XLVI
Departamento de Sálax
Sistema Carixis
Día 9 del Mes 13 del Año 2104 D.A.
—Creo que si es probable que ganes —le dijo Sálax a Max Starman. Ambos habían hecho el amor y yacían desnudos en la espaciosa cama del apartamento de la Alaxi mientras leían el periódico por la Astronet.
—No estoy tan seguro. La sombra de Torm aún pesa sobre mi familia.
—¿En que consistió realmente la dictadura de Torm?
—Torm era un cártagik, candidato del Partido Droth que llegó al poder por fraude electoral en el 2074 D.A., con una férrea oposición por sus políticas de extrema derecha. Aparentemente, Torm tenía sobornados a varios magistrados, incluyendo al propio presidente del Magisterio, así como tenía mayoría en el Parlamento y colocó a sus amigos en altos puestos del Ejército. La oposición a Torm fue liderada por Armando Corrado, padre de Rupert Corrado, quien era secretario general del Frente Neo—Lish, el partido de izquierda más grande de la Afiliación.
—¿En serio? Pensé que el padre de Corrado era lish como su hijo.
—No, Armando Corrado era dirigente sindical y militaba con los lish. En todo caso, Torm comenzó a aplicar una serie de políticas bastante radicales, despojó a campesinos de tierras que entregó a terratenientes, deportó inmigrantes, eliminó los derechos laborales de los obreros, especialmente androides. Además, reprimió a la oposición, y muchos líderes opositores, incluyendo a Corrado padre, fueron encarcelados. Pero Corrado escapó y se refugió en la República Polari.
—Era de suponerse.
—En el 2078 cometió otro fraude electoral para resultar reelecto. Y varios opositores aparecieron muertos por milicianos ultraderechistas. Se acusó a Torm de estar aliado a los Zaraki y de recibir su apoyo logístico. En el 2079, Corrado con ayuda de la inteligencia polari, encontró evidencias del fraude electoral, de ser autor intelectual de las muertes de sus opositores, y de estar aliado con los Zaraki que, al ser enemigos declarados de la Afiliación, era un hecho considerado como traición. El Parlamento depuso a Torm y a los magistrados que eran sus amigos. El nuevo Magisterio acusó a Torm de fraude, asesinato y traición y giró su orden de arresto. Torm escapó con sus seguidores leales. Entonces, una flota de 500 naves Zaraki y de todos los efectivos del ejército y paramilitares leales a Torm irrumpió en espacio afiliado para tomar el poder de nuevo e imponer a Torm como dictador.
>>Pero, el ejército afiliado con apoyo militar polari fue capaz de derrotar a las fuerzas de Torm. Se supone que Torm murió en una de las naves Zaraki que explotó en batalla con él adentro. Una vez restaurada la democracia, la diputada neo—lish Kíshag tomó el poder provisionalmente, y luego fue electa presidenta en el 2082 y reelecta en el 2086.
—¿Y que pasó con Armando Corrado?
—Dos días después de muerto Torm, Corrado regresaba a la Afiliación en una nave polari. Los Zaraki interceptaron la nave y asesinaron a Corrado. Encontraron su cuerpo acuchillado junto al resto de la tripulación polari. Lo curioso es que la nave en que viajaba Corrado era secreta. La única forma en que los Zaraki pudieran saber que Corrado viajaba en ella era con información interna.
—Es decir, que alguien en el Gobierno traicionó a Armando Corrado.
—Exacto. Desde la dictadura de Torm, el Partido Droth solo ha obtenido el poder durante un periodo. Nuestra imagen fue muy afectada.
—Bueno, solo nos resta esperar que la izquierda sea derrotada esta vez.
Puerto espacial de Astrópolis
—Me alegra haber regresado a tiempo para despedirme. —Dijo Rupert llegando al puerto espacial donde Nam se encontraba con Lin en una emotiva despedida. —Tuve algunas pesquisas policiales que resolver antes.
—¡No quiero irme! —alegó Lin molesto.
