Chapter 32: XXXII

Sesión ordinaria del Concejo Galáctico

—Amparado en el artículo 1 del capítulo del Tratado de Carixis —dijo Rupert abriendo la sesión. Todos los miembros estaban presentes; Lothar, Ushuk Lang, Sálax, Alum Siraiki, Arsala y 200—2000— les notifico que el contenido de esta sesión es ultrasecreto. Quiere decir que todos los integrantes de esta Asamblea General tenemos prohibido discutir lo que se hable hoy salvo con el jefe de Estado de nuestros mundos. ¿De acuerdo? —los demás asintieron. —Todos los aquí presentes sabemos que hace un año el comandante Alum Siraiki y mi ex esposa la comandante Nam, sobrevivieron milagrosamente un encuentro con una nave oscura que había destruido un acorazado valtárico y otro afiliado. Meses antes de eso se habían estado reportando la desaparición de cientos de naves de todos nuestros Estados. Y después del encuentro del comandante Siraiki las desapariciones incrementaron. Miles de naves a la fecha han desaparecido y ya pocos capitanes se aventuran a salirse de las rutas ampliamente transitadas o a responder llamados de auxilio. La verdad no podrá mantenerse secreta por mucho tiempo. Ya hay gente que sospecha. Y aunque acordamos que nuestros Estados mantendrían el secreto del regreso del Planeta Oscuro para evitar la dispersión del pánico, este secreto pronto saldrá a la luz.

—Y será más pronto de lo que creen —intervino Alum. —Hace dos días la colonia polari de campesinos en el Planeta Épsilus fue destruida. Sus más de 500 habitantes muertos o desaparecidos. Hemos hecho lo posible por mantener discreción sobre el asunto pero los familiares de las víctimas son miles. La pregunta es; ¿cómo derrotar al Planeta Oscuro? En verdad son la fuerza más terrible de la Galaxia.

—Sólo hay una forma —alegó Lothar— y es uniéndose. Si nuestros Estados están separados seremos presa fácil de los oscuros. Pero todos unidos tendremos una oportunidad real de hacer frente a una fuerza maligna tan terrible y peligrosa.

—Para resolver apropiadamente este asunto —sugirió Rupert— convocaremos por primera vez al artículo 1 del capítulo 7 del Tratado de Carixis...

—¿Es decir —dijo Ushuk— que convocaremos a los gobernantes de todos los Estados miembros del Concejo Galáctico a una sesión?

—Sí —respondió Rupert— y según el Tratado, lo que se resuelva en dicha sesión será un acuerdo que jamás podrá ser roto...

DIARIO EL COMETA

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BROTAN GRAVES CONFLICTOS INTERNOS DENTRO DE LA AFILIACIÓN

Las negociaciones entre el gobierno afiliado y xirgón han enfurecido a una importante parte de la población afiliada, engrosando las filas de los dos partidos extremistas; el Partido Ultra Droth de extrema derecha (ahora ilegal) y el Partido Radical Lish de extrema izquierda.

Tras la ilegalización de su partido, los ultra—nacionalistas comenzaron una serie de violentos ataques terroristas que provocaron graves estragos dentro de la Afiliación. La explosión de aeromóviles—bomba en la sede de la Gran Logia Guardiana de la Afiliación, la sede del Partido Lish y la sede local del Frente Neo—Lish en la Tierra. Así como el homicidio del secretario general de la Asociación Psíquica, el humano Arnoldo Bustos. Y de la famosa activista sindical androide, la ingeniera 500—4000.

Sin embargo, la situación se tornó aún más grave cuando los ultras tomaron control sobre 12 planetas situados en la frontera. Se trata de tres sistemas solares que son colonias agrícolas muy alejadas del Gobierno Central. Los ultras obtuvieron el poder asesinando a los gobernadores y alcaldes legítimamente electos y declararon la zona territorio ultra. El Ejército de la Afiliación no puede intervenir por temor a que la población del lugar sea masacrada.

Entre los líderes del alzamiento está Franz Heisseder, ex diputado y líder ultra quien escapó de la justicia refugiándose en Zarak después de que la Fiscalía lo acusara de traición y terrorismo, crímenes que lo condenarían a cadena perpetua.

