XXXIII

Ciudad perdida de Shambalia

Interior del subsuelo de Carixis 3

Bajo la superficie del Planeta Carixis 3 se ocultaba una antigua ciudad que alguna vez, hace eras ancestrales, fue la capital del Sistema Akashia. La ciudad, de estructuras cristalinas, edificios estilizados de una geometría misteriosa e irregular, tenía situado en su centro una gigantesca pirámide blanca.

Cubiertos por trajes especiales, Lothar, Shikha y Maktub penetraron en esta antigua bóveda urbana, iluminando el ambiente con linternas en sus cascos.

—¡Maravilloso! —expresó Shikha— una ciudad que ha estado muerta por cientos de miles de años. Shambalia, la antigua capital de Akashia.

—Los ángulos geométricos de esta arquitectura —dijo Maktub asombrado— son totalmente anómalos. Jamás había visto nada igual.

El interior de la Pirámide consistía en un intrincado laberinto de pasadizos oscuros. Sin embargo, Lothar utilizó su espada keváltica con el fin de iluminar su camino y seguir las señales hasta llegar al centro de la Pirámide, a la Bóveda Secreta.

Cuando finalmente consiguieron llegar a la entrada de la Bóveda, encontraron dos enormes puertas cerradas que contenían una inscripción rúnica en su superficie.

—Es un acertijo —adujo Lothar traduciendo los escritos. —Dice; “¿Cuándo llora el Universo?”

Meditaron la respuesta por un periodo de tiempo tan prolongado, que no pudieron calcular la extensión exacta.

—La magia es la sangre del Universo —dijo Shikha— la fuerza primordial que mantiene unidos a los átomos y que fluye por el Cosmos. Cuando la sangre del Universo es envenenada (es decir, cuando la magia se utiliza para el mal), el Universo llora.

Lothar pronunció en akashiano “Neläntir mekhendër simakhìres”, que literalmente significa “Cuando envenenan su sangre”.

Las puertas se abrieron inmediatamente. Los tres guardianes penetraron en la Bóveda Secreta en cuyo centro había un altar justo debajo de la punta de la Pirámide. En dicho altar estaba girando sobre el aire una pequeña pirámide verde de cristal.

Maktub posó su mano sobre la pirámide verde, provocando de inmediato que un choque eléctrico le lanzara por los aires hasta caer sonoramente sobre el suelo adoquinado.

—¿Te encuentras bien? —le preguntó Shikha mientras le atendía en el suelo.

—Sí... sí... ¿Qué pasó?

—Está programado para reaccionar así si lo toca alguien con un ADN que no sea akashiano —respondió Lothar.

—Pero eso es terrible —aseguró Shikha— porque ya se extinguieron los akashianos...

—No del todo.

Lothar colocó su mano sobre la pirámide verde sin ningún efecto pernicioso a su salud. En cuanto la tocó, la pirámide comenzó a girar más fuerte y a emitir una luz verde iridiscente. Este resplandor produjo una serie de imágenes holográficas que iniciaron con una hilera de ADN, la cual se dividió en dos hileras más. Tras esto, la pirámide comenzó a detenerse hasta estar completamente inmóvil y fue tomada por Lothar.

—¿Qué fue eso? —preguntó Maktub.

—Nada —respondió Lothar de forma poco convincente.

—¿Nada? Lothar, ¿nos estás ocultando algo? —preguntó Shikha.

—No...

—Dame la pirámide —ordenó Shikha— es evidente que contiene algún archivo de computadora.

Lothar se sintió tentado a oponerse, pero los hermanos guardianes no debían confrontarse nunca. Así que le entregó la pirámide. Shikha encontró en la misma una especie de disco compacto láser muy pequeño, que contenía información digital. Colocó el CD en la computadora portátil del comunicador que pendía de su antebrazo derecho, y decodificó la información.

