Capítulo 37
Teniendo preparada la solución para su transporte. Bábil puso manos a la obra para abrir un portal que los llevara a la isla de Honshu. El hombrecillo se acercó a Régis tomando la esfera blanca.
Cerró sus ojos emanando volutas de hilos blancos alrededor de su cuerpo extrayendo los líquidos del interior de la esfera, para luego abrir sus ojos y posicionarse al lado del auto dejando su mano en el aire creando una ventisca que causó más frío aun en el lugar.
La ventisca se mantuvo como si estuviera danzando en el espacio donde él mantenía su mano juntándose con las volutas de luz blanca que comenzaron a salir de su cuerpo, para que se formara un pequeño remolino que giraba con intensidad y crecía rápidamente mostrando un paisaje nocturno, el cual a medida que crecía el remolino se mostraba más aún.
Teniendo un tamaño accesible Bábil dio indicaciones de que podían cruzar.
Morghan se dispuso a atravesarlo primero y luego Vincent, el cual volteo a ver a Charlotte, pero su guardián se había acercado a ella para ayudarla a cruzar y Enzo estaba observándolo con su típica cara de pitbull rabioso para que terminara de pasar y despejara la entrada. Sonriendo término de pasar seguido de Enzo y por último Régis con Charlotte, la cual se mareo un poco sujetándose del brazo del moreno para no caer.
— ¿Te sientes estable?
Ella asintió ante la pregunta de su guardián aun procesando el sentimiento que experimento al atravesar el portal. Era como si un cosquilleo intenso fuera recorrido cada centímetro de su cuerpo revolviendo cada órgano en su interior. Fue de lo más extraño.
El remolino de viento se desapareció de la misma manera en que había sido creado haciendo que Bábil suspirara de cansancio y se recostara de un árbol cercano para recuperar el aliento.
Al observarlos a todos Charlotte frunció el ceño.
— ¿Por qué soy la única que sintió eso? —pregunto señalando el lugar donde se encontraba el portal.
Todos se miraron a la cara tratando de decidir quién le contaba.
—Normalmente la primera vez que alguien atraviesa un portal o una piedra Alpha tiende a marearse y vomitar por la gran concentración de magia acumulada, y ya que tu cuerpo no está acostumbrado reacciona de esa manera —explicó Vincent con total tranquilidad.
— ¿¡Y por qué rayos no te paso lo mismo!?
—Ya lo viví las primeras veces y créeme no fue nada bonito, por lo menos no vomitaste.
Ella sintió pesar por todo lo que tuvo que vivir él bajó las manos de Darius y Crono, quien sabe a qué atrocidades lo obligaron a cooperar o incluso que métodos empleaban para que cumpliera.
Régis lanzó una mirada furtiva a Enzo recordando la vez en que parecía borracho después de haber atravesado la piedra Alpha y este al notar su mirada entre cerró los ojos en advertencia de que no dijera nada sacándole una sonrisa al moreno.
Detallando el lugar Charlotte observó una gran montaña no muy lejos de ellos, pero todo se encontraba oscuro y eso le extraño.
— ¿Aquí también es de noche?
—No, estamos de madrugada y si no me equivoco faltan unas tres horas para el amanecer —índico Morghan observando el horizonte.
Enzo se sentía nostálgico. Habían pasado muchos años desde que no pisaba su tierra natal, volver a oler las fragancias de la vegetación, sentir la fresca brisa de las montañas le recordaban muchas de sus vivencias en aquel lugar y aunque odiaba admitirlo sentía curiosidad por la encomienda que le dejó su padre.
Sus pensamientos se encontraban en un nudo totalmente confuso, enredado y difícil de entender. Nunca en su vida había estado tan indeciso y perturbado en su propia mente, siempre lograba mantener el orden, pero… desde que se involucró en todo este asunto, ya nada ha sido igual.
Sentir tales cosas sin saber con exactitud su origen lo estresaban y el hecho de que el niño bonito apareciera como si nada y Charlotte lo defendiera a capa y espada hacía que le hirviera la sangre aumentando las ganas de continuar lo que hizo la primera vez que lo vio, pero sabía que estando con público nunca podría acabar con eso y luego las preguntas acerca de su repentina desaparición serian un gran problema.
—Bueno entonces que esperamos, vamos caminando de una vez.
Enfilándose para iniciar la caminata Enzo fue detenido. Volteando a ver quién era. Morghan le hizo señas para que fijara la vista en los árboles.
—Se supone que el enano es quien nos guía ¿no? pero… creo que está más interesado en el árbol que continuar con el viaje.
Fijando su mirada en el viejo que casi se duerme estando de pie en el árbol. Enzo rodó los ojos y lo tomo guindándolo en su hombro como un costal de rábanos.
