Le besé y todo fue diferente, sus labios, sus manos, la forma en la que mi corazón late y lo puedo escuchar y en la que mi cuerpo me pide más, a pesar de la intensidad de las diferencias y de tener la piel erizada. Siento que le engaño, y lo peor, es que pasé de ser la esposa de alguien a la amante de un hombre al que he querido toda mi vida, pero de una forma muy diferente.
—Deja de pensar —pidió Sergio.
—Yo...
—Yo te amo —dijo Sergio y sentí una presión fuerte en el pecho. —Y solo voy a besarte por ahora —aclaro antes de unir nuevamente nuestros labios.
Las vacaciones con Sergio son mejor de lo que esperaba, primero porque es irremediablemente fiestero, segundo es la persona más aventurera que hay en el universo, y tercero, es el hombre qué más disfruta que le mimen.
Después de ir a conocer casi todo el lugar en el que estamos a través de senderismo y esnórquel, en la noche fuimos a bailar y manosearnos en la pista, su concepto de diversión.
Después fuimos buenos con nuestra salud mental y sexual y simplemente dormimos abrazados al otro, hemos ido a algunas rutas de avistamiento de aves, cabalgatas por la playa, simplemente tomar el sol y comer cosas maravillosas.
Este es el viaje de mi vida.
Después de un día de buceo y playa hemos decidido mimar un poco al cuerpo y recibir nuestra tercera sesión de masaje, pero no habían pasado cinco minutos cuando el señor se quedó dormido.
—¿Siempre es así?—preguntó la masajista.
La primera vez que se quedó dormido pensamos que era porque estaba cansado, y lo justifiqué con todos los ejercicios y locuras que hemos hecho, sumando con los comandos y la tensión de rescatar y proteger a la gente, en fin, todo lo que ha aprendido durante los últimos meses. Después de cuatro días, ya no solo es impresionante, sino curioso lo rápido que se queda dormido durante un masaje y la falta de tensión en su cuerpo.
—No sé, es el hermano de mi amiga.
—Pensé que eran novios.
—No, pero, estoy sorprendida.
—No tiene nudos de tensión en la espalda o el cuello, solo le gusta que lo masajeen—Dijo antes de salir.
Me acerqué a la espalda de Sergio, le realicé un par de masajes y suspiró. No pude evitar notar que tiene la espalda macada a la perfección y que su cuerpo es la mejor escultura que he visto en años. Mejor dicho la vida.
—Eres malísima haciendo masajes.
—No, se me da bien esto. Debo admitir —los dos reímos. —¿Cómo no tienes tensión?
—No sufro por nada que no pueda resolver —los dos nos miramos a los ojos y él rio. —Guardo tensión en las nalgas —reímos. —Te lo juro, puedes tocar.
Le pasé los dedos por las nalgas y de verdad se sentían pelotas. Sergio rió además y me dijo que no había dado un discurso en la vida sin apretar las nalgas y me mostró como suele contraerlas, los dos reímos.
—¿Estás bien de la cabeza? —pregunté. —Hablas con las nalgas apretadas.
—No sé, hay días que me levanto y digo: “la ciática”, sin embargo, es el estrés. ¿Tú dónde lo guardas?
—En el cuello.
Sergio se acomodó la bata y me dio un beso en la mejilla, antes de rodearme los hombros con su pesado brazo, me preguntó cuál sería mi día perfecto y le pregunté si podíamos simplemente cenar, caminar por la playa e ir a dormir.
—¿Puedo dormir contigo?—preguntó y los dos nos miramos mientras esperábamos el elevador. —No duermo bien solo y no es que quiera a un soldado entrepernándome. Prometo que si no ruegas por sexo no te tocaré.
—¿Solo quieres una almohada?—pregunté.
—¿Regalo de Navidad?
Le miré en silencio antes de aceptar acompañarle a dormir. Sergio me dio las gracias con una sonrisa y los dos fuimos a alistarnos para nuestra cena, yo le di una llamada con video a mi familia. Mi mamá estaba cargando a los gemelos, mi papá preparaba chupones, reí al verles como locos con los chicos, por dicha, Bash mi hermano, podía sostener el teléfono.