—Es un código binario —explicó Shikha. —El holograma me hace suponer que se trata de un código de ADN. Programaré a la computadora para que traduzca los números a genes. —La computadora así lo hizo. —Básicamente tengo aquí el código genético de los akashianos, el Genoma Akashiano. No veo la relevancia... ¡Un momento! El código se bifurca en dos ADN’s nuevos... uno de ellos es... es...

Una serie de disparos láser distrajeron a los guardianes. De no ser por el campo de fuerza energético generado por el báculo de Maktub, probablemente habrían resultado heridos. Al lugar se adentraron una horda de diabólicos seres oscuros, los habitantes del Planeta Oscuro, de pieles espinosas y rasgos demoniacos. Entre ellos sobresalía como de costumbre, su lugarteniente Curshok, ataviado con ropa negra, capa y capucha.

—Dennos la reliquia y los dejaremos vivir —dijo Curshok sonriente, mostrando sus dientes filosos.

DIARIO EL COMETA

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HISTÓRICO ACUERDO EN EL CONCEJO GALÁCTICO

En la pasada sesión de la Asamblea General del Concejo Galáctico se tomó un histórico acuerdo. Dos mociones presentadas por la Afiliación fueron aprobadas unánimemente. Una era la admisión del Régimen Zaraki como miembro observador del Concejo (es decir, con voz pero sin voto). La otra fue la creación del Ejército Galáctico, la rama militar del Concejo Galáctico. Estos importantes cambios nos acercan cada vez más a lograr la paz y el entendimiento entre los pueblos de la Galaxia Conocida.

GOBIERNO CÁRTAGIK RECLAMA CALUS

El gobierno fundamentalista de Cártagik, desde que sacó dicho planeta de la Afiliación, reclama la devolución de la Ciudad Calus, una ciudad sagrada para los cártagiks por ser el lugar donde está enterrado el Profeta Noth, fundador de su religión. El Gobierno Central de la Afiliación asegura que no devolverá Calus porque ha sido una ciudad afiliada desde la fundación de la Afiliación, y porque sirve de residencia a millones de refugiados cártagiks que escapan de los horrendos crímenes perpetrados por el gobierno fundamentalista cártagik. Sin embargo, el Gobierno Central asegura que permitirá a todos los cártagiks de la Galaxia visitar sus lugares santos.

Ciudad Calus

Territorios afiliados de Carixis

En el enorme y prestigioso Gran Templo de Calus (ciudad sagrada para los cártagiks), donde estaba enterrado el Profeta Noth, padre de la religión cártagik, Lin Corrado realizaba una de las ceremonias más importantes en la vida de un cártagik; la Simbiosis.

Con el dorso desnudo y de rodillas oraba guiado por un sacerdote de alto rango, gordo y de al menos 200 años como su larga barba blanca denotaba. En las sillas del templo se sentaban decenas de personas, estando en la primera fila su padre Rupert, sus abuelos y su tío.

—Por el poder investido en mí por la Santa Iglesia Cártagik —decía el sacerdote en su lengua natal— en esta fecha tan importante, rogamos al Único que bendiga a nuestro hermano Lin, hijo de Rupert y Nam, del Clan Corrado. En estos momentos en que realizaremos la Simbiosis. Traeremos ante Lin un simbiótico sano que se unirá a ti, Lin, y a partir de este momento será parte de tu persona. Nunca más volverás a estar solo, porque el simbiótico estará a tu lado como un espíritu guía. Gracias a la bendición del Único, el simbiótico te mantendrá libre de todas las enfermedades conocidas y te permitirá regenerarte inmediatamente. Da gracias al Único por tal regalo. Regocijémonos, hermanos míos, ante este milagro celestial. Que el Único derramo su amor y su gracia sobre nosotros. Que la voluntad del Único sea.

