Capítulo 39
Dando tumbos por la vegetación y con la respiración agitada. Vincent tuvo que recostarse de un árbol para recobrar el aliento y tratar de controlar el dolor tan intenso y sofocante que recorría todo su cuerpo, quemando cada centímetro de su piel.
Colocando su mano en su garganta sentía como se secaba y las ganas de retorcerse en el suelo aumentaban con cada oleada de dolor que arremetía a su cuerpo.
Pudo sentir que no se encontraba solo en aquel lugar. Con esfuerzo alzó la mirada a unos árboles que tenía enfrente los cuales ocultaban la presencia de su invitado inesperado.
— ¿Qué es lo que quieres gata rastrera? —escupió con desprecio haciendo que la figura entre los árboles riera.
—Siempre con la boca tan sucia como tú mismo lo eres.
El comentario de ella hizo que Vincent frunciera el ceño y la observara con odio. Otra oleada más fuerte hizo que cayera al suelo de rodillas manteniendo sus manos en el suelo para no caer por completo luchando con el dolor y la voz que lo perturbaba en su cabeza.
—Cuidado con tus palabras, mascota… mientras más te resistas más dolerá, recuerda que siempre te lo ha dicho.
—Nunca dejaré de luchar por más que me mate lentamente me escuchaste, nunca —reafirmo seriamente la última palabra y pudo jurar que ella enarco una ceja burlona.
—A pesar de ser una bazofia para tu gente siempre he admirado tu persistencia, pero… eso no te salvará de cumplir con tus deberes y obligaciones —dijo delatando su dentadura blanca entre la oscuridad del bosque.
Vincent gruño ante su actitud haciendo que ella extendiera su mano negando con su índice.
—No querido, sabes que eso no lo tienes permitido y por más que desee patearte el lindo trasero que tienes no me amenaces.
—Entonces no me provoques más de la cuenta, porque créeme que ganas para arrancarte la cabeza no me faltan —advirtió colocándose de pie con dificultad y la respiración pesada.
—Ya veremos a quien le arrancan la cabeza… de todas formas no pierdas de vista tu objetivo por la niñata consentida sabes muy bien las consecuencias si llegas a traicionarnos ¡ay disculpa! Se me olvida que eso ya ocurrió de todas formas eres uno de los peores —se burló sonriente fijando sus ojos rojos en él —Te estaré vigilando y tendrás que informarme según fluyan las cosas… esperemos que por lo menos sirvas para algo.
Con eso se desvaneció entre la oscuridad con hilos de humo negro dejándolo solo en su agonía.
Vincent sentía como su cabeza estallaría de dolor, poso sus manos en su cabeza debatiendo con la voz que retumbaba en su interior. Gritando en desesperación destajo algunos árboles al lanzar sus manos del suelo. Los árboles cayeron en cortes limpios como rodajas haciendo que algunas aves nocturnas salieran volando por el estruendo.
Poco a poco sintió como su cuerpo volvía a la normalidad y el dolor se desvanecía al igual que la voz en su cabeza. Estando completamente calmado se encamino para volver a la fogata que no se extinguía gracias a la magia de Régis, el cual se encontraba en una entretenida charla con Morghan, mientras que Enzo debatía con el viejo cuervo y Charlotte dormitaba en el suelo cubierta con una manta.
Cansado de todas las maneras posibles. Vincent solo deseaba descansar hasta la mañana siguiente y aunque odiara su misión debía concentrarse en ello, pero estando con Charlotte sintiendo aquella libertad y paz interior no se le hacía tan fácil. Ella se estaba convirtiendo en algo que él no deseaba lastimar ni dejar que fuera de nadie, sea como fuera buscaría la manera de cambiar su situación actual.
Entrada la mañana todos estuvieron listos para continuar su escalada y llegar casi a la cima de la montaña. Aquella experiencia fue un reto para Charlotte, pero se sintió victoriosa cuando llegaron.
Al observar los alrededores Bábil se subió en un montón de tierra cubierto por hierba colocando su mano en su frente para tener una mejor visión.
—No me digas que perdiste el camino y ya no te acuerdas —insinuó Enzo dándole una mirada plana al cuervo.
—Nunca olvidaría la ubicación de la tumba de su padre siempre vengo cada cierto tiempo a visitar solo que…—el hombrecillo trago grueso al bajar del montón de tierra y tomar su forma de ave para posarse en el hombro de Enzo —Solo paso por encima ya que me da un poco de…
— ¿Miedo? —intervino Morghan sonriente.
