Capitulo V: Qiedia, un baile
—¿No se supone que tú eres su líder? —le preguntas a Luthy— deberías decirles a ellos lo que deben hacer, no al revés.
—En teoría, pero no es como que puedo pasar por encima de ellos como si nada.
Se encuentran almorzando en los jardines de la torre, las últimas semanas han sido una locura. En un principio los maestros del círculo decidieron que dada la falta de habilidad de Luthy debería quedarse en la torre de forma permanente mientras entrenaba sus habilidades, luego ante muchas protestas aceptaron concederle un año para que viajara por el reino visitando distintos sitios para conocer mejor a las distintas gentes del reino, conocer sus problemas y como ayudarlos. Luego los maestros exigieron que Luthy diera un discurso, entonces Luthy exigió que se realizara una gala, buscando desviar la atención a su discurso.
Has estado todo este tiempo apoyando y sugiriendo a Luthy como actuar y como convencer a los maestros, tus conocimientos de la corte y de discursos diplomáticos ha resultado de gran ayuda y la fiesta, quizás, fue idea tuya.
—Bueno, hablemos de cosas más importantes: ¿ya sabes que usarás para cuando estés con Daphiel en la fiesta? Sabes que a los hombres les encanta ver un poco más de carne en ocasiones especiales, a lo mejor pudieras usar una falda más corta y dejar ver tus pantorillas
Luthy se sonroja de sobremanera.
—Tú y tus faltas a la decencia Ce —se detiene antes de decir tu nombre real, es algo que le pasa desde el ritual, cada vez menos afortunadamente— ¡Señorita Qiedia!
Ambas ríen, ella da un mordisco a una fresa y te contesta.
— ¿Y tú qué? Que Daphiel me invitara no es nada, hemos sido amigos desde que entramos a la Torre, pero no esperaba que Guren te invitase.
—Estoy segura de que solo me invitó para que Daph se sintiera más cómodo invitándote a ti. Es cosa de hombres —le explicas antes de llevarte las manos a los pechos—. Pero iré mostrando a las muchachas en todo su esplendor a ver si el señor no sonrío porque soy un ser superior no se impresiona.
Ríen nuevamente las dos, sabes lo mucho que Luthy necesita estos espacios de risas, así sea hablando de cosas absurdas o haciendo chistes entre las dos. Cuando regresa de las reuniones con el círculo interno siempre está agotada y al borde de las lágrimas, ya que los maestros Sky, Groff y Akrysta no dejan pasar una oportunidad para resaltar su opinión sobre la falta de talento de Luthy, y eso es evidentemente doloroso para tu amiga.
—Ya en serio, si Guren siquiera me saca a bailar una vez estaré impresionada, creo que le caigo mal.
—Yo creo que le da miedo hablar con la gente —te contesta Luthy— he visto cuando habla con Daphiel a solas y parece una persona completamente distinta, se ve alegre y amigable.
—Quizás está enamorado de él y tienes competencia —logras arrancarle otra carcajada a la elfa, y eso es lo otro que has descubierto desde que te juntas con ella, los elfos son de risa muy fácil y esta es extremadamente contagiosa, pero a niveles que nunca hubieras imaginado, escuchar las risas de un elfo hace que inmediatamente todos alrededor sientan un incontrolable deseo de reir.
Regresan a la habitación de Luthy, que has estado compartiendo con ella desde la iniciación, ya que en sus palabras, es muy grande y se siente más sola que de costumbre, y bueno, la enorme cama de lujo no molesta a tu real espalda.
—Repasemos entonces el itinerario del viaje —Luthy ha realizado este ejercicio contigo una docena de veces ya, es notorio que está nerviosa— primero caminaremos un par de semanas al bosque de Orien Rash…
—Donde te reunirás con la reina de los elfos, tus padres y podrás tomarte un descanso de todas estas reuniones aburridas…
—Luego viajaremos en globo por una semana a Nibirú la ciudad flotante de los dragones…
—Donde solicitarás una audiencia con el rey y buscaremos fondos para continuar nuestro viaje.
—De allí tomaremos el vehículo subterráneo dos días a la montaña de Rash…
—Donde los enanos beberán cerveza, olerán mal y se caerán a golpes todo el día.
—Qi…
—Ya… el rey de los enanos te brindará una audiencia aunque los enanos no pueden usar magia.
—Los Tecnócratas son cada día más importantes en la orden, prefiero no dejarlos de lado.
—Ajá —dices acostada en la cama.
