente en septiembre de 1939 es cuando Alemania invade Polonia, dando así al conflicto bélico de escala mundial más cruento de la historia moderna, la Segunda Guerra Mundial. El pánico se apoderó de la vida de Dedrick y Gretchen, nuevamente la guerra aparecía en el escenario, ya habían perdido a toda su familia, sabían lo que era el hambre y la desolación, no sabían cómo iban a proteger a Angelika de esta nueva situación que muy probablemente les alcanzaría tarde o temprano.
Fueron a buscar respuestas ante la embajada norteamericana en octubre de 1939, siendo que ese día les dieron la mala noticia que sus visas habían sido denegadas dado el repudio internacional hacia el pueblo alemán ante el inicio de la guerra. Fueron días de mucha tristeza, ellos fueron a su casa y se abrazaron fuertemente, lloraron amargamente por la incertidumbre que les generaba el inicio de una nueva guerra, no sabían qué hacer o a dónde ir.
Dedrick se determinó a hacer todo lo posible para proteger a su familia de la guerra, en 1939 la pequeña Angelika tenía tan solo 10 años, ella había crecido en un hogar cálido en donde su padre y su madre le cuidaron y protegieron con mucho amor. Dedrick sabía de las políticas que se estaban implementando en las famosas juventudes hitlerianas, por lo que no permitiría que nada de eso tocara la vida de su familia y mucho menos la vida de su hija. Por lo que trabajó incansablemente para crear debajo de su panadería que también era su casa, una especie de casa subterránea lo suficientemente discreta como para esconder a su esposa y a su hija de las garras de los nazis. Su familia era alemana luterana, ellos eran de rasgos notablemente arios por lo que al parecer no representaban un blanco inmediato de persecución para las Schutzstaffel mejor conocidas como las SS el llamado “escuadrón de protección” quienes eran los verdugos del Führer, además él siempre había sido conocido por ser un inofensivo panadero. Pero él sabía que, ni en los verdugos, ni en la guerra se podía confiar, así que se estaba preparando para proteger a su familia.
Diariamente trabajó para construir una vivienda subterránea debajo de su panadería que servía no solo de negocio familiar sino también de vivienda principal, hasta que en agosto de 1940 ya la tenía lista, se había encargado de proveerla de latas de comida, muchas latas de cualquier tipo de alimentos que los pudiera alimentar en caso de que tuvieran que permanecer ahí mucho tiempo, Gretchen sentía que se convertirían en unos topos debajo de la tierra, pero era preferible eso a tener que vivir cualquier peligro en la superficie.
Angelika por su parte quien estaba creciendo como una joven completamente aislada y encerrada no tenía más amigos que los libros, su padre queriendo apoyarla y hacerle el proceso más fácil le llevaba toda clase de libros, de filosofía los pocos que eran posible conseguir después de la gran quema de libros que hicieran los nazis, poesía, teología, historia y arte. Gretchen había siempre querido aprender otro idioma, por lo que entre las dos intentaban todos los días aprender a hablar inglés, ya que el sueño familiar era poder escapar a los Estados Unidos a vivir plenos y lejos de la guerra.
• El día del Pánico.
Un viernes como cualquier otro en aquel febrero de 1941, un oficial de las SS tocó a la puerta de la casa de los Becker, Dedrick al ver quien tocaba les ordenó a Gretchen y a Angelika esconderse rápidamente en la casa subterránea cuya puerta estaba escondida debajo de un gran escaparate que servía de distracción a lo que era la puerta de su escondite. Él salió con el pánico invadiéndole todo su cuerpo para decirle muy amablemente al oficial que ya habían terminado de vender todo el pan que tenían disponible por lo que debían volver al día siguiente. El oficial le dijo en un tono áspero que el comandante del campo de Sachsenhausen el Sr. Hans Loritz le estaba esperando por lo que debía acompañarlos inmediatamente, fue enfático al afirmar que era ¡inmediatamente!
