Capítulo 44

El sonido del agua corriendo se mezclaba con la cálida brisa de verano que impregnaba el lugar. Las aves cantaban alegremente y el bosque rebosaba de paz y vida. Recorriendo los alrededores Charlotte estaba encantada con aquel lugar. Siguiendo el sonido del agua llegó a un arroyo donde había un grupo de niños y jóvenes jugando y riendo en armonía mientras eran reprendidos por un hombre alto y robusto con el cabello corto negro como el azabache con una camisa de cuero marrón que se amarraban con pequeñas tiras del mismo material.

Sentándose a una cierta distancia en la fresca hierba observó como el hombre les daba indicaciones que para ella eran ajenas porque no entendía nada. Una niña rubia que aparentaba ser la menor junto a lo que parecía ser su hermana mayor por el parecido. Se colocó al frente según las indicaciones del hombre cerrando sus ojos para hacer unos extraños movimientos con sus manos iluminándolas con un brillo que se atenuaba lentamente como si lo estuvieran uniendo entre sí.

Al abrir sus ojos brillaban en un intenso verde, el hombre asintió indicándoles algo para que sonrieran y dirigieran su atención al arroyo, el cual desprendió una gran masa de agua elevándose como una pared que luego cambió de forma a una corriente que danzaba entre las dos jovencitas quienes tocaban el agua sacando esferas que flotaban a su alrededor. Ellas hacían que el agua recorriera al resto del grupo los cuales unían algunos hilos de fuego y hielo provocando una mezcla entre ellos mismos dándoles diferentes aspectos.

El hombre asintió en satisfacción haciendo que ambas devolvieran el flujo de agua a la normalidad. Todos incluyendo Charlotte estaban impresionados, aunque ella realmente quedo anonadada por lo que presenciaba. Una mano toco su hombro haciendo que respingara en sorpresa para voltear y ver al mismo hombre de aquel prado. Él le sonrió cómplice mientras ella quiso hablarle, pero lo único que pudo entenderle fue un “pronto” para que todo se convirtiera en una imagen borrosa nuevamente y terminara viendo al hombre sonriéndole en despedida.

Levantándose de golpe escucho un quejido al lado de ella llamando su atención para que luego una cabeza con pico tocara sus manos. El Grifo la observaba con preocupación mientras chillaba. Charlotte suspiró en alivio y acaricio su emplumada cabeza.

Aquel sueño le causaba más intriga de lo normal y no sabía a qué se refería el hombre ¿Qué pasaría pronto? ¿Lo volvería a ver en persona?, ella averiguaría de qué se trataba todo eso, pero sería luego tal vez… consulte a los gemelos.

Retirándose de la cama se encaminó a darse una ducha y prepararse ya que dentro de poco partirían y debía estar lista. Al recorrer con la mirada su habitación Morghan no se encontraba por ningún lado, concluyó que debe estar caminando por allí.

Saliendo de la ducha se colocó la ropa que Régis le proporcionó, unos jeans azules con una camiseta negra de su talla junto a unos zapatos deportivos del mismo color, algo sencillo ya que de todas formas irían a un lugar caluroso. Decidió realizarse una coleta ya que no sabía con qué otra aventura podría toparse.

Yuzu o así es como el Grifo le dijo que se llamaba estaba echada en el suelo descansando mientras esperaba por ella. Aun le costaba digerir la idea de poder entender a criaturas como esas. Tomando su bolsa se dispuso a salir en búsqueda de su guardián y saber cómo llegarían a Egipto.

Al desalojar la habitación Yuzu se precipitó siguiéndola para empujarla por la entrada haciendo que chocara con una persona de frente.

—D-disculpe no me fije…

Las palabras se le quedaron a medias cuando se percató de quién era haciendo que tragara un nudo en su garganta. Su nueva apariencia lo hacía ver más atractivo y sexy. Su cabello era como una cascada de plata sedosa que resultaba tentador no tocarlo.