Cabe destacar que se realizó una especie de encuentro en Zarak al que asistió el comandante Korg, actual líder del Escuadrón de la Muerte (grupo ultraderechista xirgón), así como Franz Heisseder ante la excusa de promover la ideología nacionalista en la Galaxia.

Similar congreso de dio dos días antes en Polari, capital de la República Polari, entre el secretario general del Partido Obrero Lish PolariLish Polari y presidente de la República, Olam Koroiki, el presidente del Partido Radical Lish de la Afiliación, el Dr. Xirggs, el líder de la Guerrilla Roja Marciana (ex presidente del ahora ilegal Partido Comunista Marciano), Jorge Gutiérrez y el líder de la Guerrilla Revolucionaria Xirgona, Sharg. Dicho congreso denominado Congreso Revolucionario de la Galaxia, se realizó en aras de que la extrema izquierda pudiera coordinar apropiadamente sus acciones. Esto se da una semana después de que la Fiscalía de Delitos Políticos del Magisterio afiliado abriera causa procesal contra el Partido Radical Lish en un esfuerzo por ilegalizarlo de forma similar a como se ilegalizó a los ultras.

Los analistas consideran que es más complicado ilegalizar a los radicales ya que, a diferencia de los ultras, no tienen vínculos con enemigos jurados de la Afiliación ni realizan actividades tan violentas como éstos últimos.

Todo esto se da después de que Cártagik cayera en manos de los nacionalistas y fuera sacado de la Afiliación. Se reportan ejecuciones públicas por parte del gobierno fundamentalista cártagik matando a personas acusadas de adulterio, blasfemia, idolatría y similares. Un grupo denominado “Comando Afiliacionista” de cártagiks que desean derrocar a los fundamentalistas y reingresar a la Afiliación se responsabilizaron de diversos atentados contra el actual gobierno cártagik.

Planeta Marte

Provincia del Imperio Xirgón

Definitivamente, Jadi libraba una batalla con todas sus fuerzas. Ni siquiera las quemaduras láser en sus brazos le impedían seguir disparando frenéticamente contra los militares xirgones que la tenían acorralada al lado de una docena de guerrilleros marcianos musulmanes. Los disparos láser de los rifles de alto calibre de los guerrilleros derrotados apenas daban al traste con las portentosas naves militares xirgonas que les lanzaban bombas y morteros mientras se refugiaban en los escombros de una mezquita bombardeada.

Sin embargo, conforme los guerrilleros comenzaron a morir gradualmente, cayendo al suelo ultimados por los disparos láser, y conforme sus armas comenzaron a descargarse, se hizo patente que los xirgones habían triunfado.

Para cuando una horda de 30 soldados xirgones penetró en el templo islámico, sólo Jadi y dos guerrilleros malheridos más quedaban vivos. Los militares xirgones los arrestaron y esposaron, y les colocaron una funda negra sobre la cabeza, cegándolos.

Jadi viajaba de esta forma, esposada a la espalda con la funda sobre la cabeza. Sabía muy bien que los xirgones la interrogarían con torturas y probablemente la enviarían a un campo de trabajos forzados como prisionera por el resto de su vida. Pero tenía planes de liberarse. Ya antes había estado en una situación idéntica cuando niña y antes moriría llevándose unos cuantos de sus enemigos que permitir que se repitiera...

Primera cumbre de Carixis

Sede del Concejo Galáctico

Día 28 del Mes 5 del Año 2103 D.A.

—Bien —dijo Rupert en la mesa redonda donde se realizaban las negociaciones diplomáticas en Carixis— como Secretario General del Concejo Galáctico me corresponde abrir el acta de esta primera cumbre de gobernantes del Concejo. Se abre la sesión estando presentes el presidente de la Afiliación, Rupert Barrington, Su Santidad el Sumo Sacerdote de la Alianza Valtárica, Su Majestad el Emperador Niurg del Imperio Xirgón, la señora Síltax, presidenta ejecutiva de la Corporación Alaxi, el señor Olam Koroiki, secretario general del Partido Obrero Lish Polariy presidente de la República Polari, Su Alteza Shirala, Rey del Reino Vegano y el señor 300—12000, primer ministro de la Federación de Androidistán. —El grupo era bastante variopinto. La hermosa presidenta Síltax había sido amante del humano Barrington y del antiguo emperador Turg , el predecesor de Niurg. El Sumo Sacerdote se veía solemne y místico con sus largos ropajes blancos. El polari Olam Siraiki era de baja estatura como todos los de su especie, e igual de lampiño, pero además era gordo y rechoncho. Mientras que el aún juvenil Shirala tenía un rostro atractivo y una mirada pensativa. El androide 300—12000 bien conocía tanto a Barrington como a Rupert, pues fue el caudillo de la Guerra Civil que ganaron los androides a la Afiliación.