Dedrick no podía haber sentido más pánico, imaginaba que ese podía ser el último día en el que su esposa y su hija le hubieran visto con vida, se puso su abrigo y al salir de la puerta miró al cielo pidiéndole a su Dios que lo regresara con vida hasta su casa, fue un largo camino lo que recorrieron desde el Steglitz ubicada al suroeste de Berlín hasta el campo de Sachsenhausen ubicado al norte de la ciudad, al llegar había un enorme letrero escrito en las rejas de aquel lúgubre lugar que decía “El trabajo libera” que ironía que en semejante lugar de tortura hubiera una escritura como esa. Pensó que sería un prisionero más, no imaginaba cual hubiera podido ser su delito, pero igual se entregaba a lo que fuera su destino, para su sorpresa fue llevado a la casa del comandante quien ansiosamente lo estaba esperando.
Al entrar a la casa del comandante sintió que su corazón se paralizaría de miedo, recuerda haber sentido tanto miedo de faltarle a su hija y a su esposa desde aquel nefasto año de 1918 en el que fue enlistado para ir al frente de batalla. El comandante Hans, le dijo que sus abuelos quienes ya habían fallecido durante el azote de la peste de la gripe española, eran de Steglitz y que ellos eran clientes frecuentes de la panadería de los Becker, por lo que el pan que él hacía le traía viejas remembranzas de la vida junto a sus abuelos, Dedrick aprovechó para contarle que su hija y gran parte de su familia habían muerto a consecuencia de la llegada de la peste, a consecuencia de esta conversación él se ganó la simpatía del comandante por lo que lo nombró como el proveedor oficial del pan de la casa del comandante del campo, por lo que debía traer un gran cargamento de pan todos los lunes a primera hora, y que además debía ser provisto de todos los insumos necesarios para cumplir con el suministro del pan, todas las tropas de las SS en el campo debían deleitarse con el pan de los Becker.
Obviamente Dedrick no se resistió en lo absoluto, ya que sabía que cualquier gesto de rechazo hacia el comandante o hacia la política de los nazis podía representar que, en vez de ser proveedor del campo, terminara siendo un prisionero más de los miles que ahí estaban, hacinados y en condiciones infrahumanas. Esa noche lo regresaron a su casa con el compromiso de que lo irían a buscar el siguiente lunes para llevar al campo la provisión de pan del comandante. Gretchen y Angelika no dejaron de orar hasta que él regresó, devolviéndoles el alma al cuerpo.
El domingo no abrieron la panadería, entre los tres hornearon toda la cantidad de panes que las fuerzas les daban, llegaron a hornear trescientos panes en aquellos viejos hornos de la familia Becker. Llegó el lunes que tanta ansiedad le había producido, antes de la hora acordada Gretchen y Angelika se escondieron como solían hacer cuando sentían que cualquier amenaza podía llegarles, un oficial de la SS tocó a la puerta a las seis de la mañana por lo que teniendo listo todo el cargamento de pan en enormes cajas, se pusieron en marcha hacia el campo, siendo de día Dedrick pudo ver con más claridad lo realmente sucedía dentro del campo, y eran verdaderamente horrorosas las imágenes que se podían ver en aquel infrahumano lugar, él no comprendía como podían existir personas que creyeran que el nazismo pudiera en algún momento haber sido una solución para Alemania, cuando en realidad había terminado de convertir todo en un infierno.
• El escondite perfecto.
Después de esa primera experiencia, se convirtió en habitual hornear los panes del campo durante todo el domingo para que el lunes mientras ellas permanecían escondidas, él pudiera cumplir con el cargamento del pan. Al darse cuenta de la deferencia con la que el comandante le trataba, Dedrick aprovechó y le pidió el permiso de él mismo poder traer el pan con camión que le fuera asignado únicamente a la panadería, él había demostrado ser obediente, disciplinado, eficiente y dada la simpatía que tenía hacia él, el comandante accedió a su petición, para facilitar el trabajo de Dedrick y ahorrar el tiempo de los oficiales en ir hasta la panadería, después de todo un panadero de raza aria lo mínimo con lo que debía contar es con un auto para trasladar su pan.
