Amor en Tiempos de Guerra... (Primera Parte)
Amor en tiempos de Guerra…
Esta historia se trata del amor en dos generaciones y en circunstancias difíciles y complejas de afrontar por el ser humano La Guerra. De cómo en medio de los complejos momentos de la humanidad puede surgir el sentimiento más sublime de los humanos como lo es el amor, tal y como emerge la flor de loto que florece de en medio del más hostil y fétidos ambientes, y no por ello deja de ser una flor digna de admirar.
• La historia de dos jóvenes en una floreciente Alemania.
Por allá en 1898 cuando Alemania se perfilaba tardíamente como una superpotencia europea con múltiples colonias, Nace en Steglitz una localidad alemana del distrito de Steglitz-Zehlendorf, en el suroeste de la actual ciudad de Berlín, Dedrick el primogénito de los Becker una familia de panaderos artesanales que tenían una larga dinastía en el mundo de la panadería, algo que habían hecho de generación en generación.
Dedrick creció como todos los niños de esa época, bajo seno de un núcleo familiar luterano, muy creyentes, respetuosos y con mucho amor al prójimo de acuerdo a sus creencias. Cerca de la panadería de la familia Becker, estaban los Schneider quienes eran dueños de una sastrería en cuyo seno familiar había nacido Gretchen la tercera y última de los hijos del matrimonio de los Schneider. Gretchen y Dedrick se conocieron en la escuela, eran compañeros de clases muy cercanos, conforme cuando fueron creciendo compartían mucho tiempo debido a las actividades escolares y la cercanía de los negocios de las familias, los cuales solían ser bastante prósperos. Al llegar el año de 1910 cuando ambos tenían apenas 12 años, Dedrick comienza a ver con ojos diferentes a Gretchen, ya no como los niños que solían correr por las calles o por como dos compañeros de clases que hacían las tareas juntos mientras comían galletas recién horneadas por la madre de Dedrick. Él comenzó a descubrir en los ojos de ella un sentimiento que le hacía vibrar su corazón, se reía de sus chistes, anhela pasar todo el tiempo posible junto a ella, por lo que con la tierna edad de 12 años ya le escribía en secreto dulces poemas de amor, y describía en sus cuadernos todas las emociones y sensaciones que la hermosa Gretchen le hacía sentir.
• El joven Dedrick le abre su corazón a Gretchen.
Ella quizás siendo más dispersa, jovial y amante de la naturaleza, las flores y los parajitos que se posaban en su ventana, no hacía más que ver a Dedrick como un amigo más, es más casi como otro más de sus hermanos. Hasta que, al llegar a la edad de los 14 años por allá en el 1912, él cansado de mantener la distancia de la mujer en la que su corazón se había fijado, la esperó una tarde de primavera con flores en la mano para expresarle sus más sinceras palabras de amor. Este gesto tomó por sorpresa a la joven Gretchen quien jamás se imaginó que su mejor amigo podía tener sentimientos de amor hacia ella, pero una vez que él la tomó de las manos y mirándola fijamente a los ojos mientras le confesaba todo su amor, ella sintió la sinceridad de las palabras de Dedrick, así como una pequeña chispa del sentimiento que él tenía guardado por ella.
Ese día ambos continuaron mirándose fijamente a los ojos, se tomaron de la mano y sentían como su corazón latía más rápido al experimentar todos los sentimientos que Dedrick le confesaba, después de ese momento, ambos comenzaron a intercambiar cartas y poemas de amor, vivían un romance juvenil lleno de los más hermosos sentimientos que podían expresar el uno para el otro, así pasaron varios meses hasta que Gretchen le confesó a sus padres todo el amor que sentía por el vecino de toda la vida, algo que a los padres de ella les pareció correcto dado que eran conocidos desde hacía varias décadas atrás, la familia de Dedrick siempre habían sido vecinos muy cordiales. Es por ello por lo que decidieron hacer una cena para formalizar sus intenciones de que el romance de los jóvenes se sellara para unir las capacidades de ambas familias.