>>Debo decir que me alegra mucho poder contar con la presencia de todos ustedes. Es muy importante que los grandes gobernantes de la Galaxia, los líderes de las siete potencias de la Galaxia, dialoguemos ante la crisis que se avecina. Incluso, tenemos un invitado especial; se trata del general Bragdack, Generalísimo Supremo del Régimen Zaraki.

Al lugar se adentró un Zaraki fornido y alto, ataviado con el típico uniforme gris militar, pero además con una larga chaqueta del mismo color. Lo observaron atentamente los comensales del momento.

—¿Qué hace él aquí? —preguntó hostil Niurg — los Zaraki son nuestros enemigos. Bombardearon nuestro lugar más sagrado.

—Personalmente no creo que los fascistas Zaraki deban estar aquí representados —espetó Olam. —Además, el Régimen Zaraki no es miembro del Concejo Galáctico.

—Señores, por favor —dijo Barrington levantándose. —De los aquí presentes creo que los afiliados hemos sido los peores enemigos de los Zaraki. Por más de 100 años hemos estado enfrentados. Es mi firme convicción de que no podemos estar divididos para combatir al Planeta Oscuro. Debemos dejar a un lado nuestras enemistades. Tenemos un enemigo en común, una amenaza que desea conquistar nuestros planetas y convertirnos a todos en esclavos. Unidos podremos hacer frente y sobrevivir al Enemigo. La Afiliación estará presentando una moción muy pronto para que el Régimen Zaraki sea admitido como miembro observador (es decir, con voz pero sin voto) dentro del Concejo Galáctico.

—De acuerdo, adelante —dijo Niurg invitando a Bragdack a sentarse.

—Compañeros —prosiguió Barrington. —La Afiliación tiene una propuesta que puede ayudarnos a lidiar con las legiones oscuras. La idea es la creación de un Ejército Galáctico. Una fuerza militar común a la que aporten los ejércitos de todos los miembros. Tendrían un comando militar con un representante de cada miembro, y se nutriría de nuestras fuerzas militares. Estos esfuerzos coordinados nos permitirían confrontar al Planeta Oscuro como un bloque muy poderoso.

—No lo sé —dijo dudosa Bragdack— es algo complicado, ¿no crees? Podría prestarse para que los ejércitos poderosos tengan influencia sobre los ejércitos menos fuertes. O podrían producirse conflictos entre los soldados de pueblos tradicionalmente enemigos.

—La alternativa —respondió Niurg— sería enfrentar al Planeta Oscuro por separado. Pero hemos comprobado que el poderío de los oscuros es muy superior. Aún todos juntos nos encontraríamos con dificultades serias para derrotar a los oscuros... Yo estoy a favor de la moción.

—Sí, yo también me uno a ella —dijo el Sumo Sacerdote. —Aunque era un joven cuando ocurrió la pasada guerra contra el Planeta Oscuro hace dos mil años, aún recuerdo lo terrible que fue esta Astromaquia. El Imperio Valtárico (que en ese entonces dominaba más de 200 mundos) tuvo que agotar todos sus recursos para derrotar al Planeta Oscuro y nos tomó más de 500 largos, amargos y sangrientos años. Sólo unido podrá el Concejo Galáctico derrotar al Planeta Oscuro.

—Allí lo tienen —dijo Rupert— la Afiliación, la Alianza Valtárica y el Imperio Xirgón están a favor; las tres superpotencias de la Vía Láctea. Los tres Estados más poderosos de la Galaxia Conocida se unirán en un solo esfuerzo militar contra la amenaza común. Sería una lástima que las potencias medianas no se adhieran a esta iniciativa.

—¡Que patético! ¡Que gracia me dan estos esfuerzos desesperados! —dijo una voz oscura y profunda. A un costado de la habitación y para sorpresa de todos los presentes, se manifestó la malévola figura de Cronos.