Dado que Dedrick sabía lo que sucedía en el campo, situación que los medios glorificaban y las personas simpatizantes de los nazis aprobaban, él no hablaba con las personas en su panadería más que para lo necesario y cuando escuchaba alabanzas al Führer solo asentía en silencio, sin hacer ningún otro gesto, ni emitir ningún tipo de palabra que pudiera perjudicarlo, el miedo de equivocarse y se prisionero del campo siempre estaba latente en su mente. Su amigo Jaim desde Polonia le había escrito una carta que por fortuna no fue interceptada por ningún simpatizante nazi, en ella le describía todo el horror que los nazis estaban haciendo en Varsovia y en el resto de Polonia, por lo que le pidió ayuda para que tres personas de su familia pudieran esconderse y escapar a Suiza en donde los estarían esperando unos parientes. Dedrick sabía que lo que haría era un verdadero peligro y que estaría poniendo en completo riesgo a su familia, a quienes se había esforzado tanto en proteger.
Sin embargo, sus convicciones fueron más fuertes que sus miedos, por lo que ayudó a los parientes de Jaim a esconderse en lo que era su casa subterránea, los lunes él iba y entregaba como de costumbre el pan, por lo que después con la excusa de buscar suministros para seguir haciendo pan, llenaba el camión de cajas de suministro, y en medio de las cajas escondió a los tres fugitivos que eran judíos que habían evadido precisamente el campo de Sachsenhausen, nadie revisaba los vehículos que estaban identificados como vehículos oficiales de la SS, por lo que el vehículo en el que Dedrick le llevaba el pan al comandante se había convertido en el camuflaje perfecto para permitir el escape de los fugitivos que buscaban escapar con vida de la persecución nazi, los llevó a una iglesia a las afuera de la ciudad y de ahí en adelante, los fugitivos contaron con la ayuda de otros buenos samaritanos que les colaboraron para poder llegar a la frontera con Suiza, que era un país neutral en medio del conflicto.
Así como esta vez, Dedrick y su familia, durante el transcurso de dos años se prestaron para apoyar a cuatro familias más a escapar hacia la frontera con Suiza irónicamente en un camión que pertenecía a las SS. Pero en el campo de Sachsenhausen llegado octubre de 1943 cambiaron de comandante, situación que limitó la libertad de uso del vehículo por parte de Dedrick, además que él tendría que compartir el camión con unos oficiales que también hacían labores de traslado y suministros, por lo que después de esto cambió la posibilidad de Dedrick de seguir apoyando a aquellos que buscaban huir desesperadamente de los horrores del tercer Reich.
Angelika compartió con varias de las familias durante el tiempo que escondieron lo hicieron en la casa subterránea, en secreto les guardó sus cartas, sus documentos, fotografías y algunas de sus memorias, eso le ayudó para que ella pudiera desarrollar el hábito de escribir para la posteridad todos los sentimientos que los fugitivos podían experimentar durante la huida.
La vida en Berlín siguió transcurriendo, mientras que Dedrick y su familia escuchaban atentos de las noticias en la radio sobre los combates que estaba cercando cada vez más a los nazis fuera de las fronteras alemanas. Dedrick había sido muy astuto en ocultar a su familia, quienes estuvieron prácticamente por años encerradas como si hubieran sido culpables de su único delito haber nacido en Alemania, él fue muy celoso en no dejar que nadie viera su hija ya que las niñas alemanas se veían obligadas en asistir a campamentos en los que muy seguramente terminarían embarazadas indiscriminadamente relegando su futuro únicamente a ser la procreadoras de la nueva raza aria que tanto anhelaba el Führer para perpetuar su legado de hombres nuevos. Para 1944 Angelika contaba con tan solo 15 años, casi no conocía el exterior del mundo ya que desde su nacimiento fue marcado por las décadas más peligrosas para ser alemana, por lo que estuvo muy cuidada por sus padres y cuando inició la guerra no volvió a salir jamás, ella era así como una flor de invernadero, había crecido encerrada y alejada por completo del mundo exterior, pero cualquiera que la viera no podía dudar de su impresionante beldad, lastimosamente ella no había podido ver más allá del umbral de la puerta de la panadería de sus padres, que era más que su hogar, era todo su mundo.