—En estos momentos Bábil no funcionara si no tiene su “siestecita” —señaló al hombrecillo con su cabeza —Así que no nos quedará de otra que descansar en algún lugar hasta que despierte.
—Siento que no muy lejos de aquí se encuentran unas cabañas… podríamos ir allí mientras tanto.
Morghan indico una dirección a la cual todos decidieron seguirla mientras su querido guía turístico se recuperaba.
—No debería de tardar mucho en recomponerse de todas formas la esfera de magia fue la que hizo casi todo el trabajo.
—Régis, si fueras tú estarías fresco como lechuga, pero estamos hablando de Bábil ¿Qué puedes esperar de un viejo pervertido? Cuando se trata de cosas tan grandes como esta se cansa con facilidad y con lo flojo que es más aún.
—Pero en la torre siempre estuvo muy activo.
El moreno se quedó meditabundo mientras caminaban por el oscuro sendero siguiendo a la vampiresa.
— (Bufido) Claro que iba a estar activo ¿acaso eres ciego o no notabas que se la pasaba en el techo viendo a las cadetes entrenar? Y ni que se diga cuando pasaba cerca Liliana o Rebeca —negaba con su cabeza al recordar la imagen.
—Por supuesto que lo note incluso un informe sobre una extraña ave llegó a mi despacho esa misma semana.
—Hay tienes tu respuesta —concluyó Enzo extendiendo su mano —Mientras se traten de mujeres bonitas él siempre estará dispuesto.
—Pero nada más mencionas peligro, enfrentamiento o tener que correr por tu vida y todo se derrumba —intervino Charlotte negando con su cabeza al recordar los momentos de tensión vividos con el cuervo.
—Exacto.
Enzo asintió ante la explicación de ella.
—Pobre de su mujer.
Todos estuvieron de acuerdo con el comentario de Vincent asintiendo en respuesta. La pobre mujercilla quedó con un hombre muy mujeriego.
Luego de caminar por unos cuantos minutos llegaron a unas cabañas tal y como había dicho Morghan. Régis se encargó de alquilar una por algunas horas ya que dentro de poco partirían. Charlotte lo observó sorprendida por la fluidez en que hablaba el idioma y se llegó a preguntar si en algún momento él la pondría a aprender más idiomas, tan solo pensarlo sintió su cabeza pesada, si aprendiendo el francés fue todo un proceso no se imaginaba lo que le esperaba en un futuro.
Aprovechando el momento Morghan se alimentó de algunos empleados que cautivo para que le ofrecieran voluntariamente su sangre mientras que Régis insto a que Charlotte durmiera el poco tiempo que estarían allí, no sabían cuánto se tardarían o con que se encontrarían en el camino y prefería que estuviera descansada para lo que se les avecinara.
La cabaña contaba con instalaciones mínimas todo lo contrario a la del Central Park. En esta se podían echar una siesta en la sala, no contaba con bañeras o duchas y son pocos los lugares en los que se podían usar según las indicaciones que le dijeron los empleados. Ella pensaba que casi y se tenían que ir a bañar al río como en los tiempos de antes, pero como solo estaban de paso no se dedicó a inspeccionar eso y solo descanso un poco.
Sentado en posición de indio con los brazos cruzados. Enzo observaba a su viejo sirviente dormitar a un lado de Charlotte y ladeo un poco su cabeza al ver como poco a poco se iba enroscando en el cuerpo de ella como si fuera un pulpo atacando a su presa. Él se le acercó asestándole un pequeño golpe en la cabeza haciendo que el hombrecillo frunciera el ceño y lanzara golpes al aire igual que un boxeador borracho en el ring para alejarse de ella esparramándose en otra parte del suelo.
— ¿Ansioso?
Podría decirse que Enzo se encontraba un poco curioso por descubrir lo que le habían dejado, pero con solo ver quien estaba interesado en el asunto los ánimos caían al suelo como una bola de plomo caliente derritiendo la superficie.
—Si lo estuviera no te lo diría y si lo expresara o no, tampoco es tu problema.
Escupió tajante lanzándole una dura mirada a Vincent, el cual estaba recostado en la pared.
— (Suspiro) Entiendo que no nos conocimos de la mejor manera posible, pero… —Vincent chasqueo con su lengua para fijar su mirada en él —No creo que sea una buena opción mantener una actitud tan hostil.
—Te voy a decir algo muñeco de juguetería y espero lo tengas muy presente porque no lo repetiré — él lo observaba inexpresivamente —Tú no me agradas y dudo que lo hagas, no confió en ti y si llegas a causar problemas júralo que no me costará nada deshacerme de tu existencia.
