Cap. 29
Ahora era el turno de atacar de Daniela, si ellos no le dirían nada, ella lo averiguaría por otros medios, por lo tanto, su plan había pasado a ser segundo plano, no es porque no fuera importante, al contrario, debía estar bien preparada para no cagarla en un futuro con Mauricio, eso significaba que su plan pendía de un hilo si a la presunta ex de Mauricio volvía para reconquistarlo, y eso no lo podía permitir, no dejaría que su plan se derrumbara y menos por el pasado de Mauricio, y poco a poco le iba contando su nuevo plan a Lucía, detalle a detalle, y desde luego, ella asentía ante cada palabra de su amiga, pero en sus adentros sonreía con malicia y travesura. ─ Ésta tonta del culo aun no se ha dado cuenta ─ pensó.
Los padres de Daniela llegaban de hacer sus diligencias de costumbre, y como padres comunes y corrientes no se esperaban encontrarse a una Daniela bastante despierta y muy centrada en algo sentada en el sofá con su laptop escribiendo y haciendo llamadas, aunque no fuese nada, y como Daniela era derecha, se le hacía complicado usar la mano izquierda, eso significaba que tenía que enfocarse bien en lo que estaba haciendo para no cometer errores. El cesto de la ropa limpia aun reposaba a los pies de las escaleras y el bolso con la nueva ropa yacía en uno de los sillones, y al lado, una Lucía pintándose las uñas, la música de Billie Eilish amenizaba el ambiente con el tema de Bad Guy. Cuando levantó la mirada y los vio entrar, les sonrió de una forma radiante. ─ ¿Por qué tanta alegría?, ¿Van bien las cosas con Mauricio? ─ preguntó Laura, la madre de Daniela, en cambio Daniela… ─ Todo va de maravilla ─ contestó cortando la llamada. ─ ¿Cómo está, señora Laura? ─ Hola, Lucía ─ ¿Qué tal, Lucía? ─ Hola, señor Arno ─ ¿Algo que debamos saber, Dani?, pasamos por la tienda y Carlos nos comentó que tenías algo para nosotros ─.
Tomando el sobre que reposaba sobre la mesa, Daniela se las extendió a sus padres, Arno toma el sobre y hurga dentro encontrando dos entradas VIP. ─ Son de parte de Claudine ─ confesó volviendo a lo que fuera que estuviera haciendo, ambos padres agradecieron por el gesto, sin embargo, algo curioso no pasó desapercibido a los ojos de sus padres y era que algo no congeniaba con Daniela y era su vestimenta. ─ Dani… hija…─ Si mamá, es la ropa de Mauricio ─ ambos padres cruzan miradas, pero no les sorprendió mucho, ya que Mauricio era su novio.
Volcando toda su atención en lo que tenían en manos, agradecieron el gesto de Claudine nuevamente. ─ Ella ya lo sabe ─ contestó Daniela restándole importancia. ─ ¿Y tu, hija? ─ Daniela señaló sobre la mesita su pase de reportera invitada, y las felicitaciones de ambos padres no se hicieron esperar. ─ Creo que debemos reorganizar la agenda ─ comentó el padre de Daniela. ─ ¿A qué te refieres? ─ preguntó Daniela rompiendo su atención a su laptop para dársela a sus padres. ─ Teníamos pensado irnos antes del fin de semana pero debido al concierto de Claudine, debemos organizar la agenda nuevamente, gracias al cielo que no compramos los pasajes ─ contestó la madre de Daniela muy reflexivamente, ambos anunciaron que harían un par de llamadas y así finiquitar algunas cosas para tener el fin de semana despejado para el concierto.
