Chapter 31.

. Momentos intensos.

Pasaron rápidamente otras tres semanas que fueron muy confusas, no entiendo que sucede en mi vida ahora. No sé si estoy saliendo con Julien y no precisamente porque él me lo haya pedido o porque yo siquiera lo hubiese pensado, pero ahora cada vez que salimos sea solos o en grupo, el actúa de una forma muy extraña. Hace tres semanas noté que empezaba a abrazarme cuando caminábamos aunque esto no se me hacía muy extraño porque Mateo hacía eso antes, aún lo hace a veces, pero luego la noche en la fiesta de cumpleaños de Lucila me auto invitó a una salida de parejas el domingo al parque Tayrona, accedí porque no sabía que era una salida de parejas, lo deduje cuando ya estaba allá al ver que todos eran novios y que él había empezado a llamarme “cariño” delante de todos. No sabía qué hacer, jamás pensé que el pensaría en algún momento que salíamos en serio y no tenía idea de qué decirle, aunque no tenía idea de nada. He pensado mucho estas semanas y por más que de vueltas en mi cabeza veo que salir con Roman no es una buena opción. Somos como el agua y el aceite, siempre termina haciendo algo que lo daña todo y me destroza. He sufrido mucho en mi vida como para seguir sufriendo por un hombre adrede, Roman no puede controlarse, no puede asegurarme que mantendrá la compostura y que no hará nada malo cuando él no decide eso, no sabe cuándo se sentirá mal y arremeterá en mi contra. Llevo diez meses viviendo con él, solo diez meses y ya estuve suspendida por su culpa, casi me botan, me ha hecho llorar miles de veces y no puedo calcular cuántas veces he peleado con él.

Salir con Julien es tan diferente, él es alegre, divertido, espontaneo y descomplicado, es caballeroso, no pierde la compostura y no es alguien que me tenga que preocupar por él. Creo que estar separados es la mejor opción para ambos, si Roman decide quedarse aquí desaprovechará la oportunidad de estar en una excelente universidad y, además, tan solo tiene diecisiete años, diecisiete por dios y ya piensa en hacer una vida conmigo. Sé que a esa edad los chicos cambian de parecer, puede querer eso ahora, pero al entrar a la adultez todo cambia, estoy consciente de ello.

Entonces esa noche decidí que lo intentaría, saldría con Julien, Roman en tan sólo mes y medio se irá, y sé que me olvidará, aunque sé bien que yo no podré hacerlo.

Estaba en el descanso en la cafetería junto a Lucila y Gabriela quién por supuesto, había hablado poco o nada con nosotras. Lucila me contaba sobre unas personas que conoció, pero yo estaba distraída, tenía muchas cosas en la cabeza. Pensaba en Roman, en que él no está bien, que hace mucho no me habla, que su mirada está perdida siempre y justo ahora, lo veo a unos metros de mí, comiendo solo igual que siempre y yo me muero por acercarme a él y besarlo, pero luego recuerdo que fue un idiota conmigo y reprimo las ganas. También tenía en la cabeza a Julien, era imposible evitar compararlos. Sabía que este último era la mejor opción para mí en todos los sentidos posibles, pero no siempre las cosas que nos convienen son las que deseamos y era justo este mi caso. No siento ganas de sonreír enormemente cuando Julien toma mi mano o cuando me abraza, e incluso, anoche intentó besarme y lo impedí, la sola idea se sintió tan mal que fingí sentirme mal y regresé a casa, aún no le he contestado porque no sé qué decirle, como hacer que no intente besarme nunca más porque no lo soporto, se siente equivocado, errado y la imagen de Roman no sale de mi cabeza. Es como si solo le perteneciera a él y no pudiera hacer nada más.

-Amiga, ¿me has estado escuchando?

-Lo siento, estoy un poco ida. –Lucila miró detrás de su hombro y miró a quién justamente me tenía de esta manera.

-¿Sigues aún con el tonto plan de salir con Julien para castigar a Roman?

-Lucila, no salgo con él para castigar a Roman ni nada, es solo que… creo que él es mejor para mí. Roman siempre daña todo.

-Dime algo, ¿te gusta Julien?

-No, en lo absoluto.

-¿Te parece justo que le hagas eso? Creo que él va en serio contigo Urania, no deberías salir con él sino quieres lo mismo. Es claro que adoras a Roman, cualquiera que te viera mirarlo se daría cuenta de eso y sí, sé que el hizo algo que no debía hacer, pero creo que ya lo castigaste lo suficiente con haber salido unas semanas con Julien, no se siente para nada bien.

-¿Cómo lo sabes? ¿Has hablado con él?

-Sí, la otra noche pasé a llevarte los nuevos manuales y él me dijo que habías salido con Julien, se veía tan triste que sentí pena por él.

-No sé qué hacer. Si decido regresar con él nada me garantizará que no volverá a hacerme daño.

-Creo que ahora que ya vio que claramente estarías dispuesta a dejarlo, no hará nada malo de nuevo, a menos que sea estúpido de verdad.

Debía pensarlo, aún me sentía molesta por lo que pasó. La mañana pasó rápido y no pasó nada interesante, a excepción de las chicas que sorprendí haciendo trampa y tuve que sacarlas. La tarde en casa fue extraña, aunque últimamente siempre lo es. Me siento mal, sin rumbo, sin saber qué hacer o en qué pensar. Julien me llamó a eso de las seis y me dijo que iba a venir para llevarme a cenar. Pensé en decirle que no, en inventar alguna excusa, pero no alcancé a negar cuando se cortó la llamada.

Escuché que tocó la puerta, eran casi las siete. Abrí y el me miró sonriente, quise sonreír también pero no me sentía bien. Salí a la entrada donde Julien me esperaba.