—Después de allí viajaremos a pie por las aldeas del Río Yosariam en dirección Sur oeste atravesando de esquina a esquina el continente…
—Viaje que te dará tiempo nuevamente para descansar de tantas reuniones con la nobleza.
—Y llegaremos al Templo de los sabios…
—Y que el Gran Blanco nos brinde una reunión menos aburrida hasta ahora.
—Para luego viajar al norte en dirección al lago de las ninfas.
—El chiste se cuenta solo.
—Seguir a buscar la ciudad de las hadas…
—Afortunadamente ya estaremos cansados y listos para ir terminando el viaje.
—Y finalmente a visitar Paladias, la ciudad de los hombres.
—Porque literalmente prefiero caminar por todo el reino antes de hablar con mis padres sobre mis poderes mágicos.
—Eres realmente terrible en esto de tomarte las cosas en serio —te reclama sonriendo.
—Sobrevive a la corte sin un buen sentido del humor y luego hablamos.
Sientes como te pesan los parpados, la cama es demasiado cómoda y acabas de comer, Luthy comienza a arreglarse para el baile de la noche y tú no puedes evitar quedarte dormida, una breve siesta no te hará daño.
Te encuentras en una habitación de madera, está oscuro y toda la estancia se mueve de un lado al otro, como meciéndose, observas a tu alrededor, Luthy se encuentra acurrucada a tu lado, otras diez figuras reposan en la oscuridad, algo oprime tu cuello y tus manos, grilletes, cadenas, una puerta se abre, la luz de una antorcha ilumina la sala, puedes ver que las figuras son en efecto mujeres, que las paredes de la sala están adornadas con enormes cristales de color negro, cristales que adornan los grilletes y cadenas en tu cuerpo, el de Luthy y los de todas las mujeres a tu alrededor, el hombre que sostiene la antorcha tiene el rostro demacrado por el sol y otras cicatrices, su cuerpo es musculoso y peludo y su ropa mugrienta y desgastada, detrás de él otro hombre de apariencia similar entra acompañándolo, el primero mira de un lado al otro hasta que hace contacto visual contigo.
—¡Qi! —la voz de Luthy te trae de vuelta a la Torre abres los ojos y tomas aire— ¿Estás bien tenías una pesadilla?
—¿Pesadilla?
—Estabas gritando y agitándote, me asustaste.
—Creo que tuve una visión. Estábamos capturadas, creo que era un barco, había otras mujeres también…
— ¿Esclavistas?
— Es posible... Mira la hora —dices cambiando el tema y viendo por la ventana como se pone el sol— debo arreglarme para la fiesta, los muchachos vendrán por nosotros en cualquier momento.
— ¿No prefieres hablar sobre…
— No —contestas cortante— quiero bailar y olvidarme de eso, podemos hablar mañana los cuatro con más calma.
Luthy no presiona más el tema y al cabo de una hora estás lista para la fiesta.
—Las maravillas de la magia, no podría hacer todo esto tan rápido en la corte ni con una docena de sirvientes ayudándome.
Te miras al espejo y revisas tu atuendo, has escogido un vestido verde con corsé, de abultadas hombreras, mangas cortas y gran escote, con una falda de armador que te llega hasta las rodillas, un sombrero de copa diminuto que arreglas en un lado de tu cabello con un par de ganchos y dos enormes zarcillos de oro.
Luthy en cambio va con un vestido de color rojo sin mangas y que le llega hasta las pantorillas, la espalda prácticamente descubierta, ha arreglado también su cabello en un moño alto al cual le ha adornado con un par de gemas que le has prestado.
La puerta suena y tras una mirada cómplice a la elfa, te diriges a abrirla con ella siguiéndote de cerca.
Daphiel está allí afuera vestido con un elegante traje de saco de cuero marrón, el traje le llega casi a las rodillas, pantalones a juego y una camisa blanca bajo el saco, ha cerrado todos los botones de la camisa y una corbata de lazo está ajustada en su cuello, puedes oir la respiración de Luthy hacerse profunda detrás de ti.
— ¡Hola Daph! —le saludas haciéndote la inocente.
— Muchachas, un placer escoltarlas el día de hoy.
— Te luce ese atuendo —dice tu amiga
— ¡Gracias! —contesta sonrojándose
— ¿No te parece que Luthy está hermosa? —Intervienes y puedes ver claramente como el tono rojizo en las mejillas del humano se enciende un poco más.
— Claro, muy hermosa —contesta sin poder verla directamente a los ojos.