Los padres de Dedrick, aunque sorprendidos por la iniciativa de Schneider vieron con buenos ojos la unión y estuvieron de acuerdo en todo momento, aprobándose así el compromiso en matrimonio de los jóvenes, aunque tuvieran una corta edad, así ellos tenían el consentimiento de sus padres para cortejarse y visitarse como correspondía según las buenas costumbres, entre cartas, visitas, poemas y declaraciones románticas de amor, se sentía que el amor estaba en el aire.
• El panorama mundial cambió.
Pasaron dos años más, llegando el 28 de julio de 1914, fecha en la que cambiaría el rumbo de los acontecimientos en Alemania transformando la vida de los alemanes para siempre. El gran cambio se produjo cuando en esta fecha se produjo el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en la ciudad de Sarajevo a manos de un joven nacionalista serbio, lo que desencadenó una crisis diplomática entre Austria-Hungría y el Reino de Serbia a los que posteriormente se le conocería como la Primera Guerra Mundial.
Los alemanes en Berlín al conocer la noticia sentían sensaciones encontradas, para algunos esto era la oportunidad de expandir el Reich alemán e imponer la supremacía germana en el resto de Europa, otros sentían que todo sería muy lejano, otros sentían que la guerra no era buena para nadie siendo que tarde o temprano esta los alcanzaría por muy lejos que estuvieran de ella. Temiendo que Dedrick fuera reclutado por el ejército y enviado al campo de batalla de acuerdo a los masivos llamados que, hacia el ejército alemán, su padre el señor Antón conversó con el señor Carsten padre de Gretchen para que se apresura lo más posible el matrimonio de la joven pareja, con lo cual estuvo de acuerdo.
• Buscaron un espacio para el amor.
Temiendo que las duras circunstancias de la guerra los pudiera alcanzar la pareja se casó a la tierna edad de 16 años en una ceremonia íntima luterana ya que ambas familias lo eran, solo asistieron los parientes más cercanos para darle la bendición a los jóvenes enamorados. La familia de ambos les dieron de regalo una hermosa casa de estilo victoriano en el distrito de Steglitz donde siempre habían permanecido ambas familias. Luego de la bonita y frugal ceremonia, la joven pareja de enamorados se retiró a sus aposentos para comenzar a convivir como marido y mujer.
La noche de bodas podía haberse considerado como la noche más especial en la vida de ambos, era la primera vez que estaban completamente solos, permanecieron mirándose a la luz de las velas que los sobrecogía con su cálida luz, fue en ese momento de tanta intimidad en la que sus almas quedaron completamente desnudas y él teniéndola a ella solo para sí, no hacía más que jurarle amor eterno, ya que nada era capaz de arrebatar de su corazón un sentimiento de amor tan profundo como el que él sentía por ella, fue entonces cuando después que se dijeron todas las palabras del más sincero amor, comenzaron a desnudarse de todas sus ropas lentamente, caricia tras caricia, beso tras beso, ellos eran tan solo dos inexpertos que comenzaron a desnudarse y a quererse el uno al otro tal y como su instinto les hacía sentir, fue un momento único, con cada caricia sentían que su piel se fundía con la piel del otro, se tocaban recorriéndose, conociéndose, haciéndose sentir amor con cada beso, hasta que finalmente y sin que nadie les hubiera dicho como… hicieron el amor con la paciencia de la inexperiencia, dulzura, suavidad y pasión, la pasión insaciable de sus jóvenes cuerpos.
A la mañana siguiente aun con sus cuerpos agotados era como si hubieran experimentado un proceso de transformación y madurez, ya finalmente estaban casados y debían comenzar una nueva vida como esposos. Ella estaría encargada de la casa y de aprender a la costura tal y como lo hacían todos en la familia Schneider y él continuaría trabajando en la panadería de sus padres tal y como tradicionalmente habían hecho todos los Becker. Todos en Berlín trataban de seguir haciendo sus vida de la manera más normal, pero sin olvidar que existía el peligro latente que la guerra llegara a la capital alemana.
• Un breve, pero importante inciso para el futuro de esta historia.
Mientras tanto en aquel 1915 en pleno apogeo de la primera guerra mundial, al otro lado del mundo en los Estados Unidos de Norteamérica, nacía en Nebraska en la cuna de una familia acaudalada de reconocidos ganaderos un niño al cual sus padres hicieron llamar William, era el unigénito de la familia Brown, un niño que décadas más tarde tendría un papel decisivo en la vida de los jóvenes alemanes que apenas comenzaban su vida de recién casados.