—No tienes opción —dijo Nam. —Tu padre y yo estamos totalmente de acuerdo.
—Escúchame, Lin —le dijo Rupert tomándole los hombros— debes viajar a la Tierra a vivir con tu abuela y tu bisabuelo mientras pasa el peligro. Carixis es un blanco fácil por ser fronterizo y por su valor. Es un territorio muy peligroso en esta guerra contra el Planeta Oscuro. En la Tierra estarás más seguro porque es un planeta afiliado central. ¿Comprendes?
—Sí. Pero ustedes dos se quedarán aquí...
—Tu madre es la comandante militar de Carixis y yo soy su gobernador. Tenemos deberes, pero tú no. Es algo temporal...
—¿Temporal? La última guerra contra el Planeta Oscuro duró 500 años...
—Dame un abrazo y vete. —Dijo Rupert quien besó y abrazó fuertemente a su hijo. Luego Nam hizo lo mismo diciendo:
—Pórtate bien con tus abuelos.
Lin se montó en la nave y despegó hacia el acorazado que lo llevaría hasta la Tierra.
—Sin duda es un chico listo —dijo Rupert. —Hay un éxodo masivo de personas huyendo de Carixis y de las demás colonias fronterizas. La Afiliación no podrá sostener a los refugiados. Sin embargo, la Tierra es más segura que Carixis...
—Pero ¿por cuánto tiempo? Dentro de poco, ningún planeta de la Galaxia será un lugar seguro.
Sistema Carixis
Día 10 del Mes 13 del Año 2104 D.A.
Una flotilla oscura de por lo menos 2000 naves (y tres acorazados) estaba bombardeando Carixis con saña. Las tropas del Ejército Galáctico comandadas por Lothar apenas y eran capaces de contrarrestar la invasión, no así el cruel bombardeo.
Los proyectiles de energía, de plasma y de fotones golpeaban las ciudades de Carixis destrozando avenidas completas, haciendo estallar enormes edificios y rascacielos, y desbaratando puentes y carreteras. Tras los bombardeos, hondos cráteres humeantes prevalecían. Además, los bombardeos costeros provocaban maremotos que generaban gigantescos sunamis, los cuales destruían ciudades enteras al chocar con tierra. Y otros bombardeos producían infernales incendios que consumían vorazmente todo a su paso.
Había millones de muertos y desaparecidos, así como miles de heridos y damnificados que escapaban despavoridos. Sin embargo, ante la cercanía del Planeta Oscuro, la población civil fue enviada a refugios subterráneos y subacuáticos, protegidos por campos de fuerza potentes.
—¿Hay algo más que pueda hacer por ayudar? —preguntó Rupert por medio de su comunicador plagado de interferencia a Nam, quien comandaba las maltrechas fuerzas afiliadas en una batalla sangrienta.
—El pueblo necesita un líder, Rupert. Sé su guía en esta crisis.
Rupert estaba en uno de los refugios que retumbaba ante los férreos ataques. Caminaba entre las personas e intentaba consolarlas. Darles fuerza con discursos convincentes y magnéticos. Abrazaba a los huérfanos, a los viudos, a los padres sin hijos, y a los heridos.
Los médicos no se daban abasto atendiendo tantos heridos, y el personal militar asignado a los refugios tuvo que comenzar a asistir a los doctores. Así que Rupert comenzó a designar, en su calidad de gobernador, a diferentes civiles que parecían tener capacidad de liderazgo, como guías civiles que suplieran a los militares en sus labores de mantener el orden y repartir equitativamente los víveres. El efecto funcionó bastante bien y hasta parecía que animó la moral de la gente. Solo en una ocasión, un tipo bravucón intentó tomar víveres extras y retó la autoridad del guía civil (un hombre anciano pero firme en su proceder), a lo que las personas alrededor dijeron:
—¡El gobernador Corrado lo nombró a él guía! ¡Respételo! ¡Patán!