—¿Estás bien, Isa?
—Sí, muy bien.
—Te amo, te extraño.
—Yo igual, te amo y siento que estés tan triste como para no venir—Dijo Santiago.
—bueno, no me sentía triste, pero ahora sí, déjame ver a esos bebés comerse el chupón.
Vi a mis hermanos, los dos estaban muy contentos con su chupón y vi a Sawyer, entrepiernó con la cobija y se alejó de su mamá. Julianne tomó el celular y se disculpó por el drama, pero, sus hijos no duermen sin chupón, y menos, sin berrinche. Les pregunté por el proceso de adopción de mis hermanas y reconoció que mudarse ha agilizado muchísimo las cosas para ellos.
—¿Tú ¿cómo estás, cariño?
—Bien, estoy... vacacionando—respondí y mi madrastra se quedó en silencio. Me miró un par de segundos y sonrió.
—Siempre puedes volver a casa, hija —sonreí cuando mi papá dijo su frase más común.
—Te amo, a todos y espero volver pronto.
Cuando terminé de hablar con ellos fui y tomé una ducha larga, me deshice de las sales y aceites del masaje y de la arena por el paseo en la playa que dimos. Me preparé la tina de baño, y ya estando ahí, me animé a tomar una copa de vino, una de esas enormes, y por favor, un emparedado y me puse a escribir.
Parecía que no podía detenerme y todo salió maravilloso, en menos de una hora tengo este maravilloso reencuentro con o único que quise ser. ||Hola, como saben, soy Isabela Burwish y las voy a poner al día.
Soy escritora desde los catorce años, inicié en una página destinada a blogueros y hoy soy dueña de esta maravillosa página que ustedes siguen y conocen. Desde la última vez, puede que ya no me encuentre interesante, de igual manera les hago el repaso: era solo una adolescente, una hermana mayor de dos varones locos e hija de un papá soltero que en realidad cagarla era su pasión, mientras mi papá se casaba con el amor de su vida y yo me enamoraba con locura del hombre más guapo y artístico del planeta.
Xander, mi amor no requería presentación y a pesar de que al inicio no era su fan, muy cerca del final fue el centro de mi universo.
Un día le dije a papá que me mudaría y seis meses más tarde estaba cansándome con el hombre, me lo pidió de la forma más casual y resultó la más mágica. Me regaló un diario. Su diario de canciones y me pidió que fuese a la página 60, en ella estaba escrito: espero que de hoy en sesenta años seamos la pareja más feliz del mundo, la más enamorada, agradecida y que seamos consientes frete a nuestros amigos y familia, nuestros nietos isabela, que hemos sido tan afortunados de encontrarnos y de poder decir que estamos juntos por la eternidad. Ahora, ve a la página, en ella se leía ¿Cásate conmigo?
Y en menos de un mes, mi mamá estaba entregándome a quien sería el amor de mi vida y mu mágica luna de miel la hice de groupie hasta que finalmente me aprendí todas las canciones. Mi vida se volvió el sueño de muchas, la esposa de un cantante y actor, que realmente me amaba y para quienes piensan que el amor o el dinero lo son todo. Quiero decirles que es una mentira, porque el amor se va y el dinero también, al menos, después de ello, he quedado con mi hermosa colección de bolsos.
Escuché a Sergio llamar a la puerta de la habitación, me pudo en pie y tomé una toalla, me sequé a medias y dejé la computadora en un lugar.
Se me fue la noción de tiempo, entre escribir y disfrutar del vino, no recordé que Sergio y yo teníamos planes.
—Isabela—dijo y entró en la habitación. —¿Isa?—me llamó y entró a baño, me miró de pies a cabeza, sonrió antes de quedarse hipnotizado en mis senos, yo sonreí y pregunté:
—¿Toalla en el suelo o puesta?