Capítulo 36
El cielo nocturno se encontraba en pleno inicio iluminando las oscuras calles con el brillo de las estrellas y dentro de poco la luna nueva aparecería. Despegando su boca del cuello de un sirviente. Crono retiró sus colmillos para que el sirviente se inclinara y saliera de la habitación en la cual, entró una mujer con el ceño fruncido y la cabeza gacha.
— ¿Estas molesta?
Crono la vio por el rabillo de su ojo al tenerla a un lado observando por el balcón. Ella desvió la mirada aferrando sus manos en el barandal.
— (Suspiro) No deberías estarlo… quien está molesto soy yo —admitió observando el cielo haciendo que ella volteara cautelosamente a verlo.
—Yo… —antes de hacer un contacto visual con él bajo su mirada a sus pies, ella podía sentir los nervios brotando en su interior, debía controlarse— No fui lo suficientemente buena y por mi culpa… no pude ayudarle.
Los escalofríos recorrían todo su cuerpo. Temía a la idea de ser desechada, de que él ya no la vería de utilidad y simplemente quedaría como una simple carnada o incluso le arranque el corazón para evitar estorbos.
Unos gentiles dedos tocaron su mejilla posicionándose en su barbilla haciendo que levantara el rostro y fijara su vista en aquellos ojos avellana, los cuales no irradiaban molestia para con ella, más bien mostraban ternura y preocupación.
—Deja de culparte a ti misma de todo lo que me suceda.
Se quedó detallándola y su rostro se veía un poco demacrado al igual que su cuerpo, el cual estaba más delgado de lo usual.
—Siempre has trabajado a mi lado incondicionalmente sin importar qué misión te asigne… no dejaría que murieras a manos de nadie.
Tomando la mano de Crono sintió la calidez de su cuerpo por su alimentación reciente y sus ojos picaron por dejar salir las lágrimas. Ella apreciaba aquellas palabras… eran como un bálsamo para su corazón.
Él la acercó a su cuerpo dándole un abrazo acariciando su cabeza. Pudo sentir cómo su cuerpo respingaba en sus brazos tratando de controlar sus emociones por no caer en un llanto inminente. Se mantuvo unos segundos en la misma posición hasta que estuvo seguro de que ya se había calmado.
La separo un poco de su cuerpo limpiando las lágrimas de sus vidriosos ojos café. Le tendió una cálida media sonrisa acercando su propia muñeca a su boca dejando salir sus colmillos para hacer un pequeño corte profundo y entregársela.
Ella lo observó desconcertada y aunque no lo quisiera admitir su sangre era algo abrumador, tenía semanas sin alimentarse correctamente y el deseo de probar su sangre la estaba matando. La duda de tomar su muñeca o no la carcomía por dentro.
—Bebe, se nota que no has comido apropiadamente y odiaría ser el causante de tu debilidad.
Volvió a ofrecer su muñeca retirando un mechón rojizo de su rostro haciendo que ella la tomara y clavara sus colmillos en su suave piel.
La sensación de su sangre llenar su boca era la gloria para ella en ese momento. La sangre de Crono siempre le ha parecido tan dulce y poderosa era lo mejor que podría pedir.
Crono acariciaba su cabeza mientras ella saciaba su hambre con avidez. Dejó que tomara lo que quisiera por esta vez, no podía permitir que siguiera torturándose a sí misma.
—Siempre serás mi preciada joya y pronto podrás continuar con tu trabajo… así que no te sobre esfuerces… tú eres especial… mi dulce ángel.
Retirando su muñeca y cerrando la herida ella lo observó con los ojos brillando en felicidad. Él correspondió sonriente fijando su mirada al cielo estrellado.
—Tu labor iniciara de nuevo ya sabes que hacer, confió plenamente en ti… se cuidadosa —su tono de voz era cálido y amoroso.
Asintiendo ella se quedó a su lado disfrutando del pequeño y grato momento.
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Organizando el equipaje para su nuevo e inesperado destino. Régis no le quitaba el ojo de encima a Vincent, pasaba mucho tiempo al lado de Charlotte y desconfiaba de su lealtad. Sentía algo en él que no sabría cómo identificar, el hecho de que fuera sido cautivo de Crono y utilizado por Darius traían a su mente muchas dudas que le hacía estar alerta en todo momento, claro cuidándose de que Charlotte no se diera cuenta de sus sospechas. Ella podía ser de cierta manera muy perspicaz y leerlo con una facilidad que ningún elegido lo había hecho en toda su vida.
Él se sentía orgulloso de ella y anhelaba el momento en que por fin podrían disfrutar de una conexión completa.
—Oye…
Morghan se encontraba en la habitación terminando de empacar las mochilas con Charlotte.
— ¿Sí?
Charlotte la observó mientras ella se sentaba en la cama y terminaba de cerrar la mochila.
— ¿Has hablado con él? —preguntó cruzándose de piernas.
—Y-yo… —titubeo un poco quedándose en silencio unos segundos para sentarse al lado de ella— (Suspiro) Aun... no.