Tan exitosa resultó la medida que los alcaldes y demás autoridades en otros refugios, comenzaron a hacer lo mismo, y pronto se prescindió de la asistencia de los militares en ciertas cosas, permitiéndoles apoyar más a los médicos.
Al día siguiente, después de una larga noche sin dormir, Shikha y Maktub (quienes se estaban encargando de la comunicación), llamaron la atención a un Rupert que, aunque aún fuerte, se notaba algo agotado.
—¿Qué sucede? —consultó éste.
—Hay un mensaje para ti proveniente de la Nave Nodriza de la flotilla oscura. Se está enviando simultáneamente al comando del Ejército Galáctico y a los otros gobernantes locales.
—En pantalla —pidió Rupert. Pronto, en la enorme pantalla de la computadora central situada en el refugio se mostró la imagen de una mujer antropoide, casi idéntica a un humano, de piel cobriza muy oscura, ojos de pupila serpentina y tono rojo, y un largo cabello negro y lacio. La mujer tenía un cuerpo voluptuoso, apenas cubierto por un traje provocativo. Se sentaba sobre un trono gris y picudo. Estaba franqueada por cuatro horribles criaturas deformes, similares a trogloditas calvos de pieles rasposas, y traje andrajosos.
El mensaje era escuchado por Lothar, Nam, Ushuk y Alum desde sus naves, así como en los refugios respectivos donde se encontraban Arsala, Sálax, 200 y Cárashak.
—¡Kezarath! —expresó Shikha reconociendo la siniestra figura.
—¿Una diosa abismal? —consultó Rupert.
—Considerada la Reina de la Perdición, la Gran Ramera y la Madre de la Decadencia. Diosa de la prostitución, de la lujuria y de los crímenes sexuales. Se supone que estaba atrapada entre las entrañas pedregosas de la Luna de Nébulus 5...
—Pero ya me escapé —dijo con voz sardónica la diosa maligna. —Gracias al apoyo de mis seguidores, no pocos ritos oscuros y la apropiada conjunción astrológica. Seré breve, gobernador Corrado. El Planeta Oscuro detendrá el bombardeo si usted se entrega.
—¿Qué?
—Como lo escucha. Tiene nuestra palabra. Depondremos de inmediato el ataque en cuanto usted se entregue.
—Corrado no lo escuches —le dijo la voz de Ushuk comunicándose desde su nave. —No puedes confiar en el Planeta Oscuro.
—¡Rupert! —le dijo Nam— no aceptes nada. Podemos seguir luchando.
—Iré con ustedes —dijo Rupert para alarma de todos lo que lo escuchaban.
—¡NO! —gritó Shikha.
—No lo haga, Gobernador —dijo Alum.
—Alguien que lo detenga —pidió Ushuk imperativo.
—¡Vamos, Corrado! —dijo Alum— no cometa una locura.
—El pueblo de Carixis lo necesita —dijo Cárashak— toda la Afiliación lo necesita.
—El sacrificio de una vida —dijo Rupert— bien vale la pena por salvar millones. Iré gustoso, Kezarath.
—¡Excelente! —dijo ésta y cortó la comunicación. El bombardeo cesó de inmediato.
—Rupert —dijo Shikha. —No te dejaré ir.
—Soy la máxima autoridad en este territorio, Shikha —le dijo Rupert. —No quisiera irme acusándote de desacato, pero lo haré de ser necesario.
Shikha abrazó a Rupert con raudas lágrimas en los ojos.
—Suerte, Rupert —le dijo Maktub estrechándole la mano. —Eres el mejor hombre de esta Galaxia.
—Hasta luego a todos —dijo por el comunicador a todos los atentos oyentes. —A muchos de ustedes los llegué a detestar. Pero ahora, creo que a todos los estimo y los considero mis amigos. Cada uno de ustedes tiene una personalidad característica que los hacer personas muy especiales. Cada uno tiene el potencial de transformar esta Galaxia en un lugar mejor. Exploten ese potencial.