Los padres de Daniela se enfilan a la habitación dejando a Lucía y a Daniela a solas y… ─ ¿Cómo van las cosas con tu doctor?, ¿Qué tal su termómetro? ─ entre risas, Lucía le tira un cojín a Daniela y otra hora de cotorreos comenzó. ─ Bueno, hasta ahora solo hemos salido a comer, hablamos, me cuenta de sus cosas y yo le cuento de las mías, es bastante atento, amable y caballeroso ─ Estás describiendo a un gay ─ No, no, no, de verdad, Dani, se comporta así ─ Como un gay ─ Bueno… hasta ahora no me ha demostrado que batea para el otro equipo, por lo menos hasta donde hemos hablado ─ Daniela levanta las cejas tanto por asombro como por incredulidad. ─ ¿Tu hablas?, pensé que en cada cita le conseguías un solo uso a la lengua─ ¡He!, tengo mi corazoncito ¿Sabes? Y no digo que el tío sea la bomba, pero ahora te entiendo ─ ¿En qué sentido? ─ Cuando me contaste tu primera salida con Mauricio ─ Pero no vas a negar que…─ No, ni siquiera lo he intentado. No quiero que piense que soy una loca que se lanza a los brazos de un tío a la primera ─ ¿Y esos no es verdad? ─ Si no fuera porque te estás recuperando de un accidente diría que te estás rifando una buena patada por el culo ─ (risas) Perdona, no quería ofender, (risas), por eso es que existe un refrán que dice: “cría fama y acuéstate a dormir”─ ¿No es crea? ─ Lo importante es que me entendiste ─ Mm… creo que voy a tomarme mi tiempo con él ─ ¿Crees?, entonces vas en serio ─ Mm… tal vez, todo depende ─ ¿De qué? ─ De que si es bueno…─ En la cama ─ interrumpió señalando con una sonrisa socarrona y llena de entusiasmo y picardía. ─ (mirada plana) No. Lo que quiero decir es: si es bueno como pareja ─ Mm… entonces no se han dado ni el primer beso ─ Mm…─ ¡Lo pensaste demasiado!, ¡si lo hiciste, guarra! ─ (susurro) ¡Baja la voz que ahí están tus padres! ─ ¡Ups!, (risas) ─ ¡Pero solo fue el de despedida y fue uno cortito!, ese no cuenta ─ Beso es beso. Mm… cambiando de tema… ¿Qué hay de tu trabajo? ─ (mohín), Hoy hay auditoría y la junta directiva está reunida, así que no creo que noten mi ausencia por un tiempo, pero de todos modos creo que es hora de salir pitando, no quisiera que le digan a mis jefes que no estoy en mi lugar de trabajo ─ ¿Y el chucho? ─ Vendré con mi prima a por Lucho por la tarde ─ ¿No venía el fin de semana? ─ Terminó de hacer sus cosas antes y adelantó el vuelo ─ Creo que a Carlos y a Walter les va a afectar ─ ¿Por qué? ─ Se han encariñado con el perro ─ No es para menos, el perro es una monada y se deja querer ─ con esas palabras, Lucía tomó su bolso y se enfiló para el elevador, y con un delicado gesto de sus dedos, se despidió antes de presionar el botón de bajar, Daniela le correspondió el gesto y siendo la música de Billie Eilish su única acompañante, se puso a pensar el como rayos haría para investigar a esa tal Emily. Chasqueando los dedos se le iluminó el rostro y buscó en las redes sociales y… ¡eso era imposible!, habían centenares de Emily Costello, probó con otras opciones y nada.
Mordisqueando su bolígrafo rebuscó en su mente más opciones, no puede ser que una mujer como esa no tuviera redes sociales, y las que había encontrado, ninguna era, o tal vez tenía su perfil restringido. ─ ¡Mauricio! ─ buscó los perfiles de Mauricio en las redes sociales. ─ Posiblemente él la tenga aun agregado ─ murmuró, y en el instante que iba a darle a la tecla enter se detuvo. ─ Si ellos han terminado, lo más seguro es que él la ha eliminado de sus contactos, eso fue lo que hice con Max, pero… si ella vino con su cara muy fresca, es lo más posible que ella aun lo tenga… (suspiro), y no tengo acceso a su perfil ─.
Otra cosa en la que se detuvo a pensar fue que ella no tenía a Mauricio agregado a sus contactos, y lo más seguro es que por allí el que está inventando los rumores atacaría, buscaría cualquier excusa para desmentir y tumbar su plan, así que cambiando de dirección, en vez de buscar entre los contactos de Mauricio, le envió la solicitud de amistad, y lo agregó a sus contactos en todos sus perfiles, subió las fotos de ellos juntos y… ─ Listo ─ dijo presionando la última tecla para finalizar y cerrar su laptop, ¿y ahora qué?, escaneando el hogar de Mauricio tuvo que dar crédito por lo enorme, en verdad era enorme, podría hasta ser como una especie de mansión bastante rustica, ¿Qué podría hacer en un lugar como éste?, tal vez debería subir y hablar con sus padres o… su vista se posó frente al Blue Ray, se levantó y abrió el gabinete que contenía una gran variedad de películas, pero aun era muy temprano así que optó por ir a la cocina y tratar de prepararse algo, algo que no arriesgue la integridad de la cocina ni de su salud. ─Si necesitas ayuda no dudes en pedirla ─ meditó al momento de ir colocando las cosas sobre la encimera.