-¿Quieres ir a bailar después de cenar? Conozco un lugar genial en la 84. –Comentó alegre y me quedé en blanco, bailar era lo último que quería. No estaba de ánimos para eso.

-Creo que solo cenar estaría bien.

-¿Qué te gustaría hacer el fin de semana? Unos amigos me dijeron para ir a Minca, dicen que es bonito, ¿quisieras que fuéramos?

-Puedes ir si quieres.

-Ir los dos, a eso me refería.

-Julien, no me siento bien hoy. Creo que deberíamos vernos otro día.

-¿Qué tienes? ¿Estás enferma? Puedo ir a buscarte algo. –Comentó preocupado, incluso tocó mi frente para ver si tenía fiebre.

-No, está bien. Necesito descansar.

-Si eso quieres, te dejaré descansar. –Me abrazó, de inmediato me puse rígida, esto es incómodo. –Mañana vendré a ver como sigues. –Asentí y en un momento dado, se separó un poco y me besó. Me tensé por completo y sentí un nudo atorado en la garganta, esto no se siente bien, no, no, no lo soporto. Pensaba una forma sutil de separarme cuando sentí que jalaron mi antebrazo fuertemente y vi a Roman. Me hizo entrar a la casa y cerró la puerta de inmediato, me jaló hasta mi habitación.

Aún estaba confundida cuando él se acercó rápidamente hacia mí, arrinconándome a la pared y entonces puso su mano detrás de mí nuca y me besó, pero este no era un beso suave, era un beso desesperado, con demasiadas ansias y torpe, incluso dolía.

-Roman. –Me separé un poco, pero agarró mis muñecas fuertemente y las puso en la pared, dejándome aprisionada. Volvió a besarme tan fuerte que me dejó sin aliento, me costaba respirar. Luego empezó a besar mi cuello y acarició mi espalda. –Roman, ¿qué es lo que haces?

Me miró a los ojos.

-Necesito borrar los besos que él te dio. –Roman no se veía bien, lucía mal, tenía el rostro enrojecido y se veía enojado, frustrado y tan mal como nunca lo vi antes.

-Esta fue la primera vez que me besó.

-Dime, ¿te gustó como besa? ¿Dejarás que ahora él sea el que te bese?

-Roman, no… -Me interrumpió besándome de nuevo. No sé por qué hacía esto, no lo entendía, pero se veía tan mal que me destrozaba por completo. Incluso aún mientras me besaba, se detuvo y sin despegar su rostro del mío, vi que rompió a llorar y no supe que hacer. Hundió su rostro en mi cuello y me abrazó por mi cintura.

Lo escuché sollozar, no sabía qué hacer.

-No soporto esto Urania, no puedo soportar la idea de que estés con alguien más, no puedo con esto, es horrible y, ¿sabes algo? En tan solo unos días de haber terminado conmigo conseguiste a alguien con quién salir y estás feliz, tú puedes olvidarme y lo peor es que yo no puedo, ¡no puedo hacerlo maldición! No pude hacerlo las miles de veces que lo intenté estos años, ahora menos podría después de todo lo que hemos pasado. No hago más que pensar en ti, es una jodida obsesión.

-Roman… -Me interrumpió.

-Estoy destrozado. –Me quedé helada, no puedo… no soporto ver a Roman así, no puedo. Lo abracé, pero al sentir mis manos en su cuerpo, se separó de inmediato.

-Roman yo… no te he olvidado, no pienses eso por favor. Actué de forma impulsiva y por enojo, estaba mal por lo que hiciste y creí que lo mejor sería salir con otra persona, pero no puedo, es imposible. –Agarré sus manos.

-Eso no parecía ahora que él te besaba. –Dijo casi en susurros. No me miraba, tenía la mirada fija en el piso, odiaba verlo tan mal. Limpié sus lágrimas, cerró sus ojos cuando pasé mis dedos por su rostro.

-Jamás podría mirar a alguien como te miro a ti, nunca podría.

-No quiero que estés conmigo por lástima, de verdad.

-¿Por qué piensas eso?

-Si yo no hubiera llegado, él te habría seguido besando e incluso podrían haber entrado y… -Lo interrumpí.

-¡No! ¡Eso jamás habría pasado! Todos estos días me he sentido muy mal y ahora que me besó me quedé helada, en ese momento supe que era inútil intentar olvidarte, soy tuya Roman. –Lo abracé fuertemente, el me abrazó también.

-¿Lo dices en serio? –Asentí. -¿Podrías perdonarme? Por favor. Sé que si yo no hubiera hecho esa estupidez estaríamos bien y nada de esto habría pasado.

-Roman tienes que dejar de actuar de forma impulsiva y rencorosa.

-No lo haré más. –Empezó a besar mi rostro, mis mejillas, mi cuello. Esto se sentía tan bien, nadie más podría hacerme sentir como tú lo haces. Sentí golpes a la distancia, creo que por estar distraídos por todo esto ninguno de los dos escuchó que Julien golpeaba la puerta desde afuera, solo cuando escuché que gritó mi nombre fue que ambos lo notamos. –Urania, ¿ustedes hoy tenían una cita o… ya son novios?

-No lo sé…

-¿Aceptaste ser su novia? Julien está gritando que deje salir a su novia.

-No exactamente acepté, creo que él piensa eso.

-¿Por qué piensa eso Urania? Tuviste que aceptar en algún momento, creo que habría bastado con que lo hayas besado porque sé que lo habrías hecho en represalia, pero conseguiste otro novio en menos de un mes.

-Él nunca me lo pidió, creo que lo dio por sentado.

-¿De verdad esperas que crea eso? ¿Tan rápido me reemplazaste? –Roman se separó y lo vi salir de la habitación, se veía enojado.

Lo seguí porque sabía que no planeaba hacer nada bueno.