• La guerra los alcanzó.
Durante los primeros años tres años de la guerra, todos en Berlín habían podido sortear los duros embates del conflicto. Pasado varios años intentando que llegara el primogénito de ambas familias comenzaban a temer por la fertilidad de la pareja, hasta que, en diciembre de 1917, llegó la tan esperada noticia Gretchen estaba finalmente embarazada, era la noticia que todos estaban esperando en medio de tanta desesperanza por la guerra. Con lo que no contaban es que a tan solo dos meses después de conocer la noticia, en febrero de 1918 Dedrick le llegó una carta nefasta notificándole que tendría que enlistarse, a Alemania no le estaba yendo bien en el frente por lo cual necesitarían de todos los hombres posibles para dar la pelea y salvar la guerra.
Ambos lloraron lagrimas amargas ya que después de esperar tanto tiempo para poder estar embarazados, la maldición de la guerra los había alcanzado él estaba siendo reclutado para ir al frente, en el desespero de ambas familias el señor Carsten padre de Gretchen, quien era el sastre de un importante general del ejército trató de interceder por su yerno, pero lo más que pudo conseguir es que por sus conocimientos en panadería es que fuera designado a la cocina, en vez de en las trincheras directamente.
Había llegado aquel 3 de marzo de 1918, en que el ejército aguardaba a las afueras de la casa en donde vivían Dedrick y su recién embarazada esposa, quien con apenas tres meses de embarazo debía separarse de su gran amor, temerosa de no volverlo a ver nunca más, ella lloraba las más amargas lagrimas desesperada y desconsolada de estar lejos de quien había estado a su lado desde que estudiaba la escuela primaria. Mientras que él con una fingida entereza la besaba en la frente y se despedía prometiendo hacer todo lo posible para volverla a ver, así partió él hacia la guerra de trincheras en donde se desarrollaban las más cruentas batallas que sus ojos llegarían a ver.
Él tal y como se lo prometió a su amada hizo todo lo posible para mantenerse con vida, se mantenía agachado en las trincheras orando porque ninguna de las balas tuviera su nombre, horneaba el pan, pelaba papa a montones, cocinaba y ayudaba a cargar los cadáveres de sus compañeros al finalizar cada jornada, no paraba de orar para regresar con vida a su hogar; ya que su compromiso y su corazón estaban con su esposa y su bebé que ya venía en camino, desde aquel 3 de marzo los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses; meses en los que se escribían cartas para acortar el dolor profundo de la distancia, distancia que se convierte en un puñal cuando realmente se ama con el corazón.
• En la espera del regreso a casa.
La espera con el embarazo era larga y muy dura, Gretchen llevaba un diario con todas las emociones que podía sentir mientras esperaba a su amado, día tras día plasmaba en el papel lo mucho que lo amaba, para que él al volver supiera que no había dejado de pensarlo ni por un instante.
Llegó el mes de septiembre cuando estaba previsto el parto de Gretchen, todo sucedió conforme la naturaleza así lo quiso, comenzaron los fuertes dolores de parto y las dos familias fueron a acobijar a la parturienta, entre su suegra, su madre y la partera la ayudaron a dar a luz después de 13 laboriosas horas de parto, finalmente había nacido una hermosa hembra a la cual le pusieron Elske, en honor a la bisabuela de Dedrick.
Después de 8 largos meses en los que Dedrick estuvo orando por regresar con vida a casa, finalmente el 11 de noviembre 1918, se declara el fin de la guerra el cese al fuego y la vuelta a casa de los cientos de soldados que fueron reclutados para la guerra. Por lo que fue embarcado junto con sus compañeros de tropa en el vagón de un tren que lo llevaría de vuelta con vida a su hogar. El recibimiento fue tan emotivo como él lo hubiera podido imaginar, estaban todos sus familiares esperándolo con los brazos abiertos, estaban sus padres, sus suegros y por su supuesto estaban su esposa y su hija queriendo abrazarlo para no soltarlo nunca más, todos no dejaban de llorar y de agradecer que hubiera vuelto con vida a los brazos de su familia.