—¡Cronos! —exclamó el Sumo Sacerdote.

—¿Creen que cuatro paredes podrán detenerme? Se equivocan insignificantes criaturas. ¿No esperaban que me abstuviera de participar en esto? ¿O sí? Como gobernante del Planeta Oscuro tengo derecho a estar en esta cumbre con los demás gobernantes de la Galaxia. Aunque muy pronto todos ustedes estarán muertos y yo seré el único gobernante de la Vía Láctea (será una cumbre muy solitaria). Sus planes e ideas son inútiles. Ningún Ejército Galáctico será capaz de derrotarnos. La Alineación se acerca y pronto los Abismales se liberarán para devorar el Universo. El Reino de las Tinieblas se impondrá sobre esta miserable Galaxia. Escúchenlo bien desgraciados; todos ustedes están condenados. Todos ustedes morirán pronto de la forma más horrible al lado de sus mundos invadidos. Ahora me despido, con su permiso Sus Majestades, Señores Presidentes, Su Santidad. La próxima vez que nos veamos desearán nunca haber nacido. —Luego se esfumó en el aire.

Cydonia

Capital del Planeta Marte

Provincia del Imperio Xirgón

Día 3 del Mes 6 del Año 2103 D.A.

En los calabozos de la Prisión Imperial de Marte, Jadi se encontraba siendo interrogada por un militar xirgón de aspecto relamido. Estaba sentada sobre una silla metálica con las manos esposadas a la espalda. Mostraba aún los hematomas en su rostro fruto de los maltratos y abusos de los guardias xirgones.

—No somos los monstruos que tú piensas, Jadi Bashar —le dijo el militar de rango capitán mientras se paseaba por la lóbrega sala de interrogatorios. —Ahora que estamos tratando de formar un solo Ejército Galáctico, en el Imperio intentamos mejorar relaciones con los afiliados. Es por esto, en aras de la sensibilidad hacia los humanos, que no cometeremos ninguno de los crímenes que tú piensas que cometemos.

—Vaya, que maravilla —espetó Jadi— aparentemente la aparición del Planeta Oscuro fue una bendición para las víctimas de los xirgones. Lo que no entiendo es ¿por qué entonces me propinaron golpizas anoche?

—Actos indisciplinados que serán sancionados de alguna manera, sin duda.

—¿Qué harán conmigo?

—Es usted una enemiga del Imperio, Bashar. Es un peligro para la estabilidad de nuestro glorioso reino. Podríamos ejecutarla por crímenes contra Xirgón, por terrorismo. Pero la verdad es que... tengo un negocio mejor.

—¿A que se refiere?

—Mi primo, Vashak Serg me paga una buena cantidad de dinero por enviarle mujeres como usted...

Estelaria

Territorios afiliados en Carixis

Día 20 del Mes 6 del Año 2103 D.A.

La senadora Arsala llegó a las afueras de un restaurante de comida brakionesa situado en una concurrida avenida de la ciudad afiliada. Era una noche muy lluviosa y Arsala se cubría con un paraguas y un inusual gabán negro que le lucía discordante con la ropa multicolor que utilizaba y que se conformaba de telas entrelazadas. También utilizaba un pañuelo que le cubría los cabellos naranjas y unos anteojos oscuros.

Al frente del restaurante llegó casi de inmediato Ushuk Lang, mojándose sin ninguna precaución, pero con un muy extraño atuendo humano (traje negro y gabardina), al tiempo que su cabello estaba pintado de negro. Se miraron algún rato y se introdujeron al restaurante.

Sentados en una mesa al fondo del restaurante, pidieron a la mesera brakionesa una comida que les era indiferente, y procedieron a la irregular reunión.

—Se ve bien como humano, Lang —le dijo Arsala.

—Gracias.

—¿Para que me llamó?

—¿Conoce al nuevo Emperador?

—Lo conozco en persona. Fui su esclava sexual...

—Sí, bueno. Y es de suponer que conoce el Escuadrón de la Muerte.

—Por supuesto, son unos malditos cerdos asesinos. Algo normal en los xirgones, pero llevado a un extremo.

—El Escuadrón de la Muerte creó un virus artificial, derivado de la Plaga Espacial. Está programado para reaccionar solo con el ADN vegano. Si se dispersara mataría a todo aquel que tenga sangre vegana en cuestión de unos cuantos años. Dejaría deshabitadas las tierras veganas listas para ser colonizadas.

