EL CONTENEDOR
Advertencia: Este capítulo tiene contenido violento y lenguaje inapropiado, podría perturbar a algunos lectores, por favor preste atención.
Astrid e Ira se dirigieron a una habitación aislada del resto
-¿Qué sucede princesa?- Pregunto Irá
Astrid levantó su manos mostrando su muñeca, Irá vio la marca de una mano en ella, -Ira está es la marca de tu hijo- Dijo Astrid
Ira permaneció en silencio y tocó la herida de Astrid, -¿Cómo?- Preguntó Irá
-Lo vi en forma humana- Dijo Astrid, -Un joven en un mundo sumergido en llamas y muerte, Irá creo que Amon me mostró el futuro.
-Tenemos que ir por Mía.
-¿Y luego?
-Lo lamento Astrid, pero tenemos que matar al niño en su vientre, no puede nacer.
-Ira no lo are, tiene que haber otra cosa, ¿No podemos llevar al bebé al infierno cuando nazca?
-Es un bebé inocente, sin haber pecado no podemos llevarlo no pasaría, además tendría la protección celestial, las reglas de los planos son claras Astrid, conoces los sacrificios Astrid, lo lamento pero es un mal necesario, podemos iniciar en dos días, estaremos más preparados aún tenemos tiempo.
-Él te está engañando- Susurro una voz en la cabeza de Astrid
Astrid miró a Ira, -¿Estas seguro?- Dijo Astrid
-Si es nuestra mejor opción.
-Ira, nacerá tu hijo en total libertad, ¿Estas seguro de esto?
-Ira la miró dudando un momento y luego sonrió con total naturalidad, -Si, Avaricia me dijo que aún hay tiempo, al menos tenemos varios meses antes del parto.
-Sera como tu- Dijo la voz, -Nacerá rápido, mucho más rápido
-Bien- Dijo Astrid, camino hacia la sala de estar mientras irá permaneció en la habitación solo
-¿Cuando?- Pregunto Astrid
-Esta noche- Susurro la voz en su cabeza, Astrid se detuvo delante de la puerta donde estaban todos, apretó los dientes y suspiro
-Hijo, espero que esto sea lo correcto- Susurro Ira
Astrid entró a la habitación donde se encontraban todos, miró a Paimon quien apenas estaba regenerando su herida y a Alex que sostenía su brazo quebrado, pero no podía tragar saliva por el dolor de su cuello se estaba curando lentamente y ambos se miraban con rabia como si estuvieran a punto de volver a pelear, Astrid ignoro ambos y se fue directo a su habitación al llegar a su habitación cerró la puerta con llave y cerró las ventanas las cubrió con la cortina ella tomó una tiza blanca que había en el cajón en una pequeña mesita de luz a un lado de su cama y comenzó a dibujar un círculo infernal, cortó la palma de su mano con su guadaña y despacio la sangre en el círculo respiró profundamente cerró los ojos y comenzó a recitar antiguas palabras infernales, estaba delante del círculo al pronunciar las palabras el círculo comenzó a prenderse fuego, de repente una enorme sombra con esos formar una figura oscura con dos enormes ojos blancos que la miran fijamente
-¿Qué deseas princesa?- Dijo aquel ser
-Necesito que localices a alguien por mí, ¿Puedes hacer eso?- Preguntó Astrid, él la miró curioso, Astrid suspiró, -Tengo que matar al ser vivo que lleva dentro.
-Diga su nombre- Dijo que el ser oscuro
-Mia Lottus- Dijo Astrid, la criatura miró por la ventana la cual se abrió con fuerza destrozando las cortinas y la madera, tomo la mano de Astrid y con la punta de su uña marcó un punto en la palma de Astrid
-Princesa un ser sumamente fuerte cuida de ella y su hijo en camino, aquel que llaman híbrido, tenga mucho cuidado es un ser despiadado que solo conoce la muerte- Una luz que solo se presentó ante los ojos de Astrid la guiaría a Mia, -Debe tocar su vientre con la mano marcada, no deben darse cuenta al menos hasta que el trabajo este hecho.
-Bien.