Ambos hombres mantuvieron el contacto visual junto a un silencio totalmente incómodo y tenso, el cual no duro mucho cuando entro Morghan recorriendo la mirada entre ellos y haciendo como si no fuera notado nada.
— ¿Dónde está el brujo?
—Salió a examinar el perímetro ¿llena? —pregunto Vincent para cambiar la atmósfera que se había creado.
— (Carraspeo) Solo fueron… aperitivos… después que un vampiro entrelaza su vida por tanto tiempo con otra persona nunca se siente totalmente satisfecho si no es con ese ser.
—Entiendo…
Vincent había estado rodeado de bastantes vampiros durante su tiempo como prisionero, sabía a la perfección a lo que ella se refería y siendo una vampiresa tan vieja apostaría a que nunca sería suficiente por más que bebiera galones de sangre.
Levantándose con somnolienta pereza. Charlotte estiró su cuerpo para dejar caer sus hombros, aunque no fue mucho tiempo lo que durmió sintió que recargo todas sus energías. Al voltear su rostro lo primero con lo que se topó fueron aquellos ojos amarillos que la observaban fijamente. Ella mantuvo el contacto visual por unos segundos sintiendo como su mirada penetraba cada parte de su cuerpo calándose hasta en sus huesos, su corazón comenzó a acelerarse y al sentir como el enrojecimiento iba subiendo a su rostro desvió su mirada velozmente para colocarse de pie simulando sacudirse… ¿el polvo?, ella se puso nerviosa y no sabía qué hacer.
—Y-ya (carraspeo) ¿ya amaneció?
—Sí… podríamos decir que son como las 7 am —indicó Morghan sonriente.
Recorriendo su mirada entre los presentes ella frunció un poco el ceño al notar la falta de ausencia de su guardián.
—Debe de estar cerca tranquila —comentó Enzo notando su duda —Pero este condenado ya se está tardando como que mucho.
Todos se le quedaron mirando al hombrecillo que dormía plácidamente y le dieron una pequeña mirada a Enzo.
— ¿Otro golpecito tal vez? —sugirió Morghan enarcando una ceja haciendo que Charlotte negara ante su intento de seguir matando al pobre viejo.
—No… tengo una mejor idea —él sonriente la observó —Puedes hacer que tus arañitas tomen cualquier forma ¿cierto?
—Por supuesto.
—Muy bien… ya sabemos a qué le teme así que sorpréndeme.
Ambos sonrieron cómplices mientras que Charlotte y Vincent observaban a cierta distancia su extraño plan.
Morghan dejo salir una araña de la palma de su mano dejándola caer al suelo y alzando su mano al aire en un sutil movimiento una pequeña bola de humo negro y rojizo hizo que la araña desapareciera tomando la forma de Nanami dejando a Charlotte con los ojos bien abiertos en sorpresa, en ningún momento se había enterado de que ella podría hacer tales cosas. Era el clon perfecto de la esposa de Bábil, ella no se creía que utilizarían tal artimaña para hacer que el hombrecillo despertara, pero le daba curiosidad ver su reacción.
La réplica perfecta de aquella mujercilla se acercó a donde se encontraba él y colocó ambas manos en sus caderas dándole una dura mirada para gritar despertándolo de un brinco todo alarmado con la sábana pegada a la cara volteando a todas partes buscando el origen de la voz que lo estaba regañando, pero no lo encontró ya que tan solo despertó, la copia de su esposa se disolvió en el mismo humo negro rojizo con el que apareció, dejando a Enzo y Morghan sonriendo por su triunfo.
—De verdad que a veces se pasan —reprocho Charlotte rodando los ojos.
— ¡Que pesadilla tan horrorosa tuve! pensé que mi mujer estaba aquí gritándome para derretirme los tímpanos—expreso el hombrecillo rascando su nuca, confundido.
Charlotte le dio una mirada plana y aunque no lo quisiera admitir el muy tarado a veces, pero solo a veces se buscaba las cosas él solito.
— ¡Hasta que por fin despierta el viejo durmiente!
—Joven amo querrá decir el bello durmiente —corrigió señalándolo con su dedo.
—Ya quisieras tú que eso fuera verdad, además estamos esperando por ti apúrate para que nos indiques a donde ir.
Enzo se colocó de pie tomando una pequeña bolsa indicando que el resto debía hacer lo mismo. Bábil comenzó a refunfuñar por lo bajo dada la manera en que le ordenaron cumplir con su deber y con solo Enzo mencionar su nombre en voz alta se desvaneció su actitud.
Al salir de la cabaña se encontraron con Régis, el cual justamente los iba a buscar para saber acerca del estado de Bábil, pero al ver que ya todo estaba listo no duraron mucho para encaminarse a su objetivo.