LA RAZÓN ERES TÚ
Luego de ese día, las semanas comenzaron a parecerse un simple parpadeo, durante esas largas semanas se pudo conocer que ya no quedaba tanto tiempo para Dante y el estrés acumulaba la cabeza de las personas que lo rodeaban, parecía algo muy repentino porque siempre pensaron que todo él iba a mejorar, nunca se llegaron a imaginar que estuvieran entre la espada y la pared.
"Sí llegó a irme está noche, quiero que sepas que te amo y siempre lo haré" decía todas las noches antes de irse dormir, durante esas dos semanas la persona que lo escuchaba decir eso era Gustau, sabía que el chico no lo decía de una intención mala o para que se deprima, pero durante esos últimos días despertaba cada media hora para poder revisar si el otro estaba respirando de la forma correcta, si su pulso seguía estaba, etcétera. No le parecía nada molesto hacerlo porque al fin de cuentas, lo amaba.
Mientra Dante dormía, Gus se quedaba en el sofá viendolo detenidamente, aún que solo eran unos cuantos minutos hasta que volvía a dormirse profundamente, por su mente pasaban algunos recuerdos bonitos que habían pasado juntos, pero dos eran los que siempre se hacían presente al mismo tiempo, la vez que se conocieron siendo dos niños pequeños y la vez que se volvieron a ver siendo dos adultos con sueños ya hechos realidad. Mientra el chico pensaba en esos días, analizaba toda la habitación, recordaba la casa verde y blanca, algunas cosas en el piso, los veladores, y principalmente que el chico no estaba en una camilla, si no que estaba abrazándolo, extrañaba esos días donde todo parecía un sueño hecho realidad.
[4 DE SEPTIEMBRE, A LAS 6:30 AM]
Gus con gran frecuencia se despertaba por la ruidosa alarma de Dante, a pesar de que las había desactivado, el chico dejo únicamente una activada por cualquier "precaución", pero esa mañana quien se despertó temprano fue Dante, demasiado para ser él, eran las seis de la mañana cuando abrió los ojos para desactivar la alarma que hacía que el otro chico ya se levantará.
"Ah... todavía falta media hora" pensó tomando el celular, cuando terminó de hacer rechazar cualquier tipo de alarma, apagó el celular y fue a tomarse un baño en el cuarto de baño de la habitación. No tardó tanto tiempo, al salir de ese cuarto ya estaba vestido con unos pantalones holgados negros y una remera manga larga negra, por encima de la ropa tenía la bata del hospital. El chico se volvió a acostar en su camilla y se colocó su respirador, solo quedaba esperar a que el otro despertara.
Dante se quedó escribiendo las últimas páginas de su novela mientra esperaba, estaba algo desconcentrado porque para ese día ya tenía cosas para hacer y se sentía bastante mal que no puedan hacer lo que planeo, él pensaba que si fuese por él mismo se escaparía del hospital para hacer todo lo que tenía planeado para esa fecha.
"Como último deseo pediría salir con él" pensó mientra se quedaba viendo una palabra en específico, para que luego levantará la vista y se lo quedará viendo unos cuentos segundos. Conocía como era Gus y que no lo dejaría ni salir a la terraza del edificio, aún que él también quisiera estar un rato a solas con él, preferiría guardarse todos sus sentimientos para cuando el otro mejorará.
Los minutos pasaron rápidamente hasta que se hizo la hora en la que el otro despertara, de a poco Gus fue abriendo los ojos al darse cuenta que la alarma no lo despertó, si no una mano delgada y fría que le tocaba su cara, cuando sus ojos ya estaba completamente abiertos se medio asustó al ver al chico tan cerca de él.
—¿Eh? ¿Qué haces despierto?–preguntó a duras penas entre tartamudeos y viendo como el otro estaba con una sonrisa de oreja a oreja sentado en una silla.
—Por fin despiertas, bello durmiente–dijo entre pequeñas risas viendo como el otro estaba tratando de analizar la situación–Feliz cumpleaños, amor–continuó y se acercó al chico para darle un beso en la mejilla.
Gus sintió ese pequeño calor de los labios impregnado en su mejilla, todo lo que estaba pensando en ese momento se volvió en su escenario blanco sin nada, cuando vio al chico alejarse un poco de él, lo tomó del rostro para acercarlo nuevamente y poder besarlo en los labios, fue un beso lleno de sentimientos y amor se sentía distinto a los de antes. Luego de unos segundos ambos se separaron para retomar algo de aire, los dos se quedaron viendo el uno al otro y las miradas estaban llenas de sentimientos, parecían miradas nuevas no se eran iguales a las demás, estás tenían un brillo más intenso.