Hoy ha sido un día bastante interesante, muchas pruebas reunidas para ser un solo día, aunque no tuvo la oportunidad de fotografiar la salida del mafioso-novio-de-Daniela, ¿Quién era esa mujer?, se veía algo molesta, lo curioso era que después de la llegada y salida de aquella extraña mujer llegara una encomienda, pudo capturar el momento en la llegada de un sobre en el local, ¡bien!, posiblemente un encargo para él presunto novio y Daniela… ¿usando su ropa?, wow, viendo todo aquello no pudo evitar sentir como su sangre bullía intensamente hasta el punto de rechinar los dientes. ─ Ella nunca hizo eso conmigo ─ pensó tomando más fotos, ahora si que no le importaba una mierda, lamentablemente los padres de Daniela eran figuras públicas y la relación de ella con él tumbaría toda la reputación de sus padres. Viendo la hora en su reloj de pulsera, consideró que ya era suficientes pruebas por el día de hoy, luego vería como hacer para encontrar a aquella extraña mujer y sacarle información, ya que ella no lo conocía y tomaría ventaja de ello, y desde que decidió hacer los seguimientos sin su auto le había ido mejor, Daniela conocía su Jetta y no quería ser tan obvio.
La madre de Daniela hace acto de presencia en la cocina, encontrando a su hija profundamente concentrada tratando de picar un pepino con la mano izquierda sosteniendo a duras penas con la otra mano dicho vegetal, y por instinto maternal, quería ayudarle y era lo que haría, pero si le hablaba en un momento como éste existía la alta posibilidad de que se cortara un dedo, así que esperó a que Daniela terminara de destrozar el pepino. ─ ¿Necesitas ayuda? ─ con un suspiro de agotamiento, Daniela asintió sonriendo, y a partir de allí, madre e hija entablaron una conversación un tanto… delicada.
La madre de Daniela no hallaba la forma en como decirle, pero ya era hora y no querían seguir importunando a su anfitrión, pero sabían que la noticia no le caería en gracia a Daniela, por lo tanto… ─ ¿Cómo que se van? ─ Hija, ya no vemos necesario quedarnos ─ ¡Pero, mamá!, yo me quedé para estar con ustedes ─ Eso lo sabemos, cariño, pero tu padre insiste en que con Mauricio estarás bien, a ver, ponte en nuestro lugar…─ No me importaría ─ Porque eres nuestra hija, pero me refería a Mauricio, estoy segura que él se sentiría algo… incómodo al quedarse tanto tiempo ─ Si solo han pasado tres días como mucho, mamá, por Dios ─ Pero ve el lado positivo, ustedes tendrán su espacio y nosotros nos quedaremos en el apartamento ─ ¿Qué hay con Lucía?. Mamá, aquí están mejor, hablaré con Mauricio si es necesario…─ Ustedes necesitan su espacio, Dani ─ Y yo los necesito a ustedes. Mamá, lo repito, Mauricio es mi novio, no mi marido, y él se la pasa trabajando y ¿Quién mejor que ustedes para cuidarme en estos momentos?, si te fijas, no puedo ni picar un simple pepino, (resoplido), es frustrante ─ ¿Y cómo hiciste para lavar? ─ Esa cosa lava sola, solo tengo que meter la ropa, rociar con jabón y listo, cocinar es diferente, ya ves lo que pasó con las galletas ─ por lo visto los argumentos de Daniela sirvieron, porque su madre quedó un poco pensativa y dijo que lo discutiría con su padre antes de tomar una decisión, pero antes la ayudaría a preparar algo para el almuerzo, y en dicho momento lo discutirían los tres.