Arsala se quedó fría. Clavó su mirada en Ushuk y le dijo con una voz seca:

—¿Por qué me dice eso? ¿Acaso ya me infectó con el virus?

—No sea tan estúpida, por favor. El Escuadrón no mide las consecuencias de sus actos porque son unos fanáticos. De utilizarse el virus, en el mejor de los casos se provocaría la indignación del resto de la Galaxia. A mí personalmente no me molestaría librar la Vía Láctea de unos cuantos animales roñosos como ustedes, pero al Concejo sí. Las represalias serían terribles; nos embargarían, nos expulsarían del Concejo, etc. El Imperio depende de sus relaciones normales con el resto de la Galaxia. En el peor de los casos el virus mutaría y podría exterminar otras formas de vida. Mi interés, aunque usted no lo crea, es impedir a toda costa que el Escuadrón realice sus planes de genocidio. ¿Sabe la leyenda de la Plaga?

—Es una leyenda. Hace miles de años cuando los valtáricos conocieron por primera vez a los cártagiks, los simples gérmenes del resfriado cártagik exterminaron a millones de valtáricos cuyos cuerpos no tenían anticuerpos para defenderse. Desde entonces se creo la Vacuna. Un medicamento desarrollado por los valtáricos que elimina todo agente patógeno conocido. Y que es prohibido entrar o salir de un planeta sin haberla utilizado.

—Pero el punto es que la Vacuna se desarrolló como una especie de gas inmunológico. La Vacuna está dispersa en el aire que se respira en casi todas las naves interestelares conocidas. Hay una leyenda de que la Plaga, el único virus que no es eliminado por la Vacuna, fue creado artificialmente por el Planeta Oscuro.

—En todo caso es un mito. Otros piensan que la Plaga se generó como una mutación del virus de la gripe cártagik resistente a la Vacuna. ¿Qué hay con todo esto?

—Simple; que la única forma en que el Escuadrón pudo desarrollar un virus resistente a la Vacuna es con una cepa de la Plaga. El potencial de peligro para toda la Galaxia es demasiado. Podríamos hablar de la destrucción de miles de civilizaciones enteras. Quiero ayudarle a detenerlos.

—De acuerdo. ¿Qué tengo que hacer?

—El Escuadrón realiza experimentos sobre veganos prisioneros en un laboratorio clandestino aquí en Carixis que me tomó meses ubicar. Envíe espías veganos de la Resistencia como infiltrados a los cuales le pondremos transmisores de alta tecnología y quizás podamos destruir el laboratorio desde adentro.

—Si sabe donde está ¿por qué no lo bombardea?

—Porque no sabemos como reaccionará el virus al fuego. Podría dispersarlo. Lo mejor es destruirlo cuando sepamos bien cómo.

—No sé que decir... yo...

—No me agradezca. No lo hago por ustedes. Lo hago por el bien de la Galaxia.

Planeta Éxilon

La Zona Anárquica

Día 24 del Mes 6 del Año 2103 D.A.

Jadi viajó la larga travesía de tres semanas entre Marte y Éxilon pasando la mayor parte del viaje encadenada en una celda. La nave en que viajaba era una nave esclavista xirgona que comerciaba en la Zona Anárquica. La mayoría de los esclavos que vendía eran xirgones, siendo Jadi la única humana.

Éxilon era una ciudad gigantesca. El planeta entero era una sola mole urbana de edificios lóbregos y contaminación ambiental. Jadi fue arrastrada con un collar esclavista e inhibidor psíquico hasta un mercado situado en la pedregosa ciudad capital del planeta, con las manos hacia delante pero esposadas, y vestida con harapos. Es aquí donde la recibió cual mercancía Vashak Serg, un xirgón de aspecto joven aunque maduro (debía tener unos 50 años, algo joven entre los xirgones), vestido con una toga azulada, exudaba un aspecto sórdido y hedonista incrementado por su mirada sádica.

—¡Excelente! ¡Sencillamente excelente! Mi primo no me timó esta vez. Vales cada doblón imperial que pague —dijo examinando detenidamente a Jadi, acariciándole el rostro, el cabello y la cintura.

—¿Qué quiere de mí? —le preguntó.