De entre un cubo con agua extrajeron una extraña criatura con forma de molusco. Tenía cuatro largos tentáculos en cada extremo que salían de un cuerpo redondo que tenía una extraña púa en el centro. Lin se colocó boca abajo sobre una especie de receptáculo de piedra. El sacerdote tomó en sus manos el simbiótico haciendo que la criatura moviera sus tentáculos. Finalmente la colocó sobre la espalda de Lin. El simbiótico atravesó la carne de Lin introduciéndose dolorosamente por la espalda. El joven gemía por el dolor al tiempo que derramaba sangre anaranjada (debido a la combinación de la sangre amarilla cártagik y la sangre roja humana). Finalmente, el simbiótico se introdujo totalmente dentro del cuerpo de Lin atravesando tejidos hasta enredarse en su espina dorsal.

Lin se convulsionó gravemente y gritó con estrépito. Sudaba copiosamente y los médicos cártagiks que estaban cerca se aproximaron a ayudarlo.

—Está en choque —dijo uno de los médicos. —Su cuerpo rechaza al simbiótico.

—Debe ser por su sangre humana —le dijo el otro médico. —Pronto, inyectémosle epimonital sódico. Le ayudará.

—¡Lin! —exclamó Rupert preocupado.

—Hay que llevarlo a un hospital... —dijo uno de los médicos y lo transportaron de inmediato en aeroambulancia.

En el Hospital Central de Carixis, Lin fue atendido por 200, el médico androide novio de Nam, quien habló con Rupert y el Clan Brak unas dos horas después de intensos cuidados con Lin.

—¿Se recuperará? —preguntó Rupert.

—Espero que sí —le respondió 200— está reaccionando positivamente a las drogas. Pero su parte humana rechaza al simbiótico. Tiene los síntomas típicos de un transplante fallido. No puedo extraerle el simbiótico porque mataría a su parte cártagik. Una lucha se está librando entre las dos naturalezas de Lin. Sólo queda esperar.

—¡Sabía que estos matrimonios mixtos eran una mala idea! ¡Esta es la consecuencia! —espetó enfurecido Lem, el suegro de Rupert.

—¡Cállese anciano! —le ordenó Rupert— no estoy de humor para escuchar sus palabrerías...

—¡Basta! ¡No ahora! —gritó la anciana Kam rompiendo a llorar. Su hijo Sur la consoló con caricias en la espalda.

—Y para peores Nam se encuentra luchando en a guerrilla contra los fundamentalistas —mencionó Sur con tono nostálgico.

Hospital General de Carixis 3

—Encontraron a Shikha con severas heridas y laceraciones. —Decía el médico brazzky que informaba a Rupert sobre la situación— creemos que está viva de milagro dadas los graves daños que ha sufrido.

—¿Estaba sola?

—Fue hallada en las afueras de unos antiguos dólmenes de Carixis 3. está semi—inconsciente pero pide hablar con usted...

Rupert penetró en la sala del hospital donde una Shikha muy mal herida, con sondas, intravenosas y vendas en todo el cuerpo que le cubrían sus quemaduras y retenían sus sangrados, balbuceaba en cama. Rupertn la tomó de la mano vendada y le dijo:

—Aquí estoy, Shikha...

—Rob... Rupert... Rupert..

—Aquí estoy.

—Los oscuros... Y’lir Komuth... tienes que... detenerlos... Rupert...

—¿A que te refieres?

—Los oscuros...

—¿Ellos te hicieron esto?

—Sí... mataron a Maktub... secuestraron a... a Lothar...

—¡Maldición!

—Y’lir Komuth... detenlos...

—¿Y’lir Komuth?

—Quieren revivirlo... la pirámide... la reliquia... las estrellas son propicias...

—Esta desvariando —le dijo el médico. —Será mejor que la deje, Gobernador.

—No, un momento. ¿Quién es Y’lir Komuth?

—Un... un demonio... la pirámide... Carixis 5... Hélix significa Hielo... es como los akashianos denominaban a Carixis 5...

—Gobernador, váyase por favor —suplicó el médico— voy a sedar a la Dra. Shikha para que descanse. Lo requiere.

