Chapter 33.
Momentos vergonzosos.
Recuerdo su olor y su pelo al aire.
Sin pudor la recuerdo y su cuerpo que se me abre…
Para amar y amar a pesar de la memoria o los lugares
Aún los kilómetros
Al encuentro salvaje
La serpiente me miró
Serpiente cabeza de diamante
Amar, amar desde adentro y en perfecto ensamble
Entre los árboles esperaré tu señal como de halcón.
Sonaba esa canción en vivo, Roman y yo estábamos en un concierto en la plaza de la paz que era de rock, ese grupo me gustaba mucho y por eso le dije que viniéramos. A él no tanto, por el iríamos siempre a ver a la sinfónica pero ya no lo aguanto más, con dos veces fue más que suficiente. En el tiempo que llevábamos saliendo no solo hemos ido a ver a la sinfónica de Bogotá, Roman me ha hecho ir a ver ópera en vivo, obras de teatro e incluso, espectáculos de poesía. Francamente esto no me disgustaba, era agradable, pero a veces me apetecía más hacer cosas comunes como ir al mar o yo que sé, incluso a cantar a un karaoke, pero la única noche en que fuimos y me observó cantar Hacer el amor con otro, no dejó de poner mala cara en toda la canción y me dijo que quería arrancarse la piel, sé que canto mal, pero vamos, es divertido.
Yo cantaba feliz mi canción esta noche y el me miraba sonriendo esta vez, no era por mi voz sin talento, era por mi antifaz del cisne negro y mi peluca roja, esta era bastante aplaudible, muy realista, Lucila fue lejos esta vez.
Este era un concierto público en un lugar muy concurrido, cualquiera podría vernos y por eso no me quise arriesgar, odio no poder salir con él a la calle a eventos públicos porque alguien podría vernos, es tan difícil tener que estar todo el tiempo con la preocupación de que alguien nos vea, pero era algo que debíamos hacer. No podía pedirle estar todo el tiempo encerrados en casa por miedo a que alguien nos vea, es distinto cuando vamos a los eventos que a él le gustan porque sé que nadie de nuestros conocidos iría y cuando vamos a playa vamos a alguna lejana. No sé por cuánto tiempo tendremos que hacer esto, la otra noche en que fuimos al concierto de Rata blanca (al cual Roman fue solo porque le insistí bastante en ir) me tuve que poner una peluca rizada y otro antifaz porque era en una universidad pública en que cualquiera podía entrar. Quisiera poder salir sin miedo a que nos vean, pero sé que me tengo que conformar con lo que tengo y no lo puedo negar, a pesar de todo soy feliz, como nunca en mi vida lo había sido. Desde que regresamos todo ha marchado bien, de maravilla. Roman no ha hecho nada mal y aunque a veces no se siente bien, creo que ya sé como sobrellevarlo. Por algún motivo se calma si pongo su cabeza sobre mi pecho, me gusta eso, me gusta tanto saber que se siente bien por mí y de verdad me entusiasma pensar en un futuro juntos. No hay forma de que pueda pensar en otra cosa más que en un futuro a su lado y sí, sé que no será fácil, pero juro por Dios que lo quiero intentar, aún con todo lo que venga.
Obsesiva loca
Con fantasías me llenó la cabeza.
-Urano, ¿no te molesta ese antifaz? -Preguntó Roman en mi oído, la música sonaba fuerte. Negué con la cabeza. -La gente te mira.
-Lo sé, ojalá pudiese quitármelo.
-Te ven porque te ves sensual con él. -Reí, Roman nunca me dijo que me veía sensual o algo similar a esto, era un momento histórico. -No quiero que te miren.
-¿Te parece que me veo sensual?
-Demasiado. -Sonrió, pasó su brazo por mis hombros. -Quiero quitarte la ropa.
-¡Roman! -Me besó con deseo, me dejé llevar. Amaba sus labios, su sabor, su calidez, eran perfectos para mí.
-¡Hey! -Escuchamos una voz detrás de nosotros, era una voz conocida. Giramos a ver y me quedé petrificada cuando vi a Nicolás y a sus tres amigos. Tapé mi boca con mis manos porque era la única parte de mi rostro que quedaba al descubierto. Miraban sonrientes a Roman. Sé que lo conocían, comparten algunas clases e incluso en el viaje, durmieron en la misma habitación de él. -¿Cómo estás amigo? Por lo que veo muy bien.
-¿Ella es tu novia? -Preguntó Andrés. Roman incomodo, asintió. -Es guapa, se parece a gatubela.
-No pensé que tuvieras novia. -Admitió Nicolás. -Pensábamos que eras gay.
-¿Quieres morirte hoy? -Roman lo amenazó, escuché las risas de ellos.
-Es broma, sabes el rumor que decían por ahí, que te gustaba la profesora. -Comentó Nicolás, esto era jodidamente incómodo.