— (Risa nerviosa) C-claro que no ¿Cómo puedes decir eso? Y-yo no tengo miedo de nada.
El aullar de unos lobos se escucharon no muy lejos y eso extraño a todos ya que lo normal es que ese tipo de comportamientos ocurran en la noche junto a la luz de la luna, aunque suene absurdo, pero era así.
—Bábil.
—Si joven amo.
— ¿Por qué se escucharon lobos?
Todos fijaron la mirada en el cuervo quien secaba su sudor con sus alas.
— ¿Lobos? (risa nerviosa) no se dé que está hablando joven amo, yo no escuche nada —se excusaba volteando la mirada a otro lado.
Enzo lo miró con los ojos entrecerrados indicando una advertencia segura si no abría el pico para hablar.
—Está bien… (Suspiro) si son lobos por eso no paso a pie y solo revoloteo cerca de la tumba de su padre… ya estamos muy cerca solo debemos pasar aquel arrollo y llegaremos allí.
—Creo que pudiste haber mencionado el tema de los lobos mucho antes…Bábil.
Régis observaba la dirección de la que provenían los aullidos para mirar al cuervo.
—Lo siento Lord Régis.
Se rasco la nuca riendo entrecortadamente.
—Se me pasó por alto ese detalle.
Ignorando el descuido del hombrecillo continuaron su caminata atentos a cualquier amenaza que pudiera aparecer de la nada.
Cruzando el arroyo se encontraba un camino de tierra limpio sin piedras que lo obstaculizara o árboles que impidiera su paso. Tomando el camino todos sintieron como eran observados desde cierta distancia. Charlotte colocó su mano en su bolsa negra para sacar su Kamna si era necesario y el resto se encontraba alerta ante cualquier movimiento extraño.
Enzo juraba que si no fuera porque Bábil debía cumplir con llevarlo hasta allí y que él obtuviera lo que fuera que estuviera buscando ya habría despegado vuelo desde hace tiempo, huyendo del peligro.
Al llegar al final del camino se encontraron dos pilares negros cruzados con una piedra gigante muy bien labrada en el centro donde se podía notar un epígrafe escrito en la superficie. Tal y como indico Bábil lobos subdesarrollados comenzaron a salir de los arbustos rodeándolos al verlos en la tumba.
Los lobos gruñían en advertencia dejando a relucir sus afilados y feroces colmillos, acechándolos como depredadores viendo a su presa. Régis y Morghan se colocaron en una postura defensiva al igual que Vincent y Charlotte, la cual el asombro de ver lobos tan grandes era lo que la distraía.
— (Carraspeo) Fieles vigilantes de la tumba de nuestro señor Juuzo, me presento ante ustedes como el fiel sirviente Bábil.
El cuervo bajó del hombro de Enzo tomando su verdadera forma encarando a uno de los lobos que se acercó a ellos y era más grande que él. Tragando un nudo al ver aquella criatura imponente mirarlo desde arriba Bábil se armó de valor para continuar.
—Soy el Tengu que acompañó a su señor durante toda su existencia y he traído a su primogénito como él mismo me ordenó para que sea el portador de su sagrado colmillo.
El enorme lobo gris que observaba a Bábil seriamente fijo su mirada en Enzo, el cual curioso enarco una ceja. Caminando lentamente a su alrededor el lobo lo examinaba calculadoramente. Posicionándose al frente de él, lo olfateo con su cabeza en alto exigiendo su mano. Bábil le explico lo que él quería y Enzo entregó su mano sin tener la mínima idea de para que la pedía.
Examinándola, el lobo alzó su pata clavando una garra en su piel haciendo que Enzo hiciera una mueca de dolor para que luego la herida cerrara rápidamente al retirar la garra de su mano y que probara su sangre. Enzo fulminó a la criatura con la mirada.
El resto de los caninos gruñeron ante la actitud de Enzo, pero el lobo gris se quejó reprendiéndolos para que se callaran. Muchos chillaron en disculpa mientras el resto observaba la escena sin decir ni una palabra. Fijando sus grandes ojos marrones en Enzo el lobo asintió inclinándose en reverencia ante él haciendo que el resto reaccionara de igual forma. Irguiéndose lanzó una mirada a Bábil asintiendo para aullar y dar orden de retirada adentrándose de nuevo en la densa vegetación al igual que sus acompañantes.
Todos dejaron su postura defensiva observando cómo la manada de canes desaparecía en el interior del bosque para luego fijar la atención en Enzo.
—No me vean así que ni yo sé que fue lo que paso —se defendió recorriendo cada rostro.