—Corrado —dijo Ushuk conteniendo sus emociones— le debo la vida y la vida de mi familia. Pídame lo que sea.
—Cuida de mi hijo Lin, y de Nam —le pidió Rupert.
—Lo haré con mi vida, como si fueran míos.
—Nos volveremos a ver, Rupert —le dijo Lothar.
—Alentador —dijo Rupert— proveniente de un valtárico. Ya que ustedes tienen poderes proféticos.
Rupert salió del refugio en medio de la atónita mirada de todos los ciudadanos. Antes de partir, emitió un discurso:
—Queridos ciudadanos. La maldad proveniente del Planeta Oscuro que ahora amenaza nuestras vidas, es una maldad cimentada en el miedo. No permitamos que se siga alimentando. No debemos tener miedo a la oscuridad. Porque la luz siempre la dispersa. No permitan que el miedo destruya sus vidas. Sigan sus vidas normalmente, amando, disfrutando y compartiendo. Porque eso no se lo pueden quitar. Y porque, en tanto no permitamos que nuestras vidas sean invadidas por el miedo, el mal tiene la batalla perdida desde un principio. Combatan el odio del Planeta Oscuro, con amor. Combatan su crueldad con compasión. Y sobre todo, combatan su miedo, con valor.
Una nave oscura llegó hasta las afueras del refugio para recoger a Rupert. Este se adentró, tranquilamente.
DIARIO EL COMETA
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MUERE EMPERADOR NIURG EN XIRGÓN
Fuentes formales del Palacio Imperial reportaron ayer la muerte del Emperador Niurg en medio de oscuras conspiraciones e intrigas. Algunos culpan a grupos disidentes que envenenaron al Emperador (comandos izquierdistas, independentistas veganos o carlagianos), otros culpan a seguidores de los oscuros. En todo caso, continuarán las investigaciones.
Niurg no tuvo hijos, así que su familiar masculino más cercano asumirá como Emperador. Se trata del Duque Niurg, quien gobierna la Cuarta Luna de Xirgón. Su esposa Tashak Niurg será la emperatriz, y su segunda esposa, la joven Yashak Lang, será declarada princesa.
Planeta Xirgón Día 10 del Mes 13 del Año 2104 D.A.
Querido Lin
Te envío este artículo del Diario El Cometa en el caso que no lo hayas leído. Como podrás apreciar, un giro del destino ha hecho que de pronto tenga muchas responsabilidades. Mi esposo se ha convertido en Emperador del Imperio Xirgón, ni más ni menos. Ante esta situación, no sé si te volveré a ver. Pero siempre estarás en mi corazón.
Por favor destruye este mensaje en cuanto lo leas, porque de descubrirse me traería consecuencias mortales.
Te amo.
Yashak Niurg
Princesa
Imperio Xirgón
Nave Nodriza Oscura
—Bienvenido, Gobernador —le dijo Kezarath cuando Rupert estaba frente a ella. —No pretendo herirlo o provocarle ningún daño. Deseo ofrecerle un trato... —la voluptuosa figura se levantó de su trono acercándose hasta donde Rupert y tomándolo del hombro. Lo acercó reacio a una enorme cama lateral súbitamente iluminada dentro de la horrible estructura de la nave. La mujer removió sus ropas mostrando su escultural cuerpo de grandes y firmes pechos, piernas y glúteos.
—¿Me trajo aquí para hacer el amor? Pensé que a una diosa le sería más fácil conseguir amantes...
—Como le dije, le ofrezco un trato. Únase al Planeta Oscuro. Pacte con nosotros un trato de lealtad eterna, con su sangre. Podemos reconocer su potencial. A cambio, no solamente podrá dar rienda suelta a todas sus pasiones conmigo, y satisfacer cualquier fantasía que tenga con mi persona. Sino que obtendrá el comando de una legión oscura entera, con su propio feudo de planetas, entre ellos la Tierra una vez conquistados. Piénselo; poder absoluto e ilimitado, placer absoluto e ilimitado. Todo lo que usted pueda desear en el Universo. —Luego le estampó un apasionado y lujurioso beso en la boca.