-Princesa- Astrid miró a la criatura, -No confié en ellos y tenga mucho cuidado- La criatura se desvaneció convirtiéndose en niebla y el fuego del círculo desapareció lentamente dejando solo marcas de quemadura en el suelo
Astrid siguió la luz y se alejó rápidamente de la mansión, la noche sería larga al cabo de unas horas Astrid noto como el camino se oscurecia, la luna y las estrellas estaban siendo cubiertas por las nubes, los rayos cayeron destrozando árboles, Paimon y Alex en la mansión tuvieron una sensación extraña
-Astrid- Dijeron ambos, corrieron a su habitación y la puerta estaba cerrada, Paimon la golpeo pero no escuchaba a Astrid así que destrozó la puerta, ella ya no estaba, Alex camino en la habitación buscándola y noto un círculo infernal en el suelo
-Paimon- Dijo Alex, Paimon camino hacia él
-¿Eso es..., mierda- Paimon abrió un portal infernal y silbó con fuerza, Atena cruzó el portal, Paimon acarició una de las cabeza del perro infernal, -Tu ya conoces el aroma de Astrid, encuéntrala- Dijo Paimon, Atena saltó por la ventana buscándola
-Paimon, antes de hacer esto ella habló con Ira- Dijo Alex mientras invocaba su mazo, -Si dijo algo para que ella hiciera algo que colocara en algún peligro le destrozare la cabeza- Alex camino hacia la habitación donde se encontraba Ira
-No serás el único- Dijo Paimon caminando detrás de Alex
Ambos habían llegado a la habitación donde estaba Ira y lo vieron llorar, -Creo que cometí un error- Dijo Ira
-¿Que demonios?- Alex lo miro, -¿¡Que hiciste Ira!?
Paimon invoco sus Daos y atravesó el hombro de Ira, -¿¡Donde esta ella!?
-Paimon, por favor es mi hijo- Dijo Ira
-¿¡Donde esta!?- Grito Alex furioso mientras que con fuerza golpeaba el estómago de Ira con su maso
-Eres su guardián.
-No- Dijo Alex, -Ya no lo eres, ¡Hijo de perra!- El mazo de Alex en la bola de metal surgieron gruesas espinas de metal que atravesaron la piel de Ira, -Tú renunciaste a ella.
-Debería matarte- Paimon colocó ambas manos en el cuello de Ira, -¿Cuando renunciaste a ella?
-Seguro lo hiciste cuando hablaste con Avaricia, ¿Qué fue lo que te dijo para que la traicionaras?- Alex invoco su rifle y apuntó a la cabeza de Ira
-Amon será feliz si es libre- Dijo Ira con una lágrima
Alex vio la cara de Ira, -¡Demonios!- Gritó Alex, ya que conocía el amor de un padre a un hijo, Paimon soltó a Ira
-Fuiste mi primer amigo Ira, lárgate y no vuelvas- Dijo Paimon, escuchó el aullido de Atena y ambos fueron por Astrid, mientras Ira los miraba irse
-Alex- Dijo Paimon, -Es posible que el híbrido este en ese lugar así que ten cuidado, según las leyendas esas cosas son peligrosas- Dijo Paimon delante de ellos había un gran lago, -Mierda- Dijo Paimon hasta que sintió un fuerte agarre en sus dos manos, miró hacia arriba y vio a Alex tomar sus brazos y volar sobre el enorme lago
-Paimon escucha con atención, yo aun poseo mi corazón por lo que es posible que muera, necesito ocultarlo- Dijo Alex
-Ve hacia esos árboles- Alex descendió hasta llegar a los árboles y sin darse cuenta Paimon atravesó el pecho de Alex arrancándole el corazón, Piamon le arrojó un pequeño frasco con sangre a Alex
-Vívelo, enseguida vuelvo- Dijo Paimon mientras cruzaba al portal, Alex bebió la sangre y su herida se curó rápidamente, en un momento Paimon había vuelto
-¿Adonde fuiste?- Pregunto Alex
-Al infierno, tu corazón está seguro en mi hogar- Dijo Paimon y extendió sus manos hacia arriba
-¿Que haces?
-¿No me llevaras?
-Ya estamos en tierra.