Enzo se le quedó mirando con una delineada ceja enarcada haciendo que ella boqueara como un pez sin saber que decir. Él recogió uno de sus mechones sueltos escondiéndolo detrás de su oreja eliminando cualquier intento de hablar.

—Buenos días por fin despiertas —dijo sonriente.

Charlotte sentía como aquella sonrisa flechaba su corazón, él siempre la ponía nerviosa desde el primer momento en que lo conoció, sin olvidar aquellos hormigueos electrizantes. Sacudiendo su cabeza para apartar los pensamientos hacia él se centró en lo principal.

—Obvio no soy como Bábil.

—Pero si los ponen a competir no sé quién ganaría, ambos caen como una roca… —quedó un momento pensativo —Debe ser que por eso el viejo ese le encanta dormir contigo…

Ella le dio un pequeño golpe en el brazo haciendo que el riera.

—Está bien no discutiré más tus hábitos para dormir… ya los he corroborado bastante —alzó sus manos en rendición cuando casi lo tumban al suelo.

Enzo trastabilló buscando equilibrio para no caer a causa de la criatura alada que se pegaba a su cuerpo buscando caricias con ojos suplicantes. Sin saber que hacer le dio una mirada a Charlotte quien elevó sus hombros en respuesta. Tocando su cabeza, la criatura prácticamente le ronroneaba y meneaba la cola en felicidad.

—Le caíste muy bien.

—No me di cuenta —dijo para ganarse una mirada plana de ella.

— ¿Crees que no llamara la atención?

— ¿Quién? ¿Ella? —Señaló a la criatura en sus brazos —No para nada, todos han visto un Grifo siguiendo a una chica (bufido) eso es lo más normal del mundo.

Charlotte rodó los ojos suspirando en irritación. Él podría ser muy hermoso y todo, pero cuando se dedicaba a ser un idiota nadie le gana.

Terminando de examinar los alrededores nuevamente. Régis volvió a la posada a discutir el método en que se transportaran a Egipto. Pasando por los pasillos escucho una pequeña riña. Al estar más cerca se encontró con Enzo y Charlotte que lanzaban argumentos mientras que el Grifo los veía sentado como si fuera un partido de tenis.

— ¿Qué sucede?

— ¡Es un idiota!

Régis lo observó sin cuestionar la acusación de ella para que Enzo rodara los ojos y se cruzara de brazos.

— (Suspiro) ¿Cómo se llama?

La pregunta los dejó a ambos extrañados. El moreno le hizo señas al Grifo para que se le acercara y obedientemente se colocó al frente de él.

—Yuzu… pero ¿Cómo supiste que tenía nombre?

—Charlotte en todo el camino no le llamaremos Grifo y conociéndote le darías nombre en algún momento —sentenció haciendo que ella sonriera en respuesta.

Deduciendo las emociones de ella y la actitud de Enzo ya se imaginaba la razón de su disputa. Sabiendo los gustos de su elegida y deduciendo los lugares a los que irían decidió que apariencia sería la más adecuada para la criatura. Colocando un dedo en su pico instantáneamente la luz morada se hizo presente en un parpadeo para que apareciera un gran Doberman negro con el pecho blanco igual que la cabeza del Grifo y ciertos manchones marrones alrededor de su hocico y ojos.

La criatura se examinó como si estuviera en un probador de ropa verificando que tan bien le quedaban las prendas. Asintiendo ladro meneando su cola y jadeando en satisfacción por su nueva imagen.

—Así no llamara tanto la atención y ya déjense de peleas tontas que debemos apurarnos.

Encaminándose el moreno iba a la delantera junto a Charlotte mientras que Yuzu jugueteaba con Enzo al caminar. Llegando a la entrada de la posada ya Morghan y Vincent los esperaban con todo listo para partir.

