Chapter 37: BELLAS ALMAS

En la habitación se escuchaba una canción bastante armónica, parecía de opera o de alguna danza clásica, lo que si se sabía es que molestaba al chico que yacía dormido abrazando una almohada.

—Apaga eso...–dijo la voz dormida, sus ojos estaban cerrados y su expresión de enojo era muy visible–Dante...es temprano...–siguió hablando entre susurros bastante bajos–¿No te había dicho que tenías que desactiv...?–volvio a hablar y estaba vez se levantó tratando de buscarlo, se dió cuenta que estaba solo, ya era cinco de septiembre–Ah, claro...

El horario que marcaba la alarma era las 6:00 AM, aún quedaban tres horas para asistir al juicio, y se le hacía mucho despertar tan temprano, pero él sabía que no tenía otra cosa que hacer antes de ir. Se sentía solo, la habitación estaba tan oscura que no podía ver casi nada, las cortinas estaban cerradas y por eso no entraba ningún pequeño rayo luz, a puras fuerzas se estiró un poco soltando algunos suspiros de cansancio. Al cabo de algunos segundos se terminó levantando de la cama, la ordenó, y fue a ver si había alguien más en la casa, se llevó la gran sorpresa de que no solo se sentía solo, si no que también lo estaba, al parecer se había olvidado de que Tamara regresaba a su casa y Luvia se quedaba en el hospital.

"¿Qué me pasa...?" Se dijo a si mismo a susurros, ese día se sentía muy distraído e ido de la realidad, su mente olvidó por completo lo que habían hablado el día de ayer con los demás, no recordaba nada más que a Dante y ese tiempo solos que pudieron pasar. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el pequeño animal, estaba algo exaltó, parecía que si tratara de decir algo y no pudiese.

—¿Qué pasa? ¿Tienes hambre?–dijo con una voz media chillona mientra se ponía en cuclillas para hacerle algo de cariños al gato, luego se levantó para llevarle su plato de comida y agua–Aquí tienes...

Dejo al animal comiendo para irse a duchar, en realidad el gato no quería comer solo se lo veía un poco estresado al respecto de algo como si supiera lo que pasaría ese día, se sentía muy cansado y agobiado por todo lo que iba a pasar hoy por lo que sé tardo al rededor de quince minutos bañándose. Sentía que el agua caliente lo hacía desestresarse un poco más, y estaría tranquilo para terminar bien el día. Al salirse de bañar fue a cambiarse rápidamente, ya tenía planeado como iría y más porque su madre le exigió vestirse así por protocolo, se colocó una camisa blanca, pantalón de vestir negro y zapatos de vestir también, para él eso ya era lo suficientemente formal.

"¿No me olvidó de nada?" Pensó mientra se tocaba los bolsillos buscando algo que le faltara, recordó que sí había algo importante y salió corriendo a buscarlo. Una vez ya tenía todo, se fue disparado al hospital para poder tener un poco más de tiempo con él chico.

Esa mañana estaba completamente vacía de autos, no había nadie en realidad, pero tenía miedo de que durante el día todas las calles colapsaran, se suponía que ese día iba a estar bastante movilizado. Al llegar al hospital sintió un escalofrío pasar por todo su cuerpo, de todas las veces que había estado nunca sintió eso, como si el ambiente ese día estuviera bastante raro y pesado, ignoro todo para irse directamente a la habitación del chico.

Al momento que llegó al piso donde estaba Dante, vio a su doctor en la sala hablando con una enfermera, trato de pasar desapercibido, pero el hombre lo mando a llamar a penas salió del ascensor.

—Buenos días, Gustau–dijo el hombre acercándose de a poco al chico que estaba de espalda, ese doctor en realidad era el oncólogo de Dante, no tenía mala relación con él, pero si le daba algo de miedo estar cerca de él.

—Ah...doctor no lo ví, buenos días–dijo dándose vuelta para ver al hombre a unos cuantos metros de él, parecía que estaba tranquilo y relajado–¿Cómo está Dante?.

—Poco a poco va mejorando, ¿puedo saber la razón de que estés tan formal?–preguntó respondiendo a duras penas lo que pregunto el otro chico, su mirada era muy penetrante que daba mucho miedo.

—Tengo que hacer unos compromisos después se ver a Dante, tal vez vuelva más tarde–respondió tratando de evitar su mirada, sentía que en cualquier momento le robaría el alma.

—Comprendo, bueno no te molesto mas, no te olvides del cubre bocas por favor–respondió dándose media vuelta y yéndose a otra habitación.

"Que miedo da" pensó dando un suspiro de alivio, sentía su corazón latir con fuerza y sus manos temblar, nunca supo porque le daba miedo. Finalmente entró a la habitación, vió que la mujer estaba durmiendo en el sofá y el chico en su camilla, se acercó a Luvia para abrigarla con la manta que yacía en el piso, su cara expresaba cansancio como si hubiese estado con los ojos abiertos durante toda la noche. Cuando se acercó a Dante pudo ver al chico realmente exhausto, su pulso se debilitaba cada vez más, tenía las mejillas y nariz rojas, como si estuviese resfriado, al momento de pasar su mano por la mejilla izquierda se asustó cuando los ojos comenzaron a abrirse de a poco.

