Isabela
Las tres sonreímos y después piedad nos pide que saludemos a los curiosos. La casa es definitivamente impresionante, nos muestra detalle a detalle y comenta sobre los arreglos que jamás nos serán concedidos.
Es una mansión preciosa, los Westborn se han asegurado de ello, mientras nos la muestra hasta me aprecie triste que cada cierto tiempo exista la posibilidad de que la pierdan.
—Es un té, pero ahora que no hay cámaras es mejor que nos tomemos una copa de vino.
Verónica se disculpa nuevamente y anuncia que tiene que marcharse antes. Las tres le miramos y Mei Lin se asegura de que esté bien de salud, la mujer se vuelve a disculpar y se va.
—Isabela, Mei y yo llevamos años haciendo esto. Tengo dos opciones para ti, te tomas una agua caliente con hierbas o tomas vino, vodka o tequila en una taza.
—No soy una borracha—Me finjo ofendida y las dos me ven asombradas. — A mí me dan café con vodka —Ambas mujeres ríen y seguimos con el paseo por la casa. Más para mí que para ellas, incluso Mei se da el lujo de explicarnos un poco sobre la arquitectura del lugar, los materiales.
—Es la casa que hubieses elegido—le pregunto a Piedad.
—Definitivamente no. Esta es la casa de mi suegra y así será toda la vida.
—Tienen una casa.
—Sí, que nunca vamos porque mi esposo se crío aquí. Este año la gente está pidiendo cambios y la verdad apoyo a cualquiera de sus parejas, yo me quiero ir.
—Siempre pensé que te lanzarías—comenta Mei.
—Hubo una época, pero no me apoyaron y ya quiero salirme de esto, ir a mi casa, tener mi propia vida, divorciarme casarme de nuevo—Las dos le miramos.
Piedad reconoce que en una casa tan grande nada se siente propio, porque en realidad es del estado y la segunda realidad es que es la casa de su suegra y nunca se siente como propia, por más que pasen los años y cambien el tapete. Finalmente, salimos al jardín el cual está cubierto por arbustos.
Pía nos advierte que está prohibido sacarnos un moco porque los paparazzi meten la cámara y el cuerpo en cualquier lugar, las tres tomamos asiento y nos traen las bebidas en las tazas. Pilar reconoce de primero que le hubiese gustado una tarde de vino con sus amigas y está compartiendo un tour con niñas que podrían ser sus nietas. Mei le agradece el aire de juventud que ha lanzado en su dirección y las dos ríen.
Yo le doy un sorbo a mi bebida y me quedo en silencio porque la entiendo. A mí me hubiese gustado estar en mi cama con Sergio entre mis piernas o planeando mi boda o simplemente peleando por el material con el que se debe preparar el salón de nuestra casa.
—Amo a mi esposo, pero, me gustaría que sus ambiciones estuviesen centradas en nuestra casa. Nuestra familia. —reconoce Mei Lin. —Tenemos tres niños y todo es un cargo tras otro, la ruta hacia la presidencia, es... a veces es una locura. Por ejemplo, nuestros hijos están yendo a un internado y no se les permite ser niños frente a las cámaras.
—Mi suegra fue por mucho tiempo la mamá de mis hijos y yo de mis nietos, es complicado cuando dejan de estar en brazos.
—¿Cómo se conocieron?—me atrevo a preguntar.
—Academia militar, yo era enfermera y él estaba colaborando para el futuro—todas asentimos.
—¿Tú y Sergio?
—Somos casi familia, lo que nos faltaba era... copular—Las dos sonríen. —Y la campaña es el sueño de Sergio, decirle que no es como quitarle de la cabeza que vamos a tener un hijo —las dos mujeres ríen.
—¿Cómo se enamoraron? —pregunta Mei Lin. —No eran los mejores amigos, se conocen de toda la vida, estuvieron casados con otras personas y bueno... es lo que he leído en las revistas del corazón. Como llegaron a conectar tanto.
—Sí, yo te conocí con el cantante, son personalidades muy diferentes.
