LAS COSAS VAN CAMBIANDO

Con el tiempo, vinieron los problemas. Como escribí en lo personal, me divorcié y volví a contraer nupcias. Yo era más grande y más importante. Ella no era nada especial, era otro ser humano más que estaba dentro de ese espacio de tiempo inconcluso. Pero estuvo conmigo en las buenas y en las malas. No había terminado de sanar las heridas de mi anterior relación y se presentaba un terremoto en la nueva. Sentía que era incomprendido pero aun así todo aquello era un caos, ¿Entonces, para qué volví a caer? Desde la piel de una mujer, el corazón es una gran habitación llena de temores pero también de ilusiones. Los golpes que se recibe, tanto físicos como emocionales, van endureciendo más la razón y se van tornando más desconfiables. Pero, sin duda alguna, lo que afecta es la sensibilidad hacia la nueva relación. No será tan fácil. Habrá una paradoja entre aceptar a alguien nuevo o esperar su tiempo para no salir lastimado otra vez.

A decir verdad, se podía estar escenificando una nueva tragicomedia como parte de esa evolución de los seres humanos a adaptarnos a las circunstancias y a los hechos concretos que en lugar de estar ilusionando con mundos perfectos y fantasías de hogares llenos de amor y felicidad perpetua. La vida no es fácil de vivirla porque si no el ser humano estuviera destinado a perecer ante la conformidad y los pocos desafíos que han puesto a prueba su determinación y su proeza humana. En el fondo no hay que criticar sino aprender y continuar. ¿Andaría buscando a la próxima Yoko Ono?

En el papel en blanco, Yoko Ono, apareció de la noche a la mañana a llenar un vacío en la vida de John. ¿Cuál? John, no andaba en busca de una esposa, ni tampoco de buscar alguien que le resolviera su vida, simplemente las cosas pasan en el momento que uno menos lo piensa. ¿Qué si ella fue el factor que marcó el distanciamiento entre Paul y John? Sería siempre la forma de buscar un responsable ajeno al abismo de genialidades o tal vez vanidades del tamaño del Everest.

No sé cuál será la crianza de las mujeres en Japón, ni tampoco cuánto ella sufrió por su separación de su primer matrimonio, y la perdida de la custodia de su hija, lo cierto es que jamás renunció a su sueño de ser una artista expresionista. Lo que las mujeres de los sesenta buscaban en todo el mundo, no por nada las revueltas y rebeliones de féminas llevaron a que consiguieran más apertura y espacios en la vida diaria de un país. Pues no solo son los seres que traen niños al mundo, sino también quienes piensan y hacen en busca de su propia identidad y su lugar dentro del cosmos.

Pueda que no exista eso del alma gemela, pero si un concepto cercano a quien pueda complementarnos. A veces es algo difícil porque siempre estamos esperando que piensen y actúen como nosotros, y eso entonces sería buscar al clon de uno mismo, que es equivalente a estar viéndonos en el espejo las veinticuatros horas del día. Más que un narcisismo sería una monstruosidad humana. Tal vez porque lo primero en nuestra mente con relación a las mujeres, son nuestras propias progenitoras y en todas las criaturas del mismo sexo, no podemos más que encontrar la misma naturaleza y modos de ser de ellas. Para muchos sicoanalistas el hombre busca en la mujer a una segunda madre, pero lo más seguro es que se pretende encontrar a la compañera que como la madre hizo grande al padre.

Yoko, estuvo en el peor de los momentos, cuando había una batalla de liderazgo entre amigos. Después de la muerte de Brian, cada quien deseaba tomar partido sobre el futuro de la banda. Ya no se trataba únicamente de la firma Lennon-Mcartney, sino que tanto George, como Richard, estaban conscientes de que también tenían voz y voto en el grupo y que no se trataba de dos sino de cuatro cabezas pensando en lo mejor para todos. No se trataba pues de un strawberry fields forever.

Los problemas ahí estaban en el quehacer cotidiano de cuatros seres imperfectos y llenos de percepciones de la vida que a veces coincidían y a veces se repelían. Para muchos ignoran que ese brainstorm era parte del secreto del éxito de la banda. Pues no se trata de ver más allá de la nariz teorizando quien o quienes serían los responsables del rompimiento de un proyecto cuando en realidad un edificio se derrumba desde sus propios cimientos. Yoko, únicamente le pertenecía al hombre de las gafas circulares y como toda compañera lo apoyaba, no lo traicionaba. Una mujer sabe qué hace a su amigo feliz, que en realidad lo alimenta y lo mantiene con su alma unida al hilo de la vida. El sentimiento más profundo de ella no puede ser más ligado a ese mismo ideal de sostener el brazo de quien ahora comparte su cama y su mesa.