Un gran punto para Daniela, después de un gran debate con sus padres en el almuerzo, logró convencerles para que, definitivamente, se quedaran hasta que ella estuviera bien y pudiera defenderse por si misma, pero dieron crédito a su hija por poner de su parte y querer recuperarse pronto, aunque sus motivaciones fueran por Mauricio, por lo tanto, Daniela, como novia de Mauricio, les dio autorización de “explorar” la casa si lo deseaban, que no se cohibieran, recordándole las palabras de su novio, que se sintieran como en casa y el primer lugar que exploró el padre de Daniela fue la planta baja, el depósito, mientras que la madre de Daniela se sentía de verdad en casa, hasta el punto que se había puesto a limpiar y a organizar un poco la casa.
Arno escurre la lona que cubría… ¿un auto?, escrutando dicho auto, se frotó la barbilla, y según sus expectativas tuvo que dar crédito al auto, y reconocer que Mauricio tenía buen gusto, pero… ¿Por qué lo tenía aquí guardado? ─ Posiblemente deba tener alguna falla y no ha conseguido el repuesto ─ pensó y volvió a tapar el vehículo con la lona para proseguir con su exploración, entre tanto Daniela subió a la habitación de Mauricio con la ayuda de su madre para probar suerte en conseguir algo que la lleve más al pasado de Mauricio, y empezaría por el álbum de fotos.
Las horas fueron pasando, y por más que buscó, no encontró nada que la llevara a ella, y por cada cosa que encontraba, en vez de darle respuestas, le creaban más preguntas, todo lo que contenía Mauricio de su ex era un pasado congelado, solo fotos de ellos dos cuando eran felices, y cuando llegaba a una parte en particular, una foto en especial, ésta estaba recortada. Un momento… prestando la debida atención, la foto no estaba cortada, tenía bordes quemados, eso le causó cierta curiosidad y la sacó del álbum. Frunciendo el ceño, la escruta y se percata que detrás tenía una fecha, y era la misma del almanaque, solo a dos semanas después del concierto, y la fecha era 12 de septiembre, ¿Por qué guardar éstas fotos?, ¿Por qué anotar la fecha de la ruptura?, ¿Por qué conservar sus cuadros?, ¿Por qué usar solo ropa mayormente oscura y siempre manga larga?, ¡inclusive hasta estando en casa!, sería el colmo si conservara los vestidos de Emily, ¿o si?
Definitivamente no podía quedarse con la duda, tenía que saberlo ya, pero… si ellos terminaron, ¿no es obvio que ella se lleve su ropa?, ¿Por qué no tiene un perfil en las redes sociales?, y más preguntas llegaron a su mente por las actitudes de Carlos y Walter, pero pudo notar que Walter moría por contarle, pero gracias a Carlos, él tuvo que contenerse, y con respecto a la ropa… si ella tiene aun las llaves, es normal que aun conserve ropa aquí, y gracias a todas esas preguntas, las palabras de Claudine llegaron a su mente. ─ Hay muchos… huecos ─ huecos que ella estaría dispuesta a llenarlas de una forma u otra.
─ ¡Mamá! ─ llamó Daniela desde la habitación de Mauricio, le dio una mirada revisando que todo lo había dejado tal cual. ─ ¿Dime, hija? ─ ¿Podrías ayudarme? ─ ¿Con? ─ Llegar a una habitación, no te preocupes, yo te indico ─.
Con mucho cuidado, la madre de Daniela le ayudó a bajar las escaleras y la fue guiando al cuarto de cuadros. ─ ¿Y éste cuarto? ─ ¿No lo habías visto? ─ Mm… no ─ Daniela esperaba más reacción por parte de su mamá al entrar al cuarto, impresionarse por el tipo de cuadros pintados o comentar su fascinación por el realismo aplicado, sin embargo, si les dio su apreciación que se le daba como una buena obra, y como nota mental, Daniela decidió dejarlo a un lado, posiblemente su madre sepa algo que ella no o simplemente se estaba volviendo paranoica.