—No es tanto lo que yo quiera, si no lo que quieran los clientes.

—¿¡QUE!?

—No es lo que estás pensando. Tengo un Domo privado exclusivo de mujeres. Gente de toda la Galaxia viene a visitarlo. El Domo de Éxilon se caracteriza por poner a luchar a hermosas mujeres esclavas entre sí. Diversos esclavistas como yo apostamos astronómicas sumas de dinero para verlas luchar. Sin contar lo recaudado...

—Había escuchado hablar de eso, pero tenía entendido que era un mito.

—No lo es. Se llama el Torneo de las Esclavas, y ten por seguro que tú serás una sensación...

Jadi fue llevada hasta el famoso Domo dentro del cual residían las esclavas de Serg en unas viejas barracas con unos cuantos catres y colchones en el suelo. El aspecto miserable de las barracas contrastaba con las lujosas habitaciones donde vivía Serg.

—Como puedes apreciar, querida Jadi —le dijo Serg— tengo una colección. Las mejores guerreras de cada especie.

En efecto había en el lugar una fornida mujer xirgona de largos cabellos verdes ataviada por una toga blanca que le descubría las piernas, brazos y el hombro izquierdo. Había una mujer soth con circuitos en la mejilla izquierda y ambos ojos artificiales cubiertos por gafas oscuras, cuyos largos cabellos de mechones entrelazados de color negro y blanco, combinaban con su traje negro ajustado. Se denotaba también la presencia de una hermosa joven vegana de rizados cabellos anaranjados, y vestida con un taparrabo y una escueta blusa. Una mujer lobariana de piel celeste meditaba en una esquina, cerca de donde oraba al Único una fornida cártagik de piel verde. Una brazzky desnuda cuya roja piel resaltaba con sus cabellos dreads, conversaba con una hermosa androide de cabellos azules. Una mujer polari, totalmente lampiña dormía al lado de una robusta Zaraki con una cicatriz en el ojo derecho, cerca de donde se sentaba una brakionesa de piel lampiña y grisácea. Habían otras representantes de especies que Jadi no reconoció de inmediato. Todas tenían collares esclavistas que les producirían choques eléctricos si se alejaban del perímetro establecido o si Serg accionaba su control remoto.

—Muchas es éstas mujeres provienen de especies que no admiten la esclavitud —adujo Jadi. —Están violando los principales acuerdos y tratados del Derecho Interplanetario...

—Lo sé. —Respondió Serg. —Pero el que no arriesga no gana. Además, mi colección es preciosa. Aunque siempre he querido tener una valtárica. Algún día lo lograré...—Luego se dirigió a las mujeres— ¡Chicas! Denle la apropiada bienvenida a su nueva compañera y prepárense para el torneo de hoy.

—Todas hemos llegado a esta situación por diversos motivos —le dijo la fornida xirgona, llamada Noshak. Comentaban esa noche mientras esperaban su turno de salir a luchar en el Domo. Las graderías estaban repletas y las esclavas de un amo esperaban en un sector aledaño donde tenían visibilidad plena de lo acontecido en la arena, mientras las de otro amo esperaban del otro lado con igual visibilidad.

—¿Cómo llegaste tú, Noshak? —le preguntó Jadi.

—Era muy pobre, y ante la necesidad de comer, intenté enrolarme en la Guardia Imperial. El capitán que me examinó dijo que no era apta para ser militar, pero que se requerían concubinas que entretuvieran a los soldados en sus largas travesías por el espacio. Era eso o morir de hambre en la calle. Al menos no era una esclava, o eso pensé. Tras cuatro años de ejercer como concubina una tropa con la que trabajaba me vendió a Serg.

—¿Y las demás?

—Son demasiadas historias para enumerarlas. Básicamente hay de todo; prisioneras de guerra, esposas vendidas por sus maridos, esclavas de nacimiento, huérfanas abandonadas, prostitutas. Después de ti la más nueva es la vegana Nirsala, tomada prisionera durante la pasada Guerra Vegano—Xirgona hace dos años. Es la más joven, con 16 años de edad.