John, no amaba su música, era la música misma. Cuando me inspiré en un amor juvenil de colegio, con la timidez cándida de un adolescente para decirle “te amo”, lo que se me vino a la mente era precisamente las letras inocentes y sencillas de un she loves you, o de Baby it´s you, que salían de tres guitarras y una batería, que más por el estilo simplista que por su destreza en la ejecución contagiaron a varias generaciones.

Comencé a escribir lo que saliera del corazón, las primeras letras, no me interesaba tanto por la melodía, sino por expresar lo que no podría hacer sin la guitarra en mano. “Cerca de ti a mi alrededor, para mi es una ilusión, cuando tú estás cerca de ti” Jamás la afine, la deje tal y como se escribió a mis quince años de edad, y de vez en cuando en los momentos más difíciles de mi vida, arpeaba los acordes para cantar ahora con una voz más grave aquella canción casi infantil, que tal vez en su momento no logró que la chica más linda se fijara en mí, pero sí que me estimuló a soñar.

John, utilizaba cada aspecto de su vida diaria para componer, incluso cuando menos inspirado se encontraba sentía en el aire el gusano de la lira, de aquel universo donde Mozart o Beethoven viajaban por un momento, y descendían con la musa enriquecedora de bellas melodías.

En la india, John, esperaba explotar más la vena compositora, iniciándose en un camino más espiritual, llevando a su lado a Cintya, y obras como Dear Prudence, es un claro ejemplo de pretender decir con música las intenciones que hay en nuestra cabeza, en nuestra alma.

Así que entre más se está cerca de la compañía femenina más aprendemos de nosotros mismos. Efectivamente somos sensibles, sentimentales, emotivos y cariñosos. Sin duda alguna las cualidades que socialmente se le atribuye más a las mujeres que a los hombres. Y en cambio, el llamado sexo débil, es quien más dispone de las herramientas y ventajas para impedir que se le robe el protagonismo en la historia. No creo en las luchas de clases o las luchas de géneros, sino en la convivencia pacífica si todos cumplimos con nuestros compromisos.

¿Eran John y Yoko, activistas? ¿En realidad?

- Siempre estoy preguntándote sobre esos días en cama, ustedes dos – Estaba mortificado preparando mi trabajo del día siguiente.

- ¿Qué hay con eso? – Era la primera vez que lo veía no muy calmado

- Bueno, si eso te incomoda lo dejamos para otra ocasión – No deseaba que nuestros encuentros fueran menos agradables

- ¿Si ahora estoy contigo es porque quiero conversar, si no, para qué me molestaría en venir? – Su actitud cambió ciento ochenta grados

- Mientras Paul, se encontraba haciendo giras y conciertos, con su nueva agrupación, tú estabas con tu esposa encerrado en la habitación de un hotel, hablando de paz, lo cual demostraba que de alguna forma no eras un hombre callado si no que muchos te acusaban de usar tu fama para llamar la atención – Me levanté y me fui a servir un poco de ron con coca cola

- No te olvides que estoy aquí, así que si te sirves un trago, sirve siempre para dos – Y me lanzo una carcajada muy propia de él

- Disculpa no me fije ¿Cómo la quieres mucho ron o mucha coca cola? –

- Fíjate que dependiendo de esa respuesta así me juzgaras – Se levantó y se dirigió al pequeño bar de mi oficina

- ¿A qué te refieres? Yo no te estoy juzgando para nada – Repuse un poco inquieto

- Tranquilo. Quiero matar dos pájaros con la misma piedra. Si te respondo que viertas más ron, la gente dirá que soy un alcohólico, pero si admito que deseo más la soda que el licor, se dirá que soy un bebedor débil. Lo mismo ocurrió en ese evento, y lo cual te llevara a la conclusión que debes hacer lo que creas que es correcto sin distinguir las cosas previamente, porque si no, seguro no las harías. Sobre todo, cuando siempre esperas la aprobación de los demás.

- Bueno, si es comprensible que no debemos vivir de lo que digan los demás, no debe importarnos lo que los demás piensen, aunque signifique caer en el ostracismo de los grandes “pensadores” de la sociedad – Nos volvimos a sentar en el sofá, él se veía más calmado.

- En los setenta habían muchas familias que deseaban que la guerra finalizara y que los jóvenes regresaran a casa. En las universidades habían marchas en busca de la paz, así como en otras ciudades en los Estados Unidos. Yoko y yo no deseábamos quedarnos callados. Claro que era consciente que no pasaría desapercibido mi movimiento, ese era la clave. A veces no hay que hacer nada para que las cosas cambien, porque si lo que harás en realidad va a ser destructivo entonces mejor quédate en cama. Así de fácil.