• Al otro lado del mundo… El ascenso de William.
Dado las grandes habilidades del joven William para decodificar mensajes ocultos, su pericia con los idiomas y sus destrezas en varias de las batallas en la que estaban participando los norteamericanos ascendió al grado de Capitán, demostrando ser un joven ejemplar, inteligente y muy sagaz. Él había logrado ser el hombre que durante su crecimiento anhelaba ser, estaba muy orgulloso de formar parte del proceso histórico que derrocaría al nazismo y al fascismo para siempre, sin imaginarse lo que le aguardaría su futuro más cercano.
• El fin llegó.
Entrado el año 1945, nadie dudaba que la llegada de los aliados estaba cada vez más cerca, por lo que Dedrick sabiendo que ello podía significar un grave peligro para la ciudad de Berlín no dudo en abastecerse de alimentos y latas de la forma más rápida que pudo, aunque muy en el fondo sabía que eso no sería suficiente para lograr evitar que el hambre los azotara sin piedad, si finalmente los aliados tomaban Berlín.
Llegó el día 16 de abril de 1945, dando comienzo a la cruenta batalla de Berlín no cabía duda de que ya la guerra estaba perdida por parte de los alemanes y que los soviéticos harían lo que fuera para tomar Berlín como el bastión de su victoria sobre los nazis, la batalla duró desde el 16 de abril hasta el 02 de mayo cuando finalmente los nazis se rinden ante la presencia de los soviéticos. Durante este tiempo los tres estuvieron escondidos en su casa subterránea comiendo galletas de lata, y todo el pan duro que ablandaban con el agua que habían almacenado durante meses en unos jarrones de hierro. Estaban asustados oyendo las explosiones que parecían no cesar, ni en el día, ni en la noche.
Dedrick tenía mucho miedo a salir y poner en riesgo a su familia, aunque sabía que tarde o temprano tendría que hacerlo o si no morirían de inanición, siguieron comiendo de la misma manera hasta el 02 de junio, en el que Dedrick salió a la casa para asomarse que la ciudad estaba prácticamente destruida, nunca había visto a la ciudad en esas condiciones desde su ventana se podían ver la ciudad en ruinas y los soldados por todos lados, los berlineses deambulaban como zombis sin tener un rumbo. El espacio de la ciudad donde estaba Dedrick y su familia, fue tomado por los estadounidenses, no obstante, en medio del caos los soviéticos tenían gran parte de todo el control, la liberación de los campos de concentración, en especial el de Sachsenhausen en la ciudad de Berlín estuvo a manos de los soldados soviéticos. Fue entonces cuando en los registros del campo apareció infortunadamente el nombre de Dedrick Becker en unos documentos en la casa del comandante del campo, dado que los soviéticos tenían órdenes de eliminar a todos los colaboradores de los nazis, enviaron el 20 de junio de 1945 un convoy de soldados soviéticos que se dirigía tras aquel Dedrick Becker cuya dirección aparecía en los registros del campo. Aquel día la mayor preocupación de Dedrick era que ya se agotaban las reservas de pan duro, estaban realmente famélicos pero el miedo de salir con todo lo que estaba pasando en la cuidad los agobiaba, él no quería dejarlas solas ya que sabía que corrían el riesgo de ser abusadas por cualquiera en medio del caos, ya que las mujeres eran el primer botín de guerra que tomarían como suyo los soldados vencedores.
