36- Step by step
Tomé la notebook y abrí el facebook, puse todas mis esperanzas en que tuviera una cuenta en facebook y no fuese de esos lunares de la sociedad que no usan las redes sociales. Busqué a Rocío de San Juan de los Morros, estudiante de medicina por todos lados, la busqué colocando San Juan como dirección. Entre todos los resultados que me salieron ninguna era ella.
Decidí comenzar por el mundo gay de Mérida, busqué en los amigos de la cuenta oficial de la discoteca de Jackos, no había ninguna Rocío. ¡Demonios! Comencé a buscar entre mis amigos, el mundo gay suele dividirse en grupos, abrí a cada miembro de un distinto grupo de amigos, abrí a todos mis amigos gay, y a esas parejas de gays y lesbianas que se alejan del mundo y se vuelven nómadas de la sociedad LGBT... Toda Rocío que aparecía en la lista de mis amigos la abría en una pestaña nueva para examinar sus fotos de perfil, cuando veía una foto en la cual estaba completamente segura de que no era ella la descartaba de inmediato. Algunas fotos no se veían claras o algunas personas tenían fotos de perfil de artistas o imágenes de arte abstracto, su equipo de fútbol, a esas les enviaba la solicitud de una vez, era mejor prevenir que lamentar. Cualquiera de ellas podía ser la Rocío que buscaba, mi Rocío.
Me estaba dando ya por vencida no veía ninguna con certeza que pudiese ser ella, no la encontraba. Abrí una pareja de viejas amigas lesbianas y busqué entre sus amigos y allí estaba:
Rocío Lacruz
San Juan de los Morros.
UNERG Medicina
ULA Mérida
Abrí la foto para verla un poco mejor, pude reconocer su mirada. Salía sonriente junto a una chica de lentes en la fotografía, ambas tenían aspecto gay. Se veía realmente linda, era una foto solo de rostro, me bastó verla en miniatura para reconocerla, tenía una serie de lunares en su nariz y su mirada lucia intensa y brillaba justo como aquella noche que destellaron sus ojos frente a mí, era ella.
El corazón me latía precipitadamente, tal vez sospechaba por motivos desconocidos que la vida me cambiaría cuando presionara en la casilla enviar solicitud de amistad. Así lo hizo con un gritico ahogado por la emoción. Actualicé mi perfil del Facebook y coloqué una foto de perfil que me había sacado con Everth aquella noche, si la veía con el mismo vestido gris me reconocería. Reviví sus ojos castaños e intensos sobre mí, me mordí los labios.
Miré las fotos que no estaban bloqueadas en su perfil, traté de encontrar alguna novia o posible competidora, no logré visualizar nada más que un par de fotos de ella con algunas amigas. En cada foto salía con una chica diferente. Unas cuantas de ella sola frente a un espejo. Nada comprometedor, su muro era un témpano de hielo. No pude sacar nada acerca de su vida amorosa.
Me acosté en la cama mientras revisaba en mi celular las pocas fotos que había podido sacar de su cuenta y había pasado a mi teléfono, era realmente guapa. En algunas fotos llevaba el cabello corto, tenía un corte muy cool, le caía en cresta hacia delante sobre sus gafas de sol ¡caramba! Se veía como esas lesbianas con estilo que pasan en The L Word, o que suben fotos de ellas al tumblr. Era hermosa y sexy, me gustaba tanto que me sentía realmente tonta. Esa noche dormí abrazada a mi vestido gris con los auriculares puestos escuchando en modo repeat Rubia Sol Morena Luna la primera canción que bailé con ella.
Luego de haberle enviado la solicitud de amistad a Rocío y escuchar Rubia Sol Morena Luna durante toda la semana no tenía rastro de ella, no volví a hablar más de ella en voz alta y el silencio se fue tragando poco a poco mis esperanzas de encontrarla. Los exámenes se me venían encima y con tanta fiesta y alcohol me había amontonado una pila enorme de libros para estudiar. Así fue que pasé toda la tarde del miércoles estudiando Literatura. Disfrutaba enormemente leer literatura y poesía, me apasionaba escribir a veces sentía que la única manera de comprender lo que sentía era tomando una hoja, una factura o cualquier cosa que tuviese a mano, solo entonces podía darle forma a mis emociones. Mientras estudiaba descubrí que Rocío me hacía sentir exactamente como una romántica: marcada por la idea de la soledad, exaltación del yo interior, individualismo, egoísmo en mi propio sentimiento de amor. “El poeta romántico busca un ambiente oscuro en la soledad”. Todo aquello me describía. Estaba consciente de que Rocío era una desconocida, inalcanzable, que no sabía mi nombre ni las ganas de besarla que sentí desde aquella noche. Seguía esperando verla aparecer de nuevo, dejar de soñar que estaba a mi lado y volverlo realidad, así vivía, con un sentimiento de soledad, de querer tener a alguien que apenas sabía de mi existencia, me había vuelto toda una romántica.
Descubrí que me gustaba la literatura romántica, en especial las novelas clásicas, leerlas me hacía sentir cerca de mi adorada desconocida. Leía poemas y veía películas como Romeo y Julieta o El lado Oscuro del Corazón. Me obsesione un poco con García Lorca y su amor jamás consumado con Salvador Dalí. Pasado unos pocos días, me comenzaron a aceptar distintas Rocíos a quienes había enviado solicitud, las iba eliminando con decepción al comprobar que ninguna de ellas era mi Lírica Romántica. Solo esperaba que ella me aceptara, y no fuese de esas personas que usaban su facebook una vez al año. Al día siguiente en clases debíamos expresar lo que era el romanticismo en prosa en cinco líneas para un ejercicio antes del examen final. Yo decidí escribir sobre ella:
Esta semana santa conocí a mi lirica romántica, la encontré en la esquina de un bar. No sé cómo llegó hasta mí pero me duele cada poro de la piel ahora que he descubierto que el frio existe porque no la tengo. ¿Qué haces aquí? Me preguntó. Entramos en calor, me toco, me moldeo entre sus brazos, me volvió su cómplice y me dejo ir con una pila de preguntas que empiezan con la inicial de su nombre. Cada tiempo de dudas necesita un paisaje y cada final un inicio. Necesito encontrarla para poder escribirle un adiós luego de decirle “Hola” con mis labios. La conocí, y yo solo me largue con mi bolso sucio…