—¿Mmm?–murmuró al sentir la calidez, poco a poco fue reconociendo el rostro.

—Tranquilo, vuelve a dormir–dijo a susurros tratando de que el otro no se moviera tanto.

—Estoy bien, ya quería despertar...–respondió con una voz súper adormecida, se escuchaba hasta algo ronca, tomó la mano del otro que estaba en su mejilla y entrelazó los dedos.

—Bueno...¿Cómo dormiste? ¿No necesitas nada? ¿Agua?–preguntó viendolo a los ojos entre cerrados, no iba a quedarse dormido, solo que entraba mucha luz por la ventana.

—Dormí bien, ¿y tú?–respondió sentándose a duras fuerzas con ayuda del otro chico, se notaba simple vista que ya casi no tenía fuerzas para nada, se limpió las lagañas y tomó la botella que estaba a su lado contrario.

—Sí, también–respondió analizandolo por completo, nunca creyó que iba a empeorar en tan poco tiempo, en realidad él creía que se iba a recuperar más rápido de lo que esperaba.

—¿Amor?–interrumpió los pensamientos de otro chico con un chasquido de dedos, parecía como si Gus seguía estando fuera de órbita–¿Estás nervioso?.

—Solo un poco, parece egoísta de mi parte tener un pensamiento de no querer ir, pero no quiero dejarte aquí solo...–respondió con un tono de voz bajo y la mirada también baja.

—Sabes que no voy a quedarme solo–dijo volviendo a tomar las manos intentando que el chico lo mirara–Me van a estar cuidando y cuando tú llegues, volveremos a quedarnos juntos...–siguió hablando mientra tomaba del mentón del chico para que pudiera verlo mejor, su rostro seguía algo triste–Escucha, te estaré enviando mensajes para que te quedes más tranquilo, pero te prometo que estaré bien.

La mirada decaída se fue cuando escucho la última frase, lo único que quería es que el otro chico estuviera bien, al escucharlo se sintió mucho más aliviado y calmado. Se levantó de la silla y lo atrajo a él para poder darle un abrazo fuerte, ambos sentían que un gran pulso latir en sus corazones como si estuvieran por salir de sus cuerpos, sus emociones y sentimientos se podrían distinguir en seguridad, cariño, amor y aprecio mutuo. Durante el tiempo que estuvieron juntos como pareja, sintieron como si de verdad el destino se hubiese puesto a su favor para reunirlos como merecían, todos esos años que se guardaron por miedo a ser juzgados por todos por fin pudieron ser un triste recuerdo y no una bella realidad, una bella realidad era lo que tenían...

Después de un rato, se lograron separar para poder quedarse charlando un rato en lo que Luvia despertará, y Aurora y Tamara llegarán al edificio, toda su conversación se baso en ellos y solamente ellos, algunas veces se desviaban del tema para poder hablar sobre lo que diría el chico en el juicio, sabía que dar un testimonio algo fuerte contra su padre.

—No estés nervioso, todo estará bien...–dijo Dante intentando distraerlo lo más pudiera, pero en realidad él que más nervioso estaba era él, ocultaba bien ese sentimiento para no poderlo peor al otro–Sé que no estaré allí para tí, pero confío plenamente en tí y que harás todo lo posible...–continuó dándole un par de caricias en las mijillas con ambas manos–Además haces esto para ayudarme...eres lo mejor que me ha pasado–terminó de decir dejando una pausa entre ambas frases para luego darle un beso en la punta de la nariz.

El otro chico se lo quedó viendo algo conmocionado, él sentía exactamente lo mismo, sentía que su vida comenzó a retomar sentido cuando lo volvió a ver, parecía todo, pero sus sentimientos eran más fuerte que sus pensamientos.

—Dante...–dijo tomando la mano del chico para verlos los ojos con mucha fijación, tenía algo muy importante que decirle y se notaba–Siento exactamente lo mismo...nunca en mi vida estaré tan enamorado de alguien que no seas tú–dijo para luego darle un beso que explotaba de amor y cariño, en ese momento recordó todas las veces que le dió un beso al chico, fueros los flasbacks más lindos que tuvo en toda su vida.

Al separarse se quedaron tomados de la manos durante una hora y media, no sabían porque ese día se encontraban tan sensibles, su corazón se hundía cada vez más cuando se miraban y reían. Después de ese tiempo llegó la madre del chico junto a Tamara, debían de irse en ese momento porque el tráfico si se hacían puesto demasiado pesado, Luvia se despertó antes de que llegarán, pero ella había bajado para poder desayunar algo.

—Ve, yo estaré bien...–dijo Dante sin querer soltarle la mano aún.

—Por favor, enviame un mensaje si sucede algo, vendré enseguida–respondió viéndole los ojos repleto de un hermoso brillo lleno de esperanzas.

—Lo haré, te lo prometo, cariño.

"Te amo" dijeron al mismo tiempo soltandose de una vez las manos. La pareja se dió un beso antes de que el chico se vaya, no fue tal durarero como el de antes, pero el amor y cariño con el que desbordaba fue notable, la habitación iluminaba a más no poder.

Pobres mis bellas almas...ellos no sabían que sería una despedida tan rápida...lo siento tanto.