Rupert estaba profundamente intrigado. Llamó a Maktub desde su comunicador pero no encontró respuesta, tras lo cual contactó a la arqueóloga Jezabeth Arkham.

—Dra. Arkham, disculpe la molestia.

—No se preocupe Gobernador. ¿En que puedo ayudarle?

—¿Ha escuchado hablar de Y’lir Komuth?

—Sí, por supuesto. Me extraña que usted no. ¿No leyó los Pergaminos Akashianos?

—Sí, por supuesto, pero hace años.

—Según dichos pergaminos, Y’lir Komuth es el Señor de la Destrucción (eso significa su nombre en akashiano), sin embargo tiene muchos otros nombres; los xirgones lo llaman Brakoshammek “El Horror Inconcebible”, los cártagik los denominan Azamak—Gael “Padre de la Muerte”, su equivalente humano sería Abadón “El Amo del Abismo”. Es el más violento y cruel de los dioses Abismales. Se dice que su trono de encontraba sobre una montaña de cráneos rodeada por un océano de sangre. Tras la derrota de los Abismales en la Cosmomaquia fue encerrado en los hielos eternos del Planeta Hélix, según los Pergaminos Akashianos.

—¿Podría liberarse?

—Su rito de liberación requiere una posición astrológica determinada. Básicamente, Orión (la Constelación en donde se ubica el Planeta Oscuro) debe estar cerca de Draco, en medio de Escorpio y de Capricornio. El ritual es sumamente sangriento, particularmente por la naturaleza brutal de Y’lir Komuth que es el dios de la destrucción y la violencia.

—¿Dónde se sitúa el Planeta Hélix?

—Nadie lo sabe con certeza. Pero algunos especulan que es Carixis 5. Hélix significa literalmente “Hielo” en akashiano, y el quinto y último planeta del Sistema Carixis es un mundo congelado. ¿A que vienen tantas preguntas?

—No estoy seguro, Doctora. Una última pregunta, en caso de que Y’lir Komuth se liberara, ¿qué pasaría? ¿Cómo podríamos detenerlo?

—Si Y’lir Komuth se liberara sería el comienzo de una pesadilla. Y’lir Komuth destruiría todo a su paso y su sed de muerte y violencia no podría ser aplacada salvo por el mismo Orm Infernal. Sólo hay una forma de detenerlo.

—¿Cuál?

—Hay dos teorías entre los ocultistas. Una es que solo el Elegido, es decir el avatar del Universo predestinado para derrotar al Planeta Oscuro y a las huestes abismales, puede detenerlo y que ésta será la prueba de iniciación del Elegido. La otra teoría aduce que cualquier mago de gran escala puede derrotarlo si adquiere el poder que otorga la Pirámide Verde, la misma reliquia que puede liberar a Y’lir Komuth.

—Gracias Doctora.

Laboratorios clandestinos del Escuadrón de la Muerte

Sistema Carixis

Un científico xirgón, calo y de rostro cadavérico y mirada fría observaba el feto vegano dentro de un tubo enorme repleto de líquido amniótico. Se encontraba en un extenso pasillo con hileras de tubos burbujeantes en cuyo interior había cadáveres de veganos de diversas edades. A su lado, en medio de la lúgubre escena, estaba una enfermera xirgona atractiva a pesar de su mirada sádica.

—Doctor Durg —le dijo la mujer— los sujetos de experimentación reaccionan perfectamente al antivirus. Creo que hemos encontrado el antídoto.

—Excelente. Ya solo debemos dispersar el virus y exterminar a los veganos. Pero podremos conservar algunos vivos en caso de que nos sea necesario tener algo de mano de obra esclava...

Las puertas del laboratorio se abrieron de golpe. Al lugar se adentraron Ushuk, franqueado por su esposa la capitana Sashak, y por la senadora vegana Arsala. Un séquito de militares xirgones los acompañaba encañonando al científico y su acompañante.

—¿Qué significa esto? —preguntó el científico desconcertado.

