35- Another love, another choice

No sabía dónde buscarla ni cómo mitigar mi inquietud. A veces pensaba que tal vez solo exageraba y aquel encuentro con esa chica no había significado más que una noche de copas, donde probablemente mi desconocida era un latín lover que iba sin rumbo coqueteando con todas en el baño de una discoteca. Yo no quería ser una más, quería entregarle todo lo que estuviese a mi alcance. Podría ser dulce, amorosa y una perfecta amante, todo lo que mi desconocida quisiera, si tan solo la pudiese volver a ver. Recordaba su pelo castaño y sus seductores ojos entre la bulla de un bar. Empecé a preguntarme como sería su voz, sentí cierto acento que ya había escuchado antes en algún lugar cuando me habló. El destino había hecho su jugada aquella noche y ahora sus tonos, sus matices, y sus gestos seguían siendo una adivinanza, una muy inquietante que no me dejaba poner la cabeza en otro lugar que no fuese en nuestros cuerpos bailando. No quería pensarla tanto para no robarme sus momentos, no quería construirla sobre un castillo de arena sin que ella hubiese construido el suyo de piedras primero, solo quería descubrir donde estaba su castillo, saber quién era y ser la espuma del mar que la abrazara. Solo esperaba acostada en mi cama con los párpados cerrados, con los brazos abiertos, a que se volviera más que una fantasía. Conocerla, dos veces, tres veces, muchas veces. Como me hubiese gustado conocerla al menos saber su nombre.

Ese domingo en la tarde lo decidí, no me quedaría con la incertidumbre, la quería conocer, y lo haría, así terminara decepcionándome y rompiendo mis fantasías de cristal. Puse manos a la obra en mi búsqueda lésbica. La había idealizado tanto que ya soñaba con que la conocía, era mi chica ideal y nos terminábamos casando en las Islas Canarias. Terriblemente lesbiana, lo sé, así soy. Por la tarde envié una cadena a todos mis contactos del Blackberry Messenger diciendo lo siguiente:

Buenas tardes chicos quisiera que me ayudaran a encontrar a una chica con la que bailé la noche del Sábado en la discoteca Jackos…. era morena, tenía una blusa blanca y unos jeans, el cabello corto y ondulado, más arriba de los hombros al estilo de Rihanna en Umbrella, medía como unos uno sesenta y tanto, tenía un brazier negro, y estuvo bailando en la esquina de la pista de baile junto a las cornetas a eso de las 7pm, si alguien sabe de quién estoy hablando dígame como contactarla, por favor y muchas gracias. Hugs and Kisses!

Pd. Me encantó y nisiquiera sé su nombre, ayúdenme a encontrarla.

Adriana Faublack: Yo la conozco, esa es mi Ro.

Mía Berhnhardt: ¿Tu Ro?

Adriana Faublack: Sí, el sábado pasado la conocí en Jackos.

Llamé a Adriana

- Aló

- ¿Dónde la conociste?

- La conocí en la discoteca. Esa noche me fui sin su número por qué ella desapareció, desapareció y no le pude pedir su número, ella me pidió mi número pero le dije que se me había perdido el celular, y le dije mi nombre para que me buscara en Facebook.

- Pero explícame, ¿Cómo la conociste? - Pregunté prestando atención a cada palabra, ¿Será que estaba hablando de la misma persona que yo estaba buscando?

- La conocí en el baño, ambas esperábamos porque desocuparan el baño y nos pusimos a hablar…Ella me dijo que le gustaba mi cabello, me dijo “me gusta tu cabello, me encanta me encanta” y entonces yo le dije que me llamaba Adriana, ella se llama Rocío.

- ¿Rocío?

- Sí, me ofreció un cigarrillo con el orillo verde y comenzamos a hablar, me preguntó si tenía marihuana y yo le dije que no. – Omg eran los mismos cigarrillos que me había ofrecido mi desconocida sin nombre… ¡era ella! El corazón me latía a prisa. Se llamaba Rocío… y aparentemente hizo el truco del cigarrillo con más de una esa noche, y además… le gustaba fumar marihuana, Tenía sentimientos encontrados, emoción de saber su nombre y decepción de haberme sentido especial por que se fijara en mí.

- ¿Se llama Rocío? – Repetí comprendiendo lo que acababa de escuchar. Sí, se llama Rocío y es hermosa pero se fue y no la veré más.

- ¿A dónde se fue?

- A San Juan de los Morros, ella vive allá, me invitó a un festival de Reggae el 29 de Mayo y estoy cuadrando para ir a verla.

- ¿Ella vive en San Juan?

- Sí estudia medicina allá

- ¿Y qué signo es? ¿No le preguntaste su signo?

- Es escorpio

- ¿Enserio? Las escorpionas son super sexys

- Lo sé y ella es muy sexy, pero tú eres más sexy, además yo ya estoy cansada de las activas y quiero una pasivita así como tú – Hice un gesto de desagrado ante el giro de la conversación, ya había comenzado a molestar.

- ¿Y tú como sabes que yo soy pasiva?

- Por qué sí, lo sé

- Ajá pero te gustó Rocío entonces – Señalé con astucia - ¿Ella también es pasiva?

- Sí yo lo sé ella es pasiva, tiene pinta de pasiva.

- Um yo no creo ¿Tú crees?

- Sí yo lo sé, ella es pasiva y lo voy a comprobar cuando la vaya a ver. - De repente sentí una ola de celos por todo mi cuerpo, yo también podía ir a San Juan a ese festival de Reggae… probablemente a hacer el ridículo… Ella de seguro estaría con sus amigos, me saludaría si acaso me llegase a reconocer y me ignoraría el resto de la noche mientras yo me sentía como una imbécil por haberme hecho la película de amor en mi cabeza.

- Bueno debo colgar.

- ¿Qué harás mañana?

- Adiós.

¿Cómo pude ser tan tonta de sentirme especial por una mujer que flirteaba conmigo en una discoteca? Probablemente esa noche se fue con alguien más, ya que no se fue ni con Adriana, ni conmigo… otra habrá sido la afortunada de llevársela a la cama. Que ilusa había sido al pensar que había alguna conexión entre esa chica sexy misteriosa y yo.

Estaba claro que lo único que Rocío quería era sexo por la manera cómo habíamos bailado, como me tocaba… ¿Cómo pude creer que era algo más? y si Adriana iba a verla para ese festival de reggae seguramente tendrían bastante sexo desenfrenado.