— ¿Dónde está mi cita? —preguntas saliendo al pasillo para buscar a Guren— Si ha tenido la amabilidad de invitarme al menos podría…
No logras completar la oración, Guren está a un par de metros de la puerta, lleva una falda larga de color rojo algo abombada, si no te equivocas le llaman “Hakama” en Nibirú y lo único que cubre el resto de su pecho es una bufanda blanca de pelaje de algún animal extremadamente peludo, casi pareciera una nube de algodón. Pero no es su vestuario lo que te deja sin habla sino la musculatura de sus brazos, pecho y abdomen, el hombre más musculoso que habías apreciado hasta este momento había sido Armstrong y su musculatura es al menos la mitad de gruesa que la de este sujeto.
— ¿La señorita no deseaba que la buscaran en su habitación? —Pregunta el dragón— Acá me tienes.
— Ya… Ya veo… sí.
Luthy te toma del brazo y comienza a caminar a tu lado.
— Pensé que la idea era que esa fuera su reacción, no la tuya —te susurra.
— El desgraciado hizo trampa —es todo lo que logras contestar.
Daph y Guren las siguen mientras bajan las escaleras hasta el comedor donde la fiesta se llevará a cabo.
— Al llegar tendré que dejarlos unos minutos mientras repaso el discurso con Gwendall. —te dice
— ¿Segura que ya lo tienes memorizado?
— Memorizado o no será horrible, no me gusta hablar en público.
El gran portón del comedor está abierto de par en par, el sitio ha sido decorado con algunas flores en las paredes y se han dejado la mayoría de las mesas y asientos cerca de las paredes para que los invitados puedan sentarse, pero el centro ha sido despejado en una gran pista de baile. La iluminación mágica logra hacer que la estancia se vea como una noche de luna llena en las praderas, oscuro pero puedes ver perfectamente los rostros de las personas a tu alrededor.
Luthy los deja y tú entablas conversación con Daph, Guren apenas y contesta con monosílabos y medias respuestas. Es al cabo de veinte o treinta minutos que escuchas aplausos y vez que al fondo del comedor seis figuras en elegantes túnicas púrpura se han levantado. En el centro está Luthy con una túnica de color blanco, explicando así por qué no quiso traer un vestido que resaltara más sus caderas u hombros, hubiera hecho bulto bajo la túnica y se hubiera visto muy mal.
— Magis y Tecnócratas de toda la Orden, —dice Luthy apenas el bullicio se acalla— Aprendices e iniciados, mi nombre es Luthy Calhaellen y soy la nueva hechicera mayor —aunque concretas, sus palabras resultan extremadamente ensayadas, no tiene naturalidad en el habla y su lenguaje corporal es rígido, manos abiertas a los lados del cuerpo pero sus dedos parecen en una rígida curvatura como si quisiera evitar que tomasen la forma de un puño, además apenas está iniciando y ha empezado a sudar—. Es mi labor velar por todos aquellos que son formados en esta orden y aquellos entrenados en el arte mágico, así como los que aprendan a usar la tekné… —hace una pausa, parece haber olvidado lo que sigue— entonces… yo debo viajar para… conocer a las demás personas… —una pausa aún más larga— Gracias.
Algunos aplausos cordiales y lentos rompen el incómodo silencio mientras Luthy se retira y empieza a sonar música suave que parece venir de ningún sitio. Minutos más tarde vuelve Luthy en su vestido normal.
— ¡Luthy! —la recibes con un abrazo— eso fue…
— Espantoso, no tienes que endulzarlo.
— Iba a decir que fue distinto, en serio iba a decir eso
— No trates de arreglarlo, fue horrible y punto, Daphiel, sácame a bailar por favor.
— Con todo gusto —dice el humano haciendo una reverencia y extendiendo su mano a la elfa.
La pareja se retira y quedas a solas con Guren, un largo silencio se instala entre los dos.
— ¿Quieres bailar? —Sugieres.
— No —contesta en seco.
Te sientas a su lado y suspiras dándote por vencida, al menos Luthy ahora se ve más tranquila, baila en los brazos de Daph, su cabeza apoyada en el pecho del hombre. Mientras más avanza la música parece que están muy cómodos el uno con el otro, entonces Luthy levanta lentamente el rostro y vez como sus ojos se conectan con los de Daphiel, él la mira y sus ojos alternan entre mirarla y mirar sus labios, lentamente se acercan y tienes claro que van a besarse...
— ¡NECESITO HABLAR CON LA PERSONA A CARGO EN ESTA TORRE! —resuena un grito en toda la estancia…