Me quedo en silencio porque nunca me habían preguntado: ¿Cómo me enamoré de Sergio? Medito un par de segundos y no sé responder cuándo, cómo o dónde me enamoré de Sergio. Porque para todos es algo natural, excepto para los que no nos conocen.
—No sé, es la primera vez que me lo preguntan. Increíblemente, Sergio es muy dulce, lo han comparado con Castro aquí, y con dictadores de verdad.—Su mujer estalla en risas.—Es la persona más atenta, respetuosa y puedes haberle durante horas, él siempre quiere escuchar. Es impresionante lo calmado que es durante la crisis, la que sea. Es inteligente, y lo más importante, sabe que soy más inteligente y que tengo el pene más grande —Las dos ríen. —Así que no sé cuándo o dónde, pero, sé por qué.
Ellas hablan de bodas, romance e hijos. Mes Lin me muestra una foto de los suyos y cuenta una de las historias recientes y comenta cómo todo ha dejado de hacerle gracia con el tercer niño.
—La emoción del primer hijo—añade Piedad. —Yo solo me emocioné con Richard, porque pensé todo el embarazo que era niña. —Todas reímos.—Era excesivamente varón, mi favorito —comentó.—Era el de los regalos impresionantes de día de la madre. Desde pequeño, por ejemplo; Leo me podía regalar la tarjeta fea de la escuela, pero Richard arrancaba flores en el jardín, no me torturaba con un desayuno feo, sino que lo traía a la cama.
Se queda en silencio mientras recuerda a su hijo ya fallecido. Doy un apretón a su mano.
—Era un hombre agradable. Elise lo echa mucho en falta.
—De sus hijos, siempre sentí como que la adoptada era Elise. William tiene esa dulzura y esa calidez, el carisma y Kamille es una Westborn de pies a cabeza, raro porque Gabriel es Gabriel —Todas reímos. —En fin, miren a Elise conquistando Mainvillage. La gente la adora.
—Es muy inteligente. —señala Mei Lin. —Ha estado en la política desde muy temprano.
—¿Por qué llamaste Gabriel al segundo?
—Vean, Leonel, era el nombre de mi padre, mi esposo no se puede llevar mi virginidad, mis buenos años y parte de mi salud mental y ponerle a nuestro primogénito Gabriel y no sé cómo el pobre Gabe terminó siendo Gabriel Westborn el cuarto, ese es el nombre de mi pobre niño —Todas reímos ante la cara del presidente.
El cual nos saluda con un estrechón de manos y un beso en la mejilla.
—Venía a ver si les estaban tratando bien, pero, creo que Piedad ni siquiera ha dado té.
—No, sin embargo, estos chips son mis favoritos.
—Los preparé yo—responde emocionada y aplaude. —Gabriel, a alguien le gustan.
El presidente nos comenta las propiedades y todas reímos porque las discusiones maritales sobre lo que se pone en las mesas es cosa de todas las familias de Mainvillage.
—Como se llamará el primer nieto de los Caine. Sergio o Sebastian.
—Probablemente, pague un brujo y lo terminemos llamando Sebastian—todos ríen. —él está obsesionado con él mismo.
Todos nos colocamos el Pin de cada uno de los partidos, yo pongo el de Sergio de primero y todas hacen lo mismo con el partido de su marido. Piedad se sorprende al ver que Castro ha enviado su apoyo a nuestro partido y nosotros hemos dado el nuestro al suyo. Gabriel toma la mano de su esposa y nos acompaña a todas a la salida. El presidente decide no salir, nos deja regresar a las escaleras y los periodistas, fotógrafos y curiosos al otro lado de la malla toman fotografías y viborean, todas saludamos y finalmente nos despedimos.
Subo a mi auto y saludo al chofer, el cual me pregunta a donde me he dirigido y con alivio puedo decir que voy a casa, pero, llamo antes a Sergio, el cual, avisa que están esperando el resultado de las encuestas y el apoyo electoral.
—Todas llevaban tu pin de segundo, la esposa de Gordon se fue antes de que el tour diera inicio. Te cuento en casa, no seas chismoso.
—Bien, ya van a dar el resultado. Te amo.
Todo pasa muy rápido, escucho el frenazo y escucho al chofer pedirme que me agarre.