- Bueno, tal vez fácil para ti visionar tal situación pero en la realidad, el mundo está convulsionado. Hay dictadores, hay matanzas, hay…

- ¿Y Roma se hizo en un día? – Me interrumpió

- Si hablas del imperio, claro que no, no se hizo en un día

- Pero al final sucumbió también. No digo que las cosas son automáticas, simplemente que un paso a la vez, pero lo peor es no decir nada al respecto.

- Pero tú mismo sabes que they`re gonna crucify me. No se puede estar siempre de redentor. – Se rio a todo pulmón mientras lo veía extrañado

- Y lo menos que quiero es parecerme a la figura de un Cristo. ¿Qué hace un niño al venir al mundo, llorar, no? Y la madre en ese momento ¿Qué hace, llorar no? Pero uno lo hace porque siente un cambio abrupto desde el seno materno a este medio ambiente y la madre por el esfuerzo llora de la alegría de lo que al final valió la pena nueve meses. Si alguien me escucha y cambia, es motivo de llorar de felicidad ¿No lo crees? – Y se bebió de un golpe aquel trago.

Durante el recorrido de mi mente, era cierto lo que había escuchado de él, lo que se me venía como un torrente de recuerdos como una cinta en tercera dimensión. A muchas personas les había tocado de algún modo su vida. Los agradecimientos y las sonrisas habían sido mucho de los regalos de mi propio comportamiento. A veces es más fácil pensar en lo malo que en lo noble que hemos realizado sin proponer que nos sea reconocido de alguna manera. Es algo instintivo, ser servicial y jovial. Otros al mal momento dibujan forzosamente una buena cara, yo buscaba siempre estar con una sonrisa y hacer lo que por iniciativa y sin premeditación alguna me salía de lo más dentro de mí ser.

Yoko, fue el catalizador que permitió que la tristeza y los vacíos en John, fueran canalizados en propósitos más auténticos y más reales. Atrás quedaría la inflexibilidad de cuidar lo que se dice, de evitar la mala imagen de las acciones personales y sobre todo, dejar de ser él, John Lennon. El mundo gira e gira, y entre más eres notorio, más crecen buenas o falsas expectativas sobre ti. Como en el Colegio o en la Universidad, algunos te apoyan, otros simplemente te celebran y siempre estará quien te quiere ver caer. El camino a la fama no siempre está lleno de orquídeas. Las espinas están a la orilla.

¿Qué deseo de la fama? ¿Venganza? ¿Cumplir fantasías? ¿Evolucionar? Son preguntas que nadie se hace porque ven esa meta muy distante, pero cuando les llega no estaban preparados a responder y se entregan al placer que el dinero les consigue. Y es hasta que pasa la fiesta que determina que ha llegado el momento de enrumbarse a una nueva aventura. John, no quería estudiar algo en concreto, deseaba jugar y dar rienda a lo mundano. Su rebeldía con sus parientes y con la vida misma, lo llevo a insistir en la música. ¿Quién no ha formado un grupo juvenil en el colegio y ha aparecido en las fiestas organizadas por los compañeros o actividades de fin de semana? Eso era normal.

John, como muchos podrían tener en lo más recóndito de su alma una leve esperanza que podría ser famoso, pues al final, nadie bate tanto el cacao si no pretende al final extraer chocolate. Incluso, muchos grupos juveniles han participado de sendos concursos en busca del estrellato, tal y como lo hizo él y sus amigos. Es más, la gran mayoría han aceptado contratos para presentarse en bares y lugares de mala muerte para continuar el camino a la fama. ¿Entonces, por qué no hay muchos grupos similares a los de John, conquistando el mundo?

Quienes visitaron el Ingra o el kaiserkeller en los sesenta, podrían jurar que los grupos británicos que asistían a Hamburgo eran siempre lo mismo. Amenizaban, se embriagaban y se regresaban a Inglaterra. Pero, cuando llego el turno de aquellos chicos, alfeñiques, desabridos y extravagantes, las cosas cambiaron al extremo que se llenaban para verlos y les llovió mejores condiciones en otros clubes para presentarse. A su regreso a Liverpool, la caverna con el paso del tiempo se convirtió en el encuentro más concurrido de jóvenes para escucharlos. ¿Por qué? ¿Qué disparo a esa banda de cuerdas y percusión que abundaban en la época a conquistar Inglaterra, Estados Unidos y posteriormente al mundo de la música?

