Los siguientes días fueron difíciles para mí, primero porque todos los médicos con los que hablé; infectólogos, internistas, neurólogos y ginecólogos confirmaron que no había nada que hacer por Arabela más que desconectarla y mantenerla con alimento y antibióticos y dejar que ella se recuperara o falleciera. Su familia quería lo último, porque una fácil dejarla ir, pero, la realidad es que es una persona joven que no disfrutó del “futuro por delante” solo porque se embarazó de un idiota. Para ellos era una lucha de todos los días, a veces un movimiento de mano, otras veces una mejora en exámenes o signos vitales y al final del día no había progreso, Arabela parecía haberse ido y en mi caso, Isabela también.
Sé que está bien porque Bash me lo ha dicho, pero, no me ha dirigido la palabra y aparentemente los fans de su difunto esposo y amigos han estado dedicados a destruir la opinión pública sobre ella.
Mis papás, el tío Alonso y el tío Cash estaban en un círculo conversando, me acerqué y mi mamá me dio una de sus miradas llenas de reserva y amor antes de extender sus mansos hacia mí, La tía Niza se unió a nuestro grupo con Olimpia en brazos.
—Sergio tú no eres un bebé.
—Tú tampoco.
—Sí, pero mamá no tiene que cargarte así, eres un señor —todos rieron y el tío Alonso le estiró los brazos y le propuso ir a la máquina dispensadora.
—¿Qué tal está Isabela?
—Is, está… bien, su suegra la apoya demasiado, los amigos cercanos a Xander están de su lado y ha decidido darles una entrevista.
—Yo no sabía lo mucho que le aguantaba a Xander—dijo mi madre y me separé.
—En qué planeta vives.
—Bueno, la publicidad negativa vale demasiado y sabía lo de las drogas pensé que iba por ahí la cosa.
Aquella noche mientras estaba sentado al lado de mi esposa recién desconectada y medicada. Vi la entrevista de Isabela para el público general, le preguntaron como se conocieron, por qué Xander había dejado un tiempo la música, cómo habían luchado contra sus adicciones.
—Le dejaste —reclamó la periodista.
—No voy a señalarle con el dedo, pero parte de tu trabajo como periodista es saber que me echaron de dos puestos importantes porque mi esposo había sido internado en clínicas de rehabilitación. Y también es de dominio público que la fidelidad por parte de mi esposo en muchas ocasiones fue inexistente. Xander y yo nos quisimos muchísimo, lo amo, lo recordaré toda la vida, pero ninguna decisión que tomé por su salud o por la mía la he tomado a lo ligera. Ustedes creen que conocen a un músico, yo me casé con un genio de la música, me enamoré de él, sé que su comida favorita no es la paella, sino la los nuggets de pollo. Le encantaban los abrazos. Xander ansiaba ser papá. Adoraba despertarse y meterse al refrigerador. Se sabía la fecha del cumpleaños de todo su staff y todo el tiempo estaba planeando sorpresas y pasteles para cantarles. Me escribía canciones, así que pueden decir lo que quieran, hice lo que pude.
Esa noche la llamé varias veces y no contestó, así pasé el resto de la semana. Estaba sentado desayunando junto a mis hermanos. Milo estaba leyendo el periódico mientras Bastian pelaba una mandarina. Le miré y él sonrió.
—¿Te molesta?
—Mucho—respondí y él rió. —Uff, odio el olor, Bastian —Mis hermanos rieron.
—¿Oye cómo haces tanto dinero?
—Soy un inversionista en varias empresas. Les inyecto capital, ellos me dan un porcentaje de acciones y ganancias y yo no tengo que hacer casi nada más que verificar que todo marche bien.
—Eso es muy cool porque eres dueño de muchas cosas—dijo Milo.
—Sí, cómo de que —preguntó Olimpia y se quitó los anteojos, Bastian le dio la mitad de la mandarina y Mily rió cuando se metió dos gajos a la boca.
—Bueno, soy dueño de textileras, casas de moda, de empresas farmacéuticas, empresas de seguridad y empresas automotrices. ¿Tú?
—Yo soy dueña de equipos de gimnasia. Vi la inversión y la tomé. Todas teníamos que esperar turnos, ahora yo se las rento a madame Sophie y ella cobra un extra por el equipo más un seguro.
—¿Dónde conseguiste el dinero? —preguntó Mily.
—Tengo que trabajar dos veces por semana en la panadería de mamá.
—¿Eso no es como abuso infantil?—preguntó Bastian para molestarle.
—No, —señaló a los mellizos. —porque tú y tú también van y yo pedí un adelanto de mi herencia.
—Siento que tu papá tiene algo que ver en todo eso —dijo Mily.
—Él me preguntó por qué nadie nos rentaba más equipo y yo pedí muchos permisos.