Volviendo su atención en su búsqueda, comenzó a hurgar entre todas las cajas que podía encontrar y solo hallaba pinturas, cuadros pequeños, más fotografías, y en una de ellas se podía apreciar una hermosa habitación con ventanas estilos coloniales y ella parada viendo a través de una de ellas, su expresión era ausente, reflexiva y en blanco y negro, ¡un momento!, ¿no era la habitación donde se estaban quedando sus padres?, lo pudo reconocer por el edificio que fue capturado en la fotografía, era el mismo. ─ Mamá ─ ¿Mm? ─ ¿Podrías traerme la libreta que está en la mesita de la sala? ─ Por supuesto ─ ¡Lo sabía, ella aun se está quedando con Mauricio!... ¡pero que descaro!... ahora me pregunto, ¿El descaro es de parte de Mauricio o de ella?... pero que pregunta la mía, es obvio que de ambos ─.
Por más que buscó en la extraña habitación, no pudo dar con los presuntos vestidos, en cambio solo se quedó mirando otra fotografía donde aparecía Mauricio sentado en la grama, ¿en la universidad?, tal vez, lo curioso era que cargaba una guitarra en sus piernas que se encontraban en posición de loto y él se apoyaba en el costado de la guitarra con su cabello ligeramente alborotado, se veía muy feliz, y detrás de él, se encontraba ella abrazándolo, contemplándolo con amor puro y una enorme sonrisa plasmada en sus labios, ¿Quién habría tomado la foto?, en fin, quien haya tomado la foto no era lo importante, lo que realmente le importaba era que viendo aquellas fotos, aprendía más de Mauricio y cada vez lo sentía más y más lejano, y eso le dolía ¿Por qué?.
Tensando sus labios, traga con dificultad, y éste dolor que quemaba en su pecho hizo que se formulara una pegunta, ¿algún día encontraría a alguien que amara como amaba Mauricio?, porque en todas aquellas fotos se veía que el amor que había entre ellos era desde el corazón y con toda el alma o por lo menos de parte de Mauricio era así. ─ ¿Encontraste algo? ─ la pregunta le hizo respingar, no se había dado cuenta el momento de la llegada de su madre. ─ Hem… no… nada en particular ─ ¿Y quién es ella? ─ ¿Ella?, no… no es nadie ─ Laura escrutó la foto un par de segundos y… ─ Para ser nadie es muy linda… ha… aquí tienes la libreta ─ Gracias, y ella es la ex de Mauricio ─ ¿La ex? ─ Daniela asintió y no dudó en apoyarse de una de las mesas de trabajo y comenzar a garabatear algo, y vaya que si eran garabatos, y mientras escribía, su madre seguía viendo con sumo interés y curiosidad por todo el cuarto y… ─ ¿Qué es esto? ─ preguntó y… ─ No to…ques, ¿Qué es eso? ─ se preguntó y acercándose poco a poco, pudo darse cuenta que era una enorme maleta de viajero con ruedas.
Con la ayuda de su madre, la colocaron sobre la mesa y la abrieron, ¡bingo!, era la ropa de la tal Emily y ¡buf!, apestaba a ropa vieja y guardada, ¿hace cuánto que no venía la loca esa a buscar sus cosas?, aquel aroma le había aclarado que ella no se estaba quedando en casa con Mauricio, y si venía a ello… ¿Por qué esperar tanto?, y más preguntas se fueron hilvanando en su mente, y volvió a su libreta a seguir garabateando. ─ ¿Qué haces? ─ Nada ─ Para ser nada estás muy concentrada y…─ Solo quiero hacer algo ─ ¿Un inventario? ─ Si… un inventario ─ contestó dándole una mirada a su madre y volvió a sus garabatos, y una vez terminado, entre las dos guardaron la maleta donde estaba y salieron de allí dejando todo como lo habían encontrado. ─ Creo que algún día entraré en esa habitación y le daré una buena limpieza… ¡mira cuanto polvo! ─ señaló la madre de Daniela pasando un dedo por una de las mesas y dio gracias a esa buena idea ocurrida a su madre, así tendría la excusa perfecta para seguir indagando, ¿Quién sabe que otras cosas podría encontrar?, y si en realidad era como decían Carlos y Walter sobre Mauricio y todo lo que había sufrido por culpa de la tal Emily, sería una excelente idea buscar otra perspectiva y desear con todo el corazón que nunca se cruzaran sus caminos.
