MÁS ALLÁ DE MÍ

—¿No podemos simplemente usar el Cristal? —inquirí diez minutos después, tenía las botas rebosantes de agua y me sentía cansada—. Pero antes dime, ¿qué significa Speculum? —Los Traidores habían llamado a la reliquia así, aunque el Cazador y yo la llamábamos Cristal.

—Speculum es un nombre antiguo que no se utiliza desde hace siglos, y es sinónimo del actual, «Cristal». Speculum significa: espejo, básicamente quiere decir que la reliquia refleja tus deseos y los proyecta a la realidad. Según me han dicho así se resume el poder de la reliquia, y por lo que he visto contigo, es verdad

Lo era, el cristal se había transformado en armas que me habían ayudado mucho en momentos críticos. Inhalé profundamente, por fin conocía cuál era el verdadero poder que yo resguardaba: proyección, un canalizador.

—Ahora a la reliquia se le conoce en la lengua común como Cristal, es un nombre dado por los Custodes hace siglos, cuando ellos poseían la reliquia. Cristal viene del griego y significa pureza y transparencia, nombraron así a la reliquia para demostrar a su gente que no es un poder maldito que trae desgracias y caos. Pero, aunque fue nombrada Cristal por su significado en griego, la lengua madre de la reliquia es el latín, y todos los términos que se relacionan con la reliquia son en esta antigua lengua —recitó de mala gana—. La secta Fratribus significa literalmente Hermanos, los miembros se hacen llamar a sí mismos Hermandad Fratribus, lo que es estúpido ya que ambas palabras significan más o menos lo mismo.

Me miró de reojo con esa expresión misteriosa que tanto me disgustaba.

—Por otro lado, Sacra, como ya te dije, quiere decir: desterrados o exiliados. Y en cuanto a tu primera pregunta, la respuesta es un definitivo no. No usaremos esa cosa a partir de ahora.

—Sería mucho mejor si me explicaras la razón —repliqué de mal humor.

Dejó salir una exhalación entre dientes y torció el gesto. Cam estaba de mal humor todo el tiempo, otro aspecto negativo desde que nos reencontramos.

—No usaremos el Cristal porque no es seguro, sabes que es un objeto traicionero y engañoso —lo siguiente lo dijo haciendo mucho énfasis—. Aunque los tuyos hayan querido limpiar su imagen dándole un nombre inocente, sigue siendo un objeto traicionero. Y tú lo sabes perfectamente.

Por supuesto que sabía, ya me había jugado una mala pasada, pero no sabía si eso era culpa de la reliquia, después de todo, cuando le había pedido llevarme con él, la reliquia me llevó directamente con el lobo, y al final Cam había resultado ser ese lobo.

—Entonces, ya que has comprobado que yo soy una Custodes, ¿ahora si vamos a la Comunidad Roja? —pregunté y él enrojeció.

«De vergüenza» quise pensar.

—Sí, descansaremos esta noche y espero llegar por la mañana.

Dubitativa miré al frente.

—¿Falta tan poco? —No logré evitar el matiz nervioso en mi voz.

«¿De verdad un grupo de antiguos miembros del Fratribus aceptarían a una enemiga, una Custodes?» Cam pareció adivinar mis pensamientos, por qué contestó preocupado y algo confundido:

—No pasa nada, te mantendré a mi lado —aseguró, y añadió ante mí expresión—: no son malas personas, ya verás, estoy seguro que todos te agradaran.

Miró al horizonte con los ojos entrecerrados, el cual ya comenzaba a teñirse de naranja.

—Descansemos, ¿vale? —no dije nada, su consuelo también estaba teñido ligeramente de preocupación.

Igual que la noche pasada, volvimos a acomodarnos en lo alto de un pino y yo guardé las distancias. Era hora de hacer las preguntas, no tendríamos otro día; Cam también pareció darse cuenta, se mantenía extrañamente callado.