—No gracias —respondió Rupert separándose de la mujer. —No quiero venderle mi alma al Diablo a cambio de realizar las masacres del Planeta Oscuro, ni me interesa acostarme con prostitutas cósmicas como usted.
—¡Idiota! —dijo entre carcajadas. Sus espantosos esclavos lo tomaron de los brazos, torciéndoselos dolorosamente.
—Siempre supe que Corrado no aceptaría —dijo la conocida voz de Curshok, cubierto por un traje negro con capa y capucha, y entrando a la sala seguido de una decena de horripilantes seres oscuros, con sus rostros repletos de espinas y rasgos demoniacos. Curshok extrajo de entre sus ropajes un largo y afilado cuchillo Zaraki. —¿Vez esto? Con este cuchillo di muerte a tu padre, como a un cerdo.
—¿¡Tú!? —preguntó Rupert extrañado.
—Yo era uno de los agentes especiales Zaraki, enviado a asesorar a Torm durante su dictadura. Aunque estaba bastante joven en aquella época. Y fui yo quien mató a tu padre por orden del gobierno Zaraki como una forma de vengarnos por la derrota de Torm. ¡Casualidades de la vida! Ahora utilizaré el mismo cuchillo para torturarte y darte muerte a ti. Pero antes de que mueras, hay algo que debes de saber.
Frente a Rupert, la pantalla del puente se puso roja y una voz grave y mecánica surgió repentinamente.
—Por fin puedo conocer al hijo de mi enemigo.
—Es Torm —explicó Curshok.
—¡No puede ser! —dijo Rupert. —¡Torm murió hace 25 años!
—Las Empresas Starman dirigidas por el padre de Max Starman eran uno de mis principales aliados —dijo la voz de Torm. —Investigaron la psico—transferencia con éxito, así que poco antes de que mi nave explotara, transferí mi mente a la computadora central y transmití la memoria por hiperespacio a una computadora en otro punto. Desde entonces he vivido en este infierno informático, sintiendo cada vez más odio y rencor hacia los Corrado.
—¿Qué pretendes ahora?
—Simple. Yo manipulo a Starman. Haré que Starman gane las elecciones presidenciales y use su poder como presidente para darme acceso a todos los computadores de la Afiliación. Tomaré dominio de cada sistema; seguridad, defensa, inteligencia, etc. Y con la Afiliación bajo mi control crearé un nuevo orden bajo mi absoluto poder. Y puedo jurarte que no habrá lugar en la Galaxia donde tu hijo o el resto de tu familia pueda esconderse de mi venganza. Luego, transferiré mi mente a la mente de Starman para resucitar de entre los muertos con un cuerpo de verdad. Me convertiré así en un dios viviente.
—Y luego el Planeta Oscuro invadirá la Afiliación.
—No —corrigió Kezarath. —Hemos llegada al acuerdo de que Torm gobierne los planetas afiliados como nuestro testaferro. El Planeta Oscuro invadirá los demás planetas de la Galaxia con ayuda militar afiliada.
—Debes estar loco realmente, Torm —burló Rupert— si crees en la palabra del Planeta Oscuro. Cuando hayan conquistado la Galaxia con tu ayuda, te traicionarán invadiendo la Afiliación.
—Hemos cumplido nuestro pacto contigo, Corrado —dijo Kezarath. —Bueno, parcialmente. En estos momentos, una tropa de 3000 naves oscuras está en camino a Carixis.
—¡Pero dijiste que detendrían el ataque!
—Y lo hicimos. Detuvimos el bombardeo. Estos refuerzos son simplemente para invadir Carixis. No dijimos nada de detener nuestros planes expansionistas. El Ejército Galáctico atrincherado en Carixis no será capaz de derrotar nuestras 3000 naves. Todo Carixis será del Planeta Oscuro, como un trofeo triunfal que servirá de preludio para nuestro absoluto dominio de la Galaxia.