Los días de la readaptación fueron complicados para Dedrick, era difícil dormir por las noches y no oír como si aun estuviera ahí los disparos, los gritos de dolor y auxilio de los heridos, no fue fácil volver a la vida normal después de aquella experiencia, más aun cuando él siempre había sido un hombre pacifico dedicado a la panadería tal y como se lo había enseñado su padre y su abuelo. Fue el amor y la paciencia de su esposa, y la nueva experiencia de la paternidad, lo que paso a paso hicieron posible que él pudiera hacer un esfuerzo en adaptarse nuevamente a su vida en familia tal y como era antes de ir a la guerra, pero la vida misma no tardaría en darle los suficientes golpes como para seguir sintiendo dolor aun y cuando hubiera acabado la guerra. Dedrick sentía que la vida en un lugar como las trincheras perdía sentido, perdía humanidad, eso lo hizo reflexionar mucho, le hizo jamás querer apoyar ninguna idea que alguna vez lo pudiera si quiera acercar a la posibilidad de una guerra.
• Días oscuros se avecinaban para Alemania y los alemanes.
Después de haber perdido la guerra los alemanes pagaron la peor parte, la situación en Alemania comenzó a volverse sumamente precaria y tiempos duros venían para ambas familias. El hambre, la desolación y la desesperanza tomaron su lugar y se aclimataron en Berlín, así como en el resto del país; el caos y los saqueos no se hicieron esperar, tanto la panadería, como la sastrería de ambas familia estaban ubicadas en un distrito en el que medianamente se podía mantener el orden, pero con el caos y el desespero imperante, la situación no tardaría en cambiar.
Para aderezar todo el panorama apocalíptico que se podía ver en la ciudad, llegó el temido virus de la gripe española, que nadie sabía cómo había llegado, pero estaba causando resultados mortíferos en muy poco tiempo, y dada la insalubridad en la que estaba sumergida la ciudad, el desempleo, el hambre y la miseria imperante, no fue difícil que las primeras víctimas del virus cayeran en medio de la calle y que la calle se viera repleta de cadáveres, putrefacción, alimañas y ratas por doquier como si se tratara del fin del mundo.
Los Becker trataron de mantener a flote su panadería, aunque cada vez se hacía más difícil conseguir el trigo, conseguir los insumos, por su parte la sastrería de los Schneider fue saqueada en su totalidad por vándalos sanguinarios en medio de una fría noche de invierno en 1919, sus padres quienes estaban adentro de la sastrería para cuidar sus pocas pertenencias que les quedaban fueron brutalmente asesinados dentro del local, sin que nadie pudiera evitarlo. Para los alemanes los horrores de la guerra aun no parecían acabar, los homicidios, las violaciones y los robos eran la ley imperante entrando a la década de los años veinte.
Gretchen sufrió mucho la muerte tan inesperada de sus padres, pero lo peor aún no había llegado, con el caos y la confusión que se habían apoderado de la ciudad fue inevitable que todos se contagiaran de esta nueva peste que había llegado para quedarse, estando su hija tan frágil por su condición de bebé no pudo soportar la infección respiratoria del virus por lo que la pequeña Elske murió.
A la pequeña Elske le siguieron los padres de Dedrick y los hermanos de Gretchen, ninguno de ellos soportaron el letal virus de la gripe española que estaba azotando sin piedad a la ciudad. Las circunstancias estaban poniendo a prueba la salud mental de Gretchen y Dedrick ya que lo peor que podían estar viviendo, lo estaban viviendo, prácticamente se tenían el uno al otro, se habían quedado sin nadie más. Ambos se infectaron del virus, pero tal parece por imposición del destino sus cuerpos pudieron soportarlo, fortuna que no tuvieron sus parientes. Ellos parecían zombis, dos amasijos de huesos con articulación, las palabras no tenían lugar, solo un frio y lúgubre silencio ante la repentina e inexplicable muerte de todos a su alrededor. Gretchen sentía mucho dolor en su pecho, sentía que ya no podía llorar más, que estaba seca de tanto dolor y sufrimiento inexplicable, sentía que la vida se había ensañado despiadadamente en contra de ellos; Dedrick por su parte estaba en shock, se había convertido en un autómata que solo respiraba y de vez en cuando comía, estuvieron así durante semanas.