-Que la acosaba querrás decir. -Añadió Erick. Rieron, Roman frunció el ceño. -Es broma, al que le gusta es a Nicolás, el muy perdedor tiene sueños húmedos con ella. -Quise golpearlo, pero eso me dejaría en evidencia, así que me aguanté.
-Bueno nos vamos, estamos de más aquí. -Se despidieron. -Me muero de risa, aún no creo que tú tengas novia, es increíble. Nos ganaste. -Nicolás es el tipo de chico al que habría rechazado incluso estando en la escuela.
-Será genial cuando todos se enteren. -Comentó Andrés entre risas, mierda.
Los vimos alejarse y suspiré.
-¿Estás bien Roman?
-Sí, los comprendo. Yo tampoco creí que llegaría a tener novia.
-No pienses en eso ahora. Estamos juntos, ¿recuerdas? Por siempre.
-Sí. -Me besó, sonrió. -Por siempre mi Urano.
Ese fin de semana fue tranquilo. Pasamos el domingo en casa viendo películas de terror y en la noche salimos a cenar a un restaurante árabe del cual Roman se negó a comer después de verle las manos al chef cuándo salió un momento. El domingo fuimos a la iglesia, sí, a la iglesia. Papá cumplía tres años de muerto y una tía lejana dijo que harían una misa en su honor. Yo no soy practicante de ninguna religión y Roman es ateo, pero debía ir, era papá. Me había prohibido pensar en el por mucho tiempo, no sé cuánto, pero esa tarde que volvió su recuerdo y que el padre mencionó su nombre, no pude evitar romper en llanto. Muchos recuerdos pasaban por mi mente, recordé sus comidas, sus postres eran su especialidad porque lo estudió, compartí mucho con él en los cursos de cocina y todo lo que sé hoy fue gracias a él, recuerdo las noches junto a él y mis amigos en Bohemio, su sonrisa, como alegraba a todos con sus anécdotas. Papá era algo descuidado al vestir, parecía leñador y muy poco se afeitaba, pero aun así era precioso. Mamá siempre decía que yo saqué la belleza de él porque ella no era guapa, no creo que no lo fuera. Solamente no tenía la belleza convencional que todos buscan, mujeres guapas de pechos grandes y cinturas pequeñas. Mamá tenía unos cuántos kilos de más, pero, ¿quién dijo que las mujeres con sobrepeso no pueden ser hermosas? Ella lo es, sí lo es o al menos así la recuerdo. No la he visto más desde esa noche… ni en sus audiencias la miré, no podía, a duras penas podía mantener la mirada fija en mis manos y mis ojos que siempre estaban llenos de lágrimas me impedían ver con claridad. Hace mucho no pensaba en ellos, no quería hacerlo, pero estando en ese lugar no pude evitar hacerlo. Roman no dijo nada, esa es una de las cosas que más me gustan de él, sabe cuándo callar, cuándo dar un espacio. Solo se limitó a abrazarme y al llegar a casa, no dejó de mimarme.
Mi estado de ánimo cambió tan bruscamente esos días que lo que pasaría ese lunes debería haberme hecho llorar de la vergüenza, pero en cambio reí. Primero estuve triste hasta que arreglé las cosas con Roman, luego feliz de estar con él para estar triste de nuevo en la iglesia y el lunes al recorrer los pasillos y cruzarme a Margarita, una chica de décimo que me debía un ensayo, observé algo en su teléfono que me dejó perpleja. Pensé que mi imagen en la escuela no podía ir a peor pero cuando vi ese viejo video de hace unos seis años supe que sí podía empeorar, de verdad podía. Soy sinónimo de humillación y bochorno, no puedo pasar ni seis meses sin avergonzarme. Por algún motivo ella había encontrado el único video que subió Mateo a redes sociales cuando era adolescente y no era cualquier video, fue el que imitamos el video de la canción locomía. En esa época imitábamos videos no solo de esa canción, sino también del grupo New kids on the block, Michael Jackson o Prince, pero esos no los subió nunca por la pésima calidad en que quedaban, es que vamos, eran de bajo presupuesto y tan malos que nos avergonzaba que alguien pudiera verlos, pero ese lo publicó porque creíamos en ese momento que quedó bien, incluso estábamos orgullosos. Nos disfrazamos de los hombres del vídeo y nos acompañaron dos compañeros de nosotros, usamos las pelucas, el traje antiguo e incluso los abanicos de mano con plumas. Creo que yo parecía un travesti de baja calaña y por eso, que Lucila lo compartiera ayer por resultarle gracioso, fue catastrófico porque lo vio una chica de octavo, esta lo reprodujo a todos sus conocidos y así ahora casi todos lo habían visto, mierda. Quise esconderme en el baño, pero luego Julien y la directora Martha se acercaron contándome anécdotas suyas de cuándo bailaron esa canción y se me pasó… creo que incluso quedó gracioso, solo espero que Roman no lo vea o tendré que mudarme.