Gracias a las indicaciones de Bábil podrían encontrar una ruta que los ayudaría a llegar a cualquier lugar del mundo si convencen a un elemental que vive no muy lejos para que les brinde un atajo a su siguiente destino. Con sollozos el cuervo se despidió de todos deseándoles un buen viaje y que luego los volvería a visitar, ya que él debía atender otros asuntos, pero todos supieron que realmente estaba huyendo de encontrarse en otra situación peligrosa.

Adentrándose nuevamente en los caminos boscosos tendrían que toparse con un pequeño pozo de agua y pedir la guía del elemental para que pueda aparecer… si es que desea hacerlo.

— ¿Otro sueño?

Régis la observó intrigado por las recientes ocurrencias que estaba viviendo.

—Si… esta vez vi al mismo hombre, pero también había un grupo de jóvenes con un instructor ¿sabes que podría ser?

—Lo lamento mucho, pero no tengo conocimiento acerca de eso… y tú no eres vidente como para que sean predicciones o algo por el estilo… —él se quedó pensando algunas posibilidades —Será mejor que luego llamemos a los gemelos a ver si se dignan a decirnos de que se tratan tus sueños ¿de acuerdo?

—Me parece perfecto.

Esta vez ella no se cayó como anteriormente había sucedido al principio en su escalada por la montaña, pero si se tropezó en algunos momentos. Pasando por uno de los arroyos para descansar un poco. Charlotte aprovechó y se refresco con la corriente abundante de agua. Noto como algo parecido a un pequeño recipiente de agua flotaba acercándose lentamente hacia ella. Observando el extraño objeto moverse en su dirección tuvo la tentación de tocarlo, pero en el momento en que extendió su mano la jalaron hacia atrás y lo que parecía ser un simple recipiente salto tratando de atraparla.

La horrorosa criatura tenía la contextura de un niño, pero su apariencia era de un reptil con lo que parecía ser un caparazón de tortuga y un feo pico del mismo color verde oscuro y asqueroso. Charlotte tenía los ojos abiertos de par en par inmóvil por lo sucedido y Enzo simplemente le hizo una reverencia para que la criatura torpemente le correspondiera, dejando caer el agua del recipiente que había en su cabeza y comenzara a revolcarse en agonía en el suelo. Con su pie Enzo lo empujo de nuevo al agua como si fuera algo insignificante para que la corriente se lo llevara.

— ¿Qué fue eso? —dijo espabilando.

—Un Kappa, un demonio de agua que vive por estos terrenos y si le fueras dado la mano ya estarías en el fondo del río jugando a quién aguanta la respiración.

Enzo le tendió su mano para ayudarla a levantarse.

— ¿Estás jugando conmigo?

—No, ellos se destacan por hacer “bromas” —señaló con sus dedos —De todas formas, ya debemos movernos al parecer nuestra nueva mascota tiene un rastro.

Ella observó a Yuzu olfatear el aire y ladrar en una dirección. Aunque sea un Grifo su apariencia canina le resultaba adorable y eso la dejó pensativa…

— ¿Alguna vez me dejaras ver tu verdadera forma otra vez?

Su pregunta hizo que Enzo se detuviera en seco y la observara con una ceja enarcada mientras ella sonreía. Él se quedó pensando qué responderle manteniendo el contacto visual, no era que le molestara hacerlo, pero…con ella se le dificultaba negarse a cualquier cosa.

—Ya veremos…

Haciendo un gesto de victoria con su brazo Charlotte lo siguió para que él volteara a verla dudoso y ella se excusara empujándolo y aprovechando la oportunidad para tocar su suave cabellera.

Siguiendo la pista de Yuzu llegaron al dichoso pozo que el cuervo les había indicado. Con gran respeto Régis se dirigió hablando a la nada dejando correr algunos segundos de silencio hasta que se sintió un pequeño temblor y del pozo salió un chorro de agua que cayó al suelo creando una masa lodosa que tomo una forma femenina de barro. No poseía rostro como tal solo era una especie de figura viviente.

— ¿Quién osa invocarme? —la voz del elemental sonaba sutil pero peligrosa.

—Disculpe nuestra abrupta interrupción es un placer conocerla.