—Debí suponer que los Durg iban a tener contacto con el Escuadrón de la Muerte. —Comentó Ushuk. —Hemos invadido su laboratorio y estamos arrestando a todos aquí. Gracias a la colaboración de los espías veganos que ustedes trajeron como sujetos de experimentación.

—¡Maldito traidor! —espetó el científico. —Estás colaborando con estos animales veganos para traicionar a tu pueblo.

—¡Te equivocas, Durg! No me interesan estos bárbaros salvajes y primitivos. Hago esto por el bien del Imperio.

—¡Estuvimos a punto de lograrlo, Lang! —dijo el científico— pudimos haber librado a la Galaxia de estas ratas sarnosas...

—Llévenselo y extráiganle toda la información que puedan. Y a la enfermera también —ordenó Ushuk.

—Los escuadronistas son fanáticos —comentó Sashak— no dará información por más torturas que apliquemos.

—Inténtenlo de todas formas. Destruyan el virus y guarden el antivirus.

—Quiero tener el antivirus en mi poder —le dijo Arsala a Ushuk— es nuestro derecho. Además quiero supervisar la destrucción del virus para asegurarme que ustedes no lo conserven.

—No abuse de su suerte, Arsala. —Le dijo Ushuk dándose la vuelta para salir del lugar mientras sus subordinados cumplían sus órdenes. —Le he permitido salvar a su especie entera.

—¡Es nuestro derecho...! —insistió Arsala.

Ushuk reflexionó algunos momentos:

—Permítanle supervisar el proceso de destrucción del virus —le dijo a Sashak— pero conserven el antídoto.

Domo de Éxilon

Día 1 25 del Mes 6 de Año 2103 D.A.

—¿Dónde está Braggs? —preguntó Jadi el día siguiente cuando notó la ausencia de la soth que había luchado y perdido con ella anteanoche. Se encontraba desnuda junto a las demás esclavas mientras se bañaban en las duchas comunes. Su espalda estaba aún doliéndole mucho por los azotes que habían dejado la marca clara, pero estaba bastante acostumbrada a lidiar con el dolor.

—¿No lo sabes? —le espetó la polari mientras se enjabonaba— si pierdes tres veces consecutivas Serg te vende como esclava sexual. Puede ser a los piratas, a los mercenarios, a los prostíbulos de la mafia, etc. Nunca más volverás a ver a Braggs, a menos que casualmente te vendan como esclava sexual y te la encuentres en el mismo lugar.

—¡Deberíamos rebelarnos contra Serg!

—¿Crees que no lo hemos intentado? —le dijo la mujer lobariana. —Serg tiene un código especial en su control remoto de sus collares esclavistas. Dice que si una vez a la semana no lo renueva, nuestros collares nos matarán y que sólo el sabe el código. Dice que su heredero (que no sabemos quien es) es al único que le dará el código en su testamento. Todo para que no lo matemos porque sería matarnos a nosotras mismas.

—No hay forma —dijo Noshak cuya espalda estaba igual de marcada. —Entre más pronto lo aceptes, mejor.

Residencia Corrado

Debido a que la ceremonia de Simbiosis había sido interrumpida ante el padecimiento de Lin, la tradicional cena familiar que sigue a la ceremonia religiosa se había pospuesto hasta el momento en que Lin fue dado de alta en el Hospital.

—¿No se los dije? —decía Kam abrazando a Lin— mi pequeño Shalakka es muy fuerte. Sabía que se recuperaría pronto. —Sin embargo, Lin aún mostraba un semblante pálido y una cierta debilidad.

Rupert, Lin, sus abuelos y su tío Sur se sentaron a disfrutar de una cena de típica comida cártagik. A pesar de ser un festejo, Rupert estaba preocupado por la salud de Shikha (quien había entrado en coma) y la desaparición de Lothar y Maktub.

—Extraño a mamá —dijo Lin.

—Tu madre es una mujer muy valiente —dijo Rupert— que está luchando por liberar a su mundo de la dictadura.