—Eres impresionante—reconocí —Y nosotros también trabajamos en la panadería de mamá —reconocí y Mily asintió.
Éramos los encargados de empaque cuando era solo una panadería que mamá dirigía desde la parte de arriba del local y el esfuerzo y trabajo nos llevaron a eso.
—¿Cuál es tu próximo plan, Sergio?
—Voy a ser presidente.
—Los presidentes tiene una esposa que lleva ropa linda y cuando el país está en llamas las esposas salen superbién vestidas y todos se calman —Declaró Olimpia.
Ese en punto de vista muy Olimpia Caine, pero, al menos ella encontró un interés en mi carrera. Mis hermanos querían entender por qué estoy interesado en dedicarme a resolver tantos problemas a la vez y yo la verdad no tengo una respuesta más simple que me apasiona con locura.
Vi a mis papás acercarse y les saludé a lo lejos, mamá entrelazó sus dedos con los de papá el cual le acercó hacia él y sonrió. Un par de eternos quinceañeros. Mis hermanos saludaron primero a mis papás y de último quedé yo.
—El bebé de mi corazón —dijo mi mamá y me abrazó. —Estás bien, mi amor, hice un popurrí especial para calmar los nervios.
—No estoy nervioso, mamá.
—Lo sé mi amor, no estás nervioso, solo dolido.
—Tampoco estoy dolido.
—¿Tú alguna vez has ido a terapia? Por qué siempre me mandan a mí a cosas y Sergio no.
—Sergio es el clásico hijo del medio —Dijo Milo y Bastian rió.
—Tú eres el del medio.
—Mamá no sabe quién salió primero y Sergio es el segundo hijo.
Mis hermanos siguieron buscando desórdenes en nuestra historia familiar y yo aprobé el desorden que dejan para sentarme. A conversar con mi papá, me hubiese encantado hacerlo junto con mi abuelo, pero el hombre no sale casi de su casa y menos a una reunión con mi papá.
Él me ofreció asiento y una bebida, sonreí y negué con la cabeza mientras le veía buscar en su minirefrigerador. Me mostró un jugo verde que según la tía Lucrecia está buenísimo para subir y estimular el sistema inmunitario.
—Gracias, no quiero—papá siguió ofreciéndome y acercando la botella a mi boca. —Papá, dije que no—Los dos reímos y él le dio un sorbo a su bebida como si estuviese teniendo sexo oral con la cosa de aspecto café-rojizo-verdoso.
—Papá, como sabes llevo años trabajando en postularme y quiero saber si económicamente estás dispuesto a apoyarme.
—Sergio una candidatura en Mainvillage sin el apellido Wesstor es difícil, pero nada es imposible. Tráeme una propuesta como si fuese el dueño del banco más rico del mundo y lo habla. Además, me gustaría ver el plan de gobierno, el gabinete y si tienes apoyo económico en este momento.
Mi papá es el permisivo de los dos así que no entiendo por qué simplemente no me da una chequera o me dice que sí y tardo unos minutos en preguntarle, de dónde viene su respuesta.
—Hijo eres joven, es un trabajo desgastante, tienes dinero invertido, pero, no un trabajo o algo que te apasione por ahora. Necesitas un plan B, por si funciona o por si lo hace y después quieres retirarte y hacer otras cosas.
—Estás diciendo que no crees que gane desde antes de que me postule.
—Sí, estás haciendo campaña desde a los veinte años, soltero, sin una familia. ¿Quién va a ser la primera dama? Porque tu mamá podría, pero, tiene un pasado que no te va a llevar a la presidencia y la verdad van a sacar todas esas cosas en cara de tu mamá, tus tías, tus primos, tus abuelos, piénsatelo.
—Llevo años preparándome para esto, papá.
—Llevas preocupándote de lo que quieres y en que tienes todo para lograrlo, hablas siete idiomas, manejas cinco dialectos. Has hecho voluntariado toda tu vida. Estudiaste historia de Mainvillage de forma autodidacta, fuiste a la universidad por economía y leyes. Terminaste antes de los dieciocho años todo lo que se relaciona con la parte académica. Te casaste a los dieciocho, enviudaste al mismo tiempo y fuiste a unirte a la milicia, para estar en contacto con el dolor ajeno. Hijo, eres una eminencia, pero, la verdad, si no te conociera y escuchara esto creería que eres un robot.
—Papá…
—No te importa tu familia porque asumes que el dinero va a hacernos estar bien. Sabes que aumentaré la seguridad y tus hermanos irán a estudiar al extranjero si las cosas se ponen mal, pero has meditado el efecto en tu hermana o tu mamá. ¿Has pensado en la mujer de la que te enamores en tus propios hijos?
Olimpia entró en la habitación y dijo:
—Es del hospital, dicen que el estado de Ari ha cambiado.
Recuerden comentar demasiado... Mañana más capítulos.