Ellos estuvieron ensimismados durante varias semanas, hasta que les tocó defenderse de unos ladrones sanguinarios que quisieron entrar la panadería de Dedrick para saquearla, fue entonces cuando sin comprender de donde sacaron fuerzas, ambos defendieron la panadería como fieras defendiendo su espacio, hasta que pareciera que por obra de una inesperada benevolencia del destino llegó la policía evitando que la panadería fuera invadida, ellos pudieron haber sido asesinados tal y como sucedió con los padres de Gretchen, solo así fue que entraron en razón y comenzaron a hacer esfuerzos por reconstruir sus vidas destrozadas por la calamidad y la muerte. Despacio comenzaron a entender que aún seguían vivos y que mientras eso fuera así, debían continuar con sus vidas.
Gretchen tardó más en reaccionar, por su mente pasaban ideas suicidas, por lo que Dedrick la acobijó como el único afecto que tenía en el mundo, él había pasado a ser todo su mundo, él le dijo “nos tenemos el uno al otro” y esa frase fue el impulso que Gretchen necesitaba para disipar todas sus dudas sobre si continuar viviendo o no.
Entre los dos hicieron esfuerzos titánicos en reconstruir sus vidas devastadas, comenzaron por intentar abrir con regularidad la panadería para prestar el servicio a la comunidad, que por el tradicional pan de la familia Becker les tenían un buen nivel de aprecio, fueron viviendo un día a la vez… como formula infalible para lidiar con el dolor del duelo, con el caos en general en el que estaba sumergido la ciudad.
Gretchen aprendió a no salir sola, ya que el mero hecho de circular sola por la ciudad parecía una invitación a la violación y el homicidio, por lo que Dedrick se convirtió en su integro protector, ella permanecía en casa resguardada esperándolo, siendo él quien buscaba las provisiones en la vieja carreta de la panadería para así continuar vendiendo el pan en la panadería. Aquellos años veinte fueron muy difíciles para todos, había hiperinflación, inseguridad, insalubridad, corrupción imperante por doquier, la maldad se había apoderado de casi todos los espacios, salir hacia adelante era muy complejo, durante el frio invierno resultaba más sencillo quemar cientos de billetes del marco alemán que comprar leña para calentar los hogares. Ellos hacían todo lo posible para poder subsistir aun y con las difíciles circunstancias.
• Nuevamente un Rayo de Luz para Gretchen y Dedrick.
Los años fueron pasando progresivamente, como si se tratara de una letanía que no tiene final, llegamos al año 1928 el sentimiento de amor entre ambos se mantuvo pese a todo el dolor por el que tuvieron que atravesar y todas las duras circunstancias de las que fueron testigos a lo largo de todos esos años, muertes, desesperanza, hambre, miseria y desolación. Progresivamente fueron levantando cabeza, y a la panadería le estaba yendo un poco mejor que a principio de la década cuando parecía que todo se iría por un despeñadero.
Luego de haberse enfrentado a lo difícil del duelo, no solo hicieron lo posible por seguir adelante con la panadería, sino también con su matrimonio, había momentos en los que ambos recordaban que estaban casados y muy enamorados a pesar de todo el dolor y sufrimiento que habían experimentado en el pasado, por lo que, pese al cansancio de todas las actividades diarias, sacaban la fuerzas y las ganas para hacer el amor casi con la pasión, la dulzura y el amor del primer día, esa pasión que los mantenía juntos y enamorados. Cada vez que hacían el amor tenían la esperanza de que Gretchen pudiera quedar embarazada, de que fueran nuevamente bendecidos con una semilla en su vientre, pero los años pasaban, el embarazo no llegaba y aunque la llama de la pasión estaba viva, la esperanza de un nuevo bebé parecía desvanecerse. La noche fría de un viernes de invierno en donde se relajaron, quemaron un par de troncos y periódicos viejos para mantenerse calientes, tomaron unas copas de vino que les fue intercambiado por un trozo de pan; justo en ese instante en el que se vieron tan unidos tirando hacia adelante y en la misma dirección fue inevitable que se miraran fijamente sabiéndose enamorados el uno del otro y sin mediar palabra alguna hicieron el amor incansablemente como nunca, sin esperar nada más, nada más que el cansancio se apoderara de sus cuerpos sudorosos de tanta pasión.