— (Suspiro) Este joven amo me va a sacar las plumas blancas más rápido que mi mujer —se quejó Bábil suspirando en resignación —Ese era Shin, el encargado de custodiar la tumba de su padre y si no fuera porque usted comparte las mismas actitudes que el señor Juuzo tenía de joven, ya seriamos el almuerzo de todos ellos.
—Bueno, en fin, el condenado perrote ese ya me hizo hasta examen de sangre y… ¿me trajiste aquí para quedarme con el diente de mi difunto padre?
— ¡Claro que no! tampoco sea idiota joven amo.
Enzo lo fulmino con la mirada por la forma en que se refirió a él, haciendo que el hombrecillo se disculpara sonriendo.
— (Carraspeo) A-a lo que me refería es que lo que buscamos está creado literalmente del colmillo de su padre.
— ¿Un mondadientes? —preguntó Morghan pensativa.
—No, obviamente no es nada de eso.
El hombrecillo negó con su cabeza refunfuñando por lo bajo.
—Es el tesoro más valioso que usted pueda adquirir y solo debemos descifrar el escrito en la tumba.
Todos se acercaron a la enorme piedra y verdaderamente en la punta de la piedra era lisa, igual a una mesa con palabras de reconocimiento, la diferencia es que era una clase de epígrafe en un idioma que Charlotte no entendió.
—Traducción por favor —pidió ella levantando la mano.
—Es una clase de… acertijo —dijo Enzo tocando las letras en la piedra —“La luna roja resplandecerá con la luz del colmillo, así la sangre de los inocentes será protegida”
Sin entender ni una pizca de lo que se refería el epígrafe observó a Bábil en busca de respuestas.
—Qué curioso… al amo siempre le gustaron los juegos de palabras.
El hombrecillo peinaba su bigote mientras observaba a la nada pensativo.
—Ay sí qué emoción, pero eso no nos ayudara a saber ¡qué hacer con esto!—exclamó señalando la piedra.
—Lo siento joven amo, pero no tengo más información referente a cómo entrar en su santuario.
Enzo tomo al hombrecillo de sus ropas para hamaquearlo cuando una voz lo detuvo.
—Creo que esto es algo literal Enzo así que no mates al pobre hombre todavía.
Índico Régis analizando las palabras.
El cuervo respiro en alivio mientras Enzo lo dejaba en el suelo haciéndole señas con los dedos de que eso no se ha acabado.
—En estos momentos la luna está llegando a su punto máximo entrando en fase de luna nueva puede ser… que eso tenga relación.
Charlotte se quedó meditando al igual que el resto sobre el extraño acertijo. Observando el cielo analizó la posibilidad de Régis, fijando la mirada en Enzo recordó que extrañamente… él masticaba más de un lado que del otro.
Mientras se mataba Morghan y él tratando de buscar una solución Charlotte tuvo una idea que podría ser la respuesta al extraño predicamento.
—Tengo pensado una idea que nos podría servir —dijo obteniendo la atención de todos.
Ella fijó su mirada en Régis y Morghan–“Agarren a Enzo y que no se mueva”–les transmitió mentalmente haciendo que ambos la observaran extrañados, pero ella asintió confirmando sus palabras. Dándose una sutil mirada asintieron para poner en marcha su idea.
Tomando desprevenido a Enzo. Régis lo sujeto colocando sus manos detrás de su espalda y neutralizándolo con el veneno de las arañas de Morghan.
— ¿¡Pero qué carajos les pasa!?¡Suéltenme!
Se quejó tratando de zafarse, pero era inútil no sentía su cuerpo. Terminó cayendo rodillas a tierra.
—Calma Enzo, no te preocupes creo que tengo la solución.
— ¿Y la solución es mantenerme atado de manos y pies?
Charlotte se quedó meditabunda un segundo para luego mirarlo.
—Lastimosamente sí —afirmó haciendo que él rodara los ojos.
— ¿Cuál es tu idea? —preguntó Vincent disfrutando del show colocándose al lado de ella haciendo que Enzo le lanzara puñales con los ojos.
—Verás, si Régis dice que hay luna nueva eso significa que ella entra en fase creciente cuando empieza a llenarse desde la derecha a la izquierda y viceversa, teniendo un efecto de crecimiento mucho más rápido y óptimo… pero es imposible que se vuelva roja… así que debe tratarse de sangre de verdad y recuerdo que Enzo no mastica mucho justamente del lado derecho.
Todos lo observaron sin entender a que llevaba su deducción.
— ¿Qué tiene que ver el hecho de que no le guste masticar de ese lado?