—¡Damas, caballeros y hermafroditas! —anunció desde su balcón Serg. Muy cerca de él se sentaba el amo del otro grupo de esclavas retadoras, un Alaxi viejo y gordo de mirada grotesca. —¡Bienvenidos al Torneo de Esclavas de esta noche! —la multitud conformada por criaturas de todas las especies, formas y tamaños, estalló en vítores. —Hoy tenemos al Sr. Wúlax como retador del encuentro. Pero la encontrará difícil contra mis nenas. La apuesta de hoy entre él y yo es de dos mil doblones imperiales. Hagan ustedes sus apuestas. —Nuevos vítores animados. —Ahora, Sr. Wúlax, haga los honores y escoja a una de sus chicas para la primera competencia.

Wúlax señaló a una mujer de dos metros, muy fornida, piel lampiña y totalmente azul. Vestía unos harapientos trajes verdosos. Jadi no pudo identificar su especie, pero sin duda era de gigantes.

Serg por su parte señaló a la mujer soth quien se lanzó a la arena. La batalla dio comienzo con la soth confrontando el descomunal peso de la giganta azul con sus reflejos felinos. La soth le provocó severas laceraciones con sus garras afiladas. Pero pronto, la giganta fue capaz de aferrar a la soth por una pierna y azotarla al menos cinco veces contra la arena. La mujer quedó inconsciente y fue sacada del lugar por los camilleros.

Serg señaló de seguido a la xirgona Noshak. Esta se preparó mentalmente y libró una excelente batalla poniendo en práctica elevados conocimientos del arte marcial conocido como Kevala. A pesar de haber recibido severos golpes en el estómago, el rostro y la espalda, fue capaz de utilizar un golpe en las piernas de la giganta azulada que le hizo tambalearse y caer. En el suelo, Noshak le pateó el rostro de tal manera que la dejó inconsciente.

Con gran dificultad sacaron su cuerpo. Wúlax eligió una humana de raza negra, cuyos cabellos eran rizados y su cuerpo aunque esbelto, era definitivamente atlético y musculoso. La mujer confrontó a Noshak con gran estilo e idéntico conocimiento de Kevala. Terminaron entrelazadas en el piso con llaves y contorsiones violentas intentando lastimarse lo más posible. La contienda terminó cuando Noshak logró dejar inconsciente a la humana con una llave en el cuello. Fue entonces cuando Noshak confrontó a una poderosa adversaria seleccionada por Wúlax. Se trataba de una mujer de una especie desconocida, totalmente cubierta de pies a cabeza por un traje negro, salvo sus ojos verdes que resaltaban sobre un piel amarilla. Su cuerpo era muy esbelto y estilizado.

Sus movimientos eran tan atléticos y especializados, y su anatomía le permitía tal capacidad de contorsión, que fácilmente esquivaba los golpes de Noshak, hasta tirarla al suelo. En horcajadas sobre ella procedió a golpearle el rostro hasta dejarla inconsciente.

Serg, ya algo molestó, señaló a Jadi.

—No tengo interés en luchar para que ese maldito se enriquezca. —Dijo Jadi.

—Si te rehúsas a pelear —le dijo la Zaraki— nos azotará a todas, y te juro que nos encargaremos de que lo pagues. Si pierdes, nos reducirá a todas las raciones de comida a una al día por una semana y azotará a las tres que compitieron. Así que te recomiendo, por tu bien, que salgas a dar lo mejor...

Ante dicho incentivo, Jadi salió a combatir lo mejor que pudo a la extraña mujer adversaria. Gracias a sus conocimientos de combate, fue capaz de propinarle buenos golpes a la mujer, hasta incluso lanzarla contra una de las paredes del Domo. No obstante, su contendiente se recuperó rápidamente e impactó a Jadi con una patada tan potente, que la marciana perdió la conciencia.

Jadi despertó de su inconciencia atada a un cepo metálico y con la espalda desnuda. En cuanto despertó comenzó a sentir los azotes que le propinaba uno de los empleados de Serg.

—¡Que decepción! —dijo Serg observando con sadismo el acto, mientras Jadi reprimía gemidos más de ira que de dolor, a pesar de la intensidad de éste. —Aunque debo admitir que estuviste bastante bien. En todo caso, la disciplina es necesaria para mis chicas, así que tendrás que recibir el merecido castigo. Que pases buena noche...

Jadi escuchaba los secos gritos de sus otras dos compañeras que estaban siendo torturadas de la misma manera, pero eventualmente el dolor le obnibuló la mente impidiéndole concentrarse en nada más.