Ese día estaban arriba en la panadería Dedrick y Gretchen, terminando acumular lo último que les quedaba de pan cuando inesperadamente llegó el convoy con los soldados soviéticos que sin mediar ninguna palabra volaron la puerta de fuertes golpes, sacaron a Dedrick y lo golpearon entre 10 soldados, él solo suplicaba por piedad, pero los soldados no entendían lo que decía y fue entonces cuando por el cabello halaron hacia fuera a Gretchen y frente a la mirada impotente de Dedrick le desgarraron toda la ropa, y entre 5 soldados abusaron de ella sin piedad alguna mientras ella gritaba desesperada mientras sangraba, los soldados se reían de ambos mientras los escupían y pateaban, ella suplicaba que pararan pero los soldados parecían bestias concupiscentes insaciables, cuando terminaba uno iniciaba el otro en medio de risas, mientras le escupían su cara casi desmayada del dolor, en eso los otros soldados destrozaban la casa de los Becker y fue entonces cuando en medio de la destrucción movieron el armario que servía de escondite de la puerta hacia la casa subterránea donde se escondía la temblorosa Angelika que a lo lejos oía los gritos de desesperación, pero no se atrevía a salir.
Hasta que dos soldados abrieron la puerta la encontraron, y por los cabellos la sacaron, justo en el momento en el que la sacan a la calle, Angelika ve horrorizada como un soldado sin piedad asesina de varios disparos a sus padres, ve el cuerpo de su madre desnudo y ensangrentado; ella miró al cielo y esperó el mismo destino de sus padres, entre lágrimas musitó lo que ella creía que sería su última oración, después de ese momento que solo fue un instante pero se sintió como una eternidad, uno de los soldados la golpeó varias veces, la lanzó al suelo con vehemencia, le rasgó la ropa dejándola casi desnuda y cuando ya la iba a embestir salvajemente, llegó en ese preciso instante un convoy norteamericano comandado por el Capitán William y otros soldados norteamericanos, y enseguida se detuvo el ataque hacia Angelika.
El capitán William hablaba ruso y les hizo saber que debían abandonar de inmediato las inmediaciones de aquella calle ya que estaban en jurisdicción ya delimitada como norteamericana y ellos no tenían derecho a ajusticiar a nadie en suelo norteamericano. Los rusos enardecidos por no haber abusado como querían de Angelika se fueron, uno de ellos la escupió en el rostro mientras se iban y le dijo mirándola a los ojos y en un entendible alemán que “ellos sabían que ella y su familia eran unos malditos nazis y que si la veían en calles soviéticas no le perdonarían la vida, así como no lo hicieron con sus padres.”
Angelika estaba en shock, casi desnuda corrió hacia los cadáveres de sus padres que yacían en el suelo todo golpeados y ensangrentados sin sentido y sin piedad alguna, ella solo lloraba y gritaba con un inmenso dolor que le desgarraba el alma tratando de encontrarle un por qué a esa situación, solo decía que la única preocupación de sus padres era no morir por inanición y mira como terminaron, todo esto frente a la mirada perturbada de los soldados norteamericanos que no sabían ni qué hacer, ni que decir frente a aquella escena llena de tanto dolor.
Fue entonces cuando el conmovido Capitán William se quitó su gabardina y cubrió a Angelika para que no estuviera más desnuda. Al sentir la gabardina de William ella reaccionó de su situación y temblorosa del pánico comenzó a suplicarle que por piedad la dejara vivir, él entendiendo la reacción que ella podía sentir le habló lento para ver si de alguna manera se podían entender, y pues dado que él hablaba alemán quizás de esa manera ella lo podía entender. Casi susurrándole le dijo que “tranquila, no no dejaré que te hagan daño, te protegeré”. Por que debía acompañarlo al refugio de los norteamericanos, ya que sola y en la calle corría gran peligro y no podía estar a salvo de los soldados rojos por mucho tiempo.