Régis le brindó una leve reverencia captando la atención de la mujer de barro.

— ¿Un supremo se aparece ante mí? No es algo que suceda todos los siglos, creí que nunca volvería a ver uno…

La mujer se quedó en silencio con la mirada fija en Régis.

—Está bien… tienes mi plena aceptación ¿en qué puedo servirte?

Todos menos Morghan y Yuzu se quedaron con la mente en blanco ¿un supremo?, ella sabía que Régis era un brujo, pero… ¿qué rayos significaba eso? Sentía como su mar de dudas se tornaba cada vez más en un océano completo.

—Elemental que controla agua y tierra le pido humildemente su ayuda para obtener un camino que nos lleve a nuestro destino.

—Tus gratas palabras me son placenteras supremo con mucho gusto les brindare el camino que los guiara a su objetivo, pero… quiero algo a cambio.

—Cualquier cosa que esté a mi alcance se lo daré.

La mujer se acercó a Charlotte y la miró fijamente.

—Deseo una porción de su energía.

—Yo no sé cómo usarla.

Charlotte se sintió en un apuro, quería complacer al elemental pero al mismo tiempo no sabía cómo hacerlo. Ni siquiera era consciente de su supuesta energía.

—Supremo, Inugami ustedes poseen su energía, yo también quiero ¿acaso niegas proporcionármela?

—Elemental eso…

—No —interrumpió Charlotte— Puedes tomarla, solo que tendrás que extraerla tu misma.

Charlotte extendió su antebrazo a la mujer, quien se mantuvo en silencio por unos segundos y luego colocó su lodosa mano en ella. La sensación duró poco tiempo pero sintió claramente como algo dentro de su cuerpo era succionado.

Al tener lo que quería la mujer le dio una reverencia para que de la tierra se abriera un agujero con escaleras que indicaban a un camino subterráneo.

—Dejo la dirección en tus manos, el túnel podrá ir al lugar que desees.

—Te lo agradezco en gran manera puedes volver a tu descanso.

Asintiendo la mujer se volvió flácida para caer nuevamente en el charco de lodo por el cual apareció.

— ¿Qué fue eso de Supremo?—preguntó Charlotte.

—Es una larga historia… luego habrá tiempo para eso ahora debemos pasar por el túnel.

Ella inclinó su cabeza confundida… realmente su mundo se había convertido en una caja de sorpresas. Apresurándose todos entraron en el túnel y aunque parezca repetitivo acababan de salir de una montaña… para volver a estar bajo tierra.

Por lo menos el camino estaba iluminado por llamas de fuego que flotaban en las paredes brindando una buena imagen de por dónde iban. El espacio era un poco angosto así que tuvieron que caminar en fila encabezándolos Régis quien indicaba por donde cruzar y seguir de largo.

— (Carraspeo) ¿Por lo menos podrías decirme porque la mujer de barro te aceptó tan fácilmente?

Régis volteo sobre su hombro para encontrarse con los ojos de borrego curioso de Charlotte para suspirar en resignación, con ella no le quedaba de otra que decirle. Su interés por lo desconocido era más grande que su estatura.

—Los elementales son criaturas que manipulan una gran cantidad de magia y son respetados por todos… en su mayoría por los brujos quienes en la antigüedad siempre han tenido un trato más profundo con ellos.

—Uh, ya veo, pero ¿Por qué quiso probar mi energía?

—Los elementales nos ven según nuestro interior, es decir, ellos no se fijan en tu físico sino en tu estructura interna, si llegan a ver un flujo de magia o energía inusual se sienten atraídos y siempre querrán probarla, y como eres a la primera que ve de tu género la curiosidad debió incitarla a eso.

Ella se quedó extrañamente satisfecha con su respuesta, pero él sabía como por dentro la carcomía la duda y el deseo de aprender la verdad de las cosas… en el momento indicado sabrá lo que tanta ansia descubrir y él espera que pueda soportar todo aquello.