En cierta ocasión, cuando me convertí en un fuerte asiduo a los karaokes, alguien me preguntó por qué una canción tan conocida interpretada por otros era motivo de aplausos pero cuando me correspondía el turno, “hipnotizaba” a los presentes obligando a la concurrencia a olvidar a los pasados participantes, les daba siempre la misma respuesta “no sé de qué hablan, solo subo al escenario y me divierto”. Pero si hoy en día hago un análisis retrospectivo, realmente había algo extraño durante mi estadía temporal sobre la tarima y frente al micrófono. Soy honesto, no era un cantante genial, me hubiera gustado haber recibido clases de canto, y tampoco era super apuesto, pero debía existir una explicación para que chicos y chicas me vitorearan, pidieran que cantar de nuevo y me hiciera conocido.

Cuando subí a un autobús, una familia compuesta por la madre y tres niños, me miraron al caminar al final y sentarme en uno de los asientos desocupados. Y el más pequeño no dejaba de mirarme y le comentó a su mamá “mira, el de popotitos”, lo cual me hizo sonreír, porque era increíble que unos extraños recordaran mi interpretación meses atrás de una reconocida melodía mexicana en un centro comercial capitalino. Igual suerte en supermercados y estacionamientos. Aún el colmo es que no sabía quiénes eran. Caminando por una calle para llegar a mi destino, pensaba que era un trayecto que jamás había realizado rutinariamente, y a un lado había un negocio que arreglan las llantas de los vehículos, y uno de los mecánicos me miro detenidamente y sonrió al mismo tiempo que me felicito por la buena interpretación de la canción “el último beso”.

Realmente no sabía que decir. Mi repertorio era más música del grupo de John. Y en español, rock de los sesenta y setenta y alguna que otra melodía contemporánea. Aquello era una locura. Una noche con mis amigos y familiares, visitamos un centro nocturno para agasajar a uno de los presentes, cuando uno de los meseros me preguntó si era la persona que había interpretado Twist and Shout, en otro negocio en el que él había laborado un año atrás. Me parecía increíble que recordara ese episodio. Al final me aseguré de que estuviera hablando de mí, y al responder afirmativamente, agregó que había sido una noche magnifica y que gracias a que había llegado esas noche, las cosas se animaron.

Mis amigos me preguntaron a qué se refería el mesero, les expliqué que no podía dar una respuesta concreta porque era mucho tiempo atrás y no siempre podía recordar cada vez que llegaba a algún lugar a cantar como era el ambiente y el comportamiento de la gente. Pero no puedo ocultar que todo aquello me agradaba y me hacía ver las cosas de un modo diferente. Muchos llegan, cantan y se van. Otros, vamos, cantamos y logramos dejar huella en el lugar. A eso el dueño de un lugar le llamó carisma. Sonriente me dijo que era difícil que me olvidaran a donde fuera por mi forma de ser. Y aun así fácil de tratar. Le dije que ciertamente me pasaba eso, pero que una vez no fue así. Él lo puso en tela de duda y como no creyendo la cosa, me dijo “que seguro entonces había visitado un lugar de sordos y ciegos”. Como siempre mi carcajada salía a flor de piel.

Igual como en “anytime at all”, se podría decir que John lo sabía pues “…just look into my eyes, I’ll be there to make you feel right”, que implicaba que ellos en el escenario divertían a la concurrencia pero indiscutiblemente se divertían más allá de ver aquello como un trabajo de supervivencia. Esas largas sesiones en Alemania, los prepararon para lo que sería el boom más increíble de la historia de la música en el mundo. Pero también sin duda alguna les obligó a conocer lo peor del espectáculo: pocas horas de sueño, bebidas alcohólicas, pastillas para dormir, encuentros casuales con las lugareñas, etc. Pasaron de ser unos adolescentes inocentes a verdaderos bohemios taciturnos que tarde que temprano les pasaría la cuenta en su salud.

Todos hemos oídos las historias positivas o digamos mejor, las que nos alegra del mundo del espectáculo, pero pocos te hablan de lo infame que puede llegar ser descender a los infiernos a través de la fama. Ser joven te permite tolerar privaciones e incluso sumirte en mundos que ocultan tus dolencias y sufrimiento. Y no es precisamente que se refiera a las pastillas “mágicas” si no la renuencia a reconocer nuestras responsabilidades a través del juego y la despreocupación. Al diablo con todo eso. Para eso el tiempo es duradero y no hay más límites que la muerte. ¿Pensamos en ella en esa etapa de nuestra existencia?

John, al menos pensaba que eso no era lo más importante en la mente de un joven porque al final era algo inevitable que no se podía controlar como apretar un botón y cambiar las cosas. Desde cualquier punto de vista lo menos que puede estar en la mente de un joven es la preocupación que la vida es lo más preciado y que la muerte es una suerte de vía de escape a los problemas que no encuentran salida, cuando se está contra la espalda y la pared. Esa puede ser la disyuntiva que podemos encontrar en ciertos momentos de este pasaje llamado vida.