—Deberías… él se esforzó mucho por encontrarte y he notado la forma en que te le quedas mirando.
Sentenció sonriente causando que Charlotte se sonrojara un poco.
—N-no sé a q-qué te refieres.
— ¡Oh vamos! No soy tonta, sé que desprendes ese brillo en tus ojos cuando lo ves y no soy la única que se ha dado cuenta de eso.
Colocándose de rodillas en la cama, la tomó por los hombros para zarandearla un poco. Morghan miro hacia el techo silbando de manera cómplice.
— ¿Quién sospecha de algo como eso? —la preocupación se hacía notar.
— (Risas) Ja! Te atrape redondita.
Charlotte se detuvo en seco quedando en blanco asimilando su intención. La observó con los ojos entrecerrados volviéndola a zarandear negando toda idea que tuviera, pero Morghan no paraba de reír.
— (Risas) ¡Tranquila! (risas) de todas formas él nunca se dará cuenta por sí solo—admitió agitando su mano desdeñosamente para limpiar sus lágrimas con la otra —Y solo Régis y yo tenemos la sospecha que ahora acabo de confirmar.
— ¡Morghan!
—Calma, mantendré el secreto puedes estar segura que de mi boca no saldrá nada.
Pasó sus dedos por su boca sellándola y arrojando lo que sería la llave de un candado imaginario. Charlotte dejó caer sus brazos jugando con sus dedos un poco nerviosos.
—Aun… no estoy completamente segura de algo como eso Morghan…es difícil de explicar…
—Lo sé —Morghan la observó sonriente como una madre a su hija —Eres inocente… me recuerdas mucho a uno de mis hijos.
—Lamento la perdida.
—En la vida no todo es color de rosa en algunos momentos puertas se cierran, pero ventanas se abren y uno aprende a vivir con las pérdidas de aquellos seres queridos —ella tomo sus manos y la miró dulcemente —Ellos siempre estarán en nuestros recuerdos y lo más probable no lo entiendes ahora, pero con el tiempo descubrirás lo que realmente sientes y créeme lo he vivido.
Sonriendo junto su otra mano con la de Morghan.
—Muchas gracias… aunque tengamos poco tiempo conociéndonos extrañaba hablar con una amiga.
Ambas sonrieron alegres y se dieron un pequeño abrazo para tomar las últimas prendas y salir con sus mochilas a la sala.
Peinando su bien cuidado bigote con sus dedos meditaba que movimiento realizar en el tablero de ajedrez para obtener una gran victoria. Movió su ficha recostándose en el asiento del sillón que era más grande que él, sonriendo triunfante para que Vincent sin despegar la mirada del tablero hiciera su movimiento y tumbara su ficha robándole la cara de felicidad al viejo cuervo.
—Jaque mate.
— ¿¡Que!? ¿¡Cómo es posible!? —grito colocándose de pie en un salto sin creerse lo que estaba presenciando con sus propios ojos.
—Fue muy fácil ¿alguna vez habías jugado o lo hiciste a propósito? —pregunto enarcando una ceja.
El hombrecillo espabilo por un momento procesando aun su derrota para levantar su cabeza en alto y cruzarse de brazos.
— (Carraspeo) E-eso solo fue suerte de principiante, claro que he jugado antes.
—Pues… no pareciera porque prácticamente me regalabas tus fichas.
— (Risas) ¿Cómo piensas eso?
Sacó un pañuelo de sus bolsillos y comenzó a limpiarse el sudor.
—Solo estoy un poco oxidado en estas cosas eso es todo.
Vincent asintió sin creerse para nada su excusa, la cual era obvia porque los nervios y sus acciones lo delataban. Mientras el hombrecillo alardeaba de sus tácticas de juego, él se quedó observando a Charlotte salir de su habitación junto a Morghan para dejar sus mochilas en el suelo de la entrada y acercarse a Régis en la cocina.
Desde su liberación no se podía creer lo bien que se sentía estar a su lado. Estando en la celda era agradable, pero tener más cercanía se volvía mucho más reconfortante aún y el hecho de que ella le permitía acercarse lo colmaba de tranquilidad. Podía sentir el rechazo por parte de Enzo, pero no le interesaba mientras ella permitiera tenerlo cerca.
Sabía que debía ser cuidadoso con Régis, aunque no se muestre hostil como el desteñido no podía bajar la guardia. Las sospechas que podría tener el guardián eran algo que él debía desaparecer para ganar su confianza y dejar de ser su blanco de amenaza latente.
En algunos momentos Enzo lo descubría observando a Charlotte y le lanzaba puñales con la mirada haciendo que él le sonriera y se acercara a ella solo para estresarlo, pero cuando se trataba del guardián mantenía su distancia.
— ¿Cómo llegaremos entonces?
Charlotte estaba guindada del brazo de Régis mientras comía unos aperitivos en la encimera del comedor donde todos estaban reunidos observando un mapamundi.
—Podríamos llegar rápido con una piedra alpha—sugirió Enzo con sus brazos extendidos en el mapa haciendo una distancia notoria entre Vincent y Charlotte.