Kezarath dispersó una risotada, que fue acompañada de una sonrisa maligna de Curshok.
—Tráiganlo —ordenó Curshok a los monstruos de Kezarath— quiero mostrarle algo.
Llevaron a Rupert hasta una sala de torturas donde observó gran cantidad de infortunadas víctimas siendo brutalmente torturadas por máquinas espantosas.
—¡Ker! —exclamó Rupert al observar al viejo alcalde y ex gobernador de Carixis con sus brazos encadenados a una máquina. Mostraba graves hematomas en la cara, hileras de sangre amarilla saliendo de su boca, y muestras de tortura.
—Tu viejo enemigo —dijo Curshok— otro estúpido que se negó a aceptar el pacto con la Oscuridad. Debes estar complacido por observarlo de esta forma.
—¡Jamás! —espetó Rupert. —Ker... ¿estás bien?
Sin embargo, Ker pudo apenas mover la mirada y clavarla en Rupert con una expresión suplicante.
Un disparo dispersado desde lejos atravesó el pecho de Ker, matándolo de inmediato en medio de salpicaduras de sangre amarilla. Sin embargo, los ojos de Ker mostraron un cierto alivio ante el hecho. La autora del disparo había sido Kezarath.
—Es el destino que te espera, Corrado —le dijo. —Nada baja más la moral de las personas que observar a sus queridos líderes humillados y torturados clamando por la muerte. Veremos que dirá el pueblo de la Afiliación y de Carixis, cuando su querido gobernador, y además, secretario general del Concejo Galáctico, esté en un estado similar.
—No cuentes con eso aún —dijo la voz que Rupert reconoció como perteneciente a Kriggs, quien surgió de entre las sombras. Aparentemente, se había hecho pasar por una de las prisioneras torturadas, pero salió de entre las maquinarias con un aparato mecánico y esférico en su mano derecha.
—¡Kriggs! —exclamó Rupert— ¿Qué estás haciendo aquí?
—Me infiltré entre las sectas oscuras y logré adentrarme en la Nave Nodriza, con esta pequeña bomba en mi mano, capaz de destruir la totalidad de la nave si tan solo aprieto un botón.
—¡Muy lista! —dijo Kezarath. —Pero estás olvidando que soy una Abismal. Soy una diosa inmortal que no puede ser asesinada por una bomba...
—Pero nosotros, tus subalternos, sí... —recalcó Curshok.
—¿En serio crees que me importa? —le respondió Kezarath.
—Para tus subalternos tengo esto... —dijo Kriggs extrayendo su arma láser de su chaqueta y disparando contra los oscuros y los esclavos deformes. Curshok esquivó los disparos refugiándose tras algunas maquinarias de tortura. Mientras que ha Kezarath le traspasaban el cuerpo sin el menor rasguño.
Rupert y Kriggs huyeron de la cámara de torturas en busca de una escapatoria por alguna cápsula pequeña. Le disparaban a cuanto oscuro se encontraban, sin que se mostrara mucha resistencia pues, probablemente, los oscuros sabían que contaban con una bomba entre manos.
Se adentraron a un puerto donde había varias cápsulas de evacuación, que les quedaban perfectas para la huida.
—Gracias por salvarme, Kriggs, no sé que haría sin ti. —En respuesta, Kriggs le estampó un beso. —Iba a casarme contigo. Te... te iba a pedir matrimonio aquel día en el parque. Justo antes de que terminaras conmigo.
—Yo... lo lamento... Por supuesto que me casaría contigo... —se besaron.
Súbitamente, Rupert observó a Curshok salir de entre las sombras y apuntar con su arma láser a Kriggs.
—¡NO! —exclamó Rupert e interpuso su cuerpo entre el disparo y su amada. El rayo láser le atravesó la espalda justo en medio del corazón dispersando sangre roja a lo largo del lugar.
