XVI

- De nuevo tienes fiebre, Heath.

- La verdad es que me he sentido fatal estas semanas.

- Lo sé, te entiendo, desde ese día, todo ha sido una locura.

- Me sorprende que quieras hablar de eso, has estado muy callada desde entonces, Amber. Pero te quiero agradecer por no dejarme, aunque no debe ser fácil para ti, si quieres hablar aquí estoy para apoyarte.

- Es que... ¿Cómo te puedo explicar? ¿Qué se supone que debería sentir cuando te das cuenta de que todo lo que empieza a salir bien en tu vida, es irreal? solo un experimento -Amber lucía algo perturbada, casi como si se hubiese quebrado-.

- No todo es irreal, no tiene que ser así, nuestra amistad es muy real y yo he pensado mucho en esto y quizá pueda ser bueno ¿por qué no querer ayudar a otros a mejorar sus vidas? ¿Por qué no querer que existan más amistades como la nuestra? ¿De verdad es tan malo que nos usen para buscar aportes significativos en la interacción? ¿ha salido todo tan mal en realidad? porque antes de conocerlos yo pensaba que iba a ser el peor choque, que serían unos emos con los que me costaría interactuar... pero no ha pasado nada de eso, al principio todos teníamos nuestros prejuicios pero mira todo lo que hemos logrado. Me has dado las mejores últimas semanas de vida, los mejores recuerdos han sido contigo, tú has descubierto muchas cosas de ti misma que no sabías y no habías experimentado antes, y sé que cuando yo no esté, podrás conseguir más amistades y probarte a ti misma que puedes ser feliz. Entonces ¿en verdad es tan malo?

- Bueno no lo había pensado así, aunque preferiría haberlo sabido, se podría decir que si ha mejorado mi vida, pero... ¿Qué voy a hacer? no creo poder ser tan fuerte -dijo Amber mientras una lágrima se escapaba rápidamente y caía en su mejilla-.

- Yo siempre voy a estar contigo -respondió Heather mientras sus ojos también se nublaban-.

De pronto el teléfono de Amber vibró y la pantalla se iluminó con un mensaje de la orientadora que recordaba que debía completar la encuesta, a lo que Amber se fastidió y al querer eliminar el mensaje, se abrió el enlace a la encuesta. En el encabezado de la página web se encontraba una especie de logotipo o escudo emblemático. Amber comenzó a desesperarse por salir de esa página pero su teléfono colapsó y se congeló la pantalla. Heather no pudo evitar notar que algo hostigaba a su amiga, pero cuando vio el logo en la pantalla del teléfono quedó petrificada.

- ¿Qué es eso? -preguntó Heather-.

- Es una estúpida encuesta que me envió la orientadora, seguro que tiene que ver con el experimento... -dijo, queriendo sonar molesta-.

- Ese logo... lo he visto... ¿Dónde lo he visto? -comenzó a buscar en la galería de su teléfono, hasta que encontró una foto en particular y se detuvo impactada-.

- ¿Quién es...? -titubeó confundida Amber-.

- Es la carta de aceptación de pasantías de mi hermano... -dijo con un hilo de aliento-.

- Pero qué... ¿tu hermano trabaja para estos...? -Amber temía lo peor ¿Qué tal si Heather era la soplona? no podría ser... se acababa de sorprender tanto como ella al descubrir lo de su hermano... ¿estaba fingiendo? no debería dudar de su amiga... De pronto comenzó a sentir que su vista se desenfocaba, su alrededor tenía otro ángulo, casi como una experiencia extracorpórea, sus pulsaciones se aceleraron y sentía un sudor frío. "Un ataque de ansiedad" determinó en su mente ¿justo ahora? tenía algún tiempo sin experimentar uno, desde que... comenzó a conocer a Heather y ahora que todo se desestabilizaba ¿Qué iba a hacer? ¿Cuáles eran los pasos a seguir cuando tienes un ataque de ansiedad? no podía recordarlo, le faltaba el aire. Se sentó en la cama al lado de Heather-.

- ¿Amber? ¿Estás bien? -se preocupó Heather-.

- Solo debo sentarme... contar o pensar en otra cosa... esto sucede por el estrés... debo respirar correctamente... uno... dos... tres... cuatro... -balbuceó casi como un mantra para sus adentros-.

- Sé por lo que estás pasando, también tengo muchos ataques de ansiedad -la abrazó con cuidado y acomodó una almohada para su amiga, comenzaron a ver el techo y a respirar lentamente-.

- Me preocupa Shana -dijo después de calmarse Amber-.

- A mí también me preocupa, no contesta mis mensajes, ya han pasado varias semanas...

- Debería marcarle a Steven -mencionó Amber mientras buscaba su número entre sus contactos-.

- ¿Hola?

- Hola Steven, somos Amber y Heather ¿Cómo estás?

- Bien... aquí... -dijo ocultando su profunda tristeza.

- ¿Qué has sabido de Shana?

- ¿Por qué me preguntas eso? ¿No está con ustedes?

- Claro que no, nosotras no la vemos desde aquel día.

- ¿Pero qué...?

- ¿Tú no has hablado con ella?

- La llamo todos los días y le escribo mensajes pero no contesta.

- ¿Por qué pensaste que estaría con nosotras?

- Porque unos días después de nuestra discusión ella colocó una foto con Heather y en el pie de foto decía "de viaje".

- ¿Y no nos preguntaste? nosotras pensábamos que habían arreglado las cosas y no querían nada con nosotras.

- Estaba muy avergonzado por lo que pasó, no debí reaccionar así, pero ahora estoy muy preocupado.

- Y nosotras... pero tengo el número de sus padres, no cuelgues mientras les marco -intervino Heather-.

Inició la llamada con los padres de Shana, pero no salía la llamada, era como si tuviesen bloqueado el número de Heather, intentaron de nuevo... nada.

- Si quieres cuando terminemos la llamada intentamos desde mi teléfono -trató de ser consoladora Amber-.

- Bueno...

- ¿Tienes la foto que ella colocó?

- Si claro, ya te la envío -dijo Steven mientras enviaba la foto-.

- Esa es una foto vieja de cuando viajamos para celebrar que Shana estaba fuera de peligro y la pusieron en lista de espera para un trasplante de páncreas, solo que es complicado porque debe estar acompañado de un trasplante de riñón.

- ¿Será que ya le llegó el trasplante?

- Puede ser...

- Me siento tan mal por no estar con ella...

- El evento de aniversario es la próxima semana, debemos ir por si acaso ella está allí, no se lo perdería por nada, si no, aunque sea sus padres van por un momento, siempre ha sido así.

- Podríamos ir a ver... seguiré escribiéndole y llamando de todas maneras.