—Este es el mejor cumpleaños que he tenido...–dijo con una voz algo ronca y adormidera mientra se sentaba en el sofá, acarició la mejilla del otro y lo atrajo nuevamente, está vez para abrazarlo–Estoy plenamente agradecido de estar contigo...De verdad, muchas gracias.
—No me hagas llorar, tonto–respondió el otro chico que estaba sentado sobre las piernas de Gus, sus brazos estaban al rededor del cuello y su rostro estaba a menos de unos centímetros del rostro del otro, aún sonreía y sus mejillas estaba levemente rojas–Me siento un poco triste porque yo ya tenía algo planeado para hoy, pero...bueno ya sabes–siguió hablando con un tono de voz más tranquilo y calmado, también se notaba desanimado.
—Hey, tranquilo, a mi no me interesa nada más que estar contigo...–dijo abrazando más la cintura del chico, sus ojos llenos de amor hicieron que el otro levantará la vista, para observarlo mejor–¿No te lo dije ya? Este es el mejor cumpleaños, y la única razón es porque tú estás aquí–terminó de decir para luego volver a juntar sus labios en un dulce beso.
(Ambos estaban rotos por dentro, parecían un rompecabezas inconcluso, pero el día que se volvieron a ver todas las piezas volvieron a su lugar, dándose cuenta que lo único que necesitaban era estar uno con el otro.)
Después de unos cuantos segundos, se terminaron separando para quedarse viendo un rato más, aún era muy temprano para que las enfermeras llegarán y querían aprovechar el tiempo sin que los regañaran.
—Casi se me olvidaba–dijo Dante sacando una carta con sobre azul y lazo del mismo color–Esto es para tí...–continuó entregando el sobre, cuando Gus la vio recordó ese día, la situación era distinta y su relación también.
Al tomarla se sentía bastante raro por ver cada detalle parecido a la carta que entrego hace años atrás, Dante no le dijo nada en específico si la tenía que leer en ese momento o en otro, pero decidió hacerlo en ese instante sin nada que perder. El otro chico lo veía fijamente, tenía miedo de recibir alguna desaprobación o gesto de disgusto, en realidad no decía nada malo ni fuera de lugar, solo tenía miedo. Aún que todos esos pensamientos se fueron cuando vio unas cuentas lágrimas escaparse de los ojos del chico, su rostro estaba rojo y su labio inferior temblaba, ¿Estaba triste o feliz?
—¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Escribí algo que no te agradó?–preguntó con algo de desesperación, no recibió ninguna respuesta, solo un abrazo fuerte, Gus se quebró por completo en el hombro del chico.
No eran lágrimas de tristezas, él estaba feliz y conmocionado por cada palabra que decía la carta, era más que obvio que su corazón le pertenecía a Dante.
—No, no hiciste nada malo, Dante–dijo a susurros en el oído del chico–Tú nunca me harás daño, eres la persona de la cual me enamoré y nunca dejará de ser así.
Estuvieron otro rato abrazados uno al otro, era cálido y relajante para ambos, pero después de eso se tuvieron que separar porque en cualquier momento alguna de las enfermeras entrarían para traerle sus medicinas y desayuno, de cualquier forma ellos se sentía bien con ese pequeño momento que pasaron juntos.
—Esta noche no me podré quedar, pero vendré temprano para estar por lo menos unos minutos contigo–dijo el peli negro sentado en la silla del lado izquierdo, el otro chico estaba sentado en la camilla acomodándose un poco.
—Sí entiendo, solo unos minutos serán suficiente para quedarme tranquilo–respondió mientra se estiraba un poco.
Gus estaba algo triste porque no iba a poder quedarse esa noche, sabía que al siguiente día debía de estar en el tribunal a las nueve de la mañana, entendía lo importante que era estar ahí, sentía un presentimiento algo pesado y más si estaba todo vinculado a su padre, pero ignoró todo, su mente se quedó en blanco porque sabía que faltaba mucho para ese momento, quería disfrutar su cumpleaños ahora.
La realidad es que el día del chico fue algo bastante emocionante, digo, si estaban en un hospital donde todo el ambiente parecía helado y tenebroso, pero junto a la persona que más quería todo esa sensación se le fue. Terminó el día recibiendo mucho amor y cariño, incluyendo de su madre, se sentía algo raro después de tantos años sin pasar una festividad con ella, todos sus sentimientos al respecto de las fiestas de cumpleaños se renovaron.