—¿Desde cuando eres así? —solté sin pensar.

No tuve tiempo para arrepentirme, contestó en un tono neutro:

—Desde los 8 años, mi padre es un hombre de ciencia y cree que se debe a la evolución, a la influencia de Sacra en los Desterrados, a la forma en la que el poder del Cristal se canaliza a través de los seres vivos que existen aquí. Él cree que Sacra canaliza en nosotros los poderes residuales que la reliquia dejó al crear este bosque, que la naturaleza los transmite a quiénes tenemos una pizca de ese mismo poder fluyendo en nuestras venas —A mí me pareció una teoría muy probable, pero noté cuán poco crédito le daba a su padre—. Yo más bien pienso que es mutación. Sacra, mejor dicho, el Fratribus nos está quitando nuestra humanidad, convirtiendo a los Desterrados y Traidores en subnormales, en monstruos.

Agradecí la oscuridad, de lo contrario él hubiera visto mi expresión compasiva, y tal vez apenas lo conocía, pero estaba segura de que no le gustaría ni pizca.

—¿A cuántos les ha ocurrido?

—Por ahora solo a un niño y a mí —su respuesta fue algo forzada, no iba a decirme nada más de eso.

—¿Lo saben todos?

—No —contestó enseguida—, solo un puñado, ni siquiera aquí les gustaría alguien como yo, es un secreto que pocos conocen.

Lo capté enseguida, Cam no quería que jamás revelará esa parte de él.

—Debió ser horrible.

—¿El qué?

—Ser tan joven y convertirte en una… bestia —musité.

No contestó enseguida y me pregunté si lo había ofendido.

—Lo fue —murmuró al fin, en tono pensativo—, la primera vez fue muy doloroso, tanto que pensé estar siendo despedazado. Aunque no fue tan malo como después, al darme cuenta que era una aberración, que ya ni siquiera era humano, que por culpa del Fratribus el bosque me estaba devorando. Pero la soledad y esa sensación de rechazo hacia mí mismo, fueron mucho peor que haber perdido mi humanidad. Odié sentirme distinto.

Soltó una repentina carcajada que me hizo estremecer.

—Aun hoy, después de tantos años, lo notó: la soledad y mis... diferencias —añadió.

No pude evitarlo, me arrastré hasta quedar acurrucada con él, Cam vaciló, sorprendido al notar como me apretaba contra su pecho, pero luego me rodeó un tanto indeciso.

—No diré que lo entiendo, porque no es así —le advertí—. Ni tampoco diré que lo siento, por qué no lo siento. Soy la menos indicada para compadecerte, ahora soy tan anormal como tú. Y tampoco diré que ojalá hubiese sido distinto para ti, porqué de haber sido así, ahora yo no sería más que un cadáver perdido en la profundidad de Sacra. Me has salvado dos veces, Cam, y yo siempre estaré en deuda contigo, no puedo decirte más que gracias. Agradezco a los dioses por concederte la habilidad para mantenerme con vida, si no fueras lo que eres, no estaríamos teniendo esta conversación.

No respondió y yo casi escuché cómo su cerebro procesaba mis palabras, me mantuve callada y poco a poco él me fue apretando más fuerte, murmurando algo que no entendía.

—Cam —gruñí con incomodidad, sentía las costillas a punto de colapsar.

Paró de estrecharme, aunque mantuvo un brazo en torno a mí.

—Que digas eso cambia muchas cosas, quizá fue por esto —no lo veía, pero intuí una sonrisa. Hablaba casi para sí mismo—. Gracias, Carol, le has dado otra perspectiva a las cosas. Que tonto he sido, pero ha valido la pena, estás aquí y yo también.

Desconcertada y un tanto asustada evité hablar, me dediqué a acariciar sus brazos, escuchando sus murmullos incomprensibles hasta que se durmió. Yo caí en la inconsciencia casi al mismo tiempo.