Pasadas varias semanas, un día como cualquier otro Gretchen comenzó a sentirse muy mal, no pudo comer nada, todo le daba vueltas, hasta que amasando el pan se desvaneció perdiendo el conocimiento, Dedrick aterrado de que a ella le pudiera estar pasando algo grave con su salud, no dudó en llamar a un médico lo más rápido posible. Después de la revisión del médico, le dieron a Dedrick la noticia que le devolvería la luz a su vida, Gretchen estaba nuevamente embarazada.
No lo podían creer, después de años de tanto esperarlo, de tanto anhelarlo, después de superar tanto dolor, finalmente iban a tener otro bebé, sin embargo, el médico fue bastante enfático y les hizo saber que era un embarazo que necesitaba reposo, descanso, cuidado y protección. Dedrick sentía una nueva motivación para continuar viviendo, para sentir esperanza y la alegría de vivir, después de la tan esperada noticia era como si todo el dolor del pasado doliera menos, se sintiera menos la partida y el adiós de toda la familia. Gretchen tenía apenas dos meses de embarazo cuando se enteró de la noticia, a partir de ahí siguieron todas las indicaciones del doctor, cuidando todas las actividades que hacía para poder mantener a salvo su salud y llegar a término con el embarazo.
Llegado el verano de 1929 finalmente nació la bebé que les dio una nuevas y más fuertes razones para vivir, había nacido rozagante, rebosando de salud a pesar de haberse adelantado el parto una semana antes de lo previsto, la llamaron Angelika porque era como si los mismos ángeles la hubieran mandado desde el cielo. Angelika se volvió el centro de la vida de Gretchen y Dedrick, no podían sentirse más vivos, estaban emocionados de sentir latir el corazón de su bebé, estaban extasiados con cada sonido que ella hacía, era como si hubieran comenzado a vivir nuevamente. Por supuesto la cuidaban como su más grande tesoro, Dedrick prometió a los pies de su pequeña cunita, que daría su vida de ser necesario con tal de protegerla, al parecer dijo esas palabras para lo que más adelante sería como una profecía que sellaría su destino.
Angelika fue creciendo protegida por sus padres, en un hogar religioso, lleno de amor, su madre estaba ahí para acurrucarla y protegerla, a ratos se mantenía con su padre en la cocina de la panadería jugando con la harina y desde muy pequeña aprendió a trabajar con la masa para hacer pan, su papá orgullosa le ensañaba como hacer el pan tradicional alemán, conforme fue creciendo su madre también procuró enseñarle a coser para que las enseñanzas tradicionales de la familia Schneider no se perdieran.
• Nuevamente se aproximaban nubes oscuras sobre el cielo alemán.
Finalizando la década de los años veinte y principio de la década de los treinta, la vida de los alemanes daría un giro que les cambiaría por completo el rumbo de su historia y la del mundo, sellando por completo lo que sería su destino para resto de la historia del siglo XX. En 1933 aparecía como nuevo líder de la nación alemana, un sujeto singular, pequeño, de bigote chistoso, y una oratoria vehemente e intensa, no era más que el Führer, quien aparecía en la escena para tomar las riendas del rumbo de la nación alemana y conducir a Alemania a la cima que jamás le debió ser arrebatada, ya que a todas luces su grandeza había resultado humillada, devastada y saqueada después de la primera guerra mundial.
Detrás de aquel discurso incendiario, se estaba poniendo en marcha un plan macabro para arrebatarle a los alemanes su preciada libertad, a principio todo parecía ir a toda marcha hacia la prosperidad, comenzó para Alemania nuevamente la carrera armamentística, la economía parecía estarse moviendo en favor de los más necesitados; la panadería de los Becker parecía tener mejores resultados, conforme fue pasando el tiempo. Fueron pasando los años, los planes del Führer fueron avanzando, y las garras del mal comenzaron a hacerse notar; las minorías comenzaron a ser perseguidas, la libertad de expresión estaba siendo amordazada, la oposición al gobierno estaba siendo desaparecida sin castigo alguno.