19:44 (7:44P.M.), y Daniela se encontraba recostada en el sofá viendo algo en la televisión sin mirar porque la razón que la invadía sus pensamientos tenía nombre y apellido, “Mauricio Montenegro” y todo lo que le rodeaba le intrigaba, o tal vez era el síndrome de reportera que la empujaba en querer saber, y desde que había empezado éste loco plan, todo la enredaba y la acercaba aun más a él, mientras que su madre hacía la cena y el padre de Daniela leía un libro sentado en el sillón, Daniela decidió tomar una ducha, ya que la televisión no la entretenía, posiblemente la ducha le haría reaccionar, pero la ducha de agua caliente menos le causó efecto, porque su mente se vio embargada por recuerdos y las fotos donde aparecía Mauricio con Emily y no se había dado cuenta que el jabón líquido corporal lo apretaba tanto, a tal punto, que lo estaba desparramando. ─ ¿Qué me pasa? ─ se preguntó al sentir tanta confusión emocional en su interior con su corazón latiendo fuertemente, ¿envidia?, ¿ira?, ¿celos?, eso era imposible, ¿o si? ─ Hija, la cena está servida ─ llamó su madre desde el otro lado de la puerta y como no obtuvo respuesta… ─ ¿Dani?, Daniela, ¿Estás bien? ─ (espabile), Mm… hem… si… si, estoy bien ─ La cena está lista, cariño ─ voy ─.
21:26 (9:26P.M.), y nada de señales de Mauricio, y ella con un millón de interrogantes carcomiendo en su cabeza, sus padres habían subido a su habitación y Daniela aun yacía en el sofá viendo televisión solo para matar el rato, pensaba en lo extraño que había sido ver a su madre bajar dos platos con comida para Carlos y Walter, ¿será por las palabras de Mauricio en la mañana?, si era con que ellos estaban acostumbrados a como comer en familia, tenía algo de sentido y más porque tanto Carlos como Walter se preocupaban por Mauricio. Volvió a ver el reloj de pared y solo había avanzado un minuto y nada de Mauricio, ¿Por qué estaba tan impaciente?, ¿Por qué lo estaba esperando? ─ Necesitas aclarar tus dudas ─ buen punto, pero… ¿Cuáles dudas?, ¿Cómo haría eso si ella temía preguntar y que Mauricio se enfadara?, tenía que pensar con mucho cuidado sus palabras si quería que Mauricio fuese honesto y se abriera con ella.
El ascensor se activa y el corazón de Daniela se acelera, se acomodó en el sofá, trató de acomodarse el cabello y… ─ ¡Hola, Mau! ─ recibirlo con una radiante sonrisa, cuyo recibimiento no se lo esperaba Mauricio, solo parpadeó ante tal saludo, así que solo sonrió y… ─ ¿Eres Daniela? ─ ignorando la pregunta y aun sonriente, Daniela se levantó y entre cojeras usando su muleta, se acercó y lo abrazó, y pudo jurar que Mauricio se había tensado ante aquel gesto. ─ Okay, okay, ya esto es extraño, ¿Dónde está Daniela? Y quiero saberlo ya ─ (risas), ¿Por qué?, ¿No estás acostumbrado a que te reciban así? ─ preguntó Daniela rompiendo un poco el abrazo para verle a la cara. ─ No… es solo que… ─ ¿Qué? ─ Siendo tu… y sin recibir una ofensa tuya…─ Eso tiene arreglo… grandísimo idiota ─ replicó ampliando la sonrisa. ─ Así está mejor ─ ¿Cómo te fue? ─ Mauricio se rasca la nuca y desvió la mirada un poco pensativo. ─ Un tanto movido para haber sido un bautizo y una boda ─ ¿Te contrataron para eso? ─ La boda salió de improvisto así que aproveché la oportunidad ─ ¿No en una gran empresa? ─ ¿Se te olvida que dirijo con Carlos y Walter un foto estudio? ─ Mm ─ Es parte de lo que hago ─ Te ves cansado ─ Un poco, pero estoy bien ─ Daniela lo acompañó guiándolo hasta el sofá mientras que Mauricio la ponía al día con su trabajo, y sin darse cuenta no se había perdido detalle ni cada palabra, quería hablar, escucharlo, quería… quería… ─ Te tengo una sorpresa ─ anunció Mauricio trayendo a Daniela a la realidad, solo había podido captar la última palabra. ─ ¿Sorpresa? ─.