-Es la primera vez que vuelo, además falta mucho camino- Dijo Paimon mirándolo calmadamente
Alex lo miro, pero no dijo nada solo extendió sus enormes alas y tomó las manos de Paimon siguiendo los aullidos de Atena, Alex usó su don para localizar a Astrid, -No la veo- Dijo Alex
-Debe estar lejos, ni siquiera sabemos en qué momento salió- Hasta que ambos sintieron una fuerte hostilidad que volvió pesado y caliente el ambiente
Astrid:
Estaba exhausta, pero había llegado a una enorme mansión custodiada por demonios rebeldes entre ellos varios demonios y ángeles que parecían tener varias deformidades en el cuerpo, -¿Mia esta aquí?- Se pregunto Astrid, la luz estaba flotando en una alta ventana de la mansión, -Astrid fue hacia los costados de la mansión pero estaba lleno de guardias, ella invoco su guadaña y espero a que uno de ellos se distrajera al estar solo y mirar a otro lado ella corrió hacia él y atravesó su cuello con la guadaña mientras tapaba la boca del demonio, bajo lentamente el arma y el filo de la misma corto del todo el cuello, arrojo el cuerpo lejos del lugar y comenzó a escalar, pero se detuvo al escuchar como uno de los guardias se acercaba al lugar, ella lo miro mientras él buscaba al demonio que Astrid mato, él escucho cerca de los arboles que rodeaban la mansión algunos ruidos, era el demonio que ella había arrojado, -Carajo- Susurro Astrid, trepo mar rápido hasta llagar a la habitacion donde vio a Mia con un vestido rosa recostada sobre una cama, estaba muy cansada y coloco ambas manos sobre su vientre su respiración estaba agitada, -Va a dar a luz- Dijo Astrid, abrió la ventana lentamente y la nombro, -Mia- Dijo Astrid
-¿Astrid?- Mia la miró sorprendida, -¿Que haces aquí?
-A mi me gustaría saber lo mismo- Contestó ella mientras miraba la enorme panza de Mia, -¿Estas a punto no?
-Astrid, por favor, te lo ruego no lo hagas- Dijo Mia entre lágrimas
-Me traicionaste y revelaste mi ubicación, nos dejaste sin decir nada y ahora darás a luz a Amon.
-¡No!, ¡mi hijo nacerá!
-Con ese niño solo traerás muerte al mundo gasta destruir por completo el balance, Mia no puedo permitirlo- Dijo Astrid extendiendo su mano hacia la panza de Mia.
-No, No, NO, ¡Atem!- Gritó Mia asustada y entre lágrimas en tan solo un segundo Astrid sintió una hostilidad tan pesada que provenía de todas partes, cuando supo de donde prevenía ya era tarde, Atem estaba a tan solo un centímetro de ella, cuando Astrid lo miro él golpeó su cara destrozando la pared e impulsándola fuera del palacio, Atem pateó a Astrid rompiendo varias de sus costillas, piso su pecho
-Solo tienes estar oportunidad para irte, la única razón por la que lo hago es porque eres la elegida y los planos deben estar en equilibrio- Dijo Atem
-Ese niño no es tu hijo, solo es un contenedor para que Amon posea un cuerpo, él comenzará un nuevo mundo que nacerá de la muerte de todos los planos- Dijo Astrid esperando a que Atem le creyera
-Eso es perfecto- Dijo Atem e invoco su espada y atravesó el pecho de Astrid, -Un nuevo mundo regido por mi hijo es lo que siempre he querido, un mundo donde no exista el balance ni las clases- Atem comenzó a bajar su espada en el pecho de Astrid, -Cuando nazca le entregare tu corazón, ese es un digno regalo para un rey.
Astrid le rompió el brazo a Atem exponiendo su hueso, extendió su mano cubriendo la cara de Atem y lo golpeó contra el suelo destrozando parte de su cara y aplasto su espalda rompiendo algunas de sus costillas, -¿Porque molestarme?- Dijo Astrid mientras aplastaba más la espalda de Atem y escuchaba más huesos fracturarse, -Debería matarlos y ya- Astrid pateó lejos a Atem y vio cómo los guardias la rodeaban, invoco dos pequeñas guadañas con puntas en ambos lados, -Los matare a todos- Dijo Astrid, por cada paso que daban los demonios y ángeles corrompidos Astrid se perfeccionaba aún más cortando su carne, para ella se había vuelto un arte y parte de su vida mutilar a quienes se interponen en su camino, extendió dos grandes y hermosas alas negras para dirigirse a la habitacion de Mia, podía escucharla agonizar por el parto, estaba a punto de nacer se elevó solo un poco cuando siento en su pierna derecha una fuerza que la impulsó contra el suelo golpeando todo su cuerpo, intento mirar para defenderse pero una enorme espada atravesó su espalda hasta encallar la espada contra la tierra
-Tú no eres nada- Dijo Atem, hizo una señal y los demonios y ángeles corrieron hacia ella para devorarla, - Seré el primero en ver a mi hijo- Dijo Atem aplicando fuerza para clavar más profundo la espada, luego entró a la mansión, Astrid extendió ambas manos para quitarse la espada pero fue inútil, la hoja estaba tan caliente que provocó graves quemaduras en las manos de Astrid, incluyendo que su herida estaba siendo cerrada por el calor de la espada, ella solo escucho a los ángeles y demonios corrompidos correr hacia ella para devorarla