Vincent tenía el ceño un poco fruncido ladeando la cabeza en dirección a Charlotte. Realmente no entendía que tenía que ver la dentadura del desteñido en todo esto.
—Cuando era pequeña si evitaba comer de un lado es porque me dolía un diente que estaba a punto de salir o caerse y tengo la sospecha que eso es lo que tiene Enzo.
Sentenció entrecerrando los ojos.
— (Bufido) Eso es absurdo.
—Pero si tú mismo me dijiste una vez que siempre te falto mudar un diente y no sabias el porqué.
Régis lo miraba confundido y Enzo cerró los ojos ya que dio en el blanco al delatarlo. Ella tenía razón.
—Se que no te va a gustar, pero… creo que te tenemos que sacar el diente, pero tranquilo por ser luna nueva crecerá rápido...o eso creo.
Enzo negó con todo su ser que hicieran eso, pero al estar de manos atadas no podía hacer nada. Morghan se ofreció en sacar el colmillo derecho. Él se estuvo negando impidiendo que abrieran su boca y lanzando mordidas a quien intentara acercársele hasta que ella paralizó su mandíbula dándole una mirada de “lo siento” halo el diente haciendo que él chillara y el agarre que le tenían se soltara y sostuviera su quijada pasando el dolor momentáneo de su diente.
— ¿¡Ahora te la das de detective y dentista!? —exclamó quejándose por la molestia haciendo que el resto se aguantara una risilla.
Rodando los ojos e ignorando sus quejas Charlotte tomó el diente que le arrancó Morghan y lo colocó en el epígrafe. Ya tenía el colmillo, pero… ¿a qué se refería con la sangre y los inocentes? Cruzándose de brazos y observando fijamente la extraña escritura en la piedra Charlotte concluyo en algo que ahora no le gustaría a ella.
Sacando su daga de la bolsa acercó su mano al centro de la piedra donde se encontraba el diente.
— ¿Qué piensas hacer? —pregunto Régis con cierto tono de preocupación.
—No me detengas después me curan.
Dejando de lado las advertencias de su guardián. Charlotte respiro profundamente y se hizo un corte limpio en la palma de su mano sacándole una mueca de dolor dejando caer un pequeño chorro de sangre en el diente creando un charco mínimo a su alrededor.
Vincent se apresuró en posicionarse a su lado y tomar su mano para taparla con las suyas y curar la herida semi-profunda que se infligió a sí misma. Haciendo que Enzo los observara irritado.
— ¿Por qué hiciste eso?
Reprocho en desaprobación mientras ella se alejó de la piedra acallándolo para sentir un pequeño temblor.
La sangre que derramó Charlotte fue absorbida completamente por las letras destellando una luz en las mismas que partieron el colmillo en dos. Un gran temblor se hizo presente en toda la montaña haciendo que las aves y todo lo que se encontrara comenzara a huir por el retumbar tan fuerte.
Se tambalearon aferrándose de algunas piedras y árboles evitando caer al suelo por el movimiento repentino y abrupto. Se sentía como si la mismísima montaña se estuviera quebrando.
El temblor fue cediendo mientras los dos pilares negros que se encontraban cruzados emitieron una luz dando inicio a lo que parecía ser la entrada de una cueva. Dejo de temblar en el momento en que la entrada terminó de aparecer ante sus ojos. Recobrando el equilibrio todos se quedaron extrañados al escuchar una risa que llamo su atención. Al fijar su vista en quien reía se trataba del hombrecillo que aguantaba su estómago para no perder el poco oxígeno que le quedaba.
— (Risas) Y-yo (risas) y yo decía que el amo bromeaba con el tema de vivir en una cueva (risas)
— ¿Cuál es la gracia? Yo me quede sin diente y está casi se desangra ¡ah! Sin contar que casi nos traga la montaña por el temblor de no sé... ¿6.5?
—Hay discúlpeme joven amo —dijo limpiando una lágrima de su alargado ojo —Es que su padre era un gran bromista y nunca pensé que de verdad escondiera su santuario en una cueva—negó con su cabeza riendo nuevamente sosteniéndose de su pierna dando golpecitos a la otra —B-bueno no perdamos el tiempo vayamos (risas) por su colmillo joven amo ¿entiende? Porque se lo arrancaron.
El cuervo volvió a caer en carcajada limpia hasta que Enzo sin aguantarse más la situación le asesto un golpe sonoro en toda su cabeza dejándolo viendo estrellitas. Arrastrándolo por su camisa se dispusieron a entrar a la extraña cueva.