—Lástima que mi otro hijo no es igual de valiente —mencionó cortante Lem. —¿No te da pena, Sur, que tu hermana menor, una mujer, libre una batalla que deberías estar librando tú?

—¡Basta, padre!

—Tu hermana es más hombre que tú...

—Ya es hora de que te diga algo, Padre —le dijo Lem enfurecido— soy gay. Soy homosexual y siempre lo he sido.

—¿¡QUE!? —preguntó Lem atónito.

—¿Por qué crees que tengo cuarenta años y soy soltero?

—Eso... es una abominación... una aberración... es... es sodomía... el Único lo prohibe... —dijo levantándose de la mesa.

—No me interesa, padre —le respondió Sur. —Soy feliz así como soy.

—¡Tú no eres mi hijo! ¡Te desheredo! ¡Fuera de esta casa!

—Esta es mi casa, Lem —le recordó Rupert— y no tengo inconveniente en que mi estimado Sur se quede.

—Entonces me iré yo —respondió Lem.

—Adelante, ya me cansé de su actitud. Siempre intentando dominar las vidas de los demás.

—No se meta en lo que no le importa, humano bastardo —le gritó Lem.

—Me importa esto porque Sur es un tío muy querido por mi hijo y usted siempre divide a esta familia. Lárguese de aquí, Lem, de inmediato.

Lem tomó a Kam de un brazo y la sacó a la fuerza de la Residencia Corrado en un estado de ira severa.

<<¡Oh, Rupert!>> dijo una voz ecosa en la mente de Rupert.

—¿Qué? —preguntó alarmado ante la mirada extrañada de Lin y Sur. —Estoy escuchando cosas, tanta tensión debe haberme afectado.

Residencia del Duque Niurg

Cuarta Luna

Planeta Xirgón, capital del Imperio Xirgón

—Bienvenida a tu nuevo hogar, mi querida nueva esposa —le decía el viejo duque de larga barba verde y cabeza calva a la adolescente quinceañera Yashak. El duque era sin duda un hombre muy adinerado. Regía sobre la totalidad de la Cuarta Luna de Xirgón, donde se situaba una serie de enormes ciudades. Su mansión era una casa palaciega con cientos de sirvientes y esclavos. Después de la tradicional ceremonia marital xirgona, oficializada por un importante abad del Cónclave, a Yashak le presentaron a las otras cuatro esposas del Duque.

Una de las esposas (la más antigua) era ya una anciana de rostro severo y amargo. Operaba como matrona de la casa y dirigía la mansión como su feudo personal. Las otras tres esposas eran mujeres jóvenes y hermosas, de cuerpos voluptuosos y miradas petulantes. Una de 43 años, otra de 31 y otra de 26. Observaban a Yashak con celos y desconfianza y la trataban con frialdad.

—Parece que nuestro querido marido ha desarrollado el gusto por la carne muy, muy tierna. —Dijo la de 43 en un momento en que el Duque atendió una llamada en su comunicador y se distrajo.

—Sí, aparentemente de súbito tiene predilección por néctar fresco —respondió la de 26. —Pero será mejor que sepas tu lugar, niña. Si llegas a interponerte en nuestros intereses, te matamos. ¿Has comprendido?

—Quítate la ropa, Yashak. —le dijo el Duque una vez que estuvieron solos en su lujosa habitación al tiempo que removía su propia ropa cautelosamente.

—Yo...

—Vamos, Yashak, es hora de que disfrutemos de nuestros placeres conyugales. Te prometo que el fin de semana realizaremos el Rito del Gran Placer...

—¿El Rito... de qué?

—¿No te han hablado de él? Es un rito en el cual un hombre xirgón hace el amor con todas sus esposas al mismo tiempo. Ya habrá oportunidad. Por ahora, quítate la ropa.

—Sí... señor.