—¡RUPERT! ¡NO! —gritó Kriggs. Enfurecida, se decidió a oprimir el botón de la fatal bomba. La bomba se accionó emitiendo un pitido de aviso de su inminente explosión. Kezarath le quitó la bomba de la mano y se la introdujo en la boca. La bomba estalló en el estómago de la diosa sin provocar el menor perjuicio.
—¡Oh Rupert! —dijo Kriggs con lágrimas en los ojos, sentada en el suelo, sosteniendo en sus brazos a un agónico Rupert Corrado. —¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué?
—Por... que te... amo... —dijo dispersando sangre por la boca.
—Quiero que mueras con este pensamiento —le dijo Kezarath colocándose de pie sobre Rupert. —Me encargaré de que tu querida Kriggs sea abusada y torturada por mis seguidores durante muchas horas antes de morir.
Rupert cerró los ojos y falleció.
Sede del Concejo Galáctico
Sistema Carixis
—Su querido Corrado está muerto —dijo Kezarath por medio de una transmisión de video a todos los miembros del Concejo Galáctico, mostrándoles las imágenes del cadáver de Rupert. —Y Kriggs sufrirá un destino peor, pues está prisionera. En estos momentos una tropa de 3000 naves oscuras se aproxima a Carixis. Tienen dos horas para evacuar el sistema o ponerse en paz con sus deidades. No podrán derrotar un destacamento tan grande. Ríndanse y seremos benévolos. —Cortó la transmisión.
Nam lloraba quietamente por la muerte de Rupert. Todos los demás estaban notablemente afectados por la noticia. Incluso Ushuk secó rápidamente sus lágrimas antes de decir:
—Es verdad. No podemos ganar.
—Si nos quedamos —dijo Sálax— será un mal negocio. Sacrificaremos nuestras naves y nuestros soldados de forma inútil. Si huimos, dichas naves y personal estarán disponibles para una nueva batalla... con más posibilidades.
—Pero estaremos dejando Carixis en manos del Planeta Oscuro —dijo Lothar— lo que significa que tendrán un recurso ilimitado de etérium. Y además, piensen en el daño moral. Carixis 3 es un planeta sagrado para valtáricos, xirgones y cártagiks. Nuestros lugares santos serán profanados y el golpe moral para nuestros pueblos (las tres principales fuerzas políticas de la Galaxia) será contundente. Como valtárico, prefiero hacer explotar Carixis 3 antes de que quede en manos de los oscuros. Pero lucharé hasta el último hombre.
—Estoy de acuerdo —dijo Ushuk. —La batalla está perdida, pero las causas perdidas también merecen la pena de morir. Demostrémosle al Planeta Oscuro que no somos cobardes y que antes de tomar Carixis tendrán que pasar por sobre nuestros cadáveres. No le dejaremos nuestros hogares fácilmente. Propongo que evacuemos a la población civil, pero que libremos la última batalla de Carixis. Este sistema lo merece.
—Es un buen día para morir —dijo Nam sacando su rifle láser y saliendo del salón.
—Esta batalla será legendaria —dijo Alum siguiéndola. —Será recordada por muchas generaciones.
—¡Están locos! —dijo Sálax. —Suerte que soy civil. Hasta luego.
Ushuk salía de la habitación rumbo a la batalla con su rifle en manos.
—Veganos y xirgones —comentó Arsala colocándole la mano en la espalda al general xirgón— luchando y muriendo juntos. ¿Quién lo diría? Este universo da muchas vueltas.
—Es un honor para mí luchar a su lado, Senadora. Si vamos a morir, al menos nos llevaremos la mayor cantidad de malditos oscuros con nosotros. Esta será una batalla gloriosa. El Cosmos se estremecerá y empañaremos las estrellas con sangre.
Cuando la habitación estuvo vacía, Lothar extrajo su espada keválica y dijo:
—La muerte sobrevendrá. Se aproxima. Puedo sentirlo... Pero esta historia aún no ha terminado...