—Sería complicado encontrar una de esas tan cerca.
— ¿Y tú no tienes más de esos contactos misteriosos que nos puedan ayudar?
—Enzo, con que Joaquim sea mi mejor conocido en este lugar no significa que me dará todo lo que necesite, esta ha sido mi decisión —observo por un momento a Charlotte y luego a él —Y no todos son como Lady Audrey de confiables para prestar algo tan valioso.
Todos se quedaron analizando un método de llegar al monte Fuji en Japón sin tanta demora. Morghan se quedó observando fijamente al moreno, el cual al notar su mirada se imaginó lo que estaba pensando.
—No, aun no puedo hacer algo como eso —negó antes de que ella formulara su pregunta haciendo que chasqueara la lengua y todos recorrieran la mirada entre ellos dos.
—Podría haber una opción más rápida y factible.
—Dila.
Incito Enzo al cuervo que se encontraba sentado plácidamente comiendo.
—Un portal… pero por la respuesta de Lord Régis no podrá realizarlo y aunque yo quisiera, somos muchos para mantener una conexión abierta por tanto tiempo.
—Eso no ayuda.
Enzo fulmino con la mirada al hombrecillo, el cual le sonrió disculpándose.
—Su idea no está mal… pero no es posible en estos momentos… —Régis se mantuvo meditabundo por unos segundos y sonrió al recordar algo —Bábil ¿puedes producir el portal cierto?
—Sí.
—Muy bien todos tomen sus cosas nos vamos.
Sin entender muy bien su plan todos asintieron recogiendo sus cosas para seguir al moreno fuera de la cabaña.
Estando en las afueras del parque, el frío nocturno le causó un pequeño escalofrió a Charlotte haciendo que Vincent le ofreciera un abrigo para calentarla. Ella lo tomó gustosa mientras Enzo pasaba por su lado con su típico atuendo.
Sintió como su corazón se aceleró al recordar la charla con Morghan y aunque no lo quisiera admitir si lo observaba bastante. Sacudiendo la idea de su mente siguió su andar hasta el Jeep negro.
— ¿Iremos conduciendo? —preguntó de brazos cruzados Morghan enarcando una ceja.
—No, este auto era de Joaquim y si él fue quien lo actualizo eso significa que nos servirá para este tipo de situaciones, por nada es de los viejos tiempos —dijo dándole unos golpecitos al techo del auto.
Desplazándose en el asiento del conductor colocó la palma de su mano en el tablero emanando luz morada de ella causando que el auto encendiera el motor y todas sus luces por un pequeño momento para luego apagarse al instante.
—Lo que faltaba, ya lo sobrecalentaste—se quejó Enzo negando con su cabeza.
Morghan lo detuvo con su mano sin despegar la vista del auto. Sabía que él estaba modificando la estructura y lo podía sentir en todo su alrededor… él no era un brujo común y corriente.
Realizando la misma táctica por segunda vez el auto quedó encendido sacándole una sonrisa triunfante a Régis, el cual salió del asiento observando la cara de todos para no perderse sus reacciones.
— ¿Qué fue eso?
—Eso mi querida Lotty—dándole un golpe al auto con el puño cerrado hizo que runas naranjas y blancas se hicieran notar por toda la carrocería —Se llama magia.
Ella observaba el Jeep con asombro al igual que Bábil quien se acariciaba el bigote.
—No pensé que siguieran haciendo cosas como esas en estos tiempos.
—Algunos les gusta mantener las viejas costumbres —dijo Régis con un leve encogimiento de hombros.
—Creo que ya entiendo su plan.
Comentó meditabundo Vincent haciendo que todos lo observaran y él se sintiera un poco apenado.
— (Carraspeo) Es decir, si el auto ahora tiene una cantidad de magia como esa puede proporcionar lo necesario para que Bábil mantenga un portal abierto sin dificultades ¿o me equivoco?
Régis lo observó meticulosamente, examinándolo mediante el contacto visual.
—Así es Vincent…
Un ambiente extraño se estaba colando entre ellos y Charlotte lo pudo sentir, pero no sabía el porqué.
—Lord Régis usted siempre tan ingenioso.
Bábil se fue acercando hacia él a pasos confiados.
— ¿Esta seguro que esa cantidad de magia no me afectara? —susurro su pregunta para que solo él la escuchara, pero era en vano.
Asintiendo Régis abrió la porta equipaje, el cual había cambiado por completo. Era mucho más espacioso y sus paredes internas tenían armas guindadas y una pequeña especie de tablero plegable que se adaptaba muy bien en sus paredes. Régis lo extendió y desprendiendo su luz morada toco algunas de las teclas que por lo que pudo visualizar Charlotte esos parecían jeroglíficos.
Terminando de teclear una esfera apareció como si pequeños hilos de electricidad se juntaran en todo el centro de la maletera dándole forma.
—Listo podríamos decir que tenemos una batería de magia para el portal.
Tomo en sus manos la esfera blanca que parecía contener líquidos pesados dentro de ella que cambiaban de color sutilmente como si fuera una lámpara de lava.