Domo de Éxilon

En la segunda contienda del Domo, Serg compitió contra una ama mujer. Se trataba de una mujer Alaxi, madura pero aún hermosa, quien vestía de forma provocativa. Se sentaba de forma elegante, con mirada sarcástica, sosteniendo sus cabellos de mechones grises y amarillos en una larga cola, y lanzándole miradas lujuriosas a las esclavas de Serg.

Para cuando le tocó el turno a Jadi, Nirsala, la adolescente vegana, a pesar de sys capacidades de volverse invisible y modificar su cuerpo, había sido puesto fuera de combate contra una rechoncha mujer porcina. La porcina fue despachada por la cártagik de Serg, quien luego fuera derrotada por una androide sin cabello. Cuando le tocó el turno a Jadi, ésta logro derrotar a la androide (cuya fuerza mecánica es muy superior a la humana) golpeándola en el vientre justo en un punto débil y extrayéndole uno de sus reactores electrónicos.

La ama que competía contra Serg seleccionó a una fornida brazzky que luchaba cubierta solo por un bikini metálico. Jadi la reconoció como una definitiva amenaza. La brazzky definitivamente contaba con una experiencia avanzada en entrenamiento keváltico, defensa personal y combate cuerpo a cuerpo por lo que no dudó que debía ser una ex militar brazzky. Entre ambas se proporcionaron golpes contundentes, de manera que Jadi terminó en el suelo con el pie de la brazzky sobre su cuello. Jadi realizó un ágil movimiento con sus piernas, aferrando con ellas el dorso de la brazzky para luego estrellarla contra el suelo. Se montó en horcajadas sobre ella y le golpeó en la cara tan fuerte, que la noqueó.

—Excelente —le dijo Serg por el altavoz— ahora te has vuelta acreedora del premio.

Jadi fue llevada a una habitación donde le proporcionaron servicios médicos moderadamente eficaces. Luego le permitieron bañarse y finalmente, le indicaron que fuera a la habitación de Serg.

—Felicitaciones, Jadi, tu primera victoria —le dijo Serg a Jadi en su lujoso aposento. Serg dormía en una enorme cama dentro de un cuarto alfombrado repleto de lujos.

—¿Cuál es el famoso premio?

—El premio soy yo. Ser mía por una noche...

—Lo supuse... eres un cerdo, Serg. Así que si perdemos nos azotas, y si ganamos tenemos que acostarnos contigo... Prefiero que me azoten. Lo tendré en mente para no volver a ganar.

—La primera vez que pierdes, te doy diez azotes. La segunda te doy veinte, y así en crescendo. A menos que sean derrotas consecutivas en cuyo caso, ya sabes tu destino. Y creo que preferirás satisfacer mis necesidades sexuales que las de un ejército de mercenarios o de piratas...

—Así que todas las demás esclavas ya han pasado por ti.

—Por supuesto. Incluso la Zaraki, que debo admitir fue algo exótico. Mi colección no es solo de guerreras, sino de amantes. Dedico gran tiempo no sólo en entrenarlas como excelentes guerreras... también como concubinas. Una combinación bucólica, ¿no crees? Expertas en dar dolor y placer. Ahora, quítate la ropa, querida. No me hagas accionar el collar...

—Jamás. Tendrás que forzarme.

—No me gusta de esa forma.

—Entonces no obtendrás nada de mí.

—Le reduciré las raciones de comida a tus compañeras a la mitad hasta que obedezcas.

—No me importa.

Serg enfurecido accionó el collar provocándole a Jadi un choque eléctrico doloroso en todo su cuerpo.

—¿Lo harás? —insistió Serg.

—No...

Un nuevo choque eléctrico accionado por Serg estremeció de dolor todo el cuerpo de Jadi. Serg prosiguió con la tortura de forma intermitente ante la evidente negativa de Jadi de complacerlo. Los alaridos de dolor de una Jadi que sudaba copiosamente y se convulsionaba espasmódica se extendieron durante toda una hora. Hasta que los empleados de Serg